15 de octubre de 2010

PROCAPITALISTAS DISFRAZADOS DE NACIONALISTAS


Síntesis de los principios básicos del movimiento «nazi» por lo que se refería a la política interior de Alemania que incluye Salvador Borrego en su obra "Derrota Mundial". Estos puntos podéis leerlos en su totalidad en la página web administrada por Lovecraft, de nombre Disidencia Hostil, que es el espacio del cual yo recojo los siguientes puntos:

(…)
7. El obrero de Alemania debe ser incorporado al seno del pueblo alemán. La misión de nuestro movimiento en este orden consiste en arrancar al obrero alemán de la utopía del internacionalismo, libertarle de su miseria social y redimirle del triste medio cultural en que vive.

El sistema nacionalsocialista practica el socialismo como un instrumento de justicia social, pero no como un instrumento de influencia judía. Al privarlo de esta venenosa característica, automáticamente se convierte en enemigo del falso socialismo internacional.

8. La exaltación de un grupo social no se logra por el descenso del nivel de los superiores, sino por el ascenso de los inferiores. El obrero atenta contra la patria al hacer demandas exageradas; del mismo modo, no atenta menos contra la comunidad el patrón que por medios inhumanos y de explotación egoísta abusa de las fuerzas nacionales de trabajo, llenándose de millones a costa del sudor del obrero.

(…)
17. El Partido permitirá al niño más pobre la pretensión de elevarse a las más altas funciones si tiene talento para ello. Nadie debe tener automáticamente derecho a un ascenso. Nadie debe poder decir: «ahora me toca a mí». Precedencia al talento. No hay otra regla.

(…)
20. Quien ama a su patria prueba ese amor sólo mediante el sacrificio que por ella está dispuesto a hacer. Un patriotismo que no aspira sino al beneficio personal, no es patriotismo. Los hurras nada prueban. Solamente puede uno sentirse orgulloso de su pueblo cuando ya no tenga que avergonzarse de ninguna de las clases sociales que lo forman. Pero cuando una mitad de él vive en condiciones miserables e incluso se ha depravado, el cuadro es tan triste que no hay razón para sentir orgullo. Las fuerzas que crean o que sostienen un Estado son el espíritu y la voluntad de sacrificio del individuo en pro de la colectividad. Que estas virtudes nada tienen de común con la economía, fluye de la sencilla consideración de que el hombre jamás va hasta el sacrificio por esta última, es decir, que no se muere por negocio, pero sí por ideales.

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Una vez presentado todo esto, podemos empezar. Sé que el texto es muy largo, pero ese es mi estilo, ese es el estilo de El Mundo de Daorino. No es un blog para cualquiera, y no quiero decir con esto que cualquiera no pueda venir, pues todos pueden presentarse y todos pueden comentar en él. Decir que no es para cualquiera es asumir que no todo el mundo está al nivel. Y una vez dicho esto…

Parece que he encontrado a un hombre… ¿de mi altura? Lo dejo para la libre interpretación. Lo primero que un hombre debe hacer es respetar a su rival, en este caso al calumniador, reconociendo sus virtudes a pesar de haber perdido la cabeza, pues se ha inventado mucho y deducido cosas que no tenía que haber deducido con su famoso sentido común sobre Alan y yo. Lo que yo traigo aquí son argumentos, mientras que Qbit, en su artículo Comunistas Disfrazados de Nacionalistas lo único que aporta son ocurrencias, ocurrencias más o menos ingeniosas, más o menos ordenadas, más o menos verosímiles, pero poco o nada verídicas y en absoluto fundamentadas. Y ese es Qbit respecto a mí, un divertido ocurrente. Si acaso se ha destapado él, él como una persona incapaz de llevar una relación basada en el respeto mutuo, defendiendo una idea demasiado casposa, defendiendo una jerarquía de valores material, que se aleja del sentir de un verdadero nacionalista, de un verdadero patriota. Qbit es un tonto útil del capital, un reformista si queréis, y podemos encuadrarlo en la estela de otros que viven cual parásitos para ponzoñar el espíritu y carácter nacionalistas de los que con orgullo pensamos en un socialismo nacional, en el nacionalsocialismo, sin perder de vista el librepensamiento, actitud que define el espíritu indómito del europeo respecto a los demás pueblos del desierto, que encadenan al hombre, que encadenan al hombre en la contemplación y en el martirio en este mundo para ganarse un más allá; yo me honro en haber heredado ese espíritu que dice que lo sagrado es el mundo y que mi mundo es este, sólo este. Por ello, para mí lo sagrado es la tierra, la sangre, eso sí que es inalienable, eso sí que es algo irrenunciable. Sin embargo, la propiedad privada no es sagrada, la propiedad privada no emana de lo sagrado, de lo natural.

Me sorprende mucho que mi artículo La Lucha Obrera haya causado tanto revuelo. Pensaba que los que venían a El Mundo de Daorino lo hacían para discutir libremente, a construir, no a descalificar y a actuar luego en su blog con algún artículo lleno de falsedades y calumnias.

Se me acusa de que quiero casa y comida gratis, menuda superchería. Este personaje defiende la propiedad privada como un derecho natural, así que seguramente este tío lo que quiere es que no tengamos ni sanidad ni enseñanza públicas, que la enseñanza y la sanidad sean sólo accesibles a los ricos. Sí, va a resultar que este personaje va a ser un auténtico procapitalista disfrazado de nacionalista, uno de esos que anhelan que llegue el día que se privaticen las pensiones porque es posible que sea lamentable que haya gente que viva sin trabajar e improductiva. Igual en su casa tiene pósters de aseguradoras médicas y del automóvil, siglas de bancos y de sus grandes ídolos capitalistas, que mira cada día con el deseo de que en el futuro esos embajadores del dinero puedan ser libres del yugo estatal; todo esto es una conjetura, pero, tras lo leído en su blog, me es lícito sacar conclusiones de este tipo. Yo quiero bienestar para la gente, que nuestros mayores disfruten del ocaso y los jóvenes y no tan jóvenes crezcan como hombres con la dignificación del trabajo, pero Qbit parece que sólo quiere que trabajemos. Es justo decir eso, justo porque por defender la propiedad pública y delimitar la propiedad privada me ha acusado comunista. Sí, ¡viva!, ¡viva la propiedad privada, es el derecho natural y si no la defiendes eres comunista! ¡Viva la privatización de pensiones, de la sanidad y de todo lo demás! Sí, lo dice el mismo que quiere una sociedad laser, el mismo que llama a la unidad, ¿pero a una unidad dispersa? Eso es un contrasentido. ¿Se referirá a tener a todas las multinacionales apretujadas, cada cual defendiendo su trocito en lugar de defender lo de todos? Defender la propiedad privada como algo sagrado atenta con lo que debe ser una sociedad laser y con lo que debe ser un auténtico nacionalista: o se piensa en uno mismo exclusivamente, en el estado, o en la nación, es decir, o eres liberal o eres comunista (formas del capital y del materialismo), o lo que sería mejor, eres nacionalista: pensar en uno mismo por el bien de los demás y pensar en el bien de los demás por uno mismo, actuar todos unidos, todos como un bloque y, en consecuencia, como una auténtica nación patriota y racial. Una sociedad donde cada cual trabaje para sí mismo, donde cada cual pueda ser dueño de su propio esfuerzo, de su propio trabajo en beneficio de la nación, sin perjudicar a la nación, eso es lo que yo quiero y, paradójicamente, Qbit también -o eso dice. Como dije al final de Sobre la Propiedad y Otros Asuntos: "Hay que garantizar la cohesión social, pero también la vida privada y el desarrollo individual. Yo quiero un pueblo unido que a la vez esté repleto de excepcionales individualidades".

