20 de abril de 2012

SUFRIMIENTO Y GLORIA EN LA MONTAÑA

A aquellos que hacen que el Hombre tenga algún valor.




Entrenar duro, levantar tu cuerpo y decir que es mi voluntad quien manda, luchar contra las comodidades y sufrir por amor hacia uno mismo... ¡y hacer todo eso cada día! Muchos no le encuentran sentido a tal afán de superación, o, lo que es lo mismo, o casi lo mismo, a tal afán de sufrimiento. No obstante, no es otra cosa que sufrir aquello que nos hace crecer, es la constancia y el esfuerzo lo que nos hace ser algo: no hay gloria sin sufrir y sin sentir dolor.

Aquellos que tachan de locos a los de voluntad superior tienen un serio problema. Primeramente son unos envidiosos. Seguidamente son unos vagos, unos pusilánimes incapaces de reconocer una proeza. Unos venidos a menos o directamente nada: son los adalides de la moral de esclavos, de rendidos, de gusanos... 

¿Y qué es la gloria? Para mí no es otra cosa que ese momento "egoísta", ese momento de comunión con uno mismo en el que todo deja de importar, en el que uno se siente ajeno a la propia noción del tiempo y a todo sentimiento que nos envenena con maldad, ese instante en el que te desenvuelves de toda realidad humana y te sientes eterno y elevado, ese instante en el que nace el héroe; es sólo en ese instante en el que te afirmas realmente como un único absoluto, como un ser realmente especial; es ese instante en el que los dioses te miran a la cara con admiración por tal reivindicación, proveniente de un simple mortal.


Y ESE INSTANTE LO ES TODO.■


Artículos de interés:
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- La esperanza de la voluntad y la voluntad de la esperanza.

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