28 de agosto de 2009

CICLO "Genealogía de la Moral" (PARTE IV/IV): ¿Qué significan los ideales ascéticos?



I. FILOSOFÍA Y ASCETISMO.

(…) Es sabido cuáles son las tres pomposas palabras del ideal ascético: pobreza, humildad, castidad; y ahora mírese de cerca la vida de todos los espíritus grandes, fecundos, inventivos, - siempre se volverá a encontrar en ella, hasta cierto grado, esas tres cosas. (…)■

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 141. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.


Decir que la filosofía tuvo como zócalo, como sustrato del cual alimentarse, cierto estiércol maloliente, séase el ascetismo, es de una certeza incuestionable. Pero del estiércol se alimentan las cosas bellas, como las flores y el cereal. Bajo los ideales de pobreza, humildad y castidad tuvo que emerger la filosofía, bajo formas tan anti-vitales tuvo que desarrollarse. Esos tres ideales son sumamente hijos del aburrimiento y de un gusto autorturador exquisito, no apto para Hombres soberanos y dinámicos. Esos tres ideales son también la hipocresía de todo ascetismo (institucionalizado al menos: hablemos de Iglesia Católica, Mezquita Islámica, etc.), más dado a la riqueza, a la prepotencia y al vicio.

La pobreza como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida a “matar al pueblo de hambre”. Perdónenme, ¡pero menudo ideal! Ser pobre no es un ideal, no es perfección, la pobreza solo trae decadencia, enfermedad y deformidad intelectual y física. El ideal no debe ser la pobreza; la prodigalidad, la generosidad (no la limosna) y la riqueza deberían ser mejores constituyentes para una salutífera dieta que forjaran el ideal de la riqueza y de la sobreabundancia. Pero este ideal de la riqueza deberá tener su contrapartida en una actitud para ser ideal (y para ser riqueza de verdad), una condición que evite el derroche y ponga límites: la mesura.

La humildad como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida a “empequeñecer al Hombre para reducirlo a una simple masa de carne y huesos obediente o a forjar hombres sumamente vanidosos”. Aquel que desea ser humilde está abocado a ser un hombre pequeño y temeroso… Es un falso ideal, pues un ideal verdadero, o al menos sano, debería empujar al hombre hacia arriba, a ser mejor cada vez. No hay que sentirse pequeño, sino lo suficientemente hombre, lo suficientemente fuerte y soberano para que no te aplasten. Y frente a la humildad ni vanidad ni prepotencia, ni siquiera fuerza, sino un poco de amor propio y de confianza en uno mismo.

Por último, la castidad (algunas fuentes dicen –como Wikipedia– que no debemos confundirla con la abstinencia sexual) como ideal ha equivalido en la Historia y en la Vida “a hacer culpable al hombre de sus pulsiones más vitales –las abocadas a la sexualidad y a otro tipo de impulsos naturales y humanos, demasiado humanos- y a encubrir la impotencia genital y la incapacidad de fecundar del asceta”. La castidad es el ideal más cruel de todos pues proviene de algo muy noble y que requiere fortaleza: “el dominio de sí”. La castidad ascética concibe a todo acto vital el pecado y a cada nuevo nacimiento que prorrumpe la pringue del pecado original (el asceta no hace bienvenida una nueva vida por mucho que la celebren, son radicalmente contradictorios). Este ideal es producto de cierta barbarie doctrinaria y de la gran locura sacerdotal, estamento éste pródigo en pedófilos, pederastas y demás calaña desbordante de vicios. La castidad también enferma al hombre, lo llena de «complejos» y de «mala conciencia» por su condición natural (ver partes anteriores de este ciclo); es un vicio inverso y como tal también es debilidad y un vicio mucho peor; como dice el propio Nietzsche: (…) una vida ascética es una autocontradicción: en ella domina un resentimiento sin igual, el resentimiento de un insaciado instinto y voluntad de poder que quisiera enseñorearse, no de algo existente en la vida, sino de la vida misma, de sus más hondas, fuertes, radicales condiciones (…) (Pág. 152). La premisa parece sencilla: lo vital es pernicioso. Y es que todo aquello que te hace parecer un Dios, es decir: ser pródigo y generoso (soberano), tener amor propio y ser fecundo y dador de vida… no es bienvenido para el asceta.