He buscado en todo el artículo La Lucha Obrera dónde he podido decir que quiero las cosas gratis y he encontrado esto, que quizá haya inducido a error: "¿No son el trabajo y la vivienda derechos constitucionales? ¿Por qué me priva el sistema de mis derechos? ¿Por qué tengo que ir a mendigar al banco?". Vaya, parece que querer una vivienda digna y un trabajo es pedir que quiero las cosas gratis, parece que reclamar mi derecho a la propiedad de algo va a ser querer algo gratis: ¿el derecho natural se gana pagando? ¿Acaso he dicho que no quiera pagar mi casa? Seguramente este personaje esté feliz viendo cómo las personas se gastan 1/3 del sueldo o más (he tirado por lo bajo) en su piso, o viendo cómo el español de a pie se sumerge en el paro sin poder encontrar un trabajo y de esta forma no poder acceder a la vivienda, mientras los inmigrantes y los desechos del mundo consiguen todo sin esfuerzo gracias a la estupidez piadosa de los derechos humanos y nuestro gobierno títere. Zanjo pues el asunto, no reclamo nada gratis, sino mi derecho a una vivienda que no me lleve toda la vida pagarla, reclamo mi derecho a la propiedad, ¿no era eso algo natural?

Ser anticapitalista supone combatir el liberalismo económico y el marxismo económico a partes iguales, por ello aclamé de esta forma: "(…) donde la propiedad privada sea abolida –o al menos controlada, pues ésta debería tener una orientación social y nacional… ¡el capital tendrá patria!-; pero eso sí, los bienes serán dirigidos por los ciudadanos en usufructo, por los individuos, no por el estado, ¡no al capitalismo de estado!, ¡no al marxismo! ¡Fuera la usura! ¡La propiedad privada no es sagrada! Los recursos son de todos los individuos de la nación". Para este señor no debe ser la nación la que trabaje su tierra, sino la nación la que trabaje para los liberales que él defiende, para los señoritos, como se decía en los campos andaluces. Preconiza que mi idea es esclavitud y piensa que trabajar para otro no lo es. Yo quiero que mis compatriotas puedan trabajar para sí mismos y su país, por su pueblo, sin que nadie les mangonee ni saque de ellos plusvalías enormes. Hay más dignidad en trabajar por tu país que por una empresa privada. Una empresa puede irse a otro sitio, tu nación siempre estará ahí. He de reconocer que dije "abolir la propiedad privada" sin matizar nada. No pensaba en quitarle nada a nadie. Por ello me vi en la obligación de escribir Sobre la Propiedad y Otros Asuntos, para corregir mi error de no matizar, habiéndome dejado llevar por un exceso de hibris. En el texto dije lo siguiente:

"El objetivo de abolir la propiedad privada es eliminar el interés particular y egoísta y educar en “trabajar por el interés de la nación” y en el fomento de grandes valores de naturaleza aristocrática, así como dirigir el rumbo de la economía de un país: NO A LA LIBERTAD DE COMERCIO. Por supuesto, no me molesta el pequeño comercio –que cuidado con éste– y la propiedad de una vivienda, pero sí controlaría los precios y la venta inmobiliaria, prohibiendo la segunda vivienda, por ejemplo. Pensar que la propiedad privada es "libertad" es participar de la mentalidad capitalista. La propiedad privada debe circunscribirse a un mínimo que garantice un comercio sano que potencie una sociedad CON mercado y donde la figura del trabajador de su propio negocio juegue un papel vital en el país, proveyendo a la sociedad de todo lo que necesita: principalmente alimento, pero también libros, una copa... Cuando hablé de abolir la propiedad privada lo hice pensando en nacionalizar la banca y recursos estratégicos, destruir los grandes imperios empresariales, destruir el capital financiero, prescindir del patrón oro (en sustitución por el patrón trabajo, como hizo la NSDAP, medida anticapitalista por excelencia), etc. Mi "abolición de la propiedad privada" está, como veis, repleta de matices, por lo cual no es una literal abolición; es como cuando se dice que "estás en contra del aborto" y sin embargo consentirías un aborto si el embarazo supusiera un peligro para la vida de la madre o fuera por un bien eugenésico."

Como podéis observar, mi labor como nacionalista y anticapitalista feroz es hundir las dos formas de capitalismo perverso que nos acechan, el liberalismo y el marxismo, y crear una sociedad libre de la tiranía del mercado y del marxismo en su opresiva voluntad de reducir a todos a lo mismo y circunscribir el capital, los recursos de la nación, al exclusivo dominio del estado. El país será soberano si lo conduce la nación, si los recursos pertenecen a la nación, alejándose del egoísmo y construyendo juntos (sociedad láser) el futuro, lo cual debe garantizar un verdadero estado nacionalsocialista.

Qbit dice, refiriéndose al comunismo: "Una ideología para gente mezquina y ruin, que quiere aprovecharse del trabajo de los demás, pues en eso consiste el querer que el Estado les dé comida y alojamiento gratis". Y yo le digo a Qbit que tiene razón, pero: "una ideología para gente mezquina y ruin, que quiere aprovecharse del trabajo de los demás, pues en eso consiste el liberalismo económico, en esperar que lo privado te dé de todo, además de alojamiento pagándole al banco 1/3 de tu sueldo durante cuarenta años y no pudiéndote permitir tener una familia". ¿Y qué le ocurre a don polifacético, acaso su sentido común no le hace ver que el liberalismo económico SI quiere aprovecharse de los demás tal como hace el comunismo? Si atacas una forma de capital inevitablemente atacas a la otra, una porque es la base, la otra porque es la reacción, pero las dos son formas materialistas. Qbit quiere que trabajemos para el capital, quiere que la casa se la dé el capital; y luego dice de vivir del trabajo de uno mismo cuando el trabajo de uno mismo no es suyo, sino de aquel para quien trabaja en esta sociedad marchita llena de pro-capitalistas como Qbit, defensores de la propiedad privada como algo natural (y por lo tanto sagrada) y desechando por completo la posibilidad de la propiedad pública y los grandes beneficios que ésta pudiera dar a la nación si los recursos fueran bien gestionados. Pero ya dejé bien claro que en mi caso no quiero nada gratis, yo me lo quiero ganar todo, yo quiero sudar y ganarme las cosas con mi esfuerzo, ni siquiera quiero que trabajen para mí si no es indirectamente por la nación. Se trata de trabajar para uno mismo y por la nación, no para uno mismo y propiedades particulares, o para Florentino Pérez o Emilio Botín. ¿Por quién preferís trabajar, por vosotros mismos y por la nación o por el supra-capitalista Botín, a quien le da igual este país, sólo le importa su beneficio y que se paguen las hipotecas? Es posible que Qbit quiera que trabajéis para él, exprimiendo vuestra fuerza de trabajo y luego os despida por cuatro duros y una palmadita en la espalda.

La propiedad privada no es un derecho natural. En la naturaleza no existe la propiedad, sólo es una idea. La propiedad privada es la ambición que el hombre tiene por dominar a la naturaleza, por dominar las cosas y hacerlas suyas. Eso puede ser natural en el sentido de que el hombre se inclina a ello, pero no es un derecho: es el hombre que pretende justificar su dominio sobre las cosas y sobre las personas con el derecho o con la ley. Criticar la propiedad privada no es criticar a alguien que tiene una casa o un piso, sino a aquel que no trabaja su propiedad y la explota y se lucra con el trabajo de otros. ¿Ese derecho natural lo tienen solamente unos elegidos? Si es natural será un derecho que todo el mundo debe tener, y como es natural será un derecho para todos por igual… Igual que respirar es algo que hacemos de forma natural todos los hombres (y por igual), ¿es por ello respirar un derecho? No creo que la propiedad sea por tanto natural porque ningún derecho lo es. Si fuera natural sería porque la naturaleza te da ese derecho y la naturaleza no te da derecho a, sino capacidad de. Es el hombre con su voluntad el que se ha forjado un derecho para ganarse el derecho; el derecho para convertir la sociedad en la ley del más avieso, en la ley del más avaricioso, en la ley del menos ingenuo y menos noble, derecho a proclamar que la naturaleza humana es egoísta y malvada como si el hombre no pudiera ser otra cosa mejor. En definitiva, derecho a la propiedad, sí, pero a costa del trabajo de uno mismo y sobre uno mismo, no a costa del egoísmo generalizado, no a costa de nuestra cultura por beneficios particulares, no por un mundo sin valores.

Pero lo más rastrero que ha escrito Qbit es aludir a una situación personal que para mí supone toda una tragedia y un gran dolor, y esto no es victimismo, sino mi realidad, una realidad a la que me enfrento sin vergüenza cada día. Me refiero a ser un parado, a no poder hacer uso de mi derecho a trabajar, un derecho que yo me doy y que además es una obligación, ya que es con el trabajo con lo que se construye el futuro. Esta realidad también atosiga a mi amigo Alan, a quien también, infundadamente, ha acusado de comunista. Qbit dice, en relación a Alan y a mí: "Ante una crisis económica, los materialistas se vuelven comunistas bien deprisita. Parece que basta con quedarse sin trabajo para salir reclamando abolir la propiedad privada y que papá Estado les dé comida y piso gratis. Eso sí, sin abandonar el discurso nacionalista para seguir quedando bien." Y yo le respondo que parece que tener un trabajo es suficiente como para no estar en desacuerdo con el sistema capitalista liberal mientras el jefe te pague bien. Mientras tanto también seguirá con un discurso nacionalista para engañar a todo el mundo. Un nacionalista no usa la desgracia de un compatriota para denigrarlo. ¿Es este el tipo de camaradas que queremos? ¿Es este el tipo de camaradas que hipócritamente van demandando grandes valores?

Luego dice, aludiendo a mi concepto de libertad, una serie de incongruencias. La libertad es un problema filosófico, como la nada. La libertad no es algo que uno tenga, es algo que uno se da, pues no es un impulso, sino un acto de voluntad, algo que requiere responsabilidad y control. Sin embargo, Qbit dice: "Desde luego, en quien menos confiaría yo y de quien más me esperaría una traición, es de este tipo de gente tan deseosa de vender libertad por una supuesta seguridad, y en cambio, me fiaría de alguien que fuera lo contrario, de alguien que ha demostrado fortaleza, de alguien con los “huevos pelaos” (y mira que no me gusta esa expresión tan vulgar, pero no me ha quedado más remedio que usarla)". Pongo lo que está entre paréntesis para que no penséis que Qbit es una persona pedestre. Qbit demuestra que no ha entendido nada de mi concepto de libertad, y que es un ser con poca profundidad o empaque intelectual en un terreno que requiere algo más que sentido común. Por ello pondré una parrafada donde explico perfectamente qué significa la libertad para mí. En el artículo El Colmo del Igualitarismo, dije:

"Lo que no saben los legisladores y “utópicos” políticos que nos gobiernan es que la discriminación se manifiesta en el simple hecho de elegir, que la libertad misma es un acto de discriminación; y es algo tan natural que se da hasta en la propia naturaleza. Discriminar es renunciar a lo discriminado a cambio de lo mejor, lo mismo que elegir es libertad en cuanto se opta por algo por voluntad propia, pero a la vez se renuncia a la libertad pues no se podrá optar a lo renunciado, no se podrá dar marchar atrás: somos esclavos de nuestros actos, el tiempo hace imposible la libertad, la libertad hace imposible la propia libertad".

Así que no niego el concepto de libertad, en ningún momento lo he hecho, simplemente reformulo la libertad, la redefino, la contemplo como una contradicción en sí misma. Hablar de libertad es como hablar de la nada. ¿Existe la nada por hablar de ella? Nada es nada, y te lo dice uno que cree que la nada es la esencia de las cosas: detrás de la cosa hay nada, sólo más de la cosa (creo que esto es fenomenología). No está y sin embargo la definimos, nos planteamos el problema de la nada, le damos un lugar. Para mí la libertad es algo parecido, un problema filosófico.

