1 de septiembre de 2016

CARNE DE CENSURA

Todos los grandes genocidas tenían razón: la gran plaga es el hombre.


Los derechos humanos sobrevaloran a la persona. Hay gente que no vale ni el esfuerzo de la madre por haberlo parido.



Los malvados existen para que los malos reciban su merecido.


Tenemos un mundo de mierda gracias al hombre, que vive imbuido en un sistema injusto que se merece. ¿Pensar en esto me hace prosistema? No, pero es que parto de que el mundo que es es el único posible puesto que la gente no da para más. Lo que os pasa de malo os lo merecéis… por lo general, ¡dejar de dar pena!


Más de un nuevo rico se merece una crisis que lo arruine… o lo mate. Y muchos pobres también.



Existe un sector del LGBT que lucha contra el patriarcado y la opresión del hombre blanco heteresexual -a los demás hay que respetarlos porque o es su religión o es su cultura- que a su vez desea matrimonio e hijos, aunque sea mediante adopción, es decir: su modelo de referencia es el patriarcado y quieren con derechos lo que no les corresponde por naturaleza.


Ser feminista es honrar y esforzarse en conseguir los dones del varón, los cuales envidia, despreciando su propia naturaleza femenina.



Gracias al aborto no habrá tantos hijos de puta en el futuro.


En los trabajos de trato al público se aprende una dimensión tan real del hombre que uno no puede más que detestarlo: tan delicados, tan pobrecitos, con tantos derechos, ¡y con tantas ínfulas de persona que se cree algo en la vida que habría hasta que besarle los pies! ¡puuuuuuag! ¡Darme una escopeta!


Esas medallas olímpicas ganadas por países europeos gracias a no europeos… Lo siento, para mí no tienen validez, son una estafa.


Liberales y marxistas se han repartido las tareas del capitalismo.



No estoy a favor ni en contra del aborto, sino en contra de la irresponsabilidad.


Los comunistas llamaban maricones a los nazis y nadie acusa a esos rojos de homófobos, ¡maldita sea, cómo puede ser! Señor Alberto Garzón y Señor Pablo Iglesias, pidan disculpas en público a sus locazas, ¡que la culpa recaiga sobre vosotros!


Las leyes contra la discriminación son aquellas que te obligan a aguantar a insoportables por decreto. Es decir, leyes que coartan tu libertad, como no.


Los manteros hacen competencia desleal al pequeño comerciante local reventado a impuestos. Pero como los manteros son por lo general negros inmigrantes pues nada: pobrecitos dice la plebe…



El andalusí Averroes sostenía que las mujeres son hombres imperfectos. Yo digo que la mujer es perfecta como mujer y que el feminismo las engaña y pretende convertirlas en hombres imperfectos.


Todas las culturas en decadencia se caracterizan por algo: la relajación u olvido de las costumbres y tradiciones.


Desconfío de la gente buena. Les desprecio. Gente que va presumiendo de sus buenas acciones y que pide prebendas y privilegios por ello. No existe nada más odioso para mí en este mundo, personas que te chantajean emocionalmente, que se creen algo por hacer simplemente lo correcto. Estas personas por lo general necesitan justificarse de cara a la sociedad por lo privilegiados que son, son gente que en el fondo se cree superior. Su falsa modestia les delata, como sacerdotes llevan la bondad como profesionales de hacer el bien: lo hacen porque es su trabajo, por imperativo categórico, no porque sea su condición y naturaleza. Es difícil encontrar la espontaneidad, es decir, lo que es por sí mismo: lo auténtico... personas que sean buenas porque sí, porque no pueden ser de otra manera.