9 de diciembre de 2011

LA ESPERANZA DE LA VOLUNTAD Y LA VOLUNTAD DE LA ESPERANZA

Menos arrodillarse y más pelear

Pensar que el esclavo no tiene voluntad es descabellado, por ello me veo en la necesidad de escribir el siguiente texto si no quiero correr el riesgo de ser malinterpretado. Pues bien, el esclavo, el hombre de la esperanza, tiene voluntad, pero la voluntad de la esperanza; es decir, hablamos de alguien que por propia decisión acepta la sumisión a lo imaginario o a lo parlante y real, quien le promete lo imposible.

La voluntad de la esperanza es la acción abocada a esperar todo de otros. Es la acción de aquel que siempre busca un redentor, alguien que le guíe y le prometa la salvación. Busca su esperanza activamente, quiere recibirla, quiere no perderla, y eso lo hace a voluntad, activamente. Su voluntad no está en ser mejor por sí mismo, sino en encontrar a alguien que le empuje… ¿a ser mejor? Porque este esperanzado cree que será mejor obedeciendo la fe, arrodillándose, dejando su ser a merced del capricho de aquel de quien espera y da gracias por todo. No es caprichoso el cristiano, o el musulmán, o… quien sea, que dice a todo “Gracias a Dios” o "Gracias..." a su ente o no-ente venerado. Es que este hombre, esclavo, no hace nada, todo lo que le ocurre es gracias a otro. No es un hombre a voluntad, sino a voluntad de otro, a voluntad de su Dios o de su redentor o guía. Su esperanza es decir “mi voluntad es otro”.

Sin embargo, el fuerte sólo espera de su voluntad el resultado de sus acciones, quien dice: “yo soy mi esperanza”. Por lo tanto, no espera otra cosa que no sea de sí mismo. De ahí que en alguna ocasión haya definido la voluntad como la esperanza de los fuertes. Este hombre es libre, y no es libre en cuanto al derecho que “otros” le dan, sino al propio derecho que a sí mismo se otorga. Ser soberano es ser libre y casi un capricho, pues uno mismo se lo da. La libertad se mide con todo aquello que sólo uno es capaz de hacer por sí mismo; pero he aquí y ahora la contradicción, la libertad es también la medida de todo aquello cuanto uno es capaz, por voluntad propia, de renunciar a cambio de un compromiso, de un comprometerse con una causa noble o con sus iguales. La libertad como eterna contradicción, la libertad como negación de sí misma, pero siempre clara en un punto, en el punto señalado anteriormente: la libertad es la medida de todo aquello que sólo uno es capaz de hacer por sí mismo.

Cuando hablo de esclavos no me refiero sólo a los abrahámicos, sino a todos sus derivados como los marxistas, los ateos, etc. Y bien, no sólo a éstos, también a otros que quizá a priori no son esclavos por verter sus ideas en otras cloacas. Aquellos que son poseídos por las ideas, por el fanatismo, son también esclavos. Es difícil no ser esclavo, es difícil ser libre y estar seguro de serlo. Yo, cuando hago algo, me pregunto: ¿lo hago por propia voluntad? Incluso responder a eso es difícil.

¡Menudo problema acabo de generarme con estos pensamientos!■

2 de diciembre de 2011

EL ÚLTIMO HOMBRE CONTRA EL SUPERHOMBRE

Una reflexión sobre la pena y la lástima: una diatriba contra los "tolerantes"


La pena y la lástima son dos venenos casi sinónimos, y digo casi por no decir idénticos. Beber de ellos te convierten en un esclavo. Si, te convierten en eso, y siendo esclavo no ayudas a nadie. Es que sentir pena no te hace más humano, sino más gilipollas. Y disculpen el exabrupto, pero esa palabra es, objetivamente, la adecuada. Una cosa es sentir empatía por el dolor ajeno y otra vivirlo como si te doliera a ti. Una cosa es comprender un dolor ajeno y otra ver en el que sufre necesariamente una víctima o un ser que merece piedad, es decir, tu servidumbre hacia quien padece, tu esclavitud hacia el débil. Quejicas, flojos, vagos, pordioseros son los que dan pena y viven de ella, los que os dan su veneno y... picáis como moscas. Aquel que sufre de verdad no comparte su dolor, no lo expone, aquel que sufre de verdad no comparte su herida infecta, se la cura, pues quiere evitar el contagio. Presbíteros, monjas, capillitas, oenegetas, así llamo yo a los que son dichosos ante la servidumbre hacia la piedad, personas que beben de ese veneno de la misma forma que lo suministran.

Ser débil es hoy lo bueno, pues todo el mundo busca ser merecedor de la compasión de los otros, cual niños faltos de cariño que no se bastan a sí mismos. Seres incompletos, sumidos en la desesperación de sus propias carnes, son los que aúllan por las calles en silencio, clamando piedad, detestando la fuerza, ocupando plazas o jactándose de ser revolucionarios y rebeldes, además de víctimas de todo, sobre su fungoso sofá. Hoy es la debilidad la fuerza, hoy es la compasión la fuerza, hoy es el bello y esculpido Apolo una ofensa, no digamos ya Ares o Zeus. Salgo a la calle y me sorprendo por no ser quemado vivo.

Y ya sé que el mundo es cruel, ya sé que el mundo es una calamidad, pero por ello debemos ser alegres, debemos suministrar esa alegría paradójica que Clément Rosset me mostró, que me mostró como guía, dándome un arma para enfrentarme a los monstruos que me aturden. Es por su crueldad que el mundo necesita la auténtica fuerza, y una auténtica belleza, y una verdadera ética que ponga en orden este caos que nos ha tocado vivir. Y vayamos a lo cruel. Este vídeo que sigue es estremecedor, nadie en su sano juicio puede ser ajeno al sufrimiento que en él se ve plasmado y nadie en su sano juicio puede celebrarlo. En él vemos a auténticas víctimas de la sinrazón humana, en él también vemos a bien alimentados oenegetas:


No me divierte saber que eso ocurre en el mundo, no me divierte en absoluto, pero paradójicamente río, río consciente de la miseria, consciente de todas las injusticias: ser débil no os salvará, ni ayudará a nadie. Pero por qué me intentan inducir el sentimiento de culpabilidad, porque intentan debilitarme, por qué pretenden turbarme la razón y el buen juicio, por qué me hacen responsable de los males del mundo, cuando sabemos que la pobreza en el tercer mundo es anterior al colonialismo, ni es provocada por el hombre blanco.

Esas imágenes son las que provocan que los europeos y los occidentales en general no ofrezcan resistencia ante la venida de hombres y mujeres tercermundistas a su suelo. Esos oenegetas que ofrecen esas imágenes saben perfectamente que esos niños no van a ir a Europa jamás, que morirán en el mismo suelo que nacieron: esas imágenes fundamentan la idea mítica del "pobre(cito) inmigrante"; no obstante los oenegetas explotan y trafican su miseria humana, propiciando que el capitalista tenga mano de obra barata, que el marxista cultural pueda destruir Europa en sangre y en valores, y que el oenegeta pueda conseguir su donativo; como veis son demasiados los beneficiados en todo esto, por lo que no seáis ingenuos: mientras el problema (mientras su negocio) sea rentable... seguirá. Esto también ayuda a la psique del hombre europeo a sentirse culpable de su condición, de verse feo con su piel blanca e indeseable por la sangre que bombea su corazón. La pena, la lástima, la piedad, la compasión, eso es lo que corroe a Europa, eso es lo que corroe en los hombres de ahora, un mal de conciencia, una mala rumia. Ya Nietzsche lo denunció, ya Nietzsche nos avisó... pero nadie escucha a los hombres intempestivos excepto unos pocos.

Y ahora qué, cuando os deis cuenta de todo lo que habéis hecho, cuando os deis cuenta de lo que habéis provocado, cuando os deis cuenta del engaño, no será la tolerancia la que os vaya a salvar, si acaso os matará. ¿Qué haréis cuando sintáis el frio hierro del machete en vuestro cuello? ¿Qué haréis cuando escuchéis los jadeos de vuestra novia violada en grupo? Os arrepentiréis de todo y entonces os sentiréis culpables de otra forma, y os diréis: «Qué mejor habría sido ser intolerante, aunque pueda ser una inmoralidad. Mil veces mejor una inmoralidad que una estupidez. Mil veces mejor ser el malvado en un mundo de bonachones mojigatos». Y yo os digo, bestia entre las bestias: ¡temedme, buenos corderitos, temedme a conciencia y desearme un final atroz!, pero darme las gracias, pues yo mantengo, paradójicamente, vuestra esperanza viva en vistas de que vuestro señor o vuestros Dios os salvará. ¡Ingenuos! Yo y mis iguales danzaremos y beberemos sobre vuestros cadáveres, sobre los vuestros y sobre otros venidos de lejos, los cadáveres de los últimos hombres.■

11 de noviembre de 2011

EL FRACASO: EL FRACASADO Y SU VICTIMISMO


Hay muchos tipos de fracasados. Me detendré sólo en dos. Uno de ellos es el fracasado que está orgulloso de su fracaso y quiere en ello ser reconocido, así que no os corroa el veneno de la pena por él. Este tipo de fracasado se aprovecha del romanticismo de muchos personajes habidos en la historia o en los libros. Se aprovecha del estado hoy normal de cosas que ha hecho creer a la masa que el fracaso te otorga cierta superioridad moral o el estatus de víctima, lo que te da también superioridad moral. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que ser un fracasado te dé superioridad en algo? ¿En qué se basa esto? ¿Por qué necesariamente una víctima? A mí no me entra en la cabeza. No quiero decir que un fracasado no tenga en cierto momento razón, ¿pero ya, de entrada, ser fracasado te facilita superioridad moral y la razón?

Este tipo de fracasado es fracasado incluso cuando triunfa, pues este fracasado habla en nombre de los perdedores, se erige como mártir de las causas perdidas. Observareis que aquí, más que fracasado, hay pose de fracasado. Y es que este tipo de fracasado se inventa hasta sus fracasos. Es el rey del fracaso, es el rey de la derrota, y siempre será por culpa de alguien más fuerte, por alguien que supuestamente le oprime, la razón por la cual no consigue el éxito anhelado. El fracasado, en este caso, es también un oprimido, o más bien un victimista. Y se siente tan oprimido que se oprime a sí mismo. En batalla eterna contra sigo mismo y gracias a las psicologías modernas llega al propio auto-odio... Luego se vanagloria de ello: me odio, soy un ser mediocre, debo desaparecer... ¡Se vanagloria de su propia culpabilidad por existir, de su debilidad, de su podredumbre!