Espero que se entienda en mi crítica a la castidad. La critico únicamente como ideal ascético. La castidad puede tener multitud de puntos a favor. Puedo entender la castidad como un “domino de sí” (donde uno avasalla sus propios impulsos para convertirlos en beneficio en lugar de ser arrastrado por los mismos para convertirse en un esclavo), como una moderación del placer y sobre todo como una castidad abocada a una sexualidad exclusivamente procreadora, lo que me parece muy noble y muy bello. En su lado opuesto encontramos el vicio. Todo vicio es una debilidad, una forma de perder el control y la autonomía. En nuestra sociedad casi abogaría por cierta castidad, ¡no por abstinencia!, sino por una castidad que traduzco en “domino de sí”, como he dicho anteriormente en este mismo párrafo. La sociedad de consumo y las instituciones políticas empujan al Hombre a saciar sus impulsos de forma desordenada. Y es que vivimos bajo la “moralidad orgiástica progre”, una nueva era Hippie de experimentación sexual y del culto a los vicios: ¡todo menos cultura y dignificación real del Hombre! – Este es el resultado de tanto malentender, sobrevalorar e invertir el significado de libertad. El progre, el ateo y demás forma sacerdotal se muestran así como unos sacerdotes invertidos, pues sus ideales son –al menos en el terreno de la castidad y no en todos los progres, por supuesto- una antítesis radical de la castidad ascética. Ambas me parecen inhumanas, ambas se me iluminan en mi conciencia como antivitales y oscuras con un objetivo claro: encadenar al hombre, asfixiarlo... (sin que se dé cuenta) Así que la antítesis está en la mesa: la castidad sacerdotal contra el libertinaje pseudoascético. Ambos falsos ideales son defendidos por pastores, y ambos con una conciencia clara de negación de la vida. Para ejemplos podemos verlos en las últimas novedades sobre las leyes que incitan al aborto libre, en la nula y degenerada educación sexual en los colegios e institutos, en series adolescentes donde el sexo se muestra sin tapujos como un simple juego, en pornografía hasta en la sopa –TV, Internet, etc.-…

Conclusión: tanto el sacerdote ascético (fomentador de vicios invertidos: contención de impulsos y condenación de los mismos) como el sacerdote no-ascético (fomentador de vicios al uso: libre curso a los impulsos hasta el libertinaje) quieren dominar el rebaño ya sea dando o arrebatando; desgraciadamente la mayoría de las personas son enfermos sin conocimiento de sí, a esa mayoría le debemos toda esta basura moral que gobierna las conciencias y toda estupidez. Se lo debemos a la ubicua ignorancia, inopia e inconsciencia, con la que los ingenieros sociales hacen auténticas maravillas…

Y el asceta, depositario de falsos ideales, es la “sombría forma larvaria”, como diría Nietzsche, “bajo la cual le fue permitido a la filosofía vivir y andar rodando de un sitio para otro” (Pág. 150). Eso sí, al asceta hemos de agradecerle todo tipo de filosofía, hemos de quererle como a un padre y como a una madre a la vez (¿asceta como ser asexuado pero hermafrodita? –interesante), pero también enseñarle nuestros dientes y decirle que es nuestro enemigo y nuestra «mala conciencia»; y con todo esto no negar sus virtudes, que son de las que aprendemos a desaprenderlas, pues en definitiva, no es ideal la «autotortura ascética». Sin embargo, desprecio (no odio) al sacerdote pseudoascético, pues a éste no habrá que agradecerle nada, si acaso la muerte definitiva de la filosofía.

(…) disfrazarse de sacerdote, mago, adivino, de hombre religioso en todo caso, para ser siquiera posible en cierta medida: el ideal ascético le ha servido durante mucho tiempo al filósofo como forma de presentación, como presupuesto de su existencia, - tuvo que representar ese ideal para poder ser filósofo, tuvo que creer en él para poder representarlo. La actitud apartada de los filósofos, actitud peculiarmente negadora del mundo, hostil a la vida, incrédula con respecto a los sentidos, desensualizada, que ha sido mantenida hasta la época más reciente y que por ello casi ha valido como la actitud filosófica en sí, esa actitud es sobre todo una consecuencia de la precariedad de condiciones en que la filosofía nació y existió en general: pues, en efecto, durante un período larguísimo de tiempo la filosofía no hubiera sido en absoluto posible en la tierra sin una cobertura y un disfraz ascéticos, sin una autotergiversación ascética. Dicho de manera palpable y manifiesta: el sacerdote ascético ha constituido, hasta la época más reciente, la repugnante y sombría forma larvaria, única bajo la cual le fue permitido a la filosofía vivir y andar rodando de un sitio para otro... (…)■

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 150. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.■


II. LA REDENCIÓN DE LOS ENFERMOS.

(…) cuando lograsen introducir en la conciencia de los afortunados su propia miseria, toda miseria en general: de tal manera que éstos empezasen un día a avergonzarse de su felicidad y se dijesen tal vez unos a otros: «¡es una ignominia ser feliz!, ¡hay tanta miseria!...» Pero no podría haber malentendido mayor y más nefasto que el consistente en que los afortunados, los bien constituidos, los poderosos de cuerpo y de alma, comenzasen a dudar así de su derecho a la felicidad. (Pincha aquí para seguir leyendo) (…)

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 160-162. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.■


NOTA: Recomiendo que se lea el texto de arriba íntegramente, no solamente para que se advierta convenientemente de qué hablo, sino porque además Nietzsche dice lo que digo abajo y varias cosas más que yo no sabría explicar de forma tan certera y arrebatadora.

