24 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA Y LA ACTITUD EGOÍSTA

YO SOY ÚNICO

La generosidad es un egoísmo

¿Qué es el egoísmo? El interés propio, ya sea exclusivamente hacia lo particular o hacia el bien colectivo. Pensar en ti y pensar en los demás es egoísmo. Lo segundo puede que mucho más si piensas en lo que te pueden dar a ti y no tú a ellos. En todas las relaciones humanas hay un interés por algo, eso es egoísmo: quien da comida tiene interés en parecer bueno y mantener limpia su conciencia, el que come se aprovecha de la buena conciencia, todo ello es egoísmo. Pensar en uno mismo o pensar por los demás por uno mismo, todo ello es egoísmo. Puede que todo sea egoísmo pues del ego emana todo. En definitiva, parece que el interés, cualquier interés, es el egoísmo.

La masa anula la particularidad
Sin duda hablar de egoísmo es hablar del hombre, más bien del hombre como individualidad. Aquí al menos me centro en el hombre pues desconozco si otras formas de vida son capaces de una intencionalidad tan compleja como la humana. El egoísmo requiere intención y acción  (conscientemente) y a veces pulsión y acción (inconscientemente, como si se tratara de una especie de reflejo egoísta). Así sospecho que toda acción humana encierra en sí algo de interés para nuestro ego. Es esa tendencia del hombre hacia sí mismo o hacia lo suyo lo que llamamos egoísmo. No es algo bueno, ni algo malo, simplemente es lo que es. Y sin embargo el egoísmo no impide la generosidad, es precisamente la generosidad otro modelo de egoísmo, sólo que correcto, comprometido, que pretende reciprocidad para el propio ego y para el de los demás. Si ayudas a alguien también te ayudas a ti, si ayudas a alguien y ese otro no te corresponde ni siquiera con un agradecimiento no merece más generosidad. No hay que hacer nada gratuitamente. Hacer nada gratuito no significa hacer todo por dinero, sino hacer de cada acción algo que te reconforte, algo que te enriquezca, es decir, ser egoísta.

De esta forma podemos afirmar que existe un egoísta generoso, un modelo de egoísta que no es plenamente egoísta pero tampoco plenamente generoso (tampoco plenamente abnegado). El egoísta egoísta es, por otro lado, plenamente egoísta, pero también plenamente generoso… consigo mismo y nadie más. Finalmente, aseverar que el desinterés es una quimera (o al menos una contradicción en sí misma) y que todo tiene una intencionalidad si se hace conscientemente, es decir, un interés hacia o por: lo inconsciente también tiene una intencionalidad, pero es sin querer. Las pulsiones egoístas, es decir, los reflejos egoístas, forman parte del carácter, la conducta y el comportamiento, pudiendo ser adquiridos por impregnación cultural o por mimetismos o simplemente autogenerados como respuesta a determinado medio, constituyéndose en parte de la particularidad de cada sujeto.

Asimismo, he de advertir que no hay que entender el egoísmo exclusivamente como una actitud humana. Es algo más. El egoísmo filosófico se ocupa de esa actividad egoísta y del individuo como un absoluto, como un todo que sólo debe pensar en su propio beneficio. No obstante, centrarse en el individuo es ya profundizar en la filosofía egoísta.

I. EL EGOÍSMO

Manipulable, controlable, determinado
El egoísmo filosófico, toda aquella tendencia que se centra en el individuo como un absoluto en cualquier ámbito de estudio (ética, epistemología, política, etc.), me fascina. Supone la reivindicación del hombre soberano, único, auto-crático. Sin embargo, estas filosofías poseen elementos negativos y extremadamente perniciosos –al menos para una mentalidad con inquietudes sociales-, aunque multitud de ideas provechosas –y son con éstas con las que nos debemos quedar, pues aún teniéndose inquietudes sociales no debemos olvidar el propio interés individual como forma de negación del totalitarismo y como muestra de que lo social y lo individual pueden complementarse. En este mismo blog, con una serie de artículos que dediqué a Max Stirner, ya me introduje en este tipo de filosofías.

Y ¿por qué son perniciosas estas filosofías egoístas?, os preguntaréis, si tenéis curiosidad. Pues por un simple detalle (lleno de complejidad por otro lado): estas filosofías están “poseídas” por la idea de «libertad»; y seré más claro: son autodestructivas porque sacrifican o son capaces de sacrificar “todo” en pos de preservar y respetar la utopía libertaria laissez-faire y un estado utópico-racional, despojando al hombre de todos sus vínculos (familiares, nacionales, culturales, históricos, etc.)

Ser libre no es algo que esté al alcance de cualquiera, pues requiere dominio de sí (voluntad) y responsabilidad (consciencia): y la libertad no es un derecho, es algo que se conquista (y no plenamente – puesto que la libertad no es algo que esté ahí y se coge: cada cual forja su propia libertad, su propia voluntad, cada cual sabe hasta dónde puede mandarse y obedecerse, comprometerse y hacerse promesas). Egoístas como Ayn Rand hablan de razón y de libertad como elementos indisolubles y unidos, como elementos que se deducen el uno del otro. Y ¿por qué un acto razonado previamente o algo razonado previamente sin acto físico posterior es un acto cometido libremente, es decir, a voluntad? Un acto es libre cuando uno lo decide y siempre a voluntad, pero para ello han influido sobre la decisión cientos de condicionantes, ¿existe, por lo tanto, un acto realmente libre? ¿No es la libertad una contradicción en sí misma, como ya he señalado en otros artículos? Porque en cierto modo una decisión la tomas tú mismo y un montón de condicionantes, incluso a veces son los condicionantes quienes deciden al margen de uno mismo.

Aquiles, el de los pies ligeros

Ayn Rand, elevando la razón a las cumbres “fantasmagóricas” de la libertad, racionaliza y logiliza el mundo al extremo. Así pues, se entiende cómo esta filósofa de origen ruso, ascendencia judía y nacionalizada estadounidense, que falleció el año 1982, critica a Nietzsche y su irracionalismo, un irracionalismo que podría definirse como “el hombre arrojado y entregado al orbe, superando, digiriendo y domando sus pasiones, hollando éstas vívidamente hasta agotarlas”. Y es que en la vida no todo se atiene a razones, la razón del hombre es incapaz e insuficiente para alcanzar toda la comprensión, magnitud y trascendencia de la propia existencia: una existencia basada en la razón exclusivamente te pone a la altura de una máquina. El hombre sólo debe usar la razón para entender la propia irracionalidad del mundo, para establecerse un orden, para hacer comprensible la realidad. Pero repito, el mundo es en sí irracional, la vida carece de sentido, en la vida no prima la razón sobre los sentimientos y la experiencia humana; no todo debe ser vertido en la cloaca racional, pues si no la vida se convierte en algo insípido, yermo, inerte y rígido. Y bien, admitir la irracionalidad del mundo, no desdeñar los sentimientos y las experiencias no es ser irracional.

En definitiva, negar el racionalismo como medio para acceder al mundo con paso firme es igual de estúpido que negar el irracionalismo inherente en la propia realidad. Negar la irracionalidad es por otro lado negar la vida o parte de ella. Es a voluntad que debemos ser racionales.

II. EL «EGOÍSMO EGOÍSTA» Y EL «EGOÍSMO GENEROSO»

El egoísmo como actitud humana es algo que no debemos negar, ni siquiera en nosotros mismos: si decimos que somos generosos, mentimos, si decimos que no lo somos, también mentimos. Como podéis observar, ser un negador es abolir una cualidad humana o elemento de la vida, asumir ambas es afirmar la totalidad admitiendo las contradicciones, es decir, acercarse al amoralismo, a estar por encima de los conceptos. Abreviando, la generosidad se nuestra en el egoísmo y éste en la generosidad. Son dos actitudes esencialmente de la misma naturaleza aunque con diferentes inclinaciones. ¿Por qué son esencialmente lo mismo?, pues porque ambas derivan a la consecución de un interés hacia algo; el egoísmo es un interés personal que se manifiesta en una acción que beneficia al propio sujeto que lo acomete, pero la generosidad también conlleva un interés personal, que es cierto que beneficia a más gente, pero que conlleva igualmente un interés personal que se manifiesta paradójicamente en el desinterés y en la abnegación. Podemos hablar del goce que supone hacer un “bien”, o del interés de cometer una acción para ganar simpatías, o del interés de tener la conciencia limpia y libre de culpa, por lo cual estas personas actúan según qué forma determinados por su conciencia y nunca por los demás: si lo hacen es por su conciencia no por generosidad desinteresada. Así que cuidado con los generosos, cuidado con los desinteresados, cuidado con los egoístas egoístas (egoístas al cuadrado, e2) disfrazados de egoístas generosos.

III. LA SOCIEDAD Y EL INDIVIDUO

Hércules contra Hidra representa la lucha del disidente
El individuo tiene por sí mismo mucho que ofrecer a la sociedad. Yo soy anti-totalitario en la medida en que deseo el pleno desarrollo del individuo. Pero al individuo es lícito exigirle compromiso con la misma sociedad que permite su realización; es gracias a todo un esfuerzo colectivo que el individuo tiene las herramientas para desarrollar su egoísmo, ya se trate de un «egoísmo egoísta» o de un «egoísmo generoso». Que uno debe pensar en su propio interés, desde luego, pero sin olvidarse de nada ni nadie y sabiendo cuál es su verdadero y necesario interés. Una persona sanamente egoísta debe pensar que el individuo válido es la excepcional individualidad en sociedad, que no hay nada más noble que el compromiso con el grupo e interactuar con dicho grupo: el interés es mejor cuando es recíproco. Por lo tanto, el egoísta egoísta es un ser despreciable al que no le importa los demás mientras esté bien cubierto. Éste tipo de hombre busca, como consecuencia, un interés o beneficio carente de reciprocidad: se aprovecha de los demás sin ofrecer nada, cuando un acto generoso consiste en que dos partes se beneficien mutuamente persiguiendo su propio interés. Por ejemplo, ¿qué beneficios dan los bancos? Ellos no son productivos por sí mismos, ellos sólo producen del dinero… ¡del trabajo de los demás! o del que se inventan.

Por otro lado, una cosa es ser egoísta y otra muy distinta es ser soberano, aunque ambas pueden conjugarse. El egoísta (ya hablemos del egoísta o del generoso) es aquel que o bien se rige por intereses propios materiales o bien por concepciones metafísicas: el ser único, la particularidad. O bien puede regirse por los dos. Sin embargo, en el soberano es inherente el dominio de sí y la voluntad: voluntad y dominio de sí son corolario. Así pues deduzco que existen dos modelos de egoísmo egoísta y de egoísmo generoso, ambos con o sin soberanía. Y ¿por qué con o sin soberanía? El egoísta no siempre percibe el interés que reclama de sus propias acciones. Digamos que existe un egoísta no consciente, un egoísta que no llega a ver en su “generosidad” egoísmo, es decir, un enriquecimiento personal. Sin embargo, ese otro egoísta soberano, ya sea egoísta egoísta o egoísta generoso actúa a voluntad conociendo su interés, es decir, siendo consciente de lo que da y de lo que pretende recibir. TODO LO QUE HACEMOS, DE UNA U OTRA FORMA, LO HACEMOS POR NOSOTROS MISMOS, PORQUE NOS GUSTA SER GENEROSOS CON NOSOTROS MISMOS: NADA NOS GUSTA MÁS QUE SER GENEROSOS CON NOSOTROS MISMOS. POR OTRO LADO, NADA MÁS BELLO QUE SER PARTE DEL INTERÉS DE OTRO ALGUIEN: EL INTERÉS ES AMOR, GENEROSIDAD, EGOÍSMO... ES TODO JUNTO O POR SEPARADO O COMBINADO.

¿Son todas las manzanas iguales?
Y no nos dejemos confundir con ciertos detalles aparentemente desinteresados. Posiblemente nuestros padres parezcan desinteresados porque nos alimentan o nos dan cobijo. Pero no es así, todo lo que ellos dan es por su propio interés, por la satisfacción que les proporciona ver a sus hijos felices y seguros y su obra realizada, se trata de un interés necesario, generoso y noble.

Muchos también pensarán que el amor es desinteresado, que es darlo todo por nada o al menos sin esperar nada a cambio. Mentira. El amor es en sí egoísta y totalitario y si no no es amor. Es por amor que alguien lo quiere todo de otro alguien. Que en la locura del amor existan personas que sean capaces de perderlo todo, incluso la vida, por poseer a otro ser en cuerpo y alma (como se dice, ¿veis lo totalitario del amor ahora?) sólo demuestra hasta dónde es capaz de llegar una persona por pura locura egoísta; demuestra igualmente lo inconsciente del egoísmo, lo fatales que son las posesiones idílicas o celestiales: nada peor que estar enamorado del amor.

El egoísta que muere por amor porque lo quiere todo para sí de una persona es, salvando las distancias, como aquel que lo pierde todo apostando a los caballos y se ahorca en su habitación de hotel. Uno porque no posee lo que desea, el otro porque ha perdido lo que poseía y no puede poseerlo más, pero ambos por impotencia y porque sólo pensaban en el tener todo o más para su goce personal.

Así que veamos en todo un interés, veamos en todo un egoísmo, ya sea generoso o egoísta, y así entenderemos mejor las relaciones humanas, sociales, políticas, etc., y desconfiaremos de tanto buenismo.

IV. EL EGOÍSTA COMPROMETIDO

Los andamios de la razón hacia lo irracional
El egoísta, ya hablemos del egoísta o del generoso, se mueve, cada cual en su propio espectro, dentro de dos vertientes: el material y el trascendental.

En el trascendental (el egoísta del ser, el egoísta metafísico), tanto el egoísta egoísta como el egoísta generoso se proclaman como únicos y absolutos: el hombre como individuo es un todo. Pero seguidamente el egoísta egoísta matizaría, a modo stirneriano: no me interesa nada que esté por encima de mí. El generoso, por otro lado, diría: me interesa todo aquello que habite fuera de mí, incluso lo que esté por encima. Empero, en lo material (el egoísta del tener, el egoísta materialista) el primero señalaría: lo quiero todo sólo para mí y no me importa el resto; y el segundo: distribuyamos los bienes por mi propio interés y el de los demás.

No podemos soslayar esta realidad que formula que todo se mueve por un interés., tal como he ido repitiendo de una u otra forma Lo que ocurre es que existen intereses nobles y otros no tan nobles. Otros intereses no llegan a la altura de nobles. Un interés noble es el de aquel que trabaja por su pueblo, su raza y su país, por el interés de todos ellos y él mismo aún a riesgo de perderlo todo. Intereses nada nobles son los de la banca, que en su coartada de entidades generosas te asfixian con abusivas hipotecas para luego expropiarte sin atenerse a la realidad social, pues los bancos, así como cualquier empresa, sólo viven en y les interesa su propia realidad, como buenos egoístas al cuadrado.

Así que yo reivindico a un nuevo egoísta, reivindico al egoísta comprometido con una causa, a ese egoísta generoso que va más allá de su propio ser absoluto. Y un egoísta se apodera de las cosas, claro que sí, por ello un egoísta comprometido se apropia de una causa y se apropia de unos valores, pues cada paso que da debe ser una conquista, un acto de voluntad, un hacerse a sí mismo. Ejemplos los tenemos en nuestros antiguos héroes. ¿Quién no se queda fascinado por lo que sólo un hombre es capaz de hacer? ¿Quién no se complace y siente un cosquilleo de emoción al leer la cólera de Aquiles? Es la auto-superación de los hombres lo fascinante. Espíritus de esa naturaleza, elevados, inclinados hacia arriba, ¡espontáneos!, son lo que una nación necesita.

V. EL GRAN EGOÍSTA O EL GRAN INDIVIDUO: EL GRAN HERMANO DE ORWELL

El comunismo anula al hombre
El hecho de haberme adentrado en el egoísmo es porque el individuo y la individualidad me interesan como elementos dinamizadores en una sociedad, siempre y cuando se mire por la nación, que es paralelo a mirar por uno mismo. Sin duda he dicho que en todo hay egoísmo, pues es así si asumimos que en todo se persigue un interés propio, incluso en lo aparentemente desinteresado; pero vayamos ahora un poco más allá y desechemos, en cierto modo, todo lo que he escrito anteriormente.

Por supuesto, el egoísmo es sólo viable cuando el sistema político, económico y social lo permiten. ¿Y qué sistema no lo permite a escala social? Cualquier sistema totalitario. Por ejemplo, en las sociedades comunistas no existe el individuo. Como tal sólo existe uno: el líder, el Gran Individuo. Son los intereses de tal líder, ya sean egoístas o generosos, lo único que gobierna a un grupo de personas. Surge así la figura del Gran Egoísta y la de sus acólitos egoístas, que se han apoderado –han hecho suyo por conveniencia o han sido poseídos– del interés –o gran capricho– del líder para así poder medrar. Pero todos, acólitos y masa –el individuo es ya inexistente– se convierten en un medio, en un instrumento del Gran Egoísta. En estos países comunistas sólo existe, en definitiva, un líder, una voluntad, una línea. El estado se convierte en UNO y el pueblo es sólo el arma del Estado, una prolongación de la conciencia y de la voluntad del UNO. En los estados teocráticos es exactamente igual, aunque la voluntad y el egoísmo no surgen de ningún hombre, sino de un ser superior que no tiene existencia en la tierra y cuyo mandato es revelado o ya ha sido revelado (los libros sagrados son prueba de tales revelaciones: Biblia, Corán...) a los hombres.

Sin embargo, no es precisamente en la actualidad -que se supone haberse llegado, en lo que llaman occidente, a las mayores cotas de egoísmo y libertad-, el oasis donde el totalitarismo y el Gran Egoísta no existen. Los hilos del Gran Egoísta han dinamitado la masa para convertirla en migajas o grano: cada migaja o grano es un individuo. “Por fin”, nos dice el Gran Egoísta, “he dispuesto a los hombres la facilidad de ser soberanos y libres para regirse a sí mismos”. Mentira. Ahora el Gran Egoísta controla a los individuos subrepticiamente. El control mental se lleva a cabo mediante los medios de comunicación y entretenimiento de masas, como los videojuegos, el cine, etc.; y el control corporal mediante la acción de consumir o el envenenamiento y pervertimiento masivos: alcoholismo, drogadicción, ludopatía, pornografía, trasmutando e invirtiendo todos los valores, etc. Cuerpo y mente dominados por la idea fija del tener, del tener más sin fin, y de la libertad. Es mediante el egoísmo en su tendencia más egoísta cómo el nuevo totalitarismo pretende dominar a todos los seres humanos de la tierra: así rompen los vínculos de todos con todos, de los componentes de una nación con los propios componentes de esa misma nación, etc.

Sociedad atomizada
Es tanto el poder de este nuevo totalitarismo que no necesita obligarte por la fuerza a hacer ciertas cosas, consiguiendo que todo aquello que queremos no sea lo que realmente queremos, sino lo que nos han obligado a querer. ¿Cómo? Sí, así es. Nos crean necesidades superfluas, fomentan los vicios, la sensualidad radical… nos dicen que todo elllo es necesario y nos lo creemos; y todo ello para cortejar y dominar nuestros cuerpos mediante el control de la mente, que es lo mismo que controlar nuestra voluntad, para evitar cualquier atisbo de autocontrol del individuo. ¿Es entonces posible el egoísmo? Es posible en cuanto que existe el individuo como ser aislado del resto, ¿pero realmente alguien se rige por su propio interés? ¿Una sociedad manipulada se rige por su propio interés egoísta? Una vez más, el egoísmo y la individualidad soberana son una quimera, una falacia. En la época de la historia humana más dispersa, más rota, más desecha y desarraigada, supuestamente más libre, el individuo, desposeído de todo vínculo, acaba siguiendo los intereses de otro, de otro UNO o de otros UNOS: ni siquiera ahora puede ser agoísta a volutad. Recapitulando, el gran logro del sistema actual es convencerte de que lo que quieres lo quieres de verdad porque tú lo has decidido, convencerte de que eres tan libre como para poder regirte por tu propio interés. Una vez más, ya no la masa, sino el individuo, todos los individuos, anulados y sometidos a la voluntad, al capricho y al egoísmo del Gran Individuo, un individuo con muchas cabezas. Es por esa voluntad egoísta al cuadrado que el mundo se manifiesta como esa voluntad. Ser disidente es NO SEGUIR LOS DICTADOS DE ESA VOLUNTAD; y es por ello que en una sociedad atomizada serán los grandes egos, los más grandes espíritus, las más formidables individualidades, quienes entablarán lucha contra esta moderna Hidra de Lerna por unos ideales y valores elevados. Vivimos en la época de la inconsciencia y de los egoísmos, pero… ¿dónde están los grandes héroes? Los trovadores están ansiosos por cantar nuevas gestas.■

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19 de noviembre de 2010

LA EUROPA OCUPADA Y EL IMPERIALISMO DE EE.UU.

Ciclo J. T. (IV/IV)

EL FRANQUISMO SE BAJÓ LOS PANTALONES, Y TAMBIÉN ALGUNOS ESPAÑOLES Y ESPAÑOLAS

¿Qué es la OTAN?... y la ignorancia.

El Imperialismo y la continuación del colonialismo
*No estoy deacuerdo con todo lo que se dice este video, pero dice cosas muy interesantes. Por ejemplo, sitúa como víctimas a los países pobres y como villanos a los desarrollados. Yo simplemente habría atacado los gobiernos títeres africanos y al sistema liberal mundializado, el nuevo colonialismo encubierto. No creo en un mundo de buenos y malos.

(…) podemos rodear el problema del antiamericanismo con bases históricas, con análisis objetivos. Los USA no atacaron a Alemania en 1941, atacaron a Europa. En junio del 44 no vinieron a liberar Europa, sino a atacarla y ocuparla. La solución de la Europa alemana era mala, ya lo he escrito cientos de veces. Esto, como la solución de la Europa francesa de Napoleón, tuvo que fracasar. Hitler era prisionero del nacionalismo alemán, fracasó porque no le dio una sincera dimensión europea al nacional-socialismo. Teóricamente, Alemania podría haber hecho a Europa con la condición de superar su nacionalismo alemán. No pudo o no quiso. Cuando de Gaulle era todavía "algo" en el 64 o 65, habría podido. Ha cometido en una escala infinitamente más pequeña el mismo error: su Europa francesa era inaceptable fuera de Francia.

Los Estados Unidos son históricamente los enemigos naturales, obligatorios, de Europa. Después de 1945, Washington eliminó a Europa del mundo. Los burlados fueron sucesivamente sus antiguos "aliados" (las marionetas políticas guarecidas en Londres desde el 40 hasta el 44). Se ha visto, pues, a los holandeses expulsados de Indonesia, a los franceses de Indochina, a los belgas de África, a los ingleses de Delhi gracias a la deliberada voluntad de los Estados Unidos. Hoy sólo una nación puede cuestionar la hegemonía americana, es Europa. Por razones demográficas (500 millones de hombres entre Dublín y Bucarest - 700 millones entre Dublín y Vladivostock), por razones industriales (Europa es un gigante industrial). La Europa unida y unitaria puede fácilmente contestar y expulsar a los Estados Unidos de América latina, de África, del Mediterráneo.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 77-78. Traducción de Jordi Garriga.

EUCOM
Hablar del imperialismo de Estados Unidos no es hablar de algo irreal, sino de algo muy real, algo que es. Es un imperialismo que no se siente apenas (y no es sólo el imperialismo de USA el imperialismo de USA, también es el imperialismo que se manifiesta bajo otras banderas, la de sus secuaces y colaboradores). No se ven los tanques ni los convoyes por las calles, aunque el imperio se hace ostensible, para quien quiere verlo, en ciertos hábitos culinarios (comida basura), imposiciones estéticas (moda) y musicales (ritmos negroides y otros contrarios al buen gusto), en la televisión y en el cine... lo que demuestra que existe un imperialismo del poder -político, económico y militar-, pero también un imperialismo cultural. Pero el imperialismo americano -al menos sobre el que yo quiero hablar en concreto- se muestra en su auténtica dimensión cuando se conocen los datos de todas las bases, armas y unidades que tiene EE.UU. desplegadas por todo el mundo. He de indicar que mostraré mayor interés en el imperialismo norteamericano sobre suelo europeo, pues es ese imperialismo parte del problema que impide a Europa ser fuerte, unitaria e independiente, es decir, un conjunto capaz de enfrentarse a EE.UU. y cualquier otra amenaza.

El imperialismo de EE.UU. también es evidente si fijamos las miras en los servicios tan buenos que ofrece la OTAN al mundo (interesante es destacar que nunca ha habido, en la historia de la OTAN, un Secretario General norteamericano, sin duda para aparentar, por corrección, por estrategia política, quizá para hacer ver a sus títeres que manejan hilos, aunque lo único que demuestra es que hay europeos que se ponen directamente al mandato de USA y la existencia de muchos traidores). Pero decir que Europa está ocupada es demasiado. Si no lo está al menos hay que reconocer que es un sumiso vasallo; bueno, disculpen, no llega ni a vasallo, más bien es un útil siervo. Europa no es soberana en el mismo momento en que permite la presencia, la intromisión y la injerencia de un gobierno extranjero.

Pero también hay que subrayar que el imperialismo yanqui no es perfecto. Recibe muchos golpes y reveses y a veces los planes no le salen como esperaba. En el mundo existen naciones rebeldes, grandes bloques como China o Rusia que no van a sucumbir con facilidad y que suponen grandes amenazas (más que Irán o Venezuela por mucho que nos adoctrinen en televisión para ver en un futuro bien una hipotética invasión de esos países, como ocurrió con Irak tras largos años de adoctrinamiento pro-americano), también personas independientes y formaciones políticas disidentes que luchan contra el entramado y dominio imperial judeo-estadounidense desde sus modestas posiciones. Parece que el imperio no sufre, que es inamovible, pero debemos tener la paciencia del agua, que es capaz de erosionar la roca más dura.

En Europa existe el Comando Europeo de los Estados Unidos (EUCOM), que no es otra cosa que todo el mando unificado de las fuerzas armadas estadounidenses en Europa, acuarteladas en Stuttgart, Alemania. En suelo europeo existen más de 400 bases, más de 70.000 efectivos y unas 200 armas nucleares norteamericanas (dato este último del que se habla poco y que la mayoría de la población europea desconoce). Esto es prácticamente una ocupación militar con el consentimiento de nuestros estados europeos ocupados, no soberanos y títeres del poder judeo-norteamericano. Digo judeo-norteamericano porque la soberanía de EE.UU. está también sujeta a los intereses de Israel.


Bombas nucleares norteamericanas por países en suelo europeo (estimación):
-Datos recogidos aquí.-

PAÍS
Nº DE BOMBAS
BASE
Alemania
10-20
Büchel
Bélgica
10-20
Kleine Brogel
Holanda
10-20
Volkel
Italia
70-90
Aviano y Ghedi Torre
Turquía*
50-90
Incirlik

*Turquía no es Europa, no al menos -por ahora- con el componente cultural y "racial" existente en ese país; pero de donde se recogen los datos Turquía está considerada un estado europeo. Turquía es un territorio europeo invadido. Y no podemos soslayar las relaciones USA-Turquía. Recordemos que Turquía es miembro de la OTAN desde al año 1952 y que EE.UU. y su mejor lacayo, Reino Unido, apoyan a Turquía para la incorporación de ésta en la UE.




Encontré la siguiente información (incluidas las tablas 1 y 2), para mi sorpresa, en un blog cristiano:

Todos los años, entre marzo y abril, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (EEUU) publica un informe detallado del año fiscal anterior —que cierra en septiembre— con los principales datos sobre las bases militares que posee en su territorio y en el extranjero, como son: el tipo de base, ubicación, extensión, la cantidad de personal destinado a cada una de ellas y otros datos de interés. (…)

Tabla 1. Total de bases militares estadounidenses fuera del territorio continental

Ubicación
Cantidad
Personal militar*
En el extranjero
716
135 952
En las posesiones
121
14 163
Total fuera de EE.UU.
837
150 115

*Se refiere al personal estadounidense.

A continuación (Tabla 2) se relacionan las bases ubicadas en el territorio europeo, de acuerdo con el informe al que hemos hecho referencia.

Tabla 2. Bases militares estadounidenses en Europa

País Bases Personal militar
Bélgica 18 1147
Dinamarca 2 -
Alemania 235 54 000
Grecia 7 24
Groenlandia 1 134
Islandia 1 -
Italia 83 6974
Luxemburgo 1 -
Holanda 9 441
Noruega 3 25
Portugal 21 654
España 5 363
Reino Unido 47 9304
Turquía 19 1449
Total en Europa 4 52 74515

Volví a escribir la palabra ocupación más arriaba. Quizá, lo vuelvo a repetir, parezca una palabra excesiva, porque claro, las bases estadounidenses se construyen en suelo europeo (o cualquier otro suelo dominado por gobiernos legítimos o reconocidos) tras largas reuniones y acuerdos (¿condiciones para la servidumbre y pérdida de soberanía?, ¿es, acaso, negociable la ocupación de tu suelo por parte de un ejército extranjero?). Pero bien, es que estos estados europeos son sirvientes de EE.UU. y saben que no les conviene llevarse mal con ellos, por lo que siempre se llega a buen puerto. Yo creo que una base extranjera en nuestro suelo nacional, aunque sea mediante acuerdos, es una provocación para un verdadero patriota, para un verdadero nacionalista. Las bases norteamericanas deben desmantelarse de suelo europeo porque es evidente que poseen un poder de acción descomunal que puede actuar en contra de los verdaderos intereses de Europa o directamente contra Europa. Y no me vale la OTAN, pues al final, como toda buena nación bien constituida, USA pensará en sí misma (recordemos la Guerra de Irak, momento en los que es cierto que hubo muchas rabietas, pero al final nadie puso una resistencia real -es decir, militar- a USA y su nimia coalición para impedir la invasión: ¿y dónde estaba la OTAN?): mirémonos a la cara y digámoslo sin miedo, EE.UU. no es nuestra aliada, sino nuestro mayor enemigo. Europa debería estar más preocupada en unificarse (de verdad) y hacer frente al imperialismo americano, irguiéndose como modelo civilizador y poniendo al resto del mundo en su sitio. Para ello Europa debe ponerse antes en el suyo. Una Europa unificada tendría tal poderío en lo económico, en lo militar, en el plano industrial, etc. que sería imparable. Y esto a USA no le interesa. ¿No es todo el despliegue americano en nuestro suelo una forma para disuadir a Europa de cualquier intento de dominio de sí, además de una forma de tener influencia en un territorio estratégico para defender los intereses existentes en Oriente Próximo, además de tener vigilada a Rusia? Así que ya no, ya no lo digo como algo excesivo, es de una meridiana claridad que Europa, desde la derrota de Alemania e Italia en la Segunda Guerra Mundial, mantiene en su territorio la existencia de una fuerza militar, económica y cultural extranjera que no responde a las necesidades actuales de los europeos. Por supuesto, durante aquellos años de la Guerra Fría, el mundo, y Europa más que ninguna, sufrió también el imperialismo soviético y su trituradora de carne.

Gracias a las tablas de más arriba se deducen datos muy interesantes:
- Fuera del continente americano, EE.UU. tiene desplegadas oficialmente más de 800 bases.
- En Europa hay 452 instalaciones: 219 pertenecen al Ejército de Tierra, 53 a la Marina y el resto, 180, a la Fuerza Aérea.
-Alemania alberga el 52% del total de bases en Europa y el 28% del total de bases en el extranjero.
-Italia alberga el 19% del total en Europa y el 10% del total en el mundo.
-Reino Unido alberga el 10% del total en Europa y aproximadamente el 6% del total en el mundo.
-Ninguno de esos estudios habla de la construcción de la base norteamericana más  grande del mundo en Kosovo: LA BASE AMERICANA MÁS GRANDE DEL MUNDO EN KOSOVO.

En Oriente el imperialismo norteamericano también hace acto de presencia:
-En Japón: unas 124 bases y más de 30.000 efectivos.
-Corea del Sur: 87 bases y unos 28.000 efectivos.

Nota: aunque no haga mención de ellas por centrarme más en Europa, he de decir que en América del Sur, África, Asia, Oriente Próximo y Oceanía también existe una importante presencia norteamericana.


Así pues, podemos determinar que Europa y parte de Asia son espacios que constituyen grandes bases militares norteamericanas. Es notoria la mayor presencia norteamericana en los tres estados perdedores de la Segunda Guerra Mundial. La conclusión es que Europa es un conglomerado de estados incapaces de enfrentarse al futuro y regir su propio destino, títere del imperialismo norteamericano; es notoria una Europa a la que a veces le dan rabietas que de poco sirven; igualmente es notorio que la OTAN no tiene como propósito la estabilidad y la seguridad, el bienestar y la libertad de sus miembros, sino servir a los intereses de los Estados Unidos (ya sea actuando o no actuando) y de otras entidades sombrías. Y si bien «el imperialismo americano (…) tiene interés en provocar, bajo su control, una cierta unificación económica (en Europa) es con la perspectiva de crear un vasto mercado muy fructífero a explotar» (Jean Thiriart, LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA, Pág. 31).

No obstante, debemos olvidarnos de occidente y reivindicar nuestro derecho a ser europeos sin más. Luchar contra el yugo judeo-estadounidense, esa debe ser nuestra mira, así también combatiremos la inmigración y la inversión de valores. Nuestra única reivindicación lícita en un mundo movido por grandes bloques es, como europeos, Europa. Occidente es el nombre que recibe la influencia del Imperio entre los "civilizados". Occidente es Japón, ¡Israel!... y nosotros los europeos no somos japoneses ni israelíes, somos simplemente europeos, orgullosamente europeos. Occidente es otro concepto que anula la identidad de los pueblos. Otro concepto universalizador y reductor; no es otra cosa que el lenguaje de los actuales amos del mundo.

¡Viva Europa!■


Textos de interés:


Bibliografía:


PROAMERICANOS

12 de noviembre de 2010

LA ECONOMÍA DE PODER

El control político absoluto 
Ciclo J. T. (III/IV) 

Jean Thiriart, quien desarrolló el Nacional-Comunitarismo
Los cegatos de la izquierda confunden normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa. La observación comparada de los sistemas soviético (estatal) y americano (libre empresa) establece suficientemente que la empresa libre es diez veces más fecunda.
(…)
En cuanto a los abusos del capitalismo, consisten en la injerencia de poderes económicos privados en la vida política. El capitalismo tiende al monopolio, es decir, a la supresión de una condición esencial de su vitalidad: la competencia. El capitalismo tiende igualmente a la creación de intereses opuestos a los de la Nación. Estimamos que es necesario destruir al capitalismo en la medida en que deviene monopolista por hipertrofia, en la medida en que ingiere en la política por la concentración de medios.
(…)
Comunitarismo tiende a la economía de poder, por oposición al concepto capitalista de economía de beneficio y al concepto marxista de economía de utopía. Dentro del marco de la economía de poder, estimamos que la libre empresa es un factor muy positivo por una parte, y que las oligarquías del dinero deben ser castradas políticamente, por otra parte.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., págs. 94-95. Traducción de Jordi Garriga.

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(…) La imprudencia del Liberalismo consiste en la plena libertad política dejada a los magnates del acero y del petróleo. El estado comunitario europeo preferirá que haya muchas pequeñas y medianas empresas libres, y una cantidad, indispensable -por razones tecnológicas- de empresas gigantes debidamente controladas.
(…)
El marxismo dogmático lo quiere nacionalizar TODO, el Liberalismo lo quiere dejar hacer todo. El comunitarismo quiere conservar el control político absoluto dejando subsistir lo máximo posible de libertad económica.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 97. Traducción de Jordi Garriga.

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El capitalismo esclaviza y te aplasta
Thiriart señala que "los cegatos de la izquierda confunden normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa". Tiene razón. Y tal como señala igualmente el belga, la libre empresa es mucho más boyante que cualquier otro modelo de empresa. Pero "libre empresa" no debe ser necesariamente algo asociado en exclusiva al liberalismo, siendo aplicable a otras formas. Que los cegatos procapitalistas sinteticen normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa como una sola cosa no quiere decir que los demás debamos hacer lo mismo, pues una empresa pública puede ser una "libre empresa".

El capitalismo es rígido, porque como bien sabemos pendula desde el liberalismo al marxismo y viceversa, de un punto a otro y nada más. Es por ello que igualar libre empresa con capitalismo es un error. Pues tan contrario es el marxismo a la libre empresa como el liberalismo a la propiedad estatal. Un sistema se basa exclusivamente en "el estado", el otro en "el individuo soberano". Hay que hacer lo posible para que individuo y estado aúnen esfuerzos y que de tal unión resulte "la nación". Y esto es lo que podría denominarse comunitarismo, o al menos, parte de él.

Más arriba he dicho que "libre empresa" no es sólo exclusivo del liberalismo. Creo que ni si quiera debe vincularse solamente a la empresa privada, aunque sé que por inercia mental se llega a tal conclusión. Pienso en las grandes posibilidades de la empresa pública, una empresa pública diferente, es decir, con autonomía, con libertad de acción, autogestionada (sobre todo si la empresa se dedica a algo productivo, que debiera dar beneficios: máxima importancia a las cooperativas para que los trabajadores también sean dueños de la producción) y burocratizada lo necesario, para que dé sus frutos y beneficios para el estado y para los contribuyentes, es decir, para el conjunto de la nación. La empresa pública tiene la obligación de ser eficiente y rentable y no una mera plataforma de vagos derrochadora de recursos públicos. Pienso, por ejemplo, en el transporte público, si éste lo gestiona alguna administración. Pero claro, hay actividades no rentables, no productivas, que por ello no son menos importantes: recogida de basuras, educación pública, sanidad pública… (todas ellas dan unos resultados producto del trabajo, pero no son actividades de beneficio económico, es decir, amortizables, generadoras de plusvalías o rentables en el sentido económico más estricto: el beneficio viene dado de otro modo). Todas esas actividades suponen un gasto lógico. Y además de suponer un gasto lógico se debería gastar con lógica y asegurarse de la máxima eficiencia y los mejores resultados.

Nuestra riqueza debe nacer del trabajo duro y de la tierra fértil,
no del abono del capital, del que sólo surgen arbolitos raquíticos
y postizos.
Es necesaria la convivencia entre empresas públicas y privadas, una convivencia dirigida a la buena gestión de los recursos y a la sana competencia, controlando siempre lo privado para que no interfiera en lo político y en el interés nacional; de esta forma un gobierno responsable deberá garantizar que su labor vaya dirigida al beneficio de la nación, así como garantizar que el control de la libre empresa privada y el beneficio de la misma apunten igualmente a la nación. Así, el estado nacionalista velará por una sociedad con mercado, un mercado lo más libre posible pero controlado (la proclama "No a la libertad de comercio" no entra en contradicción), evitando los desmanes que los intereses privados pueden llegar a causar, sobre todo si hablamos a gran escala; un ejemplo es el monopolio, es decir, la concentración en una única entidad productora los medios para producir determinado elemento u objeto. En definitiva, y como asevera Thiriart, se trataría de "conservar el control político absoluto dejando subsistir lo máximo posible de libertad económica". De esta forma no se cae en el marxismo, es decir, en el capitalismo de estado, ni en el liberalismo, gracias al control y autonomía de lo político sobre lo económico.

Dicha libertad económica (con matices en lo que atañe a la "libertad") reseñada no es prescindible. Está claro que la mayoría de las personas sólo tienen fijación por su propio interés: ser algo mejor no está al alcance de todos; ser algo mejor es no caer en la abnegación absurda, pero tampoco en el egoísmo absoluto. Por ejemplo, ¿qué le importa al estado los asuntos de un bar o de una tienda de lencería? ¿Qué le importa al estado la venta de palomitas, de pasteles o de pollos? De asuntos de este tipo puede ocuparse un mercado sano y controlado, de ello pueden ocuparse personas emprendedoras que sepan autogestionarse, de ello puede ocuparse, según el tamaño, las cooperativas. Es que nacionalizar los bares no sería serio. Lo serio y necesario sería la nacionalización y elitización de la enseñanza (me fastidia mucho que el estado se dedique a subvencionar los colegios privados. ¿Por qué debemos pagar la educación a los ricos o a personas con recursos superiores a la media cuando muchas familias no pueden costearse -o tienen dificultades para ello- los libros de texto?), nacionalizar completamente la sanidad y dotarla de mejores recursos, nacionalizar los recursos estratégicos, nacionalizar, por supuesto, la banca, etc.

«En el plano económico estamos CONTRA el colectivismo estatal como norma general (existen excepciones para las industrias estrategicas) y POR una cierta colectivización para las formas cooperativas. Si una colectividad económica por voluntad propia -y por ello libre- conduce mal sus asuntos, se causa daño a sí misma, si los lleva bien, se recompensará a sí misma. Es necesario entonces responsabilizar a las empresas colectivas. Actualmente todos los desórdenes, todos los despilfarros, están a cubierto por el anonimato de "mayorías no responsables" y pagados por el Estado. El comunitarismo tenderá a fortalecer las administraciones locales, las sociedades cooperativas, pero simultáneamente las considerará como entidades responsables de sí mismas (autogestión). He aquí un aspecto del comunitarismo».

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., págs. 95-96. Traducción de Jordi Garriga.

Los oligarcas del dinero nos devoran
También habría que nacionalizar a las fuerzas armadas, aunque en otro sentido, me parece inaceptable que se permita el alistamiento de extranjeros. Las fuerzas armadas entrarían dentro de lo que se denominarían gastos lógicos. Un estado nacionalista, convencido en el deber de proteger su suelo, sus intereses y a sus gentes debe dotar a sus fuerzas armadas de los mejores materiales e infraestructuras, de más y mejor personal, etc.; todo ello sin la mentalidad de dotar al ejército para la servidumbre y para la defensa de los intereses del capital financiero internacional.

Dicho todo esto e incidiendo en ello nuevamente, se trata de que todos los medios productivos, así como los improductivos, además del interés particular como el colectivo, confluyan en un mismo fin, que no es otro que la nación.


Redundando aún más en lo anterior y con el afán de dejar las cosas claras aún a riesgo de ser repetitivo, señalar que Jean Thiriart nos habla de la "economía de poder". Ésta se distancia de la economía de beneficio y de utopía, es decir, de la liberal y de la marxista respectivamente. No se trata de otra cosa que del control político sobre la economía, favoreciendo a la libre empresa en su forma de empresa privada sin que ésta interfiera en ni decida sobre los intereses de la nación. "Castrar a las oligarquías del dinero políticamente" es una llamada poco pacífica -y por ello me agrada- a expulsar a toda la clase política catapultada por la oligarquía ya indicada. Una nueva clase política deberá liberarnos de esos impostores que no hacen otra cosa que o defender los intereses privados de unos o los propios: pues dentro de la clase política coexisten tanto los políticos bien pagados por las oligarquías como los propios oligarcas, que ocupan sillones en los congresos de muchísimas naciones; es así como el capital internacional convierte estados soberanos en secuestrados y ocupados.■

Textos relacionados:

- Jean Thiriart
- Nacional-Comunitarismo
- SOBRE LA DERECHA Y LA IZQUIERDA, por Alain de Benoist
- Textos de MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA, por Alain de Benoist:
          - I. MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA. I. CONTRA EL LIBERALISMO Y EL CAPITALISMO. MÁS ALLÁ DE LAS IZQUIERDAS Y DERECHAS.
          - II. CUESTIONES DE SOCIEDAD. NACIONALISMO, ECOLOGÍA, RELIGIÓN, ÉTICA…
- LA LUCHA OBRERA
- SOBRE LA PROPIEDAD Y OTROS ASUNTOS
- PROCAPITALISTAS DISFRAZADOS DE NACIONALISTAS

5 de noviembre de 2010

WELTANSCHAUUNG

Ciclo J. T. (II/IV)
La polución no existe sólo en el medio ambiente, también en el espíritu
(…) "Weltanschauung", que significa concepción del mundo, descripción de los fines en sí, imagen del mundo proyectada por nuestro espíritu. (…)

En la actualidad, existe una escuela de "el tener más", es la del economicismo, que se divide a sí misma provisionalmente en dos ramas: la pobre, es decir, marxista, y la rica, es decir, la americana.

Para esta escuela de "el tener más", lo económico lo domina todo. En Vietnam, estos niñatos primarios que son los americanos no pueden comprender como el mismo aldeano vietnamita a quien habían ofrecido una caja de leche al mediodía, les apuñalase por la espalda a medianoche.

En cuanto a los marxistas, han descubierto azorados que la sociedad comunista engendraba una delincuencia juvenil, un nihilismo, infinitamente más amplios que aquellos manifestados por los decadentes burgueses. Me era necesario abrir este paréntesis para esbozar las razones que nos hacen decir que lo político debe dominar lo económico. No es por otra cosa que por que la política es, para nosotros, la puesta en marcha de nuestra Weltanschauung, la puesta en marcha de una estética del mundo. Lo económico, lo social, son los medios, jamás fines en sí. Si no, ¡a qué miserable humanidad iríamos a parar!

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 92. Traducción de Jordi Garriga.
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¡Levántate!
De las múltiples formas en que puede manifestarse la decadencia, posiblemente sea en “la política” donde se evidencie de forma más palpable. Pero no la política en sí es decadente, sino que, como en todo, es el propio hombre quien dedicado a la política manifiesta su decadencia. El hombre, siempre artífice de lo mejor y de lo peor y siempre o casi siempre más partidario de lo segundo. Y es que nuestra clase política son los representantes de la decadencia, es decir, de la sociedad, una decadencia a la vez financiada por la plutocracia -también decadente-, manejando, dirigiendo y dominando a: 1) la política mediante los cheques o consiguiendo asientos en las diferentes cámaras, ya sean locales, provinciales, nacionales...; 2) la sociedad con sus suculentos objetos y su mercado “repleto de felicidad”.

Ya Thiriart lo decía, «existe una escuela de “el tener más”». Yo quizá no habría dicho que existe una escuela, sino que además de existir tiene vida propia. Esa escuela se ha convertido en el Weltanschauung del hombre moderno. Y es posible que esa concepción del mundo del hombre moderno sea la misma que la de un hombre de hace mil años, es posible que, en definitiva, sea la concepción inherente en todo hombre mediocre ya viviera en una época o en otra. El tener encumbrado a las cimas del placer y de la felicidad, como si el placer y la felicidad no tuvieran lugares más bellos y puros. El placer y la felicidad no se buscan, ni siquiera se deben desear, pues ambas vienen de la mano de aquellos hombres que ante todo ponen por delante su esfuerzo y compromiso para ser los más grandes, para elevarse, para acercarse a los dioses. Digamos que el hombre del ser es un hombre elevado y que el hombre del tener es un hombre mediocre, un hombre que tiene vértigo y huye de las alturas. Pero que no parezca que condeno el tener. Que nadie piense que quiero desposeer "a todos" de sus cosas. Digamos que lo que quiero decir es que las cosas no nos posean a nosotros.

Es del ser de donde han surgido los grandes valores, desde donde se han forjado las más formidables batallas, desde donde la voluntad ejerce toda su fuerza. Es desde el ser donde la vida adquiere un poco de sentido, es desde el ser donde el hombre ha pintado las más grandes obras y escrito las más maravillosas historias y versos; es del único lugar –dentro de nosotros- que puede atesorar un mínimo de nobleza, de belleza, de grandeza y de dignidad que nos catapulte a la gloria, a lo sagrado, al superhombre... Al final, tanto tener, tanto materialismo, tanto bienestar y tanta comodidad nos han incapacitado para las grandes proezas, para las grandes gestas, reduciéndonos a víctimas satisfechas del economicismo y educándonos en la filosofía de que todo tiene un valor cuantificable, al pragmatismo y utilitarismo radicales. Hoy no somos “Yo soy”, sino “Yo tengo”.

Un momento abismal
Redundando en el asunto, la sociedad, indiscutiblemente materialista, por descuidar el ser –ya sea por propia voluntad, por educación, por control de los medios de comunicación o por su propia visión del mundo– y favorecer el tener –sin preocuparse en mantener un equilibrio-, ha despojado de espíritu a las personas, ahuecando su interior: nacimiento del nihilismo. Si bien podemos disfrutar del goce de una vida material plena –con esto me refiero a lo básico, lo demás es lujo y prescindible- que nos ayuda, sin duda, a llevar una vida mucho más tolerable y fácil (aunque díganle esto al 20% de la población española que vive con unos ingresos inferiores a la mitad de la renta media), no la aprovechamos como trampolín para satisfacer a nuestro ser, nuestro desarrollo personal en lo intelectual-mental y físico, prefiriendo dejarnos manipular por la publicidad y diversos medios de enajenación. Hoy más que nunca el nihilismo negativo (manifestado en la depresión, en los suicidios…), que no es una puerta hacia un mundo creativo, sino, todo lo contrario, hacia un mundo de destrucción gratuita, decadencia y vacío. La obsesión y el exceso de culto al tener han conseguido desencantar a un gran porcentaje de la población, un porcentaje dispuesto a venderse por un puñado de objetos. La tiranía del dinero, la tiranía del capital, la…

Es por todo esto que la política debe dominar a lo económico, es por ello que el mercado y sus mecanismos para atraer a las personas hacia él deben ser intervenidos. Pero antes lo político debe ser tomado por personas que obliguen a abdicar, ya sea pacíficamente o por la fuerza, a la actual clase política, por personas incorruptibles que se dediquen a la política por vocación personal y no por intereses economicistas: la política como una especie de sacerdocio. Nuevos hombres deben demostrar y mostrar a todos que existe una concepción distinta del mundo, una visión del mundo que sin olvidar las ventajas de una vida material y las facilidades que esta trae consigo, den un mayor valor al espíritu, a la voluntad y a los grandes valores que de él puedan surgir. Ha sido con valores como Europa se convirtió en el gran civilizador del mundo, y es por ello que nosotros debemos recoger el testigo y continuar la labor de nuestros ancestros, aunque… a nuestra manera. ¡Conquistemos nuestra libertad!

Hay que huir de la rutina marcada por la economía, por el capital. El bienestar material es sólo un medio, el mercado es también un medio, la economía es un medio… pero nunca deben ser el fin. Todo ello es el medio para que nosotros seamos cada vez mejores y no un fin que nos envilezca y nos haga esclavos de números, de precios, de rebajas, de descuentos… Y para esto es necesaria una nueva clase política y una sociedad dispuesta a cambiar, a mejorar, dispuesta a ser libre de verdad. «Si no, ¡a qué miserable humanidad iríamos a parar!», como dijo Jean Thiriart.■


Textos relacionados:

- El vulgo y la fe

15 de octubre de 2010

PROCAPITALISTAS DISFRAZADOS DE NACIONALISTAS


Síntesis de los principios básicos del movimiento «nazi» por lo que se refería a la política interior de Alemania que incluye Salvador Borrego en su obra "Derrota Mundial". Estos puntos podéis leerlos en su totalidad en la página web administrada por Lovecraft, de nombre Disidencia Hostil, que es el espacio del cual yo recojo los siguientes puntos:

(…)
7. El obrero de Alemania debe ser incorporado al seno del pueblo alemán. La misión de nuestro movimiento en este orden consiste en arrancar al obrero alemán de la utopía del internacionalismo, libertarle de su miseria social y redimirle del triste medio cultural en que vive.

El sistema nacionalsocialista practica el socialismo como un instrumento de justicia social, pero no como un instrumento de influencia judía. Al privarlo de esta venenosa característica, automáticamente se convierte en enemigo del falso socialismo internacional.

8. La exaltación de un grupo social no se logra por el descenso del nivel de los superiores, sino por el ascenso de los inferiores. El obrero atenta contra la patria al hacer demandas exageradas; del mismo modo, no atenta menos contra la comunidad el patrón que por medios inhumanos y de explotación egoísta abusa de las fuerzas nacionales de trabajo, llenándose de millones a costa del sudor del obrero.

(…)
17. El Partido permitirá al niño más pobre la pretensión de elevarse a las más altas funciones si tiene talento para ello. Nadie debe tener automáticamente derecho a un ascenso. Nadie debe poder decir: «ahora me toca a mí». Precedencia al talento. No hay otra regla.

(…)
20. Quien ama a su patria prueba ese amor sólo mediante el sacrificio que por ella está dispuesto a hacer. Un patriotismo que no aspira sino al beneficio personal, no es patriotismo. Los hurras nada prueban. Solamente puede uno sentirse orgulloso de su pueblo cuando ya no tenga que avergonzarse de ninguna de las clases sociales que lo forman. Pero cuando una mitad de él vive en condiciones miserables e incluso se ha depravado, el cuadro es tan triste que no hay razón para sentir orgullo. Las fuerzas que crean o que sostienen un Estado son el espíritu y la voluntad de sacrificio del individuo en pro de la colectividad. Que estas virtudes nada tienen de común con la economía, fluye de la sencilla consideración de que el hombre jamás va hasta el sacrificio por esta última, es decir, que no se muere por negocio, pero sí por ideales.

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Una vez presentado todo esto, podemos empezar. Sé que el texto es muy largo, pero ese es mi estilo, ese es el estilo de El Mundo de Daorino. No es un blog para cualquiera, y no quiero decir con esto que cualquiera no pueda venir, pues todos pueden presentarse y todos pueden comentar en él. Decir que no es para cualquiera es asumir que no todo el mundo está al nivel. Y una vez dicho esto…

Parece que he encontrado a un hombre… ¿de mi altura? Lo dejo para la libre interpretación. Lo primero que un hombre debe hacer es respetar a su rival, en este caso al calumniador, reconociendo sus virtudes a pesar de haber perdido la cabeza, pues se ha inventado mucho y deducido cosas que no tenía que haber deducido con su famoso sentido común sobre Alan y yo. Lo que yo traigo aquí son argumentos, mientras que Qbit, en su artículo Comunistas Disfrazados de Nacionalistas lo único que aporta son ocurrencias, ocurrencias más o menos ingeniosas, más o menos ordenadas, más o menos verosímiles, pero poco o nada verídicas y en absoluto fundamentadas. Y ese es Qbit respecto a mí, un divertido ocurrente. Si acaso se ha destapado él, él como una persona incapaz de llevar una relación basada en el respeto mutuo, defendiendo una idea demasiado casposa, defendiendo una jerarquía de valores material, que se aleja del sentir de un verdadero nacionalista, de un verdadero patriota. Qbit es un tonto útil del capital, un reformista si queréis, y podemos encuadrarlo en la estela de otros que viven cual parásitos para ponzoñar el espíritu y carácter nacionalistas de los que con orgullo pensamos en un socialismo nacional, en el nacionalsocialismo, sin perder de vista el librepensamiento, actitud que define el espíritu indómito del europeo respecto a los demás pueblos del desierto, que encadenan al hombre, que encadenan al hombre en la contemplación y en el martirio en este mundo para ganarse un más allá; yo me honro en haber heredado ese espíritu que dice que lo sagrado es el mundo y que mi mundo es este, sólo este. Por ello, para mí lo sagrado es la tierra, la sangre, eso sí que es inalienable, eso sí que es algo irrenunciable. Sin embargo, la propiedad privada no es sagrada, la propiedad privada no emana de lo sagrado, de lo natural.

Me sorprende mucho que mi artículo La Lucha Obrera haya causado tanto revuelo. Pensaba que los que venían a El Mundo de Daorino lo hacían para discutir libremente, a construir, no a descalificar y a actuar luego en su blog con algún artículo lleno de falsedades y calumnias.

Se me acusa de que quiero casa y comida gratis, menuda superchería. Este personaje defiende la propiedad privada como un derecho natural, así que seguramente este tío lo que quiere es que no tengamos ni sanidad ni enseñanza públicas, que la enseñanza y la sanidad sean sólo accesibles a los ricos. Sí, va a resultar que este personaje va a ser un auténtico procapitalista disfrazado de nacionalista, uno de esos que anhelan que llegue el día que se privaticen las pensiones porque es posible que sea lamentable que haya gente que viva sin trabajar e improductiva. Igual en su casa tiene pósters de aseguradoras médicas y del automóvil, siglas de bancos y de sus grandes ídolos capitalistas, que mira cada día con el deseo de que en el futuro esos embajadores del dinero puedan ser libres del yugo estatal; todo esto es una conjetura, pero, tras lo leído en su blog, me es lícito sacar conclusiones de este tipo. Yo quiero bienestar para la gente, que nuestros mayores disfruten del ocaso y los jóvenes y no tan jóvenes crezcan como hombres con la dignificación del trabajo, pero Qbit parece que sólo quiere que trabajemos. Es justo decir eso, justo porque por defender la propiedad pública y delimitar la propiedad privada me ha acusado comunista. Sí, ¡viva!, ¡viva la propiedad privada, es el derecho natural y si no la defiendes eres comunista! ¡Viva la privatización de pensiones, de la sanidad y de todo lo demás! Sí, lo dice el mismo que quiere una sociedad laser, el mismo que llama a la unidad, ¿pero a una unidad dispersa? Eso es un contrasentido. ¿Se referirá a tener a todas las multinacionales apretujadas, cada cual defendiendo su trocito en lugar de defender lo de todos? Defender la propiedad privada como algo sagrado atenta con lo que debe ser una sociedad laser y con lo que debe ser un auténtico nacionalista: o se piensa en uno mismo exclusivamente, en el estado, o en la nación, es decir, o eres liberal o eres comunista (formas del capital y del materialismo), o lo que sería mejor, eres nacionalista: pensar en uno mismo por el bien de los demás y pensar en el bien de los demás por uno mismo, actuar todos unidos, todos como un bloque y, en consecuencia, como una auténtica nación patriota y racial. Una sociedad donde cada cual trabaje para sí mismo, donde cada cual pueda ser dueño de su propio esfuerzo, de su propio trabajo en beneficio de la nación, sin perjudicar a la nación, eso es lo que yo quiero y, paradójicamente, Qbit también -o eso dice. Como dije al final de Sobre la Propiedad y Otros Asuntos: "Hay que garantizar la cohesión social, pero también la vida privada y el desarrollo individual. Yo quiero un pueblo unido que a la vez esté repleto de excepcionales individualidades".

He buscado en todo el artículo La Lucha Obrera dónde he podido decir que quiero las cosas gratis y he encontrado esto, que quizá haya inducido a error: "¿No son el trabajo y la vivienda derechos constitucionales? ¿Por qué me priva el sistema de mis derechos? ¿Por qué tengo que ir a mendigar al banco?". Vaya, parece que querer una vivienda digna y un trabajo es pedir que quiero las cosas gratis, parece que reclamar mi derecho a la propiedad de algo va a ser querer algo gratis: ¿el derecho natural se gana pagando? ¿Acaso he dicho que no quiera pagar mi casa? Seguramente este personaje esté feliz viendo cómo las personas se gastan 1/3 del sueldo o más (he tirado por lo bajo) en su piso, o viendo cómo el español de a pie se sumerge en el paro sin poder encontrar un trabajo y de esta forma no poder acceder a la vivienda, mientras los inmigrantes y los desechos del mundo consiguen todo sin esfuerzo gracias a la estupidez piadosa de los derechos humanos y nuestro gobierno títere. Zanjo pues el asunto, no reclamo nada gratis, sino mi derecho a una vivienda que no me lleve toda la vida pagarla, reclamo mi derecho a la propiedad, ¿no era eso algo natural?

Ser anticapitalista supone combatir el liberalismo económico y el marxismo económico a partes iguales, por ello aclamé de esta forma: "(…) donde la propiedad privada sea abolida –o al menos controlada, pues ésta debería tener una orientación social y nacional… ¡el capital tendrá patria!-; pero eso sí, los bienes serán dirigidos por los ciudadanos en usufructo, por los individuos, no por el estado, ¡no al capitalismo de estado!, ¡no al marxismo! ¡Fuera la usura! ¡La propiedad privada no es sagrada! Los recursos son de todos los individuos de la nación". Para este señor no debe ser la nación la que trabaje su tierra, sino la nación la que trabaje para los liberales que él defiende, para los señoritos, como se decía en los campos andaluces. Preconiza que mi idea es esclavitud y piensa que trabajar para otro no lo es. Yo quiero que mis compatriotas puedan trabajar para sí mismos y su país, por su pueblo, sin que nadie les mangonee ni saque de ellos plusvalías enormes. Hay más dignidad en trabajar por tu país que por una empresa privada. Una empresa puede irse a otro sitio, tu nación siempre estará ahí. He de reconocer que dije "abolir la propiedad privada" sin matizar nada. No pensaba en quitarle nada a nadie. Por ello me vi en la obligación de escribir Sobre la Propiedad y Otros Asuntos, para corregir mi error de no matizar, habiéndome dejado llevar por un exceso de hibris. En el texto dije lo siguiente:

"El objetivo de abolir la propiedad privada es eliminar el interés particular y egoísta y educar en “trabajar por el interés de la nación” y en el fomento de grandes valores de naturaleza aristocrática, así como dirigir el rumbo de la economía de un país: NO A LA LIBERTAD DE COMERCIO. Por supuesto, no me molesta el pequeño comercio –que cuidado con éste– y la propiedad de una vivienda, pero sí controlaría los precios y la venta inmobiliaria, prohibiendo la segunda vivienda, por ejemplo. Pensar que la propiedad privada es "libertad" es participar de la mentalidad capitalista. La propiedad privada debe circunscribirse a un mínimo que garantice un comercio sano que potencie una sociedad CON mercado y donde la figura del trabajador de su propio negocio juegue un papel vital en el país, proveyendo a la sociedad de todo lo que necesita: principalmente alimento, pero también libros, una copa... Cuando hablé de abolir la propiedad privada lo hice pensando en nacionalizar la banca y recursos estratégicos, destruir los grandes imperios empresariales, destruir el capital financiero, prescindir del patrón oro (en sustitución por el patrón trabajo, como hizo la NSDAP, medida anticapitalista por excelencia), etc. Mi "abolición de la propiedad privada" está, como veis, repleta de matices, por lo cual no es una literal abolición; es como cuando se dice que "estás en contra del aborto" y sin embargo consentirías un aborto si el embarazo supusiera un peligro para la vida de la madre o fuera por un bien eugenésico."

Como podéis observar, mi labor como nacionalista y anticapitalista feroz es hundir las dos formas de capitalismo perverso que nos acechan, el liberalismo y el marxismo, y crear una sociedad libre de la tiranía del mercado y del marxismo en su opresiva voluntad de reducir a todos a lo mismo y circunscribir el capital, los recursos de la nación, al exclusivo dominio del estado. El país será soberano si lo conduce la nación, si los recursos pertenecen a la nación, alejándose del egoísmo y construyendo juntos (sociedad láser) el futuro, lo cual debe garantizar un verdadero estado nacionalsocialista.

Qbit dice, refiriéndose al comunismo: "Una ideología para gente mezquina y ruin, que quiere aprovecharse del trabajo de los demás, pues en eso consiste el querer que el Estado les dé comida y alojamiento gratis". Y yo le digo a Qbit que tiene razón, pero: "una ideología para gente mezquina y ruin, que quiere aprovecharse del trabajo de los demás, pues en eso consiste el liberalismo económico, en esperar que lo privado te dé de todo, además de alojamiento pagándole al banco 1/3 de tu sueldo durante cuarenta años y no pudiéndote permitir tener una familia". ¿Y qué le ocurre a don polifacético, acaso su sentido común no le hace ver que el liberalismo económico SI quiere aprovecharse de los demás tal como hace el comunismo? Si atacas una forma de capital inevitablemente atacas a la otra, una porque es la base, la otra porque es la reacción, pero las dos son formas materialistas. Qbit quiere que trabajemos para el capital, quiere que la casa se la dé el capital; y luego dice de vivir del trabajo de uno mismo cuando el trabajo de uno mismo no es suyo, sino de aquel para quien trabaja en esta sociedad marchita llena de pro-capitalistas como Qbit, defensores de la propiedad privada como algo natural (y por lo tanto sagrada) y desechando por completo la posibilidad de la propiedad pública y los grandes beneficios que ésta pudiera dar a la nación si los recursos fueran bien gestionados. Pero ya dejé bien claro que en mi caso no quiero nada gratis, yo me lo quiero ganar todo, yo quiero sudar y ganarme las cosas con mi esfuerzo, ni siquiera quiero que trabajen para mí si no es indirectamente por la nación. Se trata de trabajar para uno mismo y por la nación, no para uno mismo y propiedades particulares, o para Florentino Pérez o Emilio Botín. ¿Por quién preferís trabajar, por vosotros mismos y por la nación o por el supra-capitalista Botín, a quien le da igual este país, sólo le importa su beneficio y que se paguen las hipotecas? Es posible que Qbit quiera que trabajéis para él, exprimiendo vuestra fuerza de trabajo y luego os despida por cuatro duros y una palmadita en la espalda.

La propiedad privada no es un derecho natural. En la naturaleza no existe la propiedad, sólo es una idea. La propiedad privada es la ambición que el hombre tiene por dominar a la naturaleza, por dominar las cosas y hacerlas suyas. Eso puede ser natural en el sentido de que el hombre se inclina a ello, pero no es un derecho: es el hombre que pretende justificar su dominio sobre las cosas y sobre las personas con el derecho o con la ley. Criticar la propiedad privada no es criticar a alguien que tiene una casa o un piso, sino a aquel que no trabaja su propiedad y la explota y se lucra con el trabajo de otros. ¿Ese derecho natural lo tienen solamente unos elegidos? Si es natural será un derecho que todo el mundo debe tener, y como es natural será un derecho para todos por igual… Igual que respirar es algo que hacemos de forma natural todos los hombres (y por igual), ¿es por ello respirar un derecho? No creo que la propiedad sea por tanto natural porque ningún derecho lo es. Si fuera natural sería porque la naturaleza te da ese derecho y la naturaleza no te da derecho a, sino capacidad de. Es el hombre con su voluntad el que se ha forjado un derecho para ganarse el derecho; el derecho para convertir la sociedad en la ley del más avieso, en la ley del más avaricioso, en la ley del menos ingenuo y menos noble, derecho a proclamar que la naturaleza humana es egoísta y malvada como si el hombre no pudiera ser otra cosa mejor. En definitiva, derecho a la propiedad, sí, pero a costa del trabajo de uno mismo y sobre uno mismo, no a costa del egoísmo generalizado, no a costa de nuestra cultura por beneficios particulares, no por un mundo sin valores.

Pero lo más rastrero que ha escrito Qbit es aludir a una situación personal que para mí supone toda una tragedia y un gran dolor, y esto no es victimismo, sino mi realidad, una realidad a la que me enfrento sin vergüenza cada día. Me refiero a ser un parado, a no poder hacer uso de mi derecho a trabajar, un derecho que yo me doy y que además es una obligación, ya que es con el trabajo con lo que se construye el futuro. Esta realidad también atosiga a mi amigo Alan, a quien también, infundadamente, ha acusado de comunista. Qbit dice, en relación a Alan y a mí: "Ante una crisis económica, los materialistas se vuelven comunistas bien deprisita. Parece que basta con quedarse sin trabajo para salir reclamando abolir la propiedad privada y que papá Estado les dé comida y piso gratis. Eso sí, sin abandonar el discurso nacionalista para seguir quedando bien." Y yo le respondo que parece que tener un trabajo es suficiente como para no estar en desacuerdo con el sistema capitalista liberal mientras el jefe te pague bien. Mientras tanto también seguirá con un discurso nacionalista para engañar a todo el mundo. Un nacionalista no usa la desgracia de un compatriota para denigrarlo. ¿Es este el tipo de camaradas que queremos? ¿Es este el tipo de camaradas que hipócritamente van demandando grandes valores?

Luego dice, aludiendo a mi concepto de libertad, una serie de incongruencias. La libertad es un problema filosófico, como la nada. La libertad no es algo que uno tenga, es algo que uno se da, pues no es un impulso, sino un acto de voluntad, algo que requiere responsabilidad y control. Sin embargo, Qbit dice: "Desde luego, en quien menos confiaría yo y de quien más me esperaría una traición, es de este tipo de gente tan deseosa de vender libertad por una supuesta seguridad, y en cambio, me fiaría de alguien que fuera lo contrario, de alguien que ha demostrado fortaleza, de alguien con los “huevos pelaos” (y mira que no me gusta esa expresión tan vulgar, pero no me ha quedado más remedio que usarla)". Pongo lo que está entre paréntesis para que no penséis que Qbit es una persona pedestre. Qbit demuestra que no ha entendido nada de mi concepto de libertad, y que es un ser con poca profundidad o empaque intelectual en un terreno que requiere algo más que sentido común. Por ello pondré una parrafada donde explico perfectamente qué significa la libertad para mí. En el artículo El Colmo del Igualitarismo, dije:

"Lo que no saben los legisladores y “utópicos” políticos que nos gobiernan es que la discriminación se manifiesta en el simple hecho de elegir, que la libertad misma es un acto de discriminación; y es algo tan natural que se da hasta en la propia naturaleza. Discriminar es renunciar a lo discriminado a cambio de lo mejor, lo mismo que elegir es libertad en cuanto se opta por algo por voluntad propia, pero a la vez se renuncia a la libertad pues no se podrá optar a lo renunciado, no se podrá dar marchar atrás: somos esclavos de nuestros actos, el tiempo hace imposible la libertad, la libertad hace imposible la propia libertad".

Así que no niego el concepto de libertad, en ningún momento lo he hecho, simplemente reformulo la libertad, la redefino, la contemplo como una contradicción en sí misma. Hablar de libertad es como hablar de la nada. ¿Existe la nada por hablar de ella? Nada es nada, y te lo dice uno que cree que la nada es la esencia de las cosas: detrás de la cosa hay nada, sólo más de la cosa (creo que esto es fenomenología). No está y sin embargo la definimos, nos planteamos el problema de la nada, le damos un lugar. Para mí la libertad es algo parecido, un problema filosófico.

La gente suele estar tirada en el sofá, viendo la tele o bebiendo en el bar, son actividades que no exigen ningún esfuerzo; con ese tipo de actividades la voluntad se relaja. ¿Es eso la libertad? Un acto de voluntad es coger tu bicicleta e irte a la cuesta más pronunciada y obligarte a subirla. Eso es un acto de voluntad y un acto, bajo mi propia concepción (que no es tanto mía, sino de Nietzsche, cuando dice, en Más Allá del Bien y del Mal: Toda volición consiste sencillamente en mandar y obedecer) de libertad: debemos ser esclavos de nosotros mismos, no debemos dejar que la pesada carga del cuerpo y de las comodidades nos supere. No creo en la libertad sin el sacrificio, no creo en una libertad que no sea una renuncia, lo demás es ser esclavo. Cuando alguien se deja llevar no es libre, sino esclavo, cuando alguien se manda y obedece su voluntad, es libre. ¿Queréis una libertad de esclavos o de señores? Así que no niego la libertad, la reformulo, le doy un sentido que creo es más real.

Y mucho pensarán que todo esto puede entrar en contradicción con la idea de librepensador, y mi concepto de dicha idea no entra en contradicción, sino que adquiere un sentido mucho mayor, pues yo definí librepensador como: “Ser librepensador es pensar sin miedo con toda la libertad que sólo uno es capaz de darse.” La libertad que “sólo uno” puede darse, es decir, la libertad que uno a voluntad sea capaz de darse, y ya he dicho lo que es la libertad, un mandar(se) y obedecer(se), es decir, voluntad.

Así que en quien menos confiaría yo sería en alguien que ve la libertad como algo tan pueril que no requiere de ninguna reflexión profunda, de gente que se vendería por un poco de libertad, renunciando al sacrificio y al compromiso con su nación por un goce personal. Al contrario, me aliaría con alguien que supiera que la libertad es su voluntad, lo que él se mande y se obedezca -es más, a lo que él se obligue, pues no debemos ser buenos con nosotros mismos, ya que si no se cae en la desidia-, aquel que es señor y no esclavo y no piensa en redentores que le manden (el empresario) para obedecer (el empleado). Un nacionalista ya sabe cuál es su mandar: defender la nación. Y un nacionalista de verdad, obedece, pues su compromiso está por encima de la libertad: su compromiso es la libertad. Y eso no es trabajar gratis, sino luchar por algo noble. No hay que esperar beneficio económico de todo, pues el beneficio y la rentabilidad también pueden "medirse" con otro tipo de valoraciones no materialistas. Parece ser que Qbit quiere que le paguen por todo, hasta por respirar. ¿Si no consigo un beneficio económico no defiendo la nación? Se ve claro quién quiere y quién no quiere lucrarse abanderándose de ideales nobles para no parecer un aprovechado. Qbit es como los comunistas, que justifican todo con la libertad, pero él lo hace con el nacionalismo, y con la libertad también.

Y sí, Qbit, el nacionalismo es una cosa muy seria. Es para gente que no sólo debe tener un mínimo de seriedad y de madurez y de bla bla bla, también es para gente que valora el respeto, el honor, la nobleza… Porque se puede ser muy inteligente, pero primero se es persona. Y tú sólo eres, en todo caso, inteligente, además de un liberal disfrazado de nacionalista.■