¿Qué estado de cosas ha propiciado todo esto? ¡Qué estado de cosas ha hecho posible que esta pose de fracasado, que este auto-odio, se ensalce como un don de humildad! La respuesta es sencilla, después de más de 2000 años la pregunta tiene fácil respuesta. ¡Los esclavos pueden hablar! ¡Maldita sea!

La figura del fracasado tiene muchos ejemplos en la literatura y en la historia. Casi ninguno de ellos responde al fracasado definido anteriormente. Y entramos de lleno en la segunda figura que quiero exponer.

Si existe romanticismo en estos seres creados por los más agudos ingenios o surgidos por los más enrevesados contextos históricos es porque se trata de seres que nunca han cejado en el empeño por algo, porque son luchadores empedernidos que prefieren la mayor de las derrotas y su honor intacto a recular y vivir mancillado. A ellos la derrota no les hunde, no es motivo ni escusa para ceder, sino más bien lo contrario, es la motivación. Fracasa constantemente, es decir, sus acciones no alcanzan la meta, pero sus miras están en la victoria, en la gloria, en el reconocimiento de sus hazañas por algo noble. Este fracasado tiene un aire voluntarioso, un aire distinguido e ingenuo, una inclinación hacia arriba que les obliga a luchar por valores más elevados que ellos mismos; y puede que por ello ya se hayan superado en parte. Su fracaso se mide por las acciones. El fracaso no está por lo tanto en el espíritu, que sólo tiene las miras puestas en la victoria, en el triunfo, en ¡la gloria!

Esto me hace pensar que qué importa fracasar o no, lo que importa es vivir la vida lo más intensamente posible sin renunciar en cada momento a lo que uno es y a lo que cada cual quiere proyectarse.

Se habla de que el nacionalsocialismo, por ejemplo, surgió de las cenizas del fracaso de la Primera Guerra Mundial. Su ascenso al poder es definido, por parte de muchos, sin que ello resulte escarnio, sino un matiz romántico, como el ascenso victorioso de una masa de fracasados o de una masa que más que fracasada, surgió del fracaso y estaba condenada al fracaso. Y es que el fracasado de verdad está condenado a ello. El fracaso real es el tema central de la tragedia moderna, y no una pose, ni una forma de vida, ni algo que deba infundirnos pena. Es el sino posible de los hombres heroicos, de los hombres fuertes que dan el todo por el todo aún a riesgo de quedarse con nada.■

4 de noviembre de 2011

LO REAL


Todo es real, todo lo que puede ser pensado, todo lo que es sensible, todo lo que se puede tocar y no tocar, nuestros sentimientos, las mentiras y las verdades... todo es real. En el mundo no hay lugar para lo irreal, todo lo que es es en cuanto que se manifiesta de una forma u otra. El mundo de las ideas existe, pero no como otro mundo, sino inmerso en ese único mundo real y absoluto como un algo pensado. ¿Qué es entonces lo irreal? Lo irreal es también lo real. Lo irreal es lo que no existe, es decir, lo que carece de "sensibilidad", pero a su vez se proyecta en forma de pensamientos, de ensoñaciones, etc. Todo lo que puede ser explicado o plantearse es de alguna forma.

Cuando la moral que se quiere implantar no se encuentra en la naturaleza se coge con las "manos" y se crea un sucedáneo, una moral manufacturada y racional. En el mundo real lo irreal surca invisible como el viento, pero como el viento, pega fuerte con sus azotes. Y corremos el riesgo de que se convierta en lo único real, en que sea la mentira, lo inexistente, lo "insensible", lo que domine cada acto, cada acontecimiento, cada hito de nuestras vidas. Si lo real y lo irreal son igual de reales, es decir, si ambos forman parte de lo Real, no sea descabellado pensar que existe una lucha inmemorial entre ambas fuerzas por ser hegemónicas dentro de un mismo mundo, del único mundo posible, como si hubiera una pugna eterna entre los que quieren mantener y defender lo ya establecido, es decir, el orden natural de las cosas (y estúpido sería aquí decir que se quiere "imponer" algo que ya es por sí mismo), y los que quieren establecer una realidad que sólo es viable mediante la imposición y el lavado de cerebro, es decir, el orden racional de las cosas.

Y no piensen que el orden natural no puede dar lugar a una moral, a un mundo espiritual y racional. Pero ese mundo espiritual surge de la tierra al igual que un manzano gracias al baño proporcionado por un cielo que siembra con agua y luz. El sustrato de esta moral es real, surge del mundo natural. Sin embargo, el orden racional de las cosas surge de algo tan sencillo como decir que aquello que no existe nos lo inventamos y que los manzanos nacen del aire. Este orden racional no surge de la tierra, es mera especulación. Mientras que el orden racional posibilitado por el orden natural surge de la tierra.

Esa moral que hoy impera lo único que pretende es lo mismo que con la silla, hacer el mundo un poco más cómodo. La moral que hoy nos domina no está hecha de las cosas de la vida, sino de divagaciones, de sueños, de metas imposibles e irrealizables. No está hecha para la laboriosidad y la paciencia de una vida natural y sacrificada, sino para monos sapientísimos con moral de esclavos. Esta moral que hoy totalitariza la vida de forma invencible quiere poner un velo a la propia vida en su crudeza. Quiere pasarnos por el fuego hasta que no quede dentro de nosotros ni una sola gota de sangre, quiere convertirnos en seres que no sienten ni padecen, en seres sin cuerpo que sólo sean pensamientos, como el aire, como los fantasmas.

Sin embargo, es inútil todo esfuerzo del utópico por deshacerse del mundo real, del único mundo posible. El polvo se puede tapar con una alfombra, pero el polvo sigue allí. El maquillaje puede ocultar el paso del tiempo, pero el paso del tiempo está ahí, inexorable, dorando cada piélago de nuestra piel.

Más de una vez he dicho que "el marxista cultural va en contra de la vida, pues no es un hombre de este mundo, de lo real, sino de otra parte, del mundo de las ideas". Básicamente no es que sea de otro mundo. Sé que todos habrán entendido lo que quería decir en aquel momento, pero me parece necesario aclararlo. El que es de otro mundo quiere alcanzar su mundo destruyendo el que ya existe. No quiere otro mundo en realidad, quiere el mismo mundo de ahora sustituyendo los pilares del mundo presente. Sólo de mentalidades así puede entenderse ese ánimo tan genocida del marxista. En el mundo que construye el moralista triunfante de la modernidad valdrá poco lo que veas, u oigas, o sientas. Lo irreal, que también es real, quiere imponerse y ser lo único Real. Preparaos para un mundo pensando, preparaos para un mundo que hecho de cosas que no existen tu cuerpo dejará de ser una pesada carga. "Pedazos de carne, pasad por la trituradora", nos dicen a lo lejos.■

21 de octubre de 2011

PENSAMIENTOS Y REALIDADES PARADÓJICAS

La libertad no es algo con lo que se nace, no es un derecho natural, ni siquiera está al alcance de cualquiera. Es un algo a conquistar, es un acto de voluntad.■

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Muchos españoles están a favor de la inmigración, y supongo que es algo lícito en aquellos que viven sumidos en un auténtico desconocimiento de la realidad social, en aquellos que han creído ingenuamente sin oponer resistencia crítica o en aquellos que conscientemente ven en tal tragedia un medio para lucrarse... ¡o simplemente les gusta!

La inmigración es una tragedia, pues supongo que en realidad nadie quiere dejar su tierra, ¿o sí? Pensemos bien esta vez porque conviene al discurso. Es una tragedia porque se supone que todo inmigrante es forzado a trasladarse por una situación insostenible en su país de origen. Y vienen a trabajar, y además con la conciencia de beneficiar a aquellos del país que les recibe, como si no vinieran a lucrarse. Pobres inmigrantes, son personas muy generosas. Pues claro, es normal que con estas premisas el biempensante esté a favor de la inmigración, pues piensa que le beneficia, que le enriquece... el bolsillo, incluso lo piensa ahora en plena crisis. ¿Veis la perversidad del inmigracionista? Se pone un manto de tolerancia y es un explotador de mano de obra barata, celebra la inmigración, está a favor de ella... ¡porque le beneficia!, ¡le importa bien poco la tragedia del inmigrante, la tragedia que hipócritamente todo inmigracionista denuncia para poder dejar entrar a más mano de obra barata y poder seguir con su industria de la esclavitud! Ahora bien, esto es paradójico, pues pensar que la inmigración beneficia es todo un logro. Bajo sospecha quedan todos aquellos que se sienten beneficiados por la explotación de esta industria de la inmigración, pues por algo será que se benefician.

