21 de diciembre de 2013

REFLEXIONANDO


Todo lo que un hombre necesita saber reside en la naturaleza; lo demás es inventado.


Uno es siempre lo que hace, no lo que dice. La acción habla de la persona, la palabra es lo más parecido a una máscara... o no. Si el hacer concuerda con el decir, nos encontramos ante la persona íntegra. Es que con el decir sólo podemos valorar intenciones, mientras que con la acción estamos ante una demostración de sinceridad o de falsedad respecto a lo anterior.



El heroísmo no es matarse por nada. Matarse por nada ya lo hacen aquellos obsesionados con el dinero.



"No hay más patria que el estómago", me dijo un sabio hombre de más de setenta y cinco años. "De ella se acordarán cuando haya hambruna", continuó. Hambruna, que no hambre, digo yo. Supongo que tendrá parte de razón, más viendo la capacidad de aguante o de desidia o de flojera que tienen los ciudadanos españoles para alzarse contra el gobierno títere que les representa. Para el próximo año más crisis y más subidas de impuestos. Que lo disfruten en casa viendo la tele.



El destino común es algo tan determinante para una nación, si esta quiere sobrevivir, como para un individuo ser soberano, si es que quiere ser libre.


Elegir a la guapa nunca fue mi prioridad: sólo he buscado en mi vida mujeres con las que poder hablar y... evidentemente. Lo cual es complicado, no se crean, pero no por lo de ..., sino por lo de hablar.


La única belleza real es la que te ofrece la naturaleza. El hombre, en su afán de transformación y de edificación, imbuido en un sistema económico que no tiene un fin enriquecedor hacia el espíritu, que sólo consiste en alimentar a la bestia capitalista, depredadora de hombres, desprecia la belleza en pos de un bien que tenderá su mano al dinero, haciendo a los hombres cada vez más miserables y más grotescamente civilizados.



El otro día un chico me llamó civilizado como si ello fuera algo en detrimento a lo tribal. Civilización y tribu comparten "todo" excepto la complejidad. Lo maravilloso de la tribu es su simplicidad, una simplicidad que hemos perdido en pos de complicarnos la vida con innumerables impuestos, cosas inútiles, etc. Por lo demás tribu y civilización pueden partir de una realidad orgánica, aunque a decir verdad esa realidad se pierde en aquello que vienen a denominar "de amplio espectro"; y me refiero a la civilización. El Occidentalismo deja la realidad orgánica en un simple parámetro universal: lo humano, tanto en su dimensión biológica como ética. Se pervierte así el sentimiento de pertenencia en pos de convertir el mundo en la única patria, el único país... en un nuevo orden. La Masonería vencerá, lamentablemente.


Diógenes de Sínope fue un gran hombre. Él, hastiado de la naturaleza humana, andando con su lumbre buscando una persona honesta. Eso me hace percibir que ya en aquel tiempo que muchos imaginamos como glorioso, culmen de la humanidad y grandeza de un modo de civilización enorme como la de aquella Grecia antigua, ya estaba plagada de la misma miseria ética que vivimos hoy. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿El hombre sigue siendo la misma cosa pero con distintos ropajes?






En mi vida todo es un presente y un pasado. Ante mí, una penumbra que no me deja ver... nada. Viajo en el tiempo como un planeta entre las tinieblas del universo. Veo estrellas, pequeños luceros, pero a años luz. La soledad infinita, como una estocada en los riñones, se apodera de mi espíritu, pero este no se resiente, ya no desde hace... ¡tanto tiempo! Como una dura piedra abrazada por las manos más fuertes, siendo incapaz éstas de romperla; así siento mi espíritu, un tanto presionado, pero pétreo. Y aún así vivo, porque es la vida lo único que tenemos. Ser creadores, ser vosotros mismos, sobre todo ser soberanos, sin esta actitud no hay libertad ni creación ni yo que sirva; eso es ser disidente en un mundo que te quiere esclavizar de mil maneras distintas.

29 de noviembre de 2013

LAS SOCIEDADES TOLERANTES


Hay gente a la que se le puede ofender y a la que se le obliga a ser "tolerante", mientras que hay otra gente que dice lo que le da la gana y a la que no se le puede ofender.


¡Cuánta tolerancia hacia alguien cuando se le da la espalda, se le deja de hablar, se le insulta, se le difama, etc. por haber dicho lo que piensa! Dirán que cada uno es libre de dar la espalda, de hablar con quien quiera, de hasta insultar y de difamar, pero yo le digo al demócrata: "a ver, tolerancia o libertad, elije". Es que las dos cosas juntas son complicadas y prácticamente imposibles y el tolerante lo demuestra con su forma de actuar. Con su tolerancia atenta contra la libertad de otros y con su libertad deja de ser tolerante.



Las ONGs que atienden a sólo inmigrantes son tolerantes, defensores de la diversidad, de la multiculturalidad y de todas esas cosas tan buenas y tan demasiado humanas. Si sólo se atiende o defiende a españoles no sólo se está en el siglo pasado, sino que eres franquista o cosas por el estilo, discriminas, fomentas el odio y no trabajas para la integración.

EL MUNDO QUE VIENE PARA DESTRUIR A EUROPA. IDENTIDAD CULTURAