16 de julio de 2010

EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD: el origen de la decadencia de Occidente.


La libertad como idea es, como diría Clément Rosset, totalitaria: "O hay libertad total o no hay libertad". Hoy, de forma casi imparable, como si de un meteorito se tratara, se avanza hacia esa totalidad, hacia esa inconsciencia que exalta que la libertad es lo más importante, y no sólo eso, sino lo único realmente importante, como si nada pudiera ser sin la libertad, como si ésta fuera el aire que respiramos. Yo añadiría que la libertad es diversa, manifestándose de formas a veces contradictorias. ¿Y qué hace la libertad? Saber lo que hace es entender en qué consiste. Ésta elimina todos los lazos del hombre con el mundo y con los demás hombres: el matrimonio, el patriotismo, la maternidad y la paternidad, el amor filial entre padres e hijos; todo eso no es libertad, pero esto que sigue sí: el aborto, el odio a los padres, el ateísmo, el aborrecimiento a la vida, a la maternidad… Los liberticidas ven en todo lo malvado (siendo lo malvado lo realmente bueno -utilizo terminología nietzscheana-) cadenas. Todo el significado noble de la libertad se ha desvanecido, ya no hay una libertad real: ¿cómo puede haber una libertad sin sacrificios, cómo es posible que una libertad que se regala, ya sea en forma de derechos o porque sí, pueda llamársele libertad? En un planeta donde el deber y el tener obligaciones escasea, la libertad (desbocada) se ha convertido en un serio problema, devaluándose de tal forma que ha perdido todo su valor. LA LIBERTAD DE LOS FUERTES Y MALVADOS HA PERECIDO ANTE LA LIBERTAD DE LOS BUENOS Y DÉBILES. Europa se desvanecerá entre cáscaras de huevo podridos y las heces secas de los esclavos, de los esclavizados por la libertad.

Hace poco, en facebook, dije que a los independistas y traidores a España, como todo el PSOE, deberían ser exiliados o metidos en la cárcel. Dicha proclama no la retiro y escribo este artículo para reafirmarme en ella con más fuerza; todos los españoles que militan en el PSOE que aman su país deberían darse de baja de un partido que promueve la desestructuración y desintegración de España. Pueden llamarme represor, fascista y un largo etcétera de epítetos, me da igual, no temo a esos imbéciles moralistas que consienten en nombre de la libertad -y todo por lo que por la libertad se dice que se hace- cualquier cosa. Ese comentario venía a cuento en un debate sobre el estatuto catalán. No se me respondió, pero a continuación, evidentemente aludiéndome, se dijo “Viva la libertad de expresión”. Entiendo pues que en nombre de la libertad de expresión se puedan hacer proclamas en contra de España y no pase nada, que se quemen las banderas españolas y no pase nada, que se defienda al Islam y no pase nada; mientras tanto, si un español hace lo propio ya sabemos lo que pasa: es un fascista por defender España, un ignorante e intolerante por rechazar el Islam... En un orbe de desarraigados, defender tu patria es digno de oprobio. "¿Si vas en contra de tu patria cómo no vas a ir en contra de tu propia familia, cómo vas a tener intención de procrear, cómo vas a decirme a la cara que no eres un odiador?", pregunto al traidor.

La libertad es un problema cuando se entiende que luchar por ella bajo cualquier excusa hace de dicha excusa, cualquier causa, digna y justa. Da igual que defiendas la libertad de la ratas o la propagación del sida (es un ejemplo irónico, irreal y exagerado), di que luchas por la libertad del sida y de las ratas, ya verás como muchos verán justa y digna tu lucha. Por ello, en nombre de la libertad NADA, en nombre de la libertad no hemos de depositar todos nuestros esfuerzos en construir, yo al menos no lo haré. La libertad es para los débiles, para los que no quieren obligaciones, para los ociosos y pordioseros. A mí me gusta la libertad de los fuertes, de los que se hacen promesas y construyen cosas por sí mismos sin necesidad de que les regalen nada.

Tanta lucha y defensa de la libertad ha hecho que la verdadera libertad, la del mandar(se) y la del obedecer(se) se difumine. La libertad ha incapacitado al europeo para el compromiso. ¿No reside en la libertad el problema de la natalidad europea? Los hombres y mujeres europeos ya no quieren comprometerse con la posteridad. En nombre de la libertad se suicidan. Es lamentable que por un poco de ocio y mucha estupidez se pierda el deseo de ser padre o de ser madre. Y lamento generalizar con todo lo dicho hasta ahora, pues sé de algunas bellas excepciones.

Como todo está construido bajo el sello de la libertad nada puede tocarse. La libertad ha inundado todo. No puedes regañar a tu hijo porque éste es libre, los profesores no pueden regañar a sus alumnos, etc. El sistema económico actual, bajo la bandera de la libertad (de comercio –la globalización es la máxima expresión de esa libertad de comercio), es visto como el más bondadoso y perfecto. ¡El capital también se abandera bajo la soberanía y protección de la libertad! Y quizá este tipo de libertad esté situado en la cima dentro de una escala jerarquizada de libertades, libertades que luchan entre ellas, pues todo el mundo lucha por la libertad.

En definitiva, una sociedad decadente se caracteriza por el declive de la autoridad y de los deberes y por la elevación de la libertad y del ocio. La libertad se revela pues como única autoridad en un mundo decadente y sin normas, una libertad que pare malcriados y educa para ser pordiosero. La libertad como idea totalitaria, como idea que se rebela contra todo orden y que paradójicamente es la que más ordena, idea que es promotora del caos y que perecerá vencida por su propio peso llevándose todo por delante.

SI EL HOMBRE NO PUEDE VIVIR SIN LIBERTAD, QUE PEREZCA A CAUSA DE ELLA. EL HOMBRE DEBE SER SUPERADO, Y QUIENES LO SUPEREN PODRÁN VIVIR.■