No nos engañemos, estar a favor de la inmigración es equiparable a estarlo con el hambre en África o con el ahorcamiento de homosexuales y la persecución de cristianos en el mundo islámico. ¿Cuándo vamos a denunciar la perversa mentalidad del inmigracionista, ese nuevo "azotador de negros" de la modernidad?■

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El progre dice que quiere inmigrantes para que hagan los trabajos que los españoles no quieren hacer. ¿Será mentiroso? ¿Cuántos jornaleros españoles se han ido a Francia este mismo año? Vaya, resulta que el progre es un vago, lo que en realidad sucede es que él no quiere trabajar y quiere que se lo haga todo otro, el negrito o el indio, el morito o el chinito. ¿Quién es aquí el racista en el sentido de la palabra que ellos mismos le dan? El inmigracionista como esclavista, como traficante de carne humana, como señor de hombres. Menuda paradoja. Yo asemejo al inmigracionista al proxeneta que trae chicas de Sudamérica. Piénsenlo, todo el mundo asume que el segundo es un indeseable, ¿por qué no el primero?■

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No debemos sentirnos culpables los europeos y eurodescendientes de ser lo que somos, de vivir bien, aunque cada vez peor, por haber conseguido nuestros logros sociales, por descender de aquellos que lograron tales derechos. Si nuestro espíritu es más elevado, si somos más luchadores y nuestra voluntad es de mayor vigorosidad, ¿qué culpa tenemos nosotros de descender de hombres formidables? Sea nuestra línea de sangre un orgullo. Nefasto es el europeo que reniega de todo esto, que se siente culpable porque otros no tienen un espíritu tan elevado y viven peor. Si se sienten mal por ello es porque asumen que son superiores, porque miran desde arriba: su orgullo y su prepotencia radican en su pose de de pseudohumildad y creerse con una moral superior. No hagáis caso a aquel que se siente mal por su condición si os llama racista o supremacista, él es lo mismo o más sólo que tú te sientes orgulloso y al otro le escuece.■

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Aquel quien desea la soledad, aquel que va a la soledad como una huida hacia delante, ha superado al hombre y su propia naturaleza gregaria.■

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Nací el año 1981, durante los inicios de la orgia memocrática. Ya había ocurrido el intento golpista. Luego me educó la logse y me enseñaron a distinguir entre el fascista y el demócrata. Básicamente facha era todo lo que había antes desde el inicio de los tiempos hasta no hacía mucho... "desde hace poco el pueblo es libre", me dijeron. Pero hay más. Los docentes me explicaron que fascistas son todos aquellos que no desean la libertad de expresión, es decir, no se trataba de gente que no te dejara decir cosas, sino que te decían lo que se debía o no decir. También son aquellos o eran aquellos que persiguen o perseguían a los de pensamiento diferente, además de ser aquellos que defienden a los ricachones. Y es que todos los fachas son ricachones, me dijeron, todos son capitalistas y están en contra del trabajador. Sin embargo, los demócratas son gente humilde, es decir, gente que no hace ostentación de riqueza, gente generosa y que mira por el pueblo. Son también luchadores por la libertad y radicalmente tolerantes. Los demócratas son buenos, los fachas son malos. Pues bien, en este mundo tan extraño que me ha tocado vivir aún no he conocido a un demócrata, y si los hay, o son minoritarios, o son perseguidos o... ¡paradoja!, les llaman fachas.■

14 de octubre de 2011

ÜBERMENSCH

Habla el martillo

«(...) ¡lo superior no debe degradarse a ser el instrumento de lo inferior, el pathos de la distancia debe mantener separadas también, por toda la eternidad, las respectivas tareas! El derecho de los sanos a existir, la prioridad de la campana dotada de plena resonancia sobre la campana rota, de sonido cascado, es, en efecto, un derecho y una prioridad mil veces mayor: sólo ellos son las arras del futuro, sólo ellos están comprometidos para el porvenir del hombre. Lo que ellos pueden hacer, lo que ellos deben hacer jamás debieran poder ni deber hacerlo los enfermos: mas para que los sanos puedan hacer lo que sólo ellos deben hacer, ¿cómo les estaría permitido actuar de médicos, de consoladores, de «salvadores» de los enfermos?... Y por ello, ¡aire puro!, ¡aire puro! Y, en todo caso, ¡lejos de la proximidad de todos los manicomios y hospitales de la cultura! Y, por ello, ¡buena compañía, la compañía de nosotros!, ¡o soledad, si es necesario! Pero, en todo caso, ¡lejos de las perniciosas miasmas de la putrefacción interior y de la oculta carcoma de los enfermos!... Para defendernos así a nosotros mismos, amigos míos, al menos por algún tiempo todavía, de los dos peores contagios que pueden estarnos reservados cabalmente a nosotros, - ¡de la gran náusea respecto al hombre!, ¡de la gran compasión por el hombre!... (…)»

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 160-162. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.


«¡Quiero acabar con toda mi humanidad!», ¡Siiiii!, ¡sea este mi grito de guerra! ¡Quiero acabar con todo lo que me hace hombre!, ¡quiero superar todo lo humano y mi mortalidad!, ¡quiero ir más allá de lo que me hace ser igual que toda una especie biológica y más que aquello que me hace ser como ente individual absoluto! ¡Quiero alcanzar al máximo mi voluntad de poder!, ¡quiero destruir muchos valores y crear algunos nuevos, también recuperar algunos olvidados! ¿Por fin se acabaron los tiempos de la piedad y de la compasión, vuelven los seres de conciencia imperturbable? No lo sé, ¡pero aquí estoy yo! ¡El malvado para los crucificados, el bueno para los fuertes y puros, para los de la moral primigenia, para los de la moral anterior al charlatán de la plaza! Quiero ser el superhombre, ¡os digo!, superhombre no como hombre, sino como superación de todo lo anterior. Quiero ser un Dios, un ser que transcienda de su propia naturaleza y alcance una mayor. Quiero poder, quiero poder disponer de las vidas de los hombres y alcanzar ideales que nos lleven a la gloria, a ellos y a mí, para dignificarles y hacerles sentir triunfantes en una nueva vía mucho más noble y más pura, más natural y más auténtica, donde la realidad se siente en carne viva: la guerra será nuestra honra y la lucha nuestro oficio, ¡nuestro orgullo! No es la razón la que nos llevará a la paz, ni el derecho-humanismo, sino nuestra sangre, nuestro sudor, nuestro plomo y nuestro acero, sólo esto ha salvado a los hombres. Quiero hombres obedientes, hombres educados en el deber y en el sufrimiento, quiero hombres que desprecien las comodidades y la banalidad, quiero hombres que no sean hombres, que sonrían ante la muerte y que ante la vida gocen como niños pequeños jugando a la guerra. Quiero hombres de grandes miras y que sean soberanos en la medida que se comprometen y luchan por propia voluntad, es decir, que obedecen a voluntad y saben ver cuando la causa es una bella causa y un líder un gran líder, el LÍDER. Que silben las balas, yo quiero luchar, yo quiero devastar, yo quiero ser esa bestia que llevo tanto tiempo manteniendo quieta y ascender en mi vía espiritual. Quiero purificar mi tierra, ¡y la sangre!, quiero dar hijos al mundo y que éstos den prolongación a mis actos, y que me superen, y defiendan todo lo bello y noble que nos hace ser lo que somos. Quiero morir en el campo de batalla y que los hombres canten mis hazañas, quiero ser paradigma, Dios y gloria para los hombres, quiero ser la meta de todos aquellos que quieren alcanzar el superhombre.■

7 de octubre de 2011

EL RACISMO Y LA INTOLERANCIA DEL MARXISMO CULTURAL (2/2)

CONTRA EL RACISMO Y LA MORAL DE LOS PROGRES

Son tiempos difíciles,
pero paradójicamente divertidos.

Todo el mundo habla de razas excepto cuando no quiere que le llamen racista. Hay que mantenerse firme y hablar de razas, incluso cuando moleste. Es más, las razas existen siempre y cuando nadie defienda la suya (siendo blanco), porque entonces te salen con miles de artimañas argumentativas para escudarse o defenderse de lo que consideran un ataque racista verbal. Si un negro defiende su raza todo aquel que no ponga buena cara se verá envuelto en un auténtico ambiente de exclusión, pues negarle la identidad a ese negro sería un acto de racismo. Y es que a todas horas se habla de razas para diferenciar al negro, al chino, etc. (paradojas de la vida cotidiana), sin embargo al blanco le dicen que las razas no existen. Dicho todo esto hay que destacar que la psicología del marxista cultura es altamente contradictoria, refutándose ellos mismos, siendo muy complicado hacer una crítica global a este tipo de sacerdote que va del dogmatismo al relativismo, de un argumento a su contradicción, con suma facilidad.

En este nuevo mundo de lo cultural, "donde sólo existe lo cultural para hacer una valoración de la realidad, de la sociedad...", que nada tiene que ver con lo biológico -según los marxistas culturales- no sólo no tiene valor el sexo, sino tampoco la raza. Es decir, el marxista cultural, en su nuevo dualismo, lamenta que lo biológico sea una imposición, algo 'inmodificable', pero a la vez celebra que dicha realidad para nada afecte al ser social (algo muy cristiano, por otro lado, ¡ese odio al cuerpo!, a lo físico, a lo natural... ¡pero el marxista cultural a la vez te emputece... para joder el cuerpo!); por lo cual, y partiendo de que todos son iguales, se trate de mujeres y de hombres, de chinos, de negros, de indios o de blancos, el marxista cultural nos quiere convertir en seres sin biología o ajenos a ella donde el determinismo biológico no tenga sus efectos "en la teoría", y sólo en la teoría, pues la realidad se muestra exquisitamente evidente, afortunadamente evidente, totalmente irrefutable. Entonces, para los marxistas culturales, un negro y un blanco no son un negro y un blanco, sino dos "personas iguales", dos personas culturalmente diferentes (por imposición) que deberán evolucionar hacia la cultura global que constituirá el "Hombre Nuevo". Y la cosa no acaba ahí, son meras personas culturales con (pero sin) sexo, con (pero sin) raza, con (pero sin) nada, SÓLO CON ROLES OPCIONALES. Para estos el roll de madre puede hacerlo un hombre, así que ¿nos convencerán de que podemos hacer el rol de negro, es decir, ser étnicamente negros? ¿Convencerán a los negros de que podrán ser étnicamente blancos y componer obras como las de Mozart y menos hip hop? Por lo tanto, si la sexualidad es inmodificable pero la feminidad y la masculinidad son opcionales, imposiciones sociales, ¿nos convencerán de que la raza es inmodificable (siempre que no la nieguen de primeras) pero que la etnia es una imposición social que surge por unas diferenciaciones artificiales generadas por grupos de hombres y no por la biología? ¿Diferencias que surgen de la irracionalidad de un grupo de personas que no han sabido ver lo iguales que son a cualquier homínido?

La raza es un concepto biológico y como tal es desechable, no interesa, no importa... al ingeniero social; al corruptor moderno sólo le interesa cargarse lo biológico, pues este no debe jugar un papel en lo cultural ni en la propia vida. Debemos mantenernos firmes y reafirmar nuestra esencia natural, porque si no viviremos en un mundo fantasmagórico, hecho sólo de ideas, de razón "sin sentidos", con razón procesada con el cerebro y no sentida desde el mundo. El marxista cultural va en contra de la vida, pues no es un hombre de este mundo, de lo real, sino de otra parte, del mundo de las ideas.

Y ahora pasemos a analizar tres esquemas que explican todo esto.


El primero de los esquemas es el de "sexo y género", que ya conocemos por una publicación anterior en este blog:


Para el análisis de los siguientes esquemas he hecho una serie de cambios en el anterior para explicar dos posibles mentalidades que puede tener el marxista cultural, pues marxistas culturales hay de tantos tipos como matices pueden ellos mismos darle a sus ideas. Pero hablamos siempre de matices rocambolescos, con apariencia de verosimilitud, que surgen más de la fantasía de la razón, que de la propia realidad. El progre es el único capaz de sostener a la vez que todos somos iguales. que a la vez diferentes, que las razas no existen y que existe la raza humana, lo cual le convierte en una alimaña bastante compleja.

El esquema número dos establece la lógica menos paranoica del marxismo cultural, ya que relativiza la raza sin negar su evidencia. En este esquema el hombre es tratado como un ser social, como he repetido hasta el hartazgo, dándole al papel biológico una importancia insignificante, como si lo biológico no determinara ciertas actitudes, como si lo biológico no determinara la inteligencia, la fuerza, ¡la cultura!, etc., como si lo biológico simplemente diera lugar a variantes de fenotipo, siendo lo de dentro "lo mismo" (esto no lo dice el esquema pero se deduce ateniéndonos a la lógica del primero de los esquemas). Lo que importa es la persona, y la persona no es un concepto biológico, sino moral. El hombre es persona, puede serlo, pero ante todo es hombre (género HOMO), es decir, 'animal'. ¡Qué manía en aislar al hombre del reino animal!

Obviamente, lo biológico no determina la cultura de forma absoluta, pues el medio es un factor de influencia importante.

He de señalar que el tipo de marxista cultural especificado en el esquema número dos también puede aseverar, al no ser un negacionista de la raza, que la única raza existente es la humana, cambiando el lado izquierdo del esquema:

RAZA
ES BIOLÓGICO
SE TRANSMITE GENÉTICAMENTE
NO ESTABLECE NINGUNA DIFERENCIA REAL
ENTRE GRUPOS HUMANOS
NO ES EL ORIGEN DE LA DIFERENCIA
ES INMODIFICABLE

El esquema número tres es más delirante, y es a su vez el más extendido, pudiéndose resumir en una sentencia: las razas no existen. Bajo esta lógica el hombre no tiene una dimensión biológica, siendo el único ser sobre la tierra que no la tiene. Quien sostiene tamaña estupidez sólo basa sus conjeturas en un absoluto: el hombre es un ser determinado socialmente, es un ser moral. Para este un negro puede ser étnicamente un latino o un nórdico. 'Qué más da si lo que determinará tu etnia será si te adaptas o no a un tipo de determinación social', piensa este tipo de marxista cultural. La etnia es, de esta forma, y como lo son lo femenino y lo masculino, un rol social. Mañana podremos ser esquimales si queremos, o de los Bakongo. En el mundo globalizado todo será posible y cada uno no será lo que es, que es lo que debemos descubrir, sino lo que quiera ser. Y aquí podríamos derivar hacia el problema filosófico de la libertad... ese otro dogma marxista cultural cuando tal concepto es tratado con esa ideología que sólo lleva a una parte: al desarraigo.■


Vídeos sobre RACISMO LEGAL:
- Un racismo legal - Del silencio mediático a la manipulación periodística
- Racismo Anti Blanco Agresion por parte de 5 moros de mierda en un cercanias de Madrid

Enlaces:
- Artículos publicados en El Mundo de Daorino con etiqueta "Sobre las Razas"
- Artículos publicados en El Mundo de Daorino con etiqueta "Marxismo Cultural"

30 de septiembre de 2011

EL RACISMO Y LA INTOLERANCIA DEL MARXISMO CULTURAL (1/2)

CONTRA EL RACISMO Y LA MORAL DE LOS PROGRES

El progre es el único capaz de sostener a la vez que todos somos iguales, que a la vez diferentes, que las razas no existen y que las razas deben de mezclarse (mestizaje). Luego nos hablan de "raza humana", raza humana en lugar de especie humana, lo cual nos desvela en toda su miseria a este ser tan exento, tan ayuno, tan abstinente de cultura y, a la vez, tan sabelotodo y tan alimaña.

Si en el mundo hay racistas, son aquellos que quieren reducir todo a lo mismo. Si hay odio hacia lo diferente, existe precisamente en aquellos que quieren reducir todo a lo mismo. Si no les molestara la diversidad no se empeñarían tanto en la igualdad. Así que racistas e intolerantes, odiadores e inversores del orden natural, esos son los marxistas culturales, los nuevos sacerdotes, los nuevos oradores que levantan su voz en variopintos púlpitos con esa nueva moral de esclavos que caracteriza a nuestra modernidad. Hombres que son capaces de decir una cosa e inmediatamente después la contraria y salir airosos, hombres que a cada momento dicen una cosa distinta, aunque siempre dirigidas hacia un mismo fin. Alcemos el martillo alegremente, y peguemos fuerte, ¡Nietzsche no ha muerto!

Pero también hay algunos rapados, muchos 'fachas' y muchos casposos que no han superado la derecha y la izquierda, viviendo enfrascados en esquemas de división política del pasado, autoproclamándose herederos de la pestilencia derechista; hablamos de escoria que se llama identitaria sin saber lo que ello conlleva, siendo la justificación del progre para joder a todo un movimiento, un movimiento identitario de verdad, que quiere desprenderse del lastre que supone todo lo anterior. Esa escoria blanca se autoproclama racista, piensa con el odio, siendo tan imbéciles como los progres, pues ellos también quieren reducir todo a lo mismo, sólo que a su propia raza. Yo quiero diversidad, pues así mido mi propia superioridad. Lo débil, lo inferior, existe para engrandecernos. Por supuesto, mi diversidad no es la de todos juntos, sino la de cada uno en su sitio.

Al progre, en realidad, lo que le molesta de estos falsos identitarios y de los identitarios auténticos, no es que odien  (pues ellos también odian, aunque no lo sepan) o que no odien racialmente respectivamente, sino que no se odien a sí mismos, que no se sientan culpables por ser lo que son, o que no se den cuenta de que las razas no existen, que existe sólo la humana y por lo tanto no sean racistas contra los "inhumanos". Y así es, les molesta que no se hayan enterado de que las razas no existen, pues todo proviene "de las diferencias provocadas por las tensiones entre las diferentes etnias, restándole valor al componente biológico y real de la raza". Y entiéndase etnia como un concepto que para nada tiene que ver con su origen etimológico, sino, en este contexto, bajo los parámetros del marxista cultural, como algo que únicamente se ciñe a lo cultural.

Por supuesto, existe un racismo identitario, que yo defiendo, y que explico en este artículo:


En un sentido identitario, racismo adquiere su significado etimológico y real, alejado de toda emoción de odio. Ser racista en sentido identitario no es odiar, sino apreciar la diversidad, poner en 'valor' la raza, ese inmutable sello identitario.

No obstante, la paradoja está en que son los progres los abanderados del antirracismo. 


Esa canción va dirigida a y en contra de (tácitamente) los blancos, mezclándose la endofobia por parte de unos españolitos traidores y el odio de unos inmigrantes ascendidos a "personas que nos dan lecciones de moral". Pero no han condenado públicamente canciones como las que podréis ver más abajo, no han generado un revuelo espantoso, ni ocupado cientos de minutos en telediarios y programas televisivos. Estas canciones, al parecer, no incitan al odio, ni a la violencia, pues están echas por los "oprimidos". Existe pues un racismo legal, un racismo en sentido progre además, pues se basa en el odio, un odio que siempre niegan: el que existe de "otros" hacia los blancos.




Un negro puede azotarte, un chino puede mearse encima de ti, un ecuatoriano puede pegarte con un palo, todo el que viene de fuera puede joderte porque ellos son los superiores moralmente (eso se creen y a eso los han encumbrado). Eso no es racismo al parecer, pues se considera que el racismo es sólo una actitud del hombre blanco (las razas no existen, pero bien que diferencian al blanco de los demás). Cuando el que no es blanco actúa de forma racista no se le considera, entonces, racista, sino una VÍCTIMA. Se le disculpa, se le justifica, se dice que ha sido provocado por las diferencias sociales, porque vive en un ambiente de exclusión, etc. La culpa es siempre nuestra. Hoy debemos luchar contra el racismo legalizado contra nosotros los blancos, y también contra la endofobia de miles de traidores, a quienes deseo que prueben en toda su plenitud, contra la pared y con los pantalones bajados, toda su multiculturalidad. ¿Se dirán a sí mismos, contra la pared, mientras son sodomizados por un nigeriano de dos metros, que lo que les pasa es culpa suya y que lo que hace falta es más integración? Porque ellos siempre salen con eso, parece ser que la fórmula "más integración" es la panacea... la solución de todos los problemas, cuando no significa otra cosa que dejar entrar a más inmigrantes y convertir a los autóctonos en ciudadanos de segunda.■

23 de septiembre de 2011

EL FEMINISMO, ESA IDEOLOGÍA MARXISTA CULTURAL (II): SEXO Y GÉNERO


«La perspectiva de género nos viene a decir que, las diferencias entre hombres y mujeres responden a una percepción cultural, social y psicológica y no a condiciones biológicas. En otras palabras, la sociedad inventa las diferencias entre los sexos, éstas no tienen un origen natural. (…)

El sexo se basa en el aspecto externo, fisiológico de la persona y el género en los comportamientos, actitudes, pensamientos de hombres y mujeres de acuerdo a un orden preestablecido.»

Todo lo que le ha pasado a la mujer es por culpa de la sociedad, es por culpa de la sociedad que la mujer siempre haya sido “obligada” a llevar a cabo ciertas pautas de comportamiento, es por culpa de la sociedad que la mujer sea femenina. Esa afirmación es la que sale de todo marxista o persona con “preocupaciones” sociales en la modernidad, achacando lo femenino, como se ha dicho, a una imposición, puesto que lo masculino y lo femenino forman parte de lo cultural, mientras que ser macho o hembra forman parte de lo biológico, algo sin valor en un mundo basado exclusivamente en lo racional; así piensan seres de tan agudizado ingenio, así piensa todo animal marxista de la modernidad.

Esquema interpretativo del dualismo marxista-cultural propuesto por los ideólogos a sueldo de CC.OO., con el que nos intentan convencer de lo arbitrario de lo femenino y de lo masculino, constituyendo meras opciones transmitidas socialmente o una imposición cultural.

Yo pienso que es ahora cuando a las mujeres se les está diciendo e imponiendo cómo tienen que ser, mucho más que antes, más que nunca. Las mujeres, también los hombres, reciben constantemente información sobre pautas de comportamientos desde la televisión, recibiendo órdenes de los ingenieros sociales, ingenieros que no están en la capilla o en el Vaticano, sino en un cómodo sillón en Los Ángeles, en un Ministerio, en los programas de sobremesa de las televisiones públicas y privadas, en el Forem, en las aulas de los colegios, institutos y universidades, en la psuedocultura de consumo, etc. Así que mujeres, desengañaros, no sois libres, ahora no estáis liberadas, sino perspicazmente orientadas hacia un fin, inteligentemente manipuladas y engañadas, astutamente esclavizadas, sibilinamente enseñadas sobre lo que es ser libre o no por y para unos interesados.

Hablando de sexo y de género ya entramos de lleno en el combate cultural, pues en esa dualización existe el esfuerzo real de estos marxistas culturales por desnaturalizar el mundo y generar una confrontación entre sexos en un plano cultural, un mundo, al parecer, aislado del biológico. Yo afirmo que no tenemos género, sino sexo.

Según los ingenieros sociales, reitero, el sexo se refiere a lo meramente biológico, mientras que el género designa algo cultural, algo que es, al parecer, transmitido culturalmente y que establece la diferencia entre lo masculino y lo femenino; de esta forma lo femenino y lo masculino son opciones culturales y no una imposición biológica. Aunque en el siguiente enlace se confunde lo sexual con lo “de género” –a lo cual se le achaca la culpa de toda desigualdad en el panfleto que hacemos referencia–, la siguiente noticia no deja de adquirir una delirante y aplastante lógica en un mundo que pensaba que no la tenía (jaja); pero claro, se trata de una lógica marxista cultural o promovida por tal ideología: Bebé criado sin identidad sexual en Canadá desata polémica

Según el panfleto en el que basamos este escrito, lo cultural es la base de toda desigualdad y puede evolucionar, puesto que no es inmodificable: por ello es el terreno cultural el campo de batalla. Debo recalcar lo de “evolucionar”, porque ello conlleva que la evolución va dirigida irremisiblemente hacia la igualdad (no lo dicen en el esquema, pero se sobreentiende), y hacia ese fin va enderezado todo el esfuerzo del ingeniero social: eliminación de lo masculino y de lo femenino, pues ante la pretensión de igualarse desaparecen ambos, ¿y qué surge? A mí esta dualidad me parece peligrosa (es decir, la de dos mundos, un mundo biológico y otro cultural tal como expone el ingeniero social), pues no hay necesidad de desvirtuar lo biológico, ya que lo biológico da lugar a, ¡determina!, lo cultural; y de hecho es lo que determina el papel de cada cual dentro de una cultura. Es lo biológico lo que determina el comportamiento social de la mujer y del hombre. Desnaturalizar la vida humana es una calamidad. En definitiva, vivimos en un mundo donde claramente se quiere eliminar el carácter propio de lo eterno femenino y de lo eterno masculino, crear un mundo donde como mínimo lo femenino y lo masculino sean opcionales, pues según el nuevo orden moral lo masculino y lo femenino constatan imposiciones sociales en el hombre y en la mujer.

Si se relativiza –o se obvia– toda diferenciación natural biológica, dando prioridad a ese nuevo mundo de género –inventado–, es posible construir ese ideal marxista del “hombre nuevo”; de esta forma respondemos a la pregunta “¿y qué surge?”. Surge ese ser humano que no es ni hombre ni mujer, que no es una construcción natural, sino artificial, de género, racional, de ingeniería, escrupulosamente cultural y social, como el que hace un muñeco, un ser de serie, estandarizado, mecanizando y sin identidad. Lo natural, lo real, lo inmutable, siempre ha sido un muro imposible de derrumbar para cualquier idealista que basa su mundo en imaginerías, por ello construyen un mundo alejado de lo biológico, es decir, el susodicho mundo de “género”, una dimensión aparte donde ya, bajo parámetros racionales, bajo la estela del combate cultural, puede pugnarse lo biológico y reducir a hombres y a mujeres a lo mismo, ¡a lo mismo! Pero eso será imposible, pues el orden natural de las cosas siempre vuelve a su cauce a pesar de la locura de unos que establecen un orden racional a la desesperada, forzado, irreal y completamente dañino e injusto.

¿Vamos a consentir esto?... ¡No!■

De interés:

Más propaganda marxista cultura:

16 de septiembre de 2011

EL FEMINISMO, ESA IDEOLOGÍA MARXISTA CULTURAL (I)

Marxistas culturales, ¿queréis batalla cultural?... ¡Adelante!

Llevo muchos días un tanto obsesionado con el feminismo y empeñado en defender a las mujeres de todo lo que las quiere destruir. Es un tema que me apasiona. Que me obsesione no quiere decir que se haya apoderado de mí, sino que en él veo un sendero fascinante que explorar, uno de los pilares fundamentales de nuestro mundo globalizado, un punto a profundizar en serio para conocer al enemigo, ese enemigo feminista, ya sea hombre o mujer, porque va en contra de la mujer y de lo femenino. Y por supuesto, cómo no, también va en contra de los hombres.

Gracias a mi novia me ha llegado un libro de formación de CC.OO. llamado “La igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”. Aquí os lo dejo en pdf, y aunque la edición que manejo es distinta los contenidos son idénticos: PROPAGANDA DE CC.OO. Se trata de un libreto que aspira a ser “de formación”, pero que no deja de ser propaganda marxista cultural, un panfleto, un medio de adoctrinamiento para con la mujer y el hombre.

La base de dicho panfleto es la igualdad. La igualdad supone que tanto hombres como mujeres no tienen ningún punto diferencial, que ambos sexos constituyen un idéntico respecto el otro y que por lo tanto sus rolles sociales deben ser los mismos -(esta frase no está bien dicha bajo la lógica marxista cultura, pero ya desarrollaré en un segundo artículo la diferencia sexo/género para estos ideólogos). Así que hombres y mujeres son iguales, dicta el dogma feminista. Si lo son, ¿por qué tanto empeño en estas campañas de apología de la igualdad?, ¿por qué tanta discriminación positiva? Lo que es es sin necesidad de esfuerzo. Y es que la realidad se impone pavorosa a vista de todos y los inversores de valores, los patrocinadores de la destrucción de nuestro pueblo, lo saben, y por ello se empecinan en confundirnos mediante la razón con supercherías y palabras bonitas, a sabiendas de que calarán fácilmente en un pueblo que no ha salido de su estupidez supina, que se sabe que traga con todo mientras tenga el estómago lleno y el desván repleto de cosas inútiles; vivimos en una sociedad no hecha para la crítica, inmadura, que asiente y avanza como un burro.

Si por algo destaca el feminismo es por su actitud poco democrática. No admite discusión, todos sus dictados son verdades absolutas. Cuando una feminista habla el dogma lo somete todo, la feminista o el feminista está dominado completamente por el dogma; pero si sale alguien no conforme con el pensamiento que nos imponen los ingenieros sociales del marxismo cultural se vuelven, en el mejor de los casos, relativistas y dialécticas/os, aparentemente democráticas/os y demostrando cierto respeto fingido; y en el peor de los casos, son censuradores/as, difamadores/as... Algunos ejemplos de dogmas incuestionables del feminismo:

- La mujer ha estado sometida al hombre desde siempre.
- La mujer antes no podía trabajar.
- Todos los hombres eran unos borrachos y pegaban a sus mujeres.
- Los hombres son primarios, guarros y unos salidos.
- Los hombres son unos hipócritas.
- Todos los hombres son machistas.
- La mujer es igual que el hombre, pero luego dicen:
- La mujer es mejor que el hombre, o:
- La mujer es igual que el hombre pero diferente.
- El matrimonio es una institución machista.
- El aborto da libertad a la mujer.
- La iglesia católica (y sólo la iglesia católica) es machista.

Sin embargo, si aplicamos esos dogmas a la inversa, todo son “peros”. Cualquier mujer podrá aseverar cualquiera de esas sentencias que no recibirá crítica, excepto si Daorino está presente, jajaja… Es curioso también que si tomas una actitud crítica, las mujeres y algunos hombres, poco dados/as al debate, saldrán al paso con ciertas frases de este tipo:

- ¿Por qué te calientas tanto la cabeza?
- ¿Pero a ti qué más te da?
- ¿No es malo estar siempre discutiendo?
- Te pones como un energúmeno.
- Eres un machista.
- Eres un antiguo.
- ¡En qué mundo vives!
- Actualízate.
- No te gusta nada.
- Siempre estás en contra de todo.
- Eres un quejica.

Como veis, la mujer feminista, o el hombre feminista, a sabiendas o no, es huidizo/a respecto al debate, siempre y cuando no sea un verdadero marxista, es decir, de los teóricos, de los críticos... Por supuesto, no todas las mujeres son así, ni todos los hombres. Así que qué pena que no me encuentre ante verdaderos marxistas, esos sí que aman la discusión, con esas personas sí que puede uno pasarlo bien si de confrontar ideas se trata. Pero si en algo reside el éxito del marxismo cultural es en haber inoculado en el mundo ideas como auténticos dogmas de fe, es decir, que no den lugar a discusión, tal y como se deduce de todo lo anterior. El mundo entero ha dicho sí a esos dogmas. Yo, como librepensador, me resisto a todo dogma.

Yo no puedo defender un concepto de igualdad entre hombre y mujer sin tener en cuenta el elemento biológico, un elemento insoslayable. Partiendo de que hombre y mujer son diferentes toda igualdad se hace imposible, incluso desde una perspectiva moral o cultural. Pero hoy la igualdad supone una forma, en este asunto, de minusvalorar a la mujer: la mujer es la mejor siendo mujer, y no puede aspirar a otra cosa que ha desarrollarse como mujer. Estos libros de adoctrinamiento echan la culpa al hombre de que la mujer no se haya podido desarrollar más en ciertas facetas, cuando a lo mejor la mujer no ha querido desarrollarlas, prefiriendo ocuparse de otras cosas, de lo que a ella le hace mujer. ¿Por qué ahora esto? ¿A qué viene esta nueva moral? Esta inversión en la mentalidad femenina es un fenómeno prácticamente nuevo, al menos a nivel masivo, pues en la historia existen ejemplos aislados. De la misma forma nos echan la culpa, a los europeos o a occidente en general, del subdesarrollo de los países africanos de piel negra, cuando estos países siempre han vivido en el subdesarrollo. ¿Qué culpa tenemos nosotros de la miseria de otros? La inoculación de la culpa, un elemento de la que es deudor todo marxismo cultural de su ascendencia abrahámica. MORAL DE ESCLAVOS, MORAL DE ESCLAVIZAR, ESE ES EL ÁNIMO QUE MUEVE A TODO MARXISMO, A TODO ABRAHAMISMO, A TODO HOMBRE INFERIOR Y DÉBIL.

Las feministas y toda su ascendencia y prole ideológica sienten un odio visceral hacia lo tradicional. Todo lo que antaño dignificaba a la mujer hoy es algo antimoderno e infame. Estas mujeres echan la culpa al catolicismo y al franquismo de todo (y pasarán décadas y seguirán con lo mismo), viven enamoradas de la libertad sin saber lo que es... Y desde que Europa perdió la guerra en 1945 los ingenieros sociales se han empeñado en ir en contra de la mujer, esa mujer antaño equilibrada, que prefería su papel tradicional a su nuevo papel de concubinas del régimen democrático: el orden natural de las cosas parece que se ha roto.

No olvidemos que durante la Segunda República la derecha ganó unas elecciones gracias al voto femenino. Hoy los republicanos de izquierdas y sus amigos nos engatusan con sus consignas de mujer víctima, de que la mujer nunca ha gozado de libertad excepto en la Segunda República, a pesar de haber preferido ésta su papel tradicional excepto en los tiempos modernos. Yo digo que la mujer nunca ha dejado de trabajar, yo digo que la mujer ha sido la más conservadora y que ha sido la garante de que las tradiciones y los valores se mantengan vivos. Es a la mujer a quien el sistema ataca hoy, pues bien sabe que emputeciéndola, que poniéndola al servicio del capital masivamente, que confrontándola contra el hombre, dinamitarán toda la base sobre la cual se sostiene toda sociedad saludable, toda cultura sana: la mujer, la que siempre ha sido protectora, nido de amor y seguridad hogareña. Los hombres siempre se han empeñado, si acaso, excepto algunos con intenciones siniestras, en salvaguardar tesoro tan valioso. Hoy, todo lo que la mujer consigue, lo consigue gracias a la discriminación positiva. Su único mérito es haber nacido mujer, “porque ella lo vale”. ¿Vais a permitir esto, mujeres? Yo sé que sois capaces de conseguir las cosas por vosotras mismas, yo sé que podéis ser mujeres y cada vez mejores, dejar de pensar en ser como los hombres, pues no somos ni debemos ser ninguna cima para vosotras, excepto si se trata de amarnos.

En las páginas dedicadas a la “Historia por la lucha de la libertad” de dicho panfleto, se dice algo muy interesante que me ha sorprendido leer:

«Republicanos de izquierda, radical-socialistas y radicales fueron los grupos políticos que más se opusieron a la concesión de sufragio femenino, ya que pensaban que este estaba destinado a la derecha conservadora. No obstante, también se utilizaron argumentos más absurdos: el voto femenino podía constituir una fuente de discordia dentro de los matrimonios; la mujer no estaba capacitada para votar ya que en ella predominaba la emoción y no la reflexión; la mujer carecía de inteligencia y voluntad, etc.

Para paliar estas “insuficiencias” algunos diputados propusieron limitar el derecho al voto a las mujeres mayores de 45 años, no muchas teniendo en cuenta la esperanza de vida de la época, o incluso se planteó conceder el voto a la mujer de forma provisional; si se comprobaba que el voto femenino iba a los partidos conservadores, se suprimía de nuevo el sufragio.»

Esto lo dice un panfleto de CC.OO.; hagámosles caso, aunque sea por esta vez, por tal arrebato de lucidez y de objetividad.■

Artículos de interés:
- EL LOGRO FEMINISTA (I)
- EL LOGRO FEMINISTA (II)

26 de agosto de 2011

LA TOLERANCIA

El laicismo militante se basa en la ética judeocristiana, y se contenta a menudo con plagiarla. (…)

(…) El pensamiento laico no es un pensamiento descristianizado, sino cristiano inmanente. Con un lenguaje racional, en el registro desfasado del término, la quintaesencia de la ética judeocristiana perdura. Dios sale del Cielo para bajar a la Tierra. No muere, no lo matan, lo consumen y lo introducen en el campo de la pura inmanencia. Jesús es el héroe de dos visiones del mundo: sólo se le pide que guarde la aureola y que evite los signos de ostentación… (...)

Michel ONFRAY, Tratato de Ateología


El acontecimiento:




Antes de nada, quiero recomendaros la lectura de una serie de artículos que abordan este tema:
La tolerancia es una actitud de la que todos presumen, pero también es algo de lo que la mayoría carece, como una gran mayoría de laicos. En estos días hemos visto cómo ha habido ciertos enfrentamientos verbales entre “laicos” y católicos, provocados por los primeros y consentidos por un estado ateo y generador de oposiciones, como buenos discípulos de marxistas, para distraer a la opinión pública, si es que aún la hay –si no distrae la opinión, al menos si la vista y la atención. Pongo laicos entre comillas porque dicha palabra quiere decir que una persona carece de “orden religiosa”, es decir, que es aconfesional y quiere una sociedad sin injerencia religiosa en la vida pública: y hoy la Iglesia no ejerce una injerencia real sobre la sociedad, sólo sobre sus fieles, los cuales tienen derecho a dejarse llevar por tal injerencia en su vida privada. Sin embargo, entre esa muchedumbre de invertidos (laicos, ateos, impostores, etc.) sólo veía a un montón de fervientes creyentes en su fe anticristiana, o cristianismo invertido, ¡había mucha orden religiosa!; lanzaban proclamas absurdas, malsonantes y alejadas del buen gusto, queriendo imponer su propia fe anticatólica, que bien se manifiesta contra cuatro viejas y algunos jóvenes con poca chicha. Estos mismos fervientes anticristianos se echarían atrás en una marcha contra el islam inmediatamente, la cual difícilmente se hará en un país donde se sostiene que dicha religión es la tolerancia y que el origen de todos nuestros males es el catolicismo y el cristianismo en general.

Pero no piensen que soy procatólico, que les voy a defender. Esta vez han sido ellos las víctimas de energúmenos, esta vez han sido ellos víctimas de sus propios hijos díscolos. El catolicismo, así como cualquier forma de cristianismo o de monoteísmo, no son precisamente tolerantes, no son precisamente un ejemplo de ello, ¿acaso tienen derecho a quejarse? Tienen derecho a defenderse, y también a callar. Son, por lo tanto, precisamente lo contrario: han perseguido, han aniquilado y han sometido durante más de dos mil años a los europeos y a otros no europeos con una moral de esclavos que te martiriza “piadosamente”, que te tortura psicológicamente, haciéndote sentir constantemente culpable, pecador y sórdidamente carnal, demonizando los placeres derivados del cuerpo, de la belleza, etc.

Pero si algo he de agradecer al catolicismo, la forma más apacible de cristianismo, es lo que con ella ha perdurado de paganismo, pero de paganismo politeísta y grecorromano. Es la forma en la que pudo subsistir una fe del desierto en nuestros campos europeos. El catolicismo es en cierto modo, paradójicamente, una fe que ha sucumbido a lo pecaminoso, a “la vista”, pues es una fe que te angustia por los deleites sensuales pero que a la vez te abruma con tanta belleza exuberante de catedral, de capilla, de objetos sagrados, incluso, dicen, con poderes... Es una contradicción de la fe católica. Sin embargo, los ateos y laicos se manifiestan como auténticos judeocristianos primitivos, es decir, odiando las imágenes, las banderas, los símbolos, como verdaderos iconoclastas, como verdaderos sacerdotes invertidos, sacerdotes de esta nueva modernidad, que de moderna no tiene nada, sino más bien de venida de lo protocristiano mediooriental, o de lo paleocristiano, es decir, de lo más soez, sólo que sin crucifijo. O siendo más irónico, estos laicos y ateos parecen protestantes invertidos encolerizados llenos de odio visceral contra el catolicismo.

Pero no piensen que generalizo, no es mi intención. Generalizar es un recurso del discurso. Toda generalización está sujeta a matizaciones, ¡siempre! Una generalización es siempre lícita cuando una cosa se da en la mayoría de individuos de un colectivo o en un porcentaje considerable. Y créanme, laicos y católicos conozco a mansalva, y la intolerancia se da en ambos. Eso sí, hay muchos que sí son tolerantes, en la medida en que muchos lo pueden ser, pues considero que todo no se puede tolerar y que ser plenamente tolerante es ser un estúpido como mucho, o un hipócrita como mínimo. Un laico de verdad no se habría preocupado tanto por la venida del papa, sin duda, y si se preocupara sería tan militante que protestaría diariamente por el asentamiento de mezquitas. Sin embargo, a mi parecer, un laico habría obviado la venida del papa y habría hecho su vida normal, sin sobresaltos. Por lo cual, he de decir que aquellos que se encararon con jóvenes católicos eran unos farsantes, unos farsantes que con una careta de laicismo excretaban su más mísero odio, cual puramente cristianos, si es que no son lo mismo o casi lo mismo. No obstante, si de algo ha de acusarse al catolicismo, es de excesiva tolerancia con su competencia monoteísta, especialmente con el islam, siendo el catolicismo una ventaja para que los de la media luna se asienten en nuestra tierra en lugar de un muro de contención y de resistencia.

Y bien, esos laicos y ateos han sufrido cargas policiales y los medios se han apresurado en mostrar dichas cargas, promoviendo la psicología del victimismo. En algunas pancartas se podía leer: SOMOS ATEOS, NO QUEREMOS HOSTIAS. Pues qué quiere que les diga, estos ateos, pergueñación siniestra del monoteísmo en general –del catolicismo en particular si hablamos de España-, si desean que les metan de hostias, pues desean ser reprimidos, desean ser mártires de su causa, pues su causa es también religiosa, aunque en un sentido difícil de entender para muchos. Lo diré claro: la negación de algo no es la negación de ese algo, sino su afirmación. Estos ateos y laicos, quienes se llaman laicos por ateos y ateos por laicos, siendo dos cosas distintas -que bien pueden conjugarse-, desean su propia victimización, desean ser vistos como pobrecitos, pues su moral es la misma moral de esclavos que la de sus paridores abrahámicos. Abraham, abuelo de los ateos y laicos.

Para concluir, quisiera reflexionar sobre la imposibilidad de una tolerancia total. No es posible. Quien diga que es tolerante miente. Lo puede ser hasta cierto punto, pero nadie personifica la tolerancia. Y créanme, la tolerancia, ya sea bajo su mayor expresión, como bajo su mínima expresión, es perniciosa. Lo es porque tan perjudicial es dejar hacer todo como dejar hacer nada. La tolerancia sólo es posible, y sólo hasta cierto punto, en sociedades homogéneas, en sociedades ajenas al mundialismo, al internacionalismo, a la bastardización... En un mundo que vive bajo lógicas hegelianas es totalmente imposible.■

15 de julio de 2011

NUESTRO CAMINO ES EL DE LA LUCHA

A todos aquellos que jamás se rinden 


La lucha te dignifica y te purifica. ¿Es dolor? ¿Es placer? No lo sé. Yo lo llamo vivir; pero es mucho más, es afirmación, es un sí a la vida.


Siempre hay que luchar para vencer, pero si pierdes luchando ya has conseguido más que cualquier pusilánime, es decir, más que la mayoría. No es un consuelo, es lo glorioso de la lucha.


Qué te parten la cara, bien, que la partes tú, mejor, pero ¿ceder?, ¿rendirse?... ¡NUNCA! ¡Defiende tu patria!


Me gustaría ser parte de lo bello y de lo heroico de este mundo, me gustaría que mis aventuras fueran siempre recordadas y que éstas inspiraran las luchas épicas del futuro. Qué bello sería que los niños, gozosos, recordaran mi nombre y cantaran mis hazañas, ser paradigma y encumbrado hasta allí donde viven los dioses. Ser eterno: mi gloria.

1 de julio de 2011

LA VERDAD Y LO CREÍDO

A los guerreros de Europa


Poco valor tiene aquello que necesita ser creído, pues la verdad no necesita ser creída, es autosuficiente; sin embargo, lo creído necesita ser verdad, y he ahí la paradoja, creer en algo lleva consigo, implícitamente, la posibilidad no dicha ni confesada de que algo puede o no puede ser. Así que como el mundo se sostiene bajo las creencias, que es lo mismo que todo relativismo moral, o casi lo mismo, nada se asienta bajo la verdad o sobre las cosas o realidades que son, que no son inventadas, ni irreales, sino que son al margen de nuestra razón. Es que no hay necesidad de creer ni de dudar si queremos que sea la convicción y la seguridad la que nos mande, no hay que dudar de lo que se ve, de lo que se puede tocar o de lo que puedes sentir. El racionalismo nos pierde en una nebulosa de ideas. Es como andar o moverse en el aire. Quizá puedas volar, pero yo puedo sembrar en la tierra y alimentarme de buenos frutos, y no sólo del aire.

Las verdades construidas (con la razón) en base a creencias son los dogmas. La creencia, cercana a la fe por un lado, a la duda por otro... no tiene otro remedio que imponerse como certeza, o como realidad y en la realidad sin ser necesariamente real -pues lo que no es también es-, bajo la protección e imposición de la ley.

Antaño la Iglesia imponía sus dogmas, hoy lo hacen los gobiernos, lo hacen desde la ONU, o desde Washington, lo hacen con los derechos humanos... sí, nos imponen dogmas, nos imponen su ley, se creen que pueden estar por encima de lo que no necesita ser creído, de aquello que es por sí mismo.

Hoy tenemos una inquisición tan poderosa, que riámonos de aquella que tuvo la Iglesia. ¿Vamos a seguir aguantando? ¿Vamos a seguir soportando todo atropello? ¿Vamos a seguir aguantando a sus indignantes cachorros? No debemos, no podemos permitírnoslo. Llegará el día que debamos decidir si queremos perderlo todo o no en pos de una lucha que ni siquiera sabemos si podremos vencer. Pero es que es eso lo bello, es eso lo heroico y lo épico: es enfrentarse a un enemigo que te supera en millones lo que hace que uno sea elevado, firme y grandioso y que una lucha sea justa y equilibrada, pues qué injusto para hombres de virtud como nosotros enfrentarnos a una masa que no tiene nada más que ofrecer que el número con un mismo número de efectivos, sería como darle valor a cada migaja de la masa, cuando nosotros, hombres superiores, somos mejor que un millón de ellos todos a la vez. No importa perder, lo que importar es luchar. Nuestra gloria es morir en el campo de batalla; cuando un hombre siente esa llamada, sólo puede ser más fuerte: el miedo se convierte en respeto, el respeto en amor y el amor en sangre. Así que demostrémosles nuestro amor a nuestros enemigos, queremos su sangre, queremos ahogarnos entre sus exangües cuerpos. Porque no queremos que el odio nos martirice, ni sea motor de nuestra revolución. Firmes y erguidos, un tanto despreocupados y aniñados, así debemos enfrentarnos al mundo, ¡con toda nuestra alegría!■

24 de junio de 2011

CHÉ GUEVARA S.A. (DECONSTRUYENDO AL MITO)

por DAORINO

Nota introductoria: Nuestros "amigos" los marxistas son muy amigos, a su vez, de la deconstrucción siempre y cuando ésta vaya dirigida hacia aquellas instituciones, personas y hechos sociales o históricos que ellos, en el fondo, desprecian. Pero, ¿acaso la deconstrucción es sólo aplicable a los enemigos del marxismo? No lo creo así. Hagamos nuestra la deconstrucción, sólo por un rato, y apliquémosla con rigor a uno de los mitos más queridos, y más rentables, de la ideología marxista, la figura del Ché Guevara, con la que los propagandistas de semejante ideología llevan encandilando a imbéciles de distinto pelaje desde hace al menos cuarenta años. (León Riente)


PATRIA O MUERTE. ¿PUEDES SER PATRIOTA SÓLO SI ERES MARXISTA?


¿PARA CUÁNDO LA CONDENA DEL COMUNISMO SIN TITUBEOS? ¿PARA CUÁNDO UNA HISTORIA SIN MENTIRAS?


LOS HOMOSEXUALES FUERON PERSEGUIDOS DURANTE EL CASTRISMO, ASÍ COMO EN OTROS REGÍMENES COMUNISTAS. SIN EMBARGO EN LA ALEMANIA NAZI CABE DESTACARSE TRES CORRIENTES: "La primera abogaba por la aceptación de la homosexualidad y la eliminación del §175, cuya cabeza visible más conocida era Ernst Röhm, jefe de las SA y él mismo homosexual. La segunda corriente sería la representada por Hitler mismo, que personalmente no parecía tener nada en contra los homosexuales, mientras fueran discretos. Finalmente estaban aquellos que eran profundamente homófobos, entre los que se cuenta Heinrich Himmler, que llegaría a ser jefe de las SS." (Fuente original: AQUÍ)


Röhm era un personaje muy controvertido, de espíritu arrogante e impulsivo y de carácter irascible; conocido entre la sociedad por su relativamente abierta homosexualidad, que llegaba a expresar sin vergüenza. Röhm sirvió como teniente en las filas bávaras durante la Primera Guerra Mundial, donde se destacó por su valentía en combate, siendo gravemente herido en la cara en 1914 en la Lorena, Francia. (Para ampliar la información del adorable, altivo y viril Röhm: AQUÍ)

Si alguien quiere ser totalitario, si alguien quiere venerar a genocidas, si alguien quiere ser dogmático o lo es (y quiere ocultarlo) pero a la vez ser considerado democrático y luchador por las libertades, el sistema democrático actual –y el mercado al que sirve dicho sistema de valores, que presumiblemente vela por nuestras libertades y derechos– pone a su alcance todo un abanico de iconos y líderes, una generosa oferta, entre ellos al engrandecido Comandante Ché Guevara, que para su escarnio se ha convertido en un mero producto de merchandising. Su rostro adorna camisetas, llaveros, paredes con sus posters, me atrevería a afirmar que la guevaramanía ha abarcado casi todo. Es, sin duda, el genocida más políticamente correcto que ha existido y que existe, pues el Ché sigue bien “presente”, como una estrella muerta en la inmensidad del cosmos. ¿Se imaginan tal aceptación en Hitler? ¿Se imaginan a los adolescentes yendo con una camiseta de Hitler? ¿O de Goebbels? ¿O de Mussolini? Sin embargo se puede venerar incluso a Stalin, al “bueno” de Stalin, y tener fantasías utópicas con un Lenin o un Pol Pot.

Por mi parte, no considero condenable moralmente –y voy a ser irónico, que nadie vaya pidiendo cita al abogado para barajar acciones legales contra mí– el hecho de que hayan cometido genocidios. No lo condeno porque Bush nos demostró que moramente (es decir, legalmente) se pueden cometer genocidios, al igual que los sucesivos gobiernos de Israel desde su creación en territorio usurpado. Es la superioridad moral del momento lo que dice qué genocidios son buenos o malos, o mejor dicho, qué genocidios se pueden conocer y cuáles no, incluso sobre quiénes puede inventarse genocidios y arrojar todo tipo de falacias.

Para mí el Ché es sólo un revolucionario que salía muy bien en las fotos. Hay que reconocer que en ellas salía favorecido y he de decir que posiblemente los fotógrafos marxistas sean mejores que los de cualquier ideología (jajajajaja). Tenía su encanto aquel comandante con esa barba y esa humareda que le acompañaba, producto de su vicio con los puros, unos puros que no todo el mundo podía permitirse. Además, los propagandistas marxistas son unos auténticos genios si se trata de ello; porque esas fotos son algo más que el álbum fotográfico familiar del Ché, son auténticas obras de arte propagandística que tienen como objetivo hacer al gran líder de los “adolescente” y trasnochados cercano, bondadoso e incluso atractivo para las mujeres. Esos poderosísimos fondos rojos con que se adornan algunos pósters del Ché, esa sugestiva estrellita de cinco puntas, ese blanco y negro que dibuja la atractiva silueta de la efigie del Ché… seamos sinceros, todo ello contiene un punto sugestivo e hipnótico, un diseño que sabe llegar, que arrebata y que es capaz de apoderarse de tu mente. Me imagino a muchos adolescentes viendo esos posters y esa efigie enigmática, ese icono encumbrado a las bondades: es más que comprensible que todo adolescente ingenuo y bienintencionado se quiera parecer al mito. Pero bien, hablemos de este personaje, ejemplo para muchos de los autodenominados de izquierdas o libertarios ¡que no saben nada del Ché! No voy a hablar de nacimiento y de muerte, no me detendré en cosas que todo el mundo sabe y que todo el mundo puede buscar fácilmente, sino que me ceñiré a lo polémico, a lo que para mí es polémico, lo que sé que puede molestar y acarrearme problemas con muchos fanáticos. Además, para qué mentiros, me gustaría que los rojeras comentaran en mi blog, necesito debate, pugna, dialéctica... y tener mucha mala reputación en esos círculos. (jajajaja)

Comunista de copa, café y puro
Para hablar del Ché voy a empezar por su abuelo. Su abuelo se llamaba Patricio Julián Lynch y Roo, y fue considerado el hombre más rico de Sudamérica. Su padre también fue un hombre de posibles, empresario –biógrafo de su hijo, al que aquí tratamos– y perteneciente a la clase alta argentina. Con esto no pretendo criticar al Ché, las ideas que uno posee son al margen de su propia realidad personal, sino a aquellos que en nombre de la humanidad y los necesitados aclaman como ejemplo a seguir al hijo de papa de un burgués que proclamaba "¡patria o muerte!"; sin duda no dejaba mucha elección a los perroflautas actuales, que no quieren patrias ni morir por nada. Además, sería una torpeza por mi parte intentar atacar al Ché en este sentido (en el de ser hijo de), pues el que muchos vean que el Ché renunciara a una vida más o menos fácil, dentro de los negocios y los sustanciosos beneficios, para luchar por esas causas justas como la humanidad… le engrandece (según mis amigos marxistas).

Sin hacer especial hincapié en ello, he de mencionar la ascendencia judía del Ché. Su madre, Celia de la Serna, fue una judía de origen ruso llamada realmente Sonia Sheinerman -¿Por qué se cambian tanto de nombre los judíos?-. Como sabréis, la ascendencia judía se transmite por línea materna. Y bien, es curiosa la dominancia de los judíos dentro del marxismo. Quien está instruido en lecturas prohibidas como las de David Duke lo saben:
Los documentos también establecían, sin duda, la naturaleza judía de la Revolución (Rusa). En uno de los informes oficiales de Schuyler, desclasificado en 1958, casi cincuenta años después de haber sido escritos y despachados, escribía: "Es probablemente imprudente decirlo muy alto en los Estados Unidos, pero el movimiento bolchevique es y ha sido dirigido y controlado desde el principio por judíos rusos de la mayor significación..." 
(…) El 9 de Junio de 1919, Schuyler cita a Wilton como sigue: 
Una lista confeccionada en 1918 por Robert Wilton, corresponsal del Times de Londres de Rusia refleja que en aquellos días habían 384 comisarios, incluyendo a 2 negros, 13 rusos, 15 chinos, 22 armenios y más de 300 judíos. De éstos últimos, 264 habían llegado de los Estados Unidos desde la caída del Gobierno Imperial. 
No había, por supuesto, razón alguna para impugnar los informes del Times o del capitán Schuyler. No daba crédito a mis ojos mientras observaba aquellos papeles dispersos sobre la mesa del comedor de casa. Me maravillaba de que pudiera ser verdad que la "Revolución Rusa" hubiera tenido tan sólo 13 rusos étnicos entre 384 miembros principales de su estructura gubernamental. La descripción de Churchill sobre "agarrar al pueblo ruso por el pelo de sus cabezas" cobró vida en las páginas que recibí de nuestros Archivos Nacionales. 
Una vez que empecé mis comprobaciones, los Archivos Nacionales continuaron enviándome los más increíbles documentos- No sólo nuestro principal agente de Inteligencia escribió al Presidente de los Estados Unidos sobre la naturaleza judía del Comunismo, sino que también lo hizo nuestro embajador en Rusia, David R. Francis. En Enero de 1918 cablegrafió a nuestro gobierno, afirmando:  
La mayoría de los líderes bolcheviques, la mayoría de los cuales son judíos, y el 90% de los cuales son exiliados que han regresado, se preocupan muy poco por Rusia o por cualquier otro país; son internacionalistas y están tratando de empezar una revolución social a escala mundial. - David Francis, embajador americano en Rusia en tiempos de la Revolución.”
Supremacismo Judío, de David Duke. Págs. 58-59

Con todo esto no pretendo relacionar al Ché con la Revolución Rusa, sino a la raza judía con la causa marxista; y que nadie me acuse de antisemitismo, pues esto es así y ellos mismos se jactan de ello. Y seamos realistas, objetivos, veamos el fenómeno en su esencia, la impunidad del marxismo en todos los ámbitos de la vida es apabullante, sino no se explicaría cómo en 1939 se les declaró la guerra a los alemanes por invadir Polonia por el oeste, estallando así la Segunda Guerra Mundial, ¡pero no a los rusos, que hicieron lo propio por el este!

Y para no alargar el artículo termino con unas palabras inéditas de León Riente y una reflexión personal. Las palabras de León Riente dicen:

El Che Guevara era un racista. Un racista en el peor sentido de la palabra, suponiendo que exista alguno bueno, que lo dudo. Quién aún cuestione el racismo del Che Guevara que revise El año que estuvimos en ninguna parte, y algunos artículos al respecto que han ido haciéndose públicos desde hace algunos años. Totalitario, intransigente, este niño de papá comunista aborrecía la supuesta molicie revolucionaria de los negros centroafricanos. Tuvo ocasión de conocerlos en el año en que estuvo en África, tratando de dinamizar las guerrillas comunistas por entonces existentes en El Congo. Y es que los guerrilleros negros tenían otras formas, otras costumbres, otras maneras, otros tiempos, ¡sus tiempos!, que Che Guevara condenaba y castigaba mediante rígida disciplina más que cuartelaria. Ese es el hombre, ese es el mito, un marxista sudamericano azotador de negros. ¿Para cuándo la película sobre el "señorito Guevara" dirigiendo a estos guerrilleros al estilo del terrateniente norteamericano de la plantación de algodón del siglo XIX, o más bien al estilo de la caricatura de esta época pergeñada por tanto film político? ¿Cuándo la verdad sobre este "bwana" marxista?

Eso me pregunto, ¿para cuándo? Los europeos con sangre europea, ¡pues en la sangre está nuestro pueblo!, y con consciencia de lo planteado, estamos más que hartos de soportar la propaganda hollywoodiense en la que se victimiza a los “elegidos” y se demoniza al siempre noble hombre blanco europeo o eurodescendiente, impulsor y capaz de lo peor y de lo mejor, pero motor de desarrollo en todas las ramas del saber.

El Ché aclamaba la patria como una especie de ideal, pero él iba más allá luchando por la humanidad. ¿Qué tipo de humanidad? Como siempre parece que hay quienes son más humanos que otros, incluso parece que los hay inhumanos. El propio Ché se dio cuenta, y lo escribió, si no no se explicaría cómo el luchador por las libertades, venerado por todo tipo de oenegetas y libertarios actuales, además de por buena parte del espectro político de la izquierda, dijera que los negros eran tales porque no se bañaban o que los indios argentinos tienen un olor más repugnante que el de un excremento de vaca. ¿Qué podría esperarse de un comunista? Son ellos los más racistas, los mismos que reduciendo todo a lo mismo quieren simplificar al hombre a una misma cosa, a una misma forma, dirigirlo hacia un mismo pensamiento. Nada es como os lo han contado, nada es lo que parece. Odio, desprecio, checa y fanatismo es lo que encontraréis en todo exaltado seguidor de esta ideología, capaz de cualquier atrocidad para conseguir la máxima irreal de que "todos son iguales", o "iguales pero diferentes", fórmula moderna derivada de la anterior para hipnotizar a desprevenidos. Y si os vienen con buenas palabras, con mestizaje, con multiculturalidad, etc., decirles bien claro que son unos racistas y que su superioridad moral (la que ellos creen tener) no os convence. No dejaros engañar por su verborrea, con ella conseguirán acabar de destruir nuestra cultura, nuestra identidad; con su verborrea nos han convencido de todo lo que ellos son: racistas, homófobos, intolerantes, dogmáticos... Pero todos los comunistas no son así y es porque la mayoría no saben por qué lo son.

En este blog, un blog que condena el racismo, sólo podemos defender la diversidad racial y la diferenciación natural. No somos iguales y a mí, como identitario, no me causa ningún trauma. Hemos, si acaso, de celebrarlo y condenar a la ideología que ha causado más terror en toda nuestra historia. Sin embargo, esto es ignorado por la mayoría, ni siquiera se enseña en las escuelas (o fábricas de marxistas). Es más, se les encumbra, prefiriendo denostar a aquellos que embargados de amor por aquello que era más que ellos y que a la vez les hacía más grandes, a aquellos que, poseídos por grandes valores y convencidos de que su lucha era justa para ellos y para los del futuro, lucharon por su patria, su sangre y su libertad aún a riesgo de sus vidas, una libertad auténtica, aquella libertad paradójica de la que tanto he hablado en este blog, una libertad de los fuertes, la del mandar y la del obedecer, una libertad que pervive a pesar de los pesares y que pasado mañana, quién sabe, erguirá su mano alzada hacia el cielo, pero esta vez para vencer... ¡sin piedad!... a todos nuestros enemigos, a los enemigos de los pueblos, a los enemigos de la sangre, a los enemigos de la vida.

Y este es el Ché, el que nadie os va a contar excepto en lugares como este blog.■


Artículos o webs de interés:
- ERNESTO CHE GUEVARA SHEINERMAN