19 de noviembre de 2010

LA EUROPA OCUPADA Y EL IMPERIALISMO DE EE.UU.

Ciclo J. T. (IV/IV)

EL FRANQUISMO SE BAJÓ LOS PANTALONES, Y TAMBIÉN ALGUNOS ESPAÑOLES Y ESPAÑOLAS

¿Qué es la OTAN?... y la ignorancia.

El Imperialismo y la continuación del colonialismo
*No estoy deacuerdo con todo lo que se dice este video, pero dice cosas muy interesantes. Por ejemplo, sitúa como víctimas a los países pobres y como villanos a los desarrollados. Yo simplemente habría atacado los gobiernos títeres africanos y al sistema liberal mundializado, el nuevo colonialismo encubierto. No creo en un mundo de buenos y malos.

(…) podemos rodear el problema del antiamericanismo con bases históricas, con análisis objetivos. Los USA no atacaron a Alemania en 1941, atacaron a Europa. En junio del 44 no vinieron a liberar Europa, sino a atacarla y ocuparla. La solución de la Europa alemana era mala, ya lo he escrito cientos de veces. Esto, como la solución de la Europa francesa de Napoleón, tuvo que fracasar. Hitler era prisionero del nacionalismo alemán, fracasó porque no le dio una sincera dimensión europea al nacional-socialismo. Teóricamente, Alemania podría haber hecho a Europa con la condición de superar su nacionalismo alemán. No pudo o no quiso. Cuando de Gaulle era todavía "algo" en el 64 o 65, habría podido. Ha cometido en una escala infinitamente más pequeña el mismo error: su Europa francesa era inaceptable fuera de Francia.

Los Estados Unidos son históricamente los enemigos naturales, obligatorios, de Europa. Después de 1945, Washington eliminó a Europa del mundo. Los burlados fueron sucesivamente sus antiguos "aliados" (las marionetas políticas guarecidas en Londres desde el 40 hasta el 44). Se ha visto, pues, a los holandeses expulsados de Indonesia, a los franceses de Indochina, a los belgas de África, a los ingleses de Delhi gracias a la deliberada voluntad de los Estados Unidos. Hoy sólo una nación puede cuestionar la hegemonía americana, es Europa. Por razones demográficas (500 millones de hombres entre Dublín y Bucarest - 700 millones entre Dublín y Vladivostock), por razones industriales (Europa es un gigante industrial). La Europa unida y unitaria puede fácilmente contestar y expulsar a los Estados Unidos de América latina, de África, del Mediterráneo.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 77-78. Traducción de Jordi Garriga.

EUCOM
Hablar del imperialismo de Estados Unidos no es hablar de algo irreal, sino de algo muy real, algo que es. Es un imperialismo que no se siente apenas (y no es sólo el imperialismo de USA el imperialismo de USA, también es el imperialismo que se manifiesta bajo otras banderas, la de sus secuaces y colaboradores). No se ven los tanques ni los convoyes por las calles, aunque el imperio se hace ostensible, para quien quiere verlo, en ciertos hábitos culinarios (comida basura), imposiciones estéticas (moda) y musicales (ritmos negroides y otros contrarios al buen gusto), en la televisión y en el cine... lo que demuestra que existe un imperialismo del poder -político, económico y militar-, pero también un imperialismo cultural. Pero el imperialismo americano -al menos sobre el que yo quiero hablar en concreto- se muestra en su auténtica dimensión cuando se conocen los datos de todas las bases, armas y unidades que tiene EE.UU. desplegadas por todo el mundo. He de indicar que mostraré mayor interés en el imperialismo norteamericano sobre suelo europeo, pues es ese imperialismo parte del problema que impide a Europa ser fuerte, unitaria e independiente, es decir, un conjunto capaz de enfrentarse a EE.UU. y cualquier otra amenaza.