La gente suele estar tirada en el sofá, viendo la tele o bebiendo en el bar, son actividades que no exigen ningún esfuerzo; con ese tipo de actividades la voluntad se relaja. ¿Es eso la libertad? Un acto de voluntad es coger tu bicicleta e irte a la cuesta más pronunciada y obligarte a subirla. Eso es un acto de voluntad y un acto, bajo mi propia concepción (que no es tanto mía, sino de Nietzsche, cuando dice, en Más Allá del Bien y del Mal: Toda volición consiste sencillamente en mandar y obedecer) de libertad: debemos ser esclavos de nosotros mismos, no debemos dejar que la pesada carga del cuerpo y de las comodidades nos supere. No creo en la libertad sin el sacrificio, no creo en una libertad que no sea una renuncia, lo demás es ser esclavo. Cuando alguien se deja llevar no es libre, sino esclavo, cuando alguien se manda y obedece su voluntad, es libre. ¿Queréis una libertad de esclavos o de señores? Así que no niego la libertad, la reformulo, le doy un sentido que creo es más real.

Y mucho pensarán que todo esto puede entrar en contradicción con la idea de librepensador, y mi concepto de dicha idea no entra en contradicción, sino que adquiere un sentido mucho mayor, pues yo definí librepensador como: “Ser librepensador es pensar sin miedo con toda la libertad que sólo uno es capaz de darse.” La libertad que “sólo uno” puede darse, es decir, la libertad que uno a voluntad sea capaz de darse, y ya he dicho lo que es la libertad, un mandar(se) y obedecer(se), es decir, voluntad.

Así que en quien menos confiaría yo sería en alguien que ve la libertad como algo tan pueril que no requiere de ninguna reflexión profunda, de gente que se vendería por un poco de libertad, renunciando al sacrificio y al compromiso con su nación por un goce personal. Al contrario, me aliaría con alguien que supiera que la libertad es su voluntad, lo que él se mande y se obedezca -es más, a lo que él se obligue, pues no debemos ser buenos con nosotros mismos, ya que si no se cae en la desidia-, aquel que es señor y no esclavo y no piensa en redentores que le manden (el empresario) para obedecer (el empleado). Un nacionalista ya sabe cuál es su mandar: defender la nación. Y un nacionalista de verdad, obedece, pues su compromiso está por encima de la libertad: su compromiso es la libertad. Y eso no es trabajar gratis, sino luchar por algo noble. No hay que esperar beneficio económico de todo, pues el beneficio y la rentabilidad también pueden "medirse" con otro tipo de valoraciones no materialistas. Parece ser que Qbit quiere que le paguen por todo, hasta por respirar. ¿Si no consigo un beneficio económico no defiendo la nación? Se ve claro quién quiere y quién no quiere lucrarse abanderándose de ideales nobles para no parecer un aprovechado. Qbit es como los comunistas, que justifican todo con la libertad, pero él lo hace con el nacionalismo, y con la libertad también.

Y sí, Qbit, el nacionalismo es una cosa muy seria. Es para gente que no sólo debe tener un mínimo de seriedad y de madurez y de bla bla bla, también es para gente que valora el respeto, el honor, la nobleza… Porque se puede ser muy inteligente, pero primero se es persona. Y tú sólo eres, en todo caso, inteligente, además de un liberal disfrazado de nacionalista.■

8 de octubre de 2010

SOBRE LA PROPIEDAD Y OTROS ASUNTOS


Nota: He utilizado como base algunos comentarios míos publicados en el artículo LA LUCHA OBRERA.

"Mis amigos, entramos en unos tiempos terribles, una época que Alemania jamás ha conocido en su larga historia. Cada uno de nosotros debe esperar persecuciones, todo tipo de calumnias, se nos llamará traidores, y se nos intentará matar. No sabréis más de nosotros y es entonces cuando deberéis permanecer fieles a la Idea, combatir sin ceder donde os encontréis y obedecer lo mejor posible a vuestra conciencia".

Otto Strasser

Los capitalismos

Hay muchas formas de entender el capital. Por un lado tenemos el capitalismo liberal y por otro el comunismo, que es más capitalismo, sólo que de estado. Las dos participan de una misma finalidad material. Ninguna de ellas representa, a mi parecer, formas adecuadas para manejar la economía. Luego también existen diversas formas de socialismo, incluso sistemas mixtos que conjugan socialismo y capitalismo (muy dado en algunas sociedades occidentales en mayor o menor medida, aunque sólo por el intervencionismo estatal, pues en realidad el estado participa del sistema capitalista: intervención estatal no es socialismo, sino a veces -como hizo el PSOE dándoles todo nuestro dinero a los bancos- más sistema capitalista). Estas formas del capital también influyen sobremanera en el sistema de valores, así como en los hábitos y en la propia ética.

El capitalismo liberal, que ha cuajado excelentemente en el llamado mundo occidental, ha corrompido la sociedad con la imposición del nefasto estilo de vida a la que dicho sistema nos obliga, como el consumismo compulsivo. Tener más, y cada vez más, es necesario para una realización personal, te dice el capitalismo liberal: en esta sociedad todo es mercancía, incluso los seres humanos (convertidos en mercaderes de su fuerza de trabajo al mejor postor, trabajando para otro, no para sí mismos), y todo tiene un precio. Con estos hábitos el hombre sólo persigue su propio interés, se desvincula de la sociedad y su compromiso se circunscribe a él mismo (incluso en aquellos que trabajan para otro, que se sienten ilusamente libres porque luego pueden comprar con su dinero lo que quieran): la libertad individual absoluta, la atomización de la sociedad y el dinero parecen más importantes que el sentimiento de patria, que no es otra cosa -por encima de banderas y patrioterismo- que saberse integrado en y comprometido con un grupo étnico, además de unido a una tierra, y los valores aristocráticos. Yo defiendo la cohesión social y no una sociedad dispersa.

El capitalismo de estado no es menos perverso. En una sociedad comunista los ciudadanos no trabajan por su nación, sino por el sistema comunista, es decir, por el estado y no por la nación. En un sistema comunista no son los trabajadores y ciudadanos los que administran los medios de producción, sino ellos mismos son el medio por el cual el estado produce: el hombre reducido a una mera "tuerca" o "tornillo" de la trituradora comunista, atomizando también como en el capitalismo liberal, aunque no en miles de partes individuales, sino reduciendo todo a lo mismo: no existe el individuo, sino la masa.