Son muchos quienes carecen de la fuerza de voluntad para vivir. Ya sea por naturaleza o por contagio muchos necesitan mirar a lo alto para encontrar consuelo y un sentido a la vida y a todo sufrimiento. ¿Acaso no saben que aquel que ven en lo alto no les tiene en cuenta, que como buen Hombre constituido solamente hace caso a sus iguales? ¡¿Tan difícil es simplemente vivir?! Esa debilidad de la voluntad, ese vicio por lo pernicioso, es la enfermedad del hombre por excelencia, una enfermedad contagiosa y de difícil curación. El rebaño de enfermos es el objeto de todo asceta, pues el asceta se muestra como sanador mediante la potenciación y fortalecimiento de la enfermedad (paradójicamente), pues su dominio sobre los débiles reside en que sean débiles. El asceta debe consolarles, y aún siendo igualmente unos pusilánimes, poseen la destreza suficiente y la malicia infinita -combinada con los subterfugios más groseros de la inteligencia- para elevarse como seres superiores sobre su rebaño. Son los pastores de la podredumbre de espíritu, son aristócratas invertidos, unos auténticos matasanos.

Nietzsche recomienda al hombre sano, de constitución fuerte y con conciencia soberana, no acercarse a este tipo de seres debiluchos y enfermizos. El fuerte tiene su derecho a existir, un pathos de la distancia se hace necesario. Como dice Nietzsche, “lo superior no debe degradarse a ser el instrumento de lo inferior”. Desgraciadamente, dicha mezcla se ha dado siempre, pues el hombre superior, hombre noble “de quien de todos se fía”, ha abusado de su magnanimidad. ¡Ya basta! Ahora tenemos que ser más desconfiados, más aviesos, más rapaces que nunca… ¡Ha llegado el momento de defenderse! ¡A por los enfermos! Y no fiaros de ellos, y menos de sus líderes… ¡A por ellos sin piedad, sin compasión! Su pena nos hará dudar, la culpa que nos lanzarán será enorme y nuestras conciencias puede que sufran, su moral intentará invertirnos a nosotros los hombres bien constituidos y de buena compañía, los pastores nos querrán poner el lazo… pero deberemos ser pertinaces, desenfrenados, violentos, tempestuosos, malvados… Creo que ya es hora de una nueva era de hombres y mujeres sanos y de buena naturaleza, tanto anímica como física. ¡Basta de ascetas y de pseudoascetas!

Los infelices enfermos acostumbran a ser unos envidiosos. Tanto es así que sufren cuando son felices y de la felicidad de los demás si es auténtica y con «buena conciencia»: sólo encuentran placer y bienestar en su enfermedad. Los infectados te echarán en cara toda felicidad, toda demostración de salud. Los pusilánimes han conseguido que en el mundo todo se ponga del revés, la inversión de los valores es también la inversión de los estados anímicos, y así no es difícil entrever cómo la alegría ha decaído tanto y el sufrimiento martoriológico ha sido tan ensalzado. Y culpa de esto lo tienen los ideales ascéticos, esos ideales para cansados, para derrotados, para…■



III. ARTE E IDEAL ASCÉTICO Y UNA CRÍTICA A LA VERDAD.

(…) ciencia e ideal ascético, se apoyan, en efecto, sobre el mismo terreno -ya di a entender esto-: a saber, sobre la misma fe en la inestimabilidad, incriticabilidad de la verdad, y por esto mismo son necesariamente aliados, - de modo que, en el supuesto de que se los combata, no se los puede combatir y poner en entredicho nunca más que de manera conjunta. Una apreciación del valor del ideal ascético trae consigo inevitablemente también una apreciación del valor de la ciencia: ¡ábranse los ojos y agúcense los oídos para percibir tal cosa en todos los tiempos! (El arte, dicho sea de manera anticipada, pues alguna vez volveré sobre el tema con más detenimiento, -el arte, en el cual precisamente la mentira se santifica, y la voluntad de engaño tiene a su favor la buena conciencia, se opone al ideal ascético mucho más radicalmente que la ciencia: así lo advirtió el instinto de Platón, el más grande enemigo del arte producido hasta ahora por Europa. Platón contra Homero: éste es el antagonismo total, genuino - de un lado el «allendista» con la mejor voluntad, el gran calumniador de la vida, de otro el involuntario divinizador de ésta, la áurea naturaleza. Una sujeción del artista al servicio del ideal ascético es por ello la más propia corrupción de aquel que pueda haber, y, por desgracia, una de las más frecuentes: pues nada es más corruptible que un artista.) (…)

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 194-195. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.


La ciencia y las posturas ateístas son una contradicción del ideal ascético pero no su antagonismo, pues ambos buscan las verdades absolutas e irrefutables. Como contrapartida un nuevo tipo de filósofo, llámese librepensador, un filósofo más parecido a un artista, un filósofo alejado del ideal ascético, más cercano a otro tipo de virtudes más sanas y vitales. Y es que la tarea de un librepensador no es la verdad, al menos no la verdad como medio, sino que su tarea reside en la falsedad, en la mentira, y esta como medio para llegar a la verdad. A la verdad no se llega directamente; ese ha sido, a mi juicio, el gran error de aquellos que de forma obstinada, valiente y esforzada han emprendido el plausibilísimo y poco valorado camino hacia la verdad y a lo verdadero. Tal vez, por esta razón, sea el librepensador un hombre bien cercano al arte, pues cultiva la mentira como manifestación real de la vida y lo falso como realidad inasumible por muchos pero cierta e irrefutable: sólo el arte ascético priva al librepensador de verse en su mundo sin mugre. Como dice Nietzsche: «Platón contra Homero: éste es el antagonismo total».

Pero bien, critiquemos a la verdad. Hemos de hacer énfasis en que la verdad en sí no es criticable siempre que sea lo suficientemente cierta. Lo criticable en realidad es el valor de la verdad, o mejor dicho, el valor dado a la verdad y lo que con ella se ha consumado, es decir, aquella utilización maléfica de la verdad, esa interesada denominación de verdad a cosas que no lo son. La verdad es autoritaria, convierte en dogma todo lo que toca… ¡cuidado con la verdad!, ¡cuidado con aquellos que hablan de la verdad, de ser veraces!

Si algo demuestra la Historia científica y religiosa y la propia clase de hombres libres que lucharon en su momento histórico “en contra de la verdad” (así debió de vérseles en su propia época paradójicamente, como negadores de la verdad, de lo cierto, de lo absoluto) es que no hay nada que haga brotar más sospechas que la mismísima verdad. La verdad otorgada a las cosas por el hombre es bastante ciega. Si Copérnico no hubiera insistido en su teoría heliocéntrica –y posteriormente Galileo y Kepler- del sistema solar (cosa que ya atisbó Heráclides Póntico -aprox. 390-310 a.n.e.-, astrónomo y filósofo griego) Europa seguiría sumida en lo “verdadero” cinco siglos más (intúyase mi ironía). Así que no denostemos lo falso, no denostemos a los “locos”. La idea de verdad es siempre una idea dominante y no siempre una idea cierta e indudable, es la idea que suma más egos y más conciencias a su favor, pero solamente eso. La verdad siempre se ha valido de la “fuerza” y del número para justificar su certeza. Y no únicamente la “fuerza” y el número, sino mucho uso de la Razón, del raciocinio, en pos de la defensa de una verdad equivocada. Y es que hay que decirlo, si bien la inquisición y los estamentos religiosos atascaban los desmarañamientos de la verdad establecida, hoy la ciencia con su disfraz democrático funciona con el mismo dogmatismo. La ciencia es una religión doctrinaria con tantas afinidades con la religión al uso que su confrontación equivale a la de dos sectas cristianas durante el Medievo. Y sé que exagero, pero es que hay algo muy sospechoso y muy extraño: ciencia y religión quieren verdades absolutas e irrefutables. Sin embargo, la religión ha hecho todo lo que ha estado en su mano en contra de la certeza, por ello es bastante lícito tener cierta desconfianza en la ciencia, una ciencia que sea dicho no responde a postulados metafísicos y del más allá, pero si a las grandes corporaciones y capitales: el dinero como una nueva fe que mueve montañas, las infraestructuras de las multinacionales como nuevos templos, el proletariado como creyentes estúpidos que buscan consuelo en el capitalista y…■


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12 comentarios:

  1. Daorino, una virtud incontestable de este último artículo tuyo es que has enlazado las tesis de Nietzsche con la situación en el tiempo presente.

    Quiero decir que se obtiene doble fruto al considerar las afirmaciones de Nietzsche, emitidas hace más de cien años, en el contexto de una sociedad más o menos puritana, en relación con la sociedad que nos rodea, y que nada tiene que ver con esto.

    Pues pobreza, humildad y castidad, ¿qué significado adquieren en un mundo hedonista, consumista y promiscuo? Lo expresas muy bien: "La sociedad de consumo y las instituciones políticas empujan al Hombre a saciar sus impulsos de forma desordenada. Y es que vivimos bajo la “moralidad orgiástica progre”, una nueva era Hippie de experimentación sexual y del culto a los vicios: ¡todo menos cultura y dignificación real del Hombre!" En efecto. La ideología progresista, que es la del régimen, la políticamente correcta, es la más adecuada a estos tiempos de un capitalismo donde predomina el consumo sobre la producción. Hay que dar salida a la mercancía y hay que inducir a la gente al consumo desaforado. Así lo manda el patrón y así lo transmite su recadero: un presidente del gobierno español ha ordenado a los militantes de su partido (socialista) ¡el consumo!

    Y de ahí el acierto ese de oponer, para identificarlos en otro plano, esos dos conceptos: "castidad sacerdotal"/"libertinaje pseudoascético".

    Frente a todo ello, la mesura grecolatina. La afirmación de la vida, de la alegría, de la raza y de lo religioso.

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  2. Daorino, no entiendo por qué terminas algunos escritos con puntos suspensivos. No sé si son escritos que haz cortado o que es un recurso literario. Más bien creo lo segundo.

    Por otro lado, hablas de la ciencia como un instrumento para la búsqueda de verdades absolutas y la comparas con la religión. Pero, ¿no es cierto que el método científico está basado fundamentalmente en la duda y en la continua refutación, de tal forma que vamos avanzando progresivamente hacia conocimientos más precisos de la realidad(no verdades absolutas)? Por ejemplo, los análisis médicos han verificado que el consumo excesivo de grasas obstruyen las arterias y son graves causantes de infartos. Asimismo el tabaco actúa de la misma forma. Podemos decir acaso que esto es incierto, que no es verdad.

    Entiendo por otro lado, la referencia suspicaz que tienes de un determinado tipo de ciencia. Efectivamente, la ciencia es hecha por hombres, y por tales cabe la posibilidad de la manipulación, de los juegos de poder y de la defensa de falsedades sin fundamentos para conducir a la sociedad en una determinada dirección. Pero no por ello podemos llegar a la conclusión de que la ciencia, como método, es un instrumento sin validez para descubrir verdades objetivas.

    Creo también que hay que saber diferenciar entre las humanidades y las ciencias puras. He acabado entendiendo que en las primeras no se puede hablar de ciencia, aunque sí es posible extraer de su conocimiento tendencias que pueden mejorar la vida de todos en sociedad. El problema que tanto la historia, como la filosofía o la sociología son utilizadas para intereses particulares y no se tiene conciencia de conjunto. Este es el problema. Sin embargo, en las ciencias puras podemos afirmar que un triángulo solo puede ser un triángulo. No puede ser otra cosa. Tiene tres ángulos y aunque lo denominaramos de otra forma seguiría teniendo unas características semejantes con otras representaciones de tres ángulos. No sé si me explico.

    Ya sé que 2+2 no es siempre 4. De forma abstracta sí, pero de forma experimental no siempre es así. Por eso es importante sistematizar todas estas cosas.

    En definitiva, creo que la religión no es comparable a la ciencia. Una es la antítesis de la otra, las verdades en una son absolutas mientras que en la otra pueden ser modificables. ¿Que hay de malo en la ciencia entonces? Considero que es un lenguaje con el que nos podemos entender universalmente, más allá de idiomas o creencias.

    Espero tu refutación ;o)

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  3. De otro lado, comparto tu visión acerca del pensamiento cristiano como una ideología que ha inventado estados ficticios para impedir el potencial humano y culparlo de sus placeres y disfrutes. No en vano, opino que la moral es muy necesaria, como forma de establecer un orden en sociedad. De otra forma, y como te decía el otro día, esto se convertiría en una merienda negros. La moral es necesaria en la medida que puede establecerse objetivamente una conviencia mejor. Porque, acaso podemos desdeñar infantilmente que nuestra armonía no está intimamente ligada a la de los demás.

    Y para demostrarte esto te enlazo con el absolutismo a que es tan propicio el fanático. No existe un ser superior infinitamente, la voluntad de poder no es ilimitada, la esclavitud no es un estado eterno, el sometimiento de los demás, en definitiva, no es una situación perenne. Por eso conviene ayudar al que se queda atrás, al que pasa dificultades, al que necesita de la solidaridad ante una situación adversa. Porque la convivencia en sociedad nos ha hecho comprender que nuestro superioridad suele ser pasajera y que las vacas flacas nos acontecen a todos. Creo que es inteligente pensar así. Como puedes observar, es factible estar de acuerdo en gran parte de los postulados cristianos desde otra vertiente, que elimine la perversidad que tu haces mención.

    Saludos

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  4. (COMENTARIO PARTE ½)

    Aquí va mi refutación, anónimo. Además, lo hago con placer y porque merece una respuesta, espero que lo más acertada posible. Pero ante todo, agradecerte el comentario, denoto que has leído el texto con atención. Te responderé en orden:

    1. Los puntos suspensivos son en la mayoría de ocasiones utilizados como un recurso literario. Los utilizo para dar a entender que se puede decir mucho más y que el discurso, la argumentación, no está finalizada, que no está cerrada. Si te das cuenta, en El Mundo de Daorino se vuelve y se revuelve a mismos temas. En todo caso, los textos son concluyentes y no están cortados pero me gusta dar a entender la posibilidad de que vuelva a la carga con nuevos argumentos sobre el mismo asunto. Es divertido que menciones esto, veo que eres un buen analizador y que te fijas en los detalles más pequeños.

    2. No puedo negarte que tienes razón cuando preguntas retóricamente: «¿no es cierto que el método científico está basado fundamentalmente en la duda y en la continua refutación, de tal forma que vamos avanzando progresivamente hacia conocimientos más precisos de la realidad (no verdades absolutas)?» Ante esto he de decirte que la duda quiere reposo y siempre quiere aspirar a una verdad inamovible. Con el artículo no quería decir nada contra la ciencia sino demostrar los paralelismos históricos pasados y presentes existentes entre ciencia y religión y que existe entre ellos más en común de lo que se piensa. Pero ¿cómo negar que hay cierto dogmatismo en la ciencia? ¿Qué no aspira a la verdad? En los congresos científicos vemos cómo hay ciertas crispaciones ante evidencias porque cambian literalmente todo el esquema establecido. Ejemplos los hay en la paleontología en el estudio prehistórico. Marcelino Sanz de Sautuola sufrió la incomprensión de su tiempo tras el hallazgo de las pinturas rupestres de Altamira. SI SE DUDA ES PARA ASPIRAR Y LLEGAR A LA VERDAD. Y claro, hay que dudar para llegar a ella, pero a veces dudar es peligroso, porque se atenta contra la interesada o consensuada mayoritariamente verdad establecida. Por supuesto, la ciencia ha evolucionado mucho más que la religión, la religión sigue siendo rígida y arcaica, pero en lo esencial buscan lo mismo.

    (…)

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  5. (COMENTARIO 2/2)

    (…)

    3. Existe una metafísica de la ciencia y una ciencia especulativa que necesita de mucha fe y de mucho… (jajajaja)

    4. Dicho lo dicho, verás que no resto validez a la ciencia, de la misma forma que no se la resto a la religión. Pero es que no puedo dejar de pensar que su oposición “la una contra la otra” es una mera contradicción, lo mismo que ocurre entre el ateo el filoteo (séame lícito el neologismo, jaja).

    5. La ciencia es una nueva religión para escépticos y ateos. Como toda religión tiene sus creyentes y depositarios de fe. Cuando un científico habla de fe en la ciencia sospecho, cuando un científico me habla de que “cree”, ¡que es creyente!, me hace sospechar… Ante la certeza, ante lo que es cierto, no es necesario ni tener fe ni creer, se demuestra por sí misma, no sé si pillas lo que quiero decir. Todo el mundo necesita creer en algo, tener fe de alguna forma, crearse una esperanza para vivir, y eso es muy ascético, muy religioso.

    6. Ante todo sé que hay buenos cristianos (hasta buenos judíos y musulmanes –de hecho me consta) y sé que todo el mundo no puede ser soberano, ni ser extramoral, etc. No le niego la existencia a nadie sea cual sea su voluntad: cuando hablo de débiles me refiero a pusilánimes, no a débiles físicamente. Ser un librepensador es harto complicado, pero me parece algo muy digno, yo intento serlo. Si lees Más Allá del Bien y del Mal se da por supuesta la idea de que el superhombre es el librepensador, ni más ni menos.

    7. Que una moral es necesaria… ¡claro! ¡Pero qué tipo de moral! ¿la de hoy? Ni moralidad ni inmoralidad, mejor amoralidad… ¿Qué es bueno¿ ¿Qué es malo? ¿Tú lo sabes? Yo solamente concibo aquello que no condena al hombre, que no le llena de culpa y de mala conciencia, y esa es la intención de la moral, de toda moral. Yo creo en aciertos y errores y en una ley que se atenga a eso y al sentido común.
    En fin, espero haberte refutado lo mejor posible. A ver si revelas tu identidad, a ver si nos dices si tienes algún blog… jajajaja…

    Hasta pronto y gracias, anónimo.

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  6. "Por eso conviene ayudar al que se queda atrás, al que pasa dificultades, al que necesita de la solidaridad ante una situación adversa." (Anónimo dixit)
    _______________

    Muy breve:

    En efecto, primero se ayuda a la propia familia y por extension al propio pueblo, para que la comunidad de destino a la que uno pertenece salga adelante, y luego, tras haber aplicado el necesario pathos de la distancia, a los de la conchinchina, jeje que listillo. ¿"los postulados cristianos desde otra vertiente"? pero si eso es ser mas papista que el papa, tan solo hay que escuchar cualquier monserga obispal. La moralina de ExC (progre y tontolerante) es un claro ejemplo de mimetismo cristiano, con sus postulados universalistas e igualitaristas de autoflagelacion en plena efervescencia.


    El Troll Oenegeta (version Bad)

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  7. Gracias por la respuesta. Ciertamente no tengo ningún blog, pero si me gusta navegar por ellos y descubrir así la forma de pensar de la gente. Es una oportunidad que antes no teníamos y sobre todo te pone a la alcance el poder dialogar con persons de todas las tendencias, sean españoles o de cualquier parte del mundo. Claro que, con determinadas personas es imposible el diálogo y sus páginas son meros alegatos sin derecho a réplica. No respetan lo más mínimo y se creen en posesión de la verdad. En ese caso es necesario hacer nuestra aquella frase de "Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos" (Marcos cap.6 v.11) ;o)

    Con respecto al anonimato, digamos que soy un poco inglés, sobre todo en internet, donde nunca se sabe de forma fidedigna quién está detrás de la pantalla. Entonces que más da mi nombre. Creo que bastante me expongo ya al hacer públicos mis razonamientos o mi IP pública. Hasta para eso soy reservado, pero cuando hay interés y curiosidad es difícil callarse.

    Respecto al tema que tratábamos. Efectivamente, una vez aclarado tu postura, coincido en tu apreciación acerca de la ciencia. Conocía el caso de Sautuola y sé de los juegos de poder que existen en muchas de nuestras Universidades para hacerse con las cátedras o para preservar determinados dogmas. La experiencia me dice que las personas tienden a establecer verdades absolutas, de esa forma se fabrican un mundo a la medida. Es un campo en el que también entran los prejuicios. De ahí que para mí la ciencia no sea tanto una búsqueda de verdades absolutas sino un método sobre el cual perfeccionar nuestras técnicas y nuestras adaptaciones al medio. Una forma también de perfeccionar la sociedad, incluso moralmente (sé que esto último es lo más difícil).

    Con respecto a la fe y creencias. Vamos a ver si me explico. Yo creo que el ser humano no puede vivir sin creencias :o). Todos necesitamos un motor que nos impulse cada día. Por ejemplo, y si me permites que te use como modelo, crees que puedes alcanzar el superhombre nietzcheano y que puedes ser el prototipo de librepensador. Todos aspiramos a algo, de ahí que la libertad sea una de las aspiraciones más grandes que puede tener el ser humano, siempre y cuando no se traspase la famosa regla de oro.

    En cuanto al Troll oenegeta. Como sé que la argumentación que te pueda dar te va a importar un pimiento, te la pongo en alemán: Du weisst nicht in wie fern dein Wohlbefinden von dem Wohlbefinden der anderen abhängt. Das nicht zu sehen, bedeutet eine sehr beschränkte Weltanschauung zu haben und wenig angemessen für die neuen Zeiten zu sein. Nach der Industriellen Revolution, der Transportmittel Revolution und der Revolution der Telekommunikationen, die Welt unabhängig teilen zu wollen, ohne zueinanderlaufenden Strängen, ist gleichzustellen mit der eigene Natur kämpfen zu wollen und ist ausserdem kontraproduktiv.

    Hasta otra Daorino.
    Un saludo.

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  8. Gracias anónimo por el comentario.

    En mi blog serás siempre bienvenido, tenlo por seguro. En cuanto a tu anonimato lo respeto, y en cuanto a tus ideas… pues aún más respetadas que son por mi parte. En el Mundo de Daorino no defiendo ninguna ideología, o al menos lo hago sin esa intención: soy consciente de que se pueden hacer lecturas interesadas y que no sería difícil catalogarme ideológicamente. Pero eso que lo hagan otros, yo solamente pienso, reflexiono y escribo.

    En cuanto a fe y creencias, puesto que en el resto de los asuntos hemos convergido después de matizar –las matizaciones siempre son importantes, pues aclaran muchos aspectos y sobre todo acaba haciendo más inteligible el texto y las propias ideas que uno plantea-, hay algo que si debo rebatir: No soy un hombre de fe. Si acaso tengo fe en mí mismo y ni eso, pues tener fe es esperar algo y yo no soy de espera, soy de los que cuando quieren algo va a por ello. Pero creer… Pues claro que creo en cosas, jajaja… soy humano. Mira, para que lo entiendas, es como con las fechas futuras en mis artículos, alguien sin fe debe adelantarse al futuro para conseguirlo, jajajajaja… para conseguir todo lo que se proponga. NO hay que tener fe, sino voluntad para conseguir las cosas.

    La fe y la esperanza se me antojan perniciosas, y creo que ambas están íntimamente ligadas, si es que no son “casi-lo-mismo”. Y es que esa filosofía de la espera y de la ceguera no puede llevar a nada beneficioso, si acaso a oscurantismo y tinieblas.

    No tengo nada más que decir. Espero verte a menudo por El Mundo de Daorino y que contribuyas con tu buenísimo nivel intelectual a enriquecer los textos.

    No te enfades con Troll Oenegeta, es un enfant terrible muy simpático. Eso sí, me he reído mucho cuando le has dicho esas cosas en alemán, jajajajaja… -Aplausos para ti-

    Muchas gracias y hasta pronto.
    Un saludo igualmente.

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  9. Usar la ciencia como método para perfeccionar la moral.. Ética pura y dura. Vamos tomando camino..

    Decía mi sabia (y muy de pueblo) abuela, que la "verdad" de una persona es la que no puede verse en un espejo, das ende der gewissheit (el Troll responde en alemán), y que para descubrir su "verdad" (su autentica manera de entender las cosas y el mundo, su pensamiento sobre la realidad representativa de su universo simbólico) habría que ser una copia.

    Solo copiando la superficie, la apariencia, las formas (pues la esencia es imposible) se pueden tomar posturas y actitudes fariseas.

    Fariseos son quienes en nombre de la ciencia predican la moral circunscrita en la fé cristiana por un lado, mientras por el otro la deforman y la niegan

    Fariseos son quienes en nombre de la moral elevan La Ciencia hasta llegar a escribirla en mayúscula, como un fin, en lugar de como un método, mientras menosprecian la epistemología científica

    La época actual, heredera de todos los fariseismos, hace tiempo que está preñada del gérmen que la devora, y no hay medios para abortarla. No hay medios, ni fórmulas, para evaluar al que evalúa ( y a su vez evaluar a ese que evalúa, y así Ad infinitum..) la bondad o maldad de los actos humanos, por eso hay que recubrirlos con grandilocuentes palabras al uso, solidaridad y demás, basadas no en el recto intelecto de la cabeza ni en la sana valía del corazon, sino en la podredumbre, infestada de bilis, de las entrañas.

    Apelar a las entrañas para reforzar una suma donde 2 + 2 no son 4 es como convertir al hombre en humano para abstraerlo en "humanidad", o convertir el derecho individual del hombre en "derechos universales del hombre" ( nueva abstraccion que desfigura la originalidad), ignorando y pasando por encima de pueblos y culturas y sus derechos a la existencia consciente de su destino común en lo universal (todo en nombre de la tan manoseada, y nunca bien explicada palabreja, "libertad" del ser humano)


    El Troll Oenegeta

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  10. Muy de acuerdo Troll. Me has recordado dos citas de Nietzsche, que creo pueden ir como anillo al dedo o que al menos pueden ser muy convenientes del Crepúsculo de los Ídolos (Edición de Alianza, BA0615) de Nietzsche.

    «(…) Los juicios, los juicios de valor sobre la vida, a favor o en contra, no pueden, en definitiva, ser verdaderos nunca: únicamente tienen valor como síntomas, -en sí tales juicios son estupideces. (…)» (Pág. 44)

    «(…) Poco valioso es lo que necesita ser probado (…)» (Pág. 46)

    Me ha gustado que saques a relucir la palabra fariseo, porque muy hipócrita, muy falso, muy judío (jajajajaja) hay que ser para sostener lo insostenible mediante el sortilegio engañabobos de la dialéctica y el raciocinio malintencionados.

    Hasta pronto.

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  11. Jejeje, realmente sois nihilistas totales, pero más bien de boquilla. Me explico.

    Dice el Troll:

    < que la "verdad" de una persona es la que no puede verse en un espejo y que para descubrir su "verdad"habría que ser una copia.>

    Vamos a ver Troll, cómo puedes negar el absolutismo con el absolutismo. Desde tu perspectiva la verdad no existe de ninguna forma aunque la pongas entre comillas. Toda tu frase y tu diagnóstico es una sentencia, una verdad absolutista. Pretendes defender el relativismo con verdades. Menuda contradicción. Espero te des cuenta y, si no es así, te eche una mano daorino.

    En cuanto a Daorino:

    Dices:

    «(…) Los juicios, los juicios de valor sobre la vida, a favor o en contra, no pueden, en definitiva, ser verdaderos nunca: únicamente tienen valor como síntomas, -en sí tales juicios son estupideces. (…)» (Pág. 44)

    Para luego afirmar sin sonrojo alguno:

    < Me ha gustado que saques a relucir la palabra fariseo, porque muy hipócrita, muy falso, muy judío (jajajajaja) hay que ser para sostener lo insostenible mediante el sortilegio engañabobos de la dialéctica y el raciocinio malintencionados.>

    Vamos a ver amigo. Niegas por un lado los juicios, ya que el maestro todopoderoso Nietzche (un Dios equiparable para ti al Yaveh de los judíos o el Alá de los mahometanos)lo escribió y lo proclamó, y seguido a esto te dedicas a soltar insultos y juicios de valor (fariseos, falsos, hipócritas). ¿En qué quedamos? ¿Los juicios no son verdaderos nunca o te gusta retroalimentarte en la "mierda" que criticas? Si todo es relativo y los juicios de valor no son nunca verdaderos cómo enjuicias todo lo que te rodea si todo da igual.

    Espero os déis cuenta algún día de estas contradicciones. Yo creo firmemente en la moral, en que, por ejemplo, violar a una niña y quemar su cuerpo es un acto abominable, que las personas sanas psíquicamente son capaces de sentir hondamente ese dolor. El que piense en contra no habrá otra manera que ajusticiarlo.

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  12. Hola anónimo, bienvenido a este blog. Supongo que no eres el mismo anónimo que ha escrito anteriormente en este mismo contexto.

    Como todo buen moralista hablas con gran superioridad moral. Para mí Nietzsche no es ningún Dios ni me creo todo lo que dice, ni siquiera es el único autor que leo: eso de todo poderoso aplícaselo a otros. En cuanto al nihilismo, tengo mi propia visión, te remito a este artículo:

    http://www.mundodaorino.es/2007/09/nihilismo-y-el-hombre-creativo-el.html

    Por otro lado, una cosa es hacer juicios de valor sobre la vida y otra hacerlo sobre los judíos, a los cuales les tengo en estima y respeto, lo que no impide verles tal como son. En ningún momento les he insultado, pero allá cada uno con su interpretación.

    Si hay contradicciones es algo muy natural y asumible viniendo de un discurso ni cerrado ni sistemático como el mío.

    ¡¡Por supuesto que violar y quemar a una niña es abominable!! Pero es que eso es algo tan obvio que no requiere planteamiento moral.

    En fin. Muchas gracias por tu colaboración, espero verte a menudo por aquí.

    Hasta pronto.
    Un saludo.

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