El imperialismo de EE.UU. también es evidente si fijamos las miras en los servicios tan buenos que ofrece la OTAN al mundo (interesante es destacar que nunca ha habido, en la historia de la OTAN, un Secretario General norteamericano, sin duda para aparentar, por corrección, por estrategia política, quizá para hacer ver a sus títeres que manejan hilos, aunque lo único que demuestra es que hay europeos que se ponen directamente al mandato de USA y la existencia de muchos traidores). Pero decir que Europa está ocupada es demasiado. Si no lo está al menos hay que reconocer que es un sumiso vasallo; bueno, disculpen, no llega ni a vasallo, más bien es un útil siervo. Europa no es soberana en el mismo momento en que permite la presencia, la intromisión y la injerencia de un gobierno extranjero.

Pero también hay que subrayar que el imperialismo yanqui no es perfecto. Recibe muchos golpes y reveses y a veces los planes no le salen como esperaba. En el mundo existen naciones rebeldes, grandes bloques como China o Rusia que no van a sucumbir con facilidad y que suponen grandes amenazas (más que Irán o Venezuela por mucho que nos adoctrinen en televisión para ver en un futuro bien una hipotética invasión de esos países, como ocurrió con Irak tras largos años de adoctrinamiento pro-americano), también personas independientes y formaciones políticas disidentes que luchan contra el entramado y dominio imperial judeo-estadounidense desde sus modestas posiciones. Parece que el imperio no sufre, que es inamovible, pero debemos tener la paciencia del agua, que es capaz de erosionar la roca más dura.

En Europa existe el Comando Europeo de los Estados Unidos (EUCOM), que no es otra cosa que todo el mando unificado de las fuerzas armadas estadounidenses en Europa, acuarteladas en Stuttgart, Alemania. En suelo europeo existen más de 400 bases, más de 70.000 efectivos y unas 200 armas nucleares norteamericanas (dato este último del que se habla poco y que la mayoría de la población europea desconoce). Esto es prácticamente una ocupación militar con el consentimiento de nuestros estados europeos ocupados, no soberanos y títeres del poder judeo-norteamericano. Digo judeo-norteamericano porque la soberanía de EE.UU. está también sujeta a los intereses de Israel.


Bombas nucleares norteamericanas por países en suelo europeo (estimación):
-Datos recogidos aquí.-

PAÍS
Nº DE BOMBAS
BASE
Alemania
10-20
Büchel
Bélgica
10-20
Kleine Brogel
Holanda
10-20
Volkel
Italia
70-90
Aviano y Ghedi Torre
Turquía*
50-90
Incirlik

*Turquía no es Europa, no al menos -por ahora- con el componente cultural y "racial" existente en ese país; pero de donde se recogen los datos Turquía está considerada un estado europeo. Turquía es un territorio europeo invadido. Y no podemos soslayar las relaciones USA-Turquía. Recordemos que Turquía es miembro de la OTAN desde al año 1952 y que EE.UU. y su mejor lacayo, Reino Unido, apoyan a Turquía para la incorporación de ésta en la UE.




Encontré la siguiente información (incluidas las tablas 1 y 2), para mi sorpresa, en un blog cristiano:

Todos los años, entre marzo y abril, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (EEUU) publica un informe detallado del año fiscal anterior —que cierra en septiembre— con los principales datos sobre las bases militares que posee en su territorio y en el extranjero, como son: el tipo de base, ubicación, extensión, la cantidad de personal destinado a cada una de ellas y otros datos de interés. (…)

Tabla 1. Total de bases militares estadounidenses fuera del territorio continental

Ubicación
Cantidad
Personal militar*
En el extranjero
716
135 952
En las posesiones
121
14 163
Total fuera de EE.UU.
837
150 115

*Se refiere al personal estadounidense.

A continuación (Tabla 2) se relacionan las bases ubicadas en el territorio europeo, de acuerdo con el informe al que hemos hecho referencia.