En el capitalismo liberal tu posición social lo marca tu nivel económico, en el capitalismo de estado no existen clases sociales, pues son todos iguales, una masa. En el primero hay una sociedad de niveles adquisitivos y en la segunda la lucha de clases parece superada. Y debe ser superada, pero no de esa forma, una sociedad debe regirse por un principio aristocrático como el de la jerarquía, una jerarquía instituida en los valores y no en principios materialistas: la lucha de clases debe superarse en el sentido de que tu posición no la va a regir tu posición económica ni nadie será más que nadie por poseer más cosas: la dignidad se mide de otra forma. Combatiendo el liberalismo combatimos igualmente el problema que de él se deriva, "la lucha de clases" (hoy no sería de clases, sino de niveles económicos). Así, luchar contra el capital es luchar contra el liberalismo y contra el comunismo a partes iguales.

En el liberalismo la propiedad privada aspira a conseguir el poder, en el segundo la propiedad privada se circunscribe al estado: todo es propiedad del estado, incluso las personas. Sin embargo hablamos de que las posesiones del estado son "públicas", cuando nada es público en realidad, nadie tiene nada propio, todo lo tiene el estado. En el primero el sistema de valores propugna la libertad individual como máximo exponente e ideal, que no es otra cosa que promover el egoísmo y la destrucción del grupo, de la sociedad cohesionada. En el segundo no existe libertad individual, eres propiedad del estado y el totalitarismo se muestra de forma evidente, no como en el liberalismo, sibilino y disimulado.

Sin embargo podemos hablar de que en Occidente, a pesar de prevalecer una mentalidad liberal, y de hecho así es, pueda llevarnos a confusión las empresas públicas. Esas empresas son simplemente eso, públicas porque se nutren del dinero procedente de impuestos y los beneficios van al estado si los hubiera, pero participan de la misma mentalidad liberal: el estado es una empresa, el ciudadano un cliente timado por todos los lados. En el mundo del libre mercado, el estado es simplemente una empresa más en competencia con las demás y que a su vez, desde el ejecutivo, suele propugnar medidas para favorecer al capital y el libre comercio: abaratamiento de despidos, entrada masiva de inmigrantes, etc. Mientras tanto, el contribuyente español no participa de los beneficios de la empresa pública, empresas que suelen ser generalmente deficitarias.

Así que como veis la propiedad pública no existe en sí misma, sino solamente la privada. En el liberalismo las personas pueden tener acceso a la propiedad, y a eso le llamamos respeto por la propiedad privada, y en el capitalismo de estado el propietario de todo es el estado y nadie tiene propiedad, ese todo es su propiedad privada, propiedad a la cual el súbdito o ciudadano podrá acceder si el estado quiere. En el primero, en definitiva, la propiedad puede estar en manos de mucha gente, en la otra en manos de una única entidad. El capitalismo de estado es el monopolio total, la propiedad en manos de una sola entidad, y para el estado eso es su propiedad privada.

LA PROPIEDAD DE LA TIERRRA (TANTO EN SU SUPERFICIO COMO EN EL SUBSUELO) Y DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN DEBEN PERTENECER A LA NACIÓN Y NO A PARTICULARES QUE ANTEPONEN SU INTERÉS A LA PATRIA. SON FARSANTES AQUELLOS QUE DEFIENDEN LA SOCIEDAD COHESIONADA Y A SU VEZ LA PROPIEDAD PRIVADA COMO ALGO SAGRADO E INALIENABLE.


La esclavitud y el nacionalismo

Gregor Strasser
En las dos formas de capitalismo señaladas la esclavitud está presente. En el liberalismo te esclaviza el contrato y el propio mercado con su constante llamamiento a la compra mediante los eficaces mecanismo de propaganda y enajenación que utiliza (la publicidad); en el capitalismo de estado es el propio estado quien te esclaviza, quitándote toda tu libertad y obligándote a trabajar por y para el estado y no por la nación, tu patria, tu pueblo y por ti mismo. En ambas está presente el totalitarismo. En el liberalismo el capital y el dinero se persiguen como el máximo objetivo y te ocupan la mente y el cuerpo en dicho objetivo constantemente, privándote de la realización y cultivo personales y sometiéndote mediante la deuda y una falsa realización de la felicidad, una felicidad material. Mientras, en el capitalismo de estado tu mente y tu cuerpo no pertenecen a uno mismo, debes pensar lo que piensa el estado (control mental) y tienes que hacer lo que el estado te dice (control del cuerpo). En el liberalismo hay tanta libertad que se piensa cualquier cosa y nadie tiene nada claro, ni siquiera se sabe qué elegir (la libertad te incapacita para la libertad); en el capitalismo de estado está claro lo que se debe pensar, porque te "lo dictan", te dan lo "ya pensado", lo que piensas no lo has pensado tú, no existe el criterio propio. ¿Dónde está entonces la libertad en ambas? En una de tanta luz te ciegas y en la otra de no haber luz ves nada, y se trata de ver, ¿no?

Hay argumentos en la defensa de la propiedad privada que sostienen que ésta es primordial para la libertad. Al parecer, propugnar la propiedad pública es obligar a todos trabajar gratis, esclavizarla. Parece ser que trabajar, por ejemplo, para un empresario no sería esclavitud, pero hacerlo por tu nación si lo sería. ¿El empresario por encima de la patria? Eso suena a internacionalismo, a liberalismo, a que el capital no tiene patria. Vamos a ver aquí quiénes son los traidores y los no nacionalistas, hablemos de capitalistas disfrazados de nacionalistas. De todas formas, yo nunca he hablado de trabajar gratis, eso es un auténtico disparate y una idiotez "zapateril". Uno debe recibir una remuneración justa por su trabajo. Si algún día tengo que pelear en una guerra, que sea por mí país, por mí y mis compatriotas, por mi tierra y mi sangre, y no para que un empresario español esclaviza-negros o un agente de Wall Street consigan su máximo beneficio mientras sus hijos estudian en Harvard.


Ser nacionalista es defender tu patria, tu pueblo, tu grupo étnico (raza más cultura). En esta defensa no interviene lo económico, o sí, si se habla de nacional-capitalismo, pero yo entiendo, de todas formas, que predominantemente el nacionalismo encierra en sí un complejo entramado de ideales arraigados a la tierra y a la sangre. Por ello, sé que se puede ser comunista (no marxista), socialista (no marxista) o capitalista y a la vez nacionalista, que se puede defender la propiedad privada o pública y ser nacionalista y que por defender la propiedad pública no eres comunista. Por supuesto no hablo de eurabianos o eurosionistas, éstos han traicionado a su país y son los verdaderamente antipatriotas porque se han vendido al extranjero y a valores universales que promueven la bastardización de nuestra patria.


La lucha de clases

En cuanto a lo de lucha de clases y lo que presupone, la sociedad de clases, por supuesto que debe ser superada, pues nuestra lucha es NACIONAL -una lucha de todos unidos y no una lucha entre nosotros. Queremos cohesión social y no una sociedad dispersa, ¿verdad?

Si te ponen esta señal, di que eres librepensador: eso es disidencia.
Pero esto no quiere decir que cada cual no tenga conciencia de su posición social, que ojo, posición, no clase: un español que trabaja en un laboratorio no es menos español que un obrero de la construcción, ambos trabajan por su país. La sociedad debe partir de los méritos y construir la sociedad a partir de esos méritos, además de por los valores, y construir también esa sociedad a partir de esos valores: cada cual en su puesto laboral adecuado cobrando una remuneración afín a su puesto (ya sea por méritos académicos, laborales, capacidades…), y cada cual a su altura en una sociedad a su vez aristocrática (valores). Al final da igual si eres obrero, un delegado de empresa nacional o quien dirige su pequeño negocio, lo que determinará tu posición son tus valores, tu compromiso y tu sacrificio por la nación. Lo que importa es el grupo, el compromiso social se hace necesario: una sociedad cohesionada, que no atomizada o masificada, es lo que debe defender un verdadero nacionalista por encima de egoísmos llevados al extremo (lo que fomenta el capitalismo liberal) y de abnegaciones absurdas llevadas a lo indigesto (lo que promueve el capitalismo de estado y el monoteísmo). Libertad sin renunciar al compromiso, compromiso sin renunciar a la libertad. Que nuestra libertad sea un compromiso y nuestro compromiso sea la libertad.


La abolición de la propiedad privada, las posesiones de las personas y la sociedad con mercado

La mundialización a la que asistimos hoy no es el «Estado universal» que Ernst Jünger creyó vislumbrar y que se constituiría a partir de la fusión progresiva de la «estrella roja» y la «estrella blanca», es decir, del este y el oeste. Con la mundialización, la Tierra tiende a unificarse bajo la forma del mercado, bajo el horizonte de la lógica de la mercancía y de la búsqueda del incremento permanente de beneficios. La transformación de las mentalidades acompaña al advenimiento de un mercado mundial. La interiorización del modelo de mercado consagra la primacía de los valores mercantiles tano en las mentes como en los comportamientos. El modelo antropológico dominante hoy es el modelo utilitarista: el hombre se define como un individuo esencialmente interesado en producir y (sobre todo) en consumir, como un agente económico que busca permanentemente maximizar su mejor interés. Así pasamos de una sociedad con mercado a una sociedad de mercado. Pero es obvio que con el desarrollo de los cambios no desaparecen ni la alienación ni el perjuicio.

Debemos señalar que no sido la izquierda «cosmopolita» sino la derecha liberal la que ha realizado o permitido la globalización. Ésta se corresponde con la tendencia secular del capitalismo: el mercado no tiene, por definición, más límites que los propios. La constatación de que el capitalismo ha sido más eficaz que el comunismo para la realización del «ideal internacionalista» no es paradójica más que en apariencia. Históricamente ha sido sobre todo la izquierda la que se ha referido al «cosmopolitismo», pero hoy no son los partidos de izquierda sino, por el contrario, los partidos de derecha, los que favorecen con más ahínco la mundialización. Quien critica la mundialización sin decir nada sobre la forma capital, haría mejor en callarse.

ALAIN DE BENOIST (Antología a cago de Javier Ruiz Portella). MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA, "El pensamiento político que rompe esquemas". Editorial Áltera. Primera edición: febrero de 2010. La traducción: María Graíño. Pág. 133-134

El objetivo de abolir la propiedad privada es eliminar el interés particular y egoísta y educar en “trabajar por el interés de la nación” y en el fomento de grandes valores de naturaleza aristocrática, así como dirigir el rumbo de la economía de un país: NO A LA LIBERTAD DE COMERCIO. Por supuesto, no me molesta el pequeño comercio –que cuidado con éstos– y la propiedad de una vivienda, pero sí controlaría los precios y la venta inmobiliaria, prohibiendo la segunda vivienda, por ejemplo. Pensar que la propiedad privada es "libertad" es participar de la mentalidad capitalista. La propiedad privada debe circunscribirse a un mínimo que garantice un comercio sano que potencie una sociedad CON mercado y donde la figura del trabajador de su propio negocio juegue un papel vital en el país, proveyendo a la sociedad de todo lo que necesita: principalmente alimento, pero también libros, una copa... Cuando hablé de abolir la propiedad privada lo hice pensando en nacionalizar la banca y recursos estratégicos, destruir los grandes imperios empresariales, destruir el capital financiero, prescindir del patrón oro (en sustitución por el patrón trabajo, como hizo la NSDAP, medida anticapitalista por excelencia), etc. Mi "abolición de la propiedad privada" está, como veis, repleta de matices, por lo cual no es una literal abolición; es como cuando se dice que "estás en contra del aborto" y sin embargo consentirías un aborto si el embarazo supusiera un peligro para la vida de la madre o fuera por un bien eugenésico.

Las personas deben trabajar por su nación, por su gente, no por su propio interés egoísta: los recursos de la nación serían cedidos a los miembros de la nación en usufructo, de esta forma la nación nace del pueblo y no del estado, pues serían los propios ciudadanos quienes trabajarían para sí mismos y su grupo étnico. Eso no restaría a que cada cual potenciara sus habilidades en muchos aspectos, como en el arte o en la ciencia, en el ingenio y en el deporte, que cada cual siga su propio capricho e interés en muchos aspectos, como en la literatura, en la filosofía… pero eso ya es otra cosa, forma parte de la educación y de la cultura: la nación debe potenciar “el genio” de nuestra raza. ¡LA REVOLUCIÓN DEBE SER TAMBIÉN CULTURAL Y ELLO EMPIEZA POR RETOMARLA, PUES EN CIERTO MODO HEMOS SIDO DESPOSEÍDOS DE ELLA!

No obstante contemplo el egoísmo como una de las actitudes que constituyen la naturaleza humana (pero no la única, no creo eso de que el hombre sea por naturaleza exclusivamente egoísta, como si el hombre no pudiera ser otra cosa: el hombre, cuando se conoce, es lo que quiere ser y se comporta como él decide: dominio de sí -no somos sólo impulsos, también control) y por lo tanto no debe despreciarse pues es evidente que habrá que dejar que ese egoísmo o interés personal se desarrolle por el bien del individuo. Despreciarlo sería negar parte de la realidad humana. Cuando hablo de interés egoísta me refiero a la avaricia, a esa mentalidad que piensa en quitarle al otro lo que tiene, que es la mentalidad empresarial: el banco te quiere quitar el dinero, el estado también te lo quiere quitar, la telefonía lo mismo… Educar en la eliminación de ese interés egoísta es esencial para fomentar una sociedad cohesionada y no dispersa, dejando lugar a ese egoísmo sano que va dirigido a la auto-superación y a la propia realización personal sin fastidiar a nadie.

Hay que garantizar la cohesión social, pero también la vida privada y el desarrollo individual. Yo quiero un pueblo unido que a la vez esté repleto de excepcionales individualidades.■

1 de octubre de 2010

EL COLMO DEL IGUALITARISMO

La Ley de Igualdad de Trato o
cómo exprimir al máximo el victimismo


Me ha llamado mucho la atención un artículo de mi amigo Julio Sanz (creador de varios blogs muy interesantes, como Jrania) bajo el título “La belleza al poder” (Y no sólo por las excelentes imágenes, jejeje). En dicho artículo se denuncia una nueva ley con la que nos amenaza el gobierno actual: Ley de Igualdad de Trato. Julio Sanz denuncia que con esta ley se castiga la belleza y la inteligencia. Si el sistema de contratación y de selección actuales son ya de por sí injustos en muchísimas ocasiones, y como si ya no hubieran medidas (como por ejemplo pagar al empresario entre 3000 y 6000 euros por contrato a un inmigrante en la ciudad de Valencia, donde el PP tiene mayoría absoluta) que aboquen a la contratación de inmigrantes, mujeres, etc., discriminando al trabajador nacional masculino heterosexual, esta Ley de Igualdad de Trato viene a ser el colmo de los colmos, una ley que redunda más en la misma estupidez de la imposible realización de la igualdad (pero ojo, ¡es que no persigue esa realización en realidad!, ¡la contradicción es total!): por mucha Ley que se haga la realidad se mostrará clamorosamente. A un puesto de trabajo debe acceder la mejor para ese puesto, es de lógica de párvulos.

Julio Sanz dice lo siguiente:
“Hoy, día 26 de septiembre de 2010, leo en el oficioso y casi-gubernamental “El País” (diario de Madrid) que el gobierno del lamentable ZPsoe, amenaza con una ley que llaman de “Igualdad de Trato”… es decir… que será delito discriminar a favor de la calidad humana, de la belleza, de la inteligencia… Es decir, que desaparece la libertad de un empresario para contratar a un obrero… pues si no elige “al inmigrante”, al de “piel oscura”, al “gordo” ó al “feo”, estos se podrán querellar por haber sido “excluidos”… Quienes hacen las leyes en España prosiguen con su trabajo de demolición y subversión… pues en la práctica, si una mujer bella y aria no fuera elegida para un empleo, ella nunca podría argumentar que ha sido “discriminada” por ser fea… pues como hemos visto esa ley está hecha para favorecer a los más desfavorecidos por la naturaleza… es decir, a la mayoría de los “ciudadanos” y “ciudadanas”…, como dicen los “progres”…. Puede ocurrir que si el encargado de un bar o cafetería elige a una camarera bien dotada físicamente, con conocimiento de idiomas… necesariamente puede haber descartado a otras candidatas… y si entre estas últimas hubiera un “adefesio”, fea como el demonio pero con superiores conocimientos idiomáticos o de contabilidad… el “adefesio” podría recurrir a los tribunales de “justicia” y éstos podrían determinar que la “adefesio” bien fuera indemnizada ó elegida para el puesto de trabajo, mientras que la bella fuera despedida…”

Líderes destacados del marxismo cultural en España. De izquierda a derecha: Bibiana Aído, Ministra de Igualdad, Esteban Ibarra, Presidente de la Asociación Movimiento contra la Intolerancia, y Pedro Zerolo, un venezolano homosexual concejal en la ciudad de Madrid.

Sinceramente esta ley me parece absurda y provoca la risotada, si tuviera que contratar lo haría según los méritos de la persona y su buen trato –además de por ser español(a), pero español(a) de verdad–, siempre dependiendo según qué cargo, al margen de si es gordo o gorda o si es feo o fea: que te discriminen por alguna tara física o por la edad es una putada –obesidad, extrema delgadez, granos en la cara, canas, tienes más de cuarenta años…–, pero que te discriminen por no tener esas taras no es menos putada. Estamos, sin duda, ante una nueva entrega de “discriminación positiva” y de igualación forzosa de la sociedad por Ley donde para conseguir un trabajo el mérito residirá en ser feo, o gordo, o ser inmigrante, o formar parte de algún club de los oprimidos… Nadie tiene la culpa de los complejos de mucha gente ni de la crueldad de los no acomplejados: si en esta sociedad no hay civismo ni unos valores sólidos, ni siquiera un mínimo de respeto, es causado por el sistema de valores pernicioso actual promovido por los marxistas culturales y que impone igualmente el capital con toda su arma propagandística (la publicidad) y el consumismo, todo ello bajo el auspicio de los estados (ocupados), que crean a su vez leyes de “igualdad” para fomentar la confusión y la destruccuón de las naciones europeas. Estamos creando una sociedad donde SE PREMIA EL VICTIMISMO, fomentándose la patología social. Y ¿qué es el victimismo? El victimismo surge cuando uno se hace la víctima, cuando uno se cree perseguido cuando no lo es, cuando uno lucha pensando que es discriminado cuando no lo es. El victimismo es una pose teatral que el que la pone en práctica acaba creyéndose; el victimista es el nuevo ídolo, es el nuevo héroe, es el nuevo hombre-tipo a seguir, es el rebelde y gran luchador por la libertad, el que lucha desinteresadamente por todas las víctimas. Y es que los victimistas ven víctimas por todas partes, son monjes de la pena y de la lástima, van de moralistas y falsos sacerdotes. El débil no es un pusilánime, sino una víctima del sistema, el negro que viola a una chica blanca no es un violador, sino víctima de las diferencias sociales, del pasado colonial y un sinfín de trastornos freudianos, la mujer que aborta no es una asesina, sino víctima de una moral retrógrada… El victimista hace a la víctima culpable, el victimista es sin duda el gran creador y arquitecto de la nueva ética: la discriminación positiva.

Si eliges a Rebeca Linares la de la izquierda podrá denunciarte y es posible que un juez te obligue a acostarte con ella (jajaja).
También han llegado los ecos de esta tropelía a Max Jiménez, creador de El Blog del Oso Solitario, que ha escrito un artículo muy recomendable titulado “Una Nueva Ley Basura” . Max sostiene, y con razón, que esta ley, al igual que la de género y otras de “igualdad”, van a provocar situaciones muy injustas y que, como indica igualmente Julio Sanz, sólo van a beneficiar a los inmigrantes y a los supuestamente discriminados, perjudicando a los españoles de verdad. De esta forma, expone:
“Igualdad de Trato significa que algunos son más Iguales que Otros. Y sabemos quiénes son los Más Iguales: inmigrantes -especialmente extraeuropeos y cuanto más negros mejor-, homosexuales, mujeres, gitanos y cualquier colectivo que presuntamente sufra discriminación y se presente como víctima. Resumiendo, los colectivos de lloricas profesionales, en actitud de lamento permanente y dotados de Certificado de Minoría Oprimida.”
También sostiene que esta ley ataca la normalidad social (lo que es normal), castigando a la mayoría de personas de este país (por ahora), que son de raza banca y de orientación heterosexual. La palabra igualdad se usa de forma sádica y muy gratuitamente, escondiendo dentro de tal la mayor de las injusticias y la promoción de lo más bajo de la sociedad. La igualdad no es posible, la igualdad es una quimera y querer imponerla es privar a la sociedad de la excelencia, del virtuosismo y de la naturalidad, reduciéndola a la mediocridad, a la medianía, a lo vulgar. «A igualdad de cualificaciones, será preferido un inmigrante a un español, una mujer a un hombre, un negro o un moreno a un blanco, porque el primero podrá siempre alegar que ha sido discriminado y el empresario deberá demostrar que no ha sido así. Si es un hombre blanco español y no maricón el que denuncia discriminación, el juez se le reirá en la cara e incluso puede acabar denunciado él mismo por racismo y discriminación», sostiene Max.

Por lo tanto esta Ley no es una ley de no discriminación, no es una ley de igualdad, es al contrario, es una ley de desigualdad, una ley de discriminación hacia los españoles, hacia los heterosexuales, hacia los varones, etc. Con esta Ley, y transcribo palabras de Max, «se deberá contratar a un Minoría Oprimida aunque no sepa hacer la O con un canuto, aunque sea grosero y maleducado; se contratará a alguien sólo por ser mujer, o de piel negra, o maricón. ¿Alarmismo? ¿Paranoia? No es que pueda pasar en el futuro. Ya está pasando, aquí y ahora».

Ellos nos odian, nosotros les depreciamos.
¿Pero a quién beneficia esta Ley? ¿Al empresario? ¿Al judío? ¡Pues claro! No nos dejemos embaucar por el llanto del empresario, que adopta postura de víctima al no poder contratar supuestamente a quien prefiera. Esta ley vendrá a reforzar la política que ha ido siguiendo el capital (en el capital están los bancos, las grandes compañías, los empresarios de tres al cuarto, el que tiene un taller en una calle cualquiera, el gobierno, Zerolo, Ibarra…), una ley que provocará el desmoronamiento de los sueldos, que favorecerá la precariedad laboral y el aumento del paro, además de la entrada de más inmigrantes y desechos del mundo... No nos despistemos, no pequemos de ingenuidad, el empresario se va a ver beneficiado y el que siempre pierde va a ser el español de a pie, el trabajador nacional. Sinceramente, en este país, al que es blanco, heterosexual y español le ha tocado el palo más pequeño. A joderse toca. Por supuesto, beneficiará al judío odiador (no quiero meter en el ajo a los judíos biempensantes) en su vieja táctica de dividir y destruir. No olvidemos que Esteban Ibarra, por ejemplo, es prosionista. En la web Movimiento contra la Intolerancia podemos ver la presencia, abajo del todo, de la ADL, una organización judía fundada por la B'nai B'rith muy poderosa (Recomiendo este texto publicado en Círculo Identitario Nietzsche, Sionistas en el Centro del Nuevo Orden Mundial). Los judíos promoviendo la subversión entre los gentiles, más claro imposible. Pero es que los sionistas están también en el PP, y en Minuto Digital, etc. Los judíos tocan todos los palos y crean división y confusión. Ser antisionista e ir en contra de la judería internacional, que no es ser antisemita, no es una cuestión de sumarse a un frente porque sí, sino es, más que nunca, como diría Qbit, una cuestión de sentido común.

¿Tú qué prefieres? ¿Un trato por igual o un trato justo?
Lo que no saben los legisladores y “utópicos” políticos que nos gobiernan es que la discriminación se manifiesta en el simple hecho de elegir, que la libertad misma es un acto de discriminación; y es algo tan natural que se da hasta en la propia naturaleza. Discriminar es renunciar a lo discriminado a cambio de lo mejor, lo mismo que elegir es libertad en cuanto se opta por algo por voluntad propia, pero a la vez se renuncia a la libertad pues no se podrá optar a lo renunciado, no se podrá dar marchar atrás: somos esclavos de nuestros actos, el tiempo hace imposible la libertad, la libertad hace imposible la propia libertad. Lo que ocurre es que ya no se sabe qué es lo mejor y lo peor, la gente ni siquiera sabe lo que es bueno o malo para ellos mismos; se piensa equivocadamente que los supuestos oprimidos están dotados de grandes cualidades humanas mientras que el seguro de sí mismo, el que se ama a sí mismo, el que es generoso porque se sobra, el que venera la belleza, la estética, la simetría y orden en las cosas, en todas las cosas, es una calamidad de persona, un dictador, un fascista. ¡La inversión de valores llega a extremos inimaginables! Se impone lo deforme, lo grotesco y el mal gusto.

Para concluir, una reflexión y un llamamiento. La reflexión: “las leyes y moralidad actuales discriminan a favor de todo lo que es inferior y mediocre, cuando no infravalorando lo que es realmente importante y grandioso –la mujer reducida a una especie de hombre, a un ser despojado de su función biológica y papel esencial de madre y educadora, es decir, del papel más importante en la sociedad-. El llamamiento: “Hombres superiores, enseñémosles a los mediocres qué es ser superior; no es algo que se elija, ¿verdad?, es algo que se es, algo que uno tiene o no, algo que acaba brotando como las flores mostrando todo su aroma de grandeza. Si alguien dice que es superior o es un farsante o alguien muy consciente de sí mismo, así que cuidado: la grandeza se demuestra en los actos, no en las palabras. Lobos, a lo lejos veo corderitos sonrientes, ¡vamos a darnos un festín!, enseñémosles que aunque se junten millones de ellos nunca podrán hacer nada contra nuestra mordedura. Que la sangre corra, que la sangre corra, que la sangre…■