Tabla 2. Bases militares estadounidenses en Europa

País Bases Personal militar
Bélgica 18 1147
Dinamarca 2 -
Alemania 235 54 000
Grecia 7 24
Groenlandia 1 134
Islandia 1 -
Italia 83 6974
Luxemburgo 1 -
Holanda 9 441
Noruega 3 25
Portugal 21 654
España 5 363
Reino Unido 47 9304
Turquía 19 1449
Total en Europa 4 52 74515

Volví a escribir la palabra ocupación más arriaba. Quizá, lo vuelvo a repetir, parezca una palabra excesiva, porque claro, las bases estadounidenses se construyen en suelo europeo (o cualquier otro suelo dominado por gobiernos legítimos o reconocidos) tras largas reuniones y acuerdos (¿condiciones para la servidumbre y pérdida de soberanía?, ¿es, acaso, negociable la ocupación de tu suelo por parte de un ejército extranjero?). Pero bien, es que estos estados europeos son sirvientes de EE.UU. y saben que no les conviene llevarse mal con ellos, por lo que siempre se llega a buen puerto. Yo creo que una base extranjera en nuestro suelo nacional, aunque sea mediante acuerdos, es una provocación para un verdadero patriota, para un verdadero nacionalista. Las bases norteamericanas deben desmantelarse de suelo europeo porque es evidente que poseen un poder de acción descomunal que puede actuar en contra de los verdaderos intereses de Europa o directamente contra Europa. Y no me vale la OTAN, pues al final, como toda buena nación bien constituida, USA pensará en sí misma (recordemos la Guerra de Irak, momento en los que es cierto que hubo muchas rabietas, pero al final nadie puso una resistencia real -es decir, militar- a USA y su nimia coalición para impedir la invasión: ¿y dónde estaba la OTAN?): mirémonos a la cara y digámoslo sin miedo, EE.UU. no es nuestra aliada, sino nuestro mayor enemigo. Europa debería estar más preocupada en unificarse (de verdad) y hacer frente al imperialismo americano, irguiéndose como modelo civilizador y poniendo al resto del mundo en su sitio. Para ello Europa debe ponerse antes en el suyo. Una Europa unificada tendría tal poderío en lo económico, en lo militar, en el plano industrial, etc. que sería imparable. Y esto a USA no le interesa. ¿No es todo el despliegue americano en nuestro suelo una forma para disuadir a Europa de cualquier intento de dominio de sí, además de una forma de tener influencia en un territorio estratégico para defender los intereses existentes en Oriente Próximo, además de tener vigilada a Rusia? Así que ya no, ya no lo digo como algo excesivo, es de una meridiana claridad que Europa, desde la derrota de Alemania e Italia en la Segunda Guerra Mundial, mantiene en su territorio la existencia de una fuerza militar, económica y cultural extranjera que no responde a las necesidades actuales de los europeos. Por supuesto, durante aquellos años de la Guerra Fría, el mundo, y Europa más que ninguna, sufrió también el imperialismo soviético y su trituradora de carne.

Gracias a las tablas de más arriba se deducen datos muy interesantes:
- Fuera del continente americano, EE.UU. tiene desplegadas oficialmente más de 800 bases.
- En Europa hay 452 instalaciones: 219 pertenecen al Ejército de Tierra, 53 a la Marina y el resto, 180, a la Fuerza Aérea.
-Alemania alberga el 52% del total de bases en Europa y el 28% del total de bases en el extranjero.
-Italia alberga el 19% del total en Europa y el 10% del total en el mundo.
-Reino Unido alberga el 10% del total en Europa y aproximadamente el 6% del total en el mundo.
-Ninguno de esos estudios habla de la construcción de la base norteamericana más  grande del mundo en Kosovo: LA BASE AMERICANA MÁS GRANDE DEL MUNDO EN KOSOVO.

En Oriente el imperialismo norteamericano también hace acto de presencia:
-En Japón: unas 124 bases y más de 30.000 efectivos.
-Corea del Sur: 87 bases y unos 28.000 efectivos.

Nota: aunque no haga mención de ellas por centrarme más en Europa, he de decir que en América del Sur, África, Asia, Oriente Próximo y Oceanía también existe una importante presencia norteamericana.


Así pues, podemos determinar que Europa y parte de Asia son espacios que constituyen grandes bases militares norteamericanas. Es notoria la mayor presencia norteamericana en los tres estados perdedores de la Segunda Guerra Mundial. La conclusión es que Europa es un conglomerado de estados incapaces de enfrentarse al futuro y regir su propio destino, títere del imperialismo norteamericano; es notoria una Europa a la que a veces le dan rabietas que de poco sirven; igualmente es notorio que la OTAN no tiene como propósito la estabilidad y la seguridad, el bienestar y la libertad de sus miembros, sino servir a los intereses de los Estados Unidos (ya sea actuando o no actuando) y de otras entidades sombrías. Y si bien «el imperialismo americano (…) tiene interés en provocar, bajo su control, una cierta unificación económica (en Europa) es con la perspectiva de crear un vasto mercado muy fructífero a explotar» (Jean Thiriart, LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA, Pág. 31).

No obstante, debemos olvidarnos de occidente y reivindicar nuestro derecho a ser europeos sin más. Luchar contra el yugo judeo-estadounidense, esa debe ser nuestra mira, así también combatiremos la inmigración y la inversión de valores. Nuestra única reivindicación lícita en un mundo movido por grandes bloques es, como europeos, Europa. Occidente es el nombre que recibe la influencia del Imperio entre los "civilizados". Occidente es Japón, ¡Israel!... y nosotros los europeos no somos japoneses ni israelíes, somos simplemente europeos, orgullosamente europeos. Occidente es otro concepto que anula la identidad de los pueblos. Otro concepto universalizador y reductor; no es otra cosa que el lenguaje de los actuales amos del mundo.

¡Viva Europa!■


Textos de interés:


Bibliografía:


PROAMERICANOS

12 de noviembre de 2010

LA ECONOMÍA DE PODER

El control político absoluto 
Ciclo J. T. (III/IV) 

Jean Thiriart, quien desarrolló el Nacional-Comunitarismo
Los cegatos de la izquierda confunden normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa. La observación comparada de los sistemas soviético (estatal) y americano (libre empresa) establece suficientemente que la empresa libre es diez veces más fecunda.
(…)
En cuanto a los abusos del capitalismo, consisten en la injerencia de poderes económicos privados en la vida política. El capitalismo tiende al monopolio, es decir, a la supresión de una condición esencial de su vitalidad: la competencia. El capitalismo tiende igualmente a la creación de intereses opuestos a los de la Nación. Estimamos que es necesario destruir al capitalismo en la medida en que deviene monopolista por hipertrofia, en la medida en que ingiere en la política por la concentración de medios.
(…)
Comunitarismo tiende a la economía de poder, por oposición al concepto capitalista de economía de beneficio y al concepto marxista de economía de utopía. Dentro del marco de la economía de poder, estimamos que la libre empresa es un factor muy positivo por una parte, y que las oligarquías del dinero deben ser castradas políticamente, por otra parte.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., págs. 94-95. Traducción de Jordi Garriga.

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(…) La imprudencia del Liberalismo consiste en la plena libertad política dejada a los magnates del acero y del petróleo. El estado comunitario europeo preferirá que haya muchas pequeñas y medianas empresas libres, y una cantidad, indispensable -por razones tecnológicas- de empresas gigantes debidamente controladas.
(…)
El marxismo dogmático lo quiere nacionalizar TODO, el Liberalismo lo quiere dejar hacer todo. El comunitarismo quiere conservar el control político absoluto dejando subsistir lo máximo posible de libertad económica.

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 97. Traducción de Jordi Garriga.

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El capitalismo esclaviza y te aplasta
Thiriart señala que "los cegatos de la izquierda confunden normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa". Tiene razón. Y tal como señala igualmente el belga, la libre empresa es mucho más boyante que cualquier otro modelo de empresa. Pero "libre empresa" no debe ser necesariamente algo asociado en exclusiva al liberalismo, siendo aplicable a otras formas. Que los cegatos procapitalistas sinteticen normalmente, y con agrado, capitalismo y libre empresa como una sola cosa no quiere decir que los demás debamos hacer lo mismo, pues una empresa pública puede ser una "libre empresa".

El capitalismo es rígido, porque como bien sabemos pendula desde el liberalismo al marxismo y viceversa, de un punto a otro y nada más. Es por ello que igualar libre empresa con capitalismo es un error. Pues tan contrario es el marxismo a la libre empresa como el liberalismo a la propiedad estatal. Un sistema se basa exclusivamente en "el estado", el otro en "el individuo soberano". Hay que hacer lo posible para que individuo y estado aúnen esfuerzos y que de tal unión resulte "la nación". Y esto es lo que podría denominarse comunitarismo, o al menos, parte de él.

Más arriba he dicho que "libre empresa" no es sólo exclusivo del liberalismo. Creo que ni si quiera debe vincularse solamente a la empresa privada, aunque sé que por inercia mental se llega a tal conclusión. Pienso en las grandes posibilidades de la empresa pública, una empresa pública diferente, es decir, con autonomía, con libertad de acción, autogestionada (sobre todo si la empresa se dedica a algo productivo, que debiera dar beneficios: máxima importancia a las cooperativas para que los trabajadores también sean dueños de la producción) y burocratizada lo necesario, para que dé sus frutos y beneficios para el estado y para los contribuyentes, es decir, para el conjunto de la nación. La empresa pública tiene la obligación de ser eficiente y rentable y no una mera plataforma de vagos derrochadora de recursos públicos. Pienso, por ejemplo, en el transporte público, si éste lo gestiona alguna administración. Pero claro, hay actividades no rentables, no productivas, que por ello no son menos importantes: recogida de basuras, educación pública, sanidad pública… (todas ellas dan unos resultados producto del trabajo, pero no son actividades de beneficio económico, es decir, amortizables, generadoras de plusvalías o rentables en el sentido económico más estricto: el beneficio viene dado de otro modo). Todas esas actividades suponen un gasto lógico. Y además de suponer un gasto lógico se debería gastar con lógica y asegurarse de la máxima eficiencia y los mejores resultados.

Nuestra riqueza debe nacer del trabajo duro y de la tierra fértil,
no del abono del capital, del que sólo surgen arbolitos raquíticos
y postizos.
Es necesaria la convivencia entre empresas públicas y privadas, una convivencia dirigida a la buena gestión de los recursos y a la sana competencia, controlando siempre lo privado para que no interfiera en lo político y en el interés nacional; de esta forma un gobierno responsable deberá garantizar que su labor vaya dirigida al beneficio de la nación, así como garantizar que el control de la libre empresa privada y el beneficio de la misma apunten igualmente a la nación. Así, el estado nacionalista velará por una sociedad con mercado, un mercado lo más libre posible pero controlado (la proclama "No a la libertad de comercio" no entra en contradicción), evitando los desmanes que los intereses privados pueden llegar a causar, sobre todo si hablamos a gran escala; un ejemplo es el monopolio, es decir, la concentración en una única entidad productora los medios para producir determinado elemento u objeto. En definitiva, y como asevera Thiriart, se trataría de "conservar el control político absoluto dejando subsistir lo máximo posible de libertad económica". De esta forma no se cae en el marxismo, es decir, en el capitalismo de estado, ni en el liberalismo, gracias al control y autonomía de lo político sobre lo económico.

Dicha libertad económica (con matices en lo que atañe a la "libertad") reseñada no es prescindible. Está claro que la mayoría de las personas sólo tienen fijación por su propio interés: ser algo mejor no está al alcance de todos; ser algo mejor es no caer en la abnegación absurda, pero tampoco en el egoísmo absoluto. Por ejemplo, ¿qué le importa al estado los asuntos de un bar o de una tienda de lencería? ¿Qué le importa al estado la venta de palomitas, de pasteles o de pollos? De asuntos de este tipo puede ocuparse un mercado sano y controlado, de ello pueden ocuparse personas emprendedoras que sepan autogestionarse, de ello puede ocuparse, según el tamaño, las cooperativas. Es que nacionalizar los bares no sería serio. Lo serio y necesario sería la nacionalización y elitización de la enseñanza (me fastidia mucho que el estado se dedique a subvencionar los colegios privados. ¿Por qué debemos pagar la educación a los ricos o a personas con recursos superiores a la media cuando muchas familias no pueden costearse -o tienen dificultades para ello- los libros de texto?), nacionalizar completamente la sanidad y dotarla de mejores recursos, nacionalizar los recursos estratégicos, nacionalizar, por supuesto, la banca, etc.

«En el plano económico estamos CONTRA el colectivismo estatal como norma general (existen excepciones para las industrias estrategicas) y POR una cierta colectivización para las formas cooperativas. Si una colectividad económica por voluntad propia -y por ello libre- conduce mal sus asuntos, se causa daño a sí misma, si los lleva bien, se recompensará a sí misma. Es necesario entonces responsabilizar a las empresas colectivas. Actualmente todos los desórdenes, todos los despilfarros, están a cubierto por el anonimato de "mayorías no responsables" y pagados por el Estado. El comunitarismo tenderá a fortalecer las administraciones locales, las sociedades cooperativas, pero simultáneamente las considerará como entidades responsables de sí mismas (autogestión). He aquí un aspecto del comunitarismo».

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., págs. 95-96. Traducción de Jordi Garriga.

Los oligarcas del dinero nos devoran
También habría que nacionalizar a las fuerzas armadas, aunque en otro sentido, me parece inaceptable que se permita el alistamiento de extranjeros. Las fuerzas armadas entrarían dentro de lo que se denominarían gastos lógicos. Un estado nacionalista, convencido en el deber de proteger su suelo, sus intereses y a sus gentes debe dotar a sus fuerzas armadas de los mejores materiales e infraestructuras, de más y mejor personal, etc.; todo ello sin la mentalidad de dotar al ejército para la servidumbre y para la defensa de los intereses del capital financiero internacional.

Dicho todo esto e incidiendo en ello nuevamente, se trata de que todos los medios productivos, así como los improductivos, además del interés particular como el colectivo, confluyan en un mismo fin, que no es otro que la nación.


Redundando aún más en lo anterior y con el afán de dejar las cosas claras aún a riesgo de ser repetitivo, señalar que Jean Thiriart nos habla de la "economía de poder". Ésta se distancia de la economía de beneficio y de utopía, es decir, de la liberal y de la marxista respectivamente. No se trata de otra cosa que del control político sobre la economía, favoreciendo a la libre empresa en su forma de empresa privada sin que ésta interfiera en ni decida sobre los intereses de la nación. "Castrar a las oligarquías del dinero políticamente" es una llamada poco pacífica -y por ello me agrada- a expulsar a toda la clase política catapultada por la oligarquía ya indicada. Una nueva clase política deberá liberarnos de esos impostores que no hacen otra cosa que o defender los intereses privados de unos o los propios: pues dentro de la clase política coexisten tanto los políticos bien pagados por las oligarquías como los propios oligarcas, que ocupan sillones en los congresos de muchísimas naciones; es así como el capital internacional convierte estados soberanos en secuestrados y ocupados.■

Textos relacionados:

- Jean Thiriart
- Nacional-Comunitarismo
- SOBRE LA DERECHA Y LA IZQUIERDA, por Alain de Benoist
- Textos de MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA, por Alain de Benoist:
          - I. MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA. I. CONTRA EL LIBERALISMO Y EL CAPITALISMO. MÁS ALLÁ DE LAS IZQUIERDAS Y DERECHAS.
          - II. CUESTIONES DE SOCIEDAD. NACIONALISMO, ECOLOGÍA, RELIGIÓN, ÉTICA…
- LA LUCHA OBRERA
- SOBRE LA PROPIEDAD Y OTROS ASUNTOS
- PROCAPITALISTAS DISFRAZADOS DE NACIONALISTAS

5 de noviembre de 2010

WELTANSCHAUUNG

Ciclo J. T. (II/IV)
La polución no existe sólo en el medio ambiente, también en el espíritu
(…) "Weltanschauung", que significa concepción del mundo, descripción de los fines en sí, imagen del mundo proyectada por nuestro espíritu. (…)

En la actualidad, existe una escuela de "el tener más", es la del economicismo, que se divide a sí misma provisionalmente en dos ramas: la pobre, es decir, marxista, y la rica, es decir, la americana.

Para esta escuela de "el tener más", lo económico lo domina todo. En Vietnam, estos niñatos primarios que son los americanos no pueden comprender como el mismo aldeano vietnamita a quien habían ofrecido una caja de leche al mediodía, les apuñalase por la espalda a medianoche.

En cuanto a los marxistas, han descubierto azorados que la sociedad comunista engendraba una delincuencia juvenil, un nihilismo, infinitamente más amplios que aquellos manifestados por los decadentes burgueses. Me era necesario abrir este paréntesis para esbozar las razones que nos hacen decir que lo político debe dominar lo económico. No es por otra cosa que por que la política es, para nosotros, la puesta en marcha de nuestra Weltanschauung, la puesta en marcha de una estética del mundo. Lo económico, lo social, son los medios, jamás fines en sí. Si no, ¡a qué miserable humanidad iríamos a parar!

Jean Thiriart. LA REVOLUCIÓN NACIONAL-EUROPEA - Homenaje a Jean Thiriart (1922-1992). Colección Europa Rebelde. Ediciones Nueva República, S.L., pág. 92. Traducción de Jordi Garriga.
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¡Levántate!
De las múltiples formas en que puede manifestarse la decadencia, posiblemente sea en “la política” donde se evidencie de forma más palpable. Pero no la política en sí es decadente, sino que, como en todo, es el propio hombre quien dedicado a la política manifiesta su decadencia. El hombre, siempre artífice de lo mejor y de lo peor y siempre o casi siempre más partidario de lo segundo. Y es que nuestra clase política son los representantes de la decadencia, es decir, de la sociedad, una decadencia a la vez financiada por la plutocracia -también decadente-, manejando, dirigiendo y dominando a: 1) la política mediante los cheques o consiguiendo asientos en las diferentes cámaras, ya sean locales, provinciales, nacionales...; 2) la sociedad con sus suculentos objetos y su mercado “repleto de felicidad”.

Ya Thiriart lo decía, «existe una escuela de “el tener más”». Yo quizá no habría dicho que existe una escuela, sino que además de existir tiene vida propia. Esa escuela se ha convertido en el Weltanschauung del hombre moderno. Y es posible que esa concepción del mundo del hombre moderno sea la misma que la de un hombre de hace mil años, es posible que, en definitiva, sea la concepción inherente en todo hombre mediocre ya viviera en una época o en otra. El tener encumbrado a las cimas del placer y de la felicidad, como si el placer y la felicidad no tuvieran lugares más bellos y puros. El placer y la felicidad no se buscan, ni siquiera se deben desear, pues ambas vienen de la mano de aquellos hombres que ante todo ponen por delante su esfuerzo y compromiso para ser los más grandes, para elevarse, para acercarse a los dioses. Digamos que el hombre del ser es un hombre elevado y que el hombre del tener es un hombre mediocre, un hombre que tiene vértigo y huye de las alturas. Pero que no parezca que condeno el tener. Que nadie piense que quiero desposeer "a todos" de sus cosas. Digamos que lo que quiero decir es que las cosas no nos posean a nosotros.

Es del ser de donde han surgido los grandes valores, desde donde se han forjado las más formidables batallas, desde donde la voluntad ejerce toda su fuerza. Es desde el ser donde la vida adquiere un poco de sentido, es desde el ser donde el hombre ha pintado las más grandes obras y escrito las más maravillosas historias y versos; es del único lugar –dentro de nosotros- que puede atesorar un mínimo de nobleza, de belleza, de grandeza y de dignidad que nos catapulte a la gloria, a lo sagrado, al superhombre... Al final, tanto tener, tanto materialismo, tanto bienestar y tanta comodidad nos han incapacitado para las grandes proezas, para las grandes gestas, reduciéndonos a víctimas satisfechas del economicismo y educándonos en la filosofía de que todo tiene un valor cuantificable, al pragmatismo y utilitarismo radicales. Hoy no somos “Yo soy”, sino “Yo tengo”.

Un momento abismal
Redundando en el asunto, la sociedad, indiscutiblemente materialista, por descuidar el ser –ya sea por propia voluntad, por educación, por control de los medios de comunicación o por su propia visión del mundo– y favorecer el tener –sin preocuparse en mantener un equilibrio-, ha despojado de espíritu a las personas, ahuecando su interior: nacimiento del nihilismo. Si bien podemos disfrutar del goce de una vida material plena –con esto me refiero a lo básico, lo demás es lujo y prescindible- que nos ayuda, sin duda, a llevar una vida mucho más tolerable y fácil (aunque díganle esto al 20% de la población española que vive con unos ingresos inferiores a la mitad de la renta media), no la aprovechamos como trampolín para satisfacer a nuestro ser, nuestro desarrollo personal en lo intelectual-mental y físico, prefiriendo dejarnos manipular por la publicidad y diversos medios de enajenación. Hoy más que nunca el nihilismo negativo (manifestado en la depresión, en los suicidios…), que no es una puerta hacia un mundo creativo, sino, todo lo contrario, hacia un mundo de destrucción gratuita, decadencia y vacío. La obsesión y el exceso de culto al tener han conseguido desencantar a un gran porcentaje de la población, un porcentaje dispuesto a venderse por un puñado de objetos. La tiranía del dinero, la tiranía del capital, la…

Es por todo esto que la política debe dominar a lo económico, es por ello que el mercado y sus mecanismos para atraer a las personas hacia él deben ser intervenidos. Pero antes lo político debe ser tomado por personas que obliguen a abdicar, ya sea pacíficamente o por la fuerza, a la actual clase política, por personas incorruptibles que se dediquen a la política por vocación personal y no por intereses economicistas: la política como una especie de sacerdocio. Nuevos hombres deben demostrar y mostrar a todos que existe una concepción distinta del mundo, una visión del mundo que sin olvidar las ventajas de una vida material y las facilidades que esta trae consigo, den un mayor valor al espíritu, a la voluntad y a los grandes valores que de él puedan surgir. Ha sido con valores como Europa se convirtió en el gran civilizador del mundo, y es por ello que nosotros debemos recoger el testigo y continuar la labor de nuestros ancestros, aunque… a nuestra manera. ¡Conquistemos nuestra libertad!

Hay que huir de la rutina marcada por la economía, por el capital. El bienestar material es sólo un medio, el mercado es también un medio, la economía es un medio… pero nunca deben ser el fin. Todo ello es el medio para que nosotros seamos cada vez mejores y no un fin que nos envilezca y nos haga esclavos de números, de precios, de rebajas, de descuentos… Y para esto es necesaria una nueva clase política y una sociedad dispuesta a cambiar, a mejorar, dispuesta a ser libre de verdad. «Si no, ¡a qué miserable humanidad iríamos a parar!», como dijo Jean Thiriart.■


Textos relacionados:

- El vulgo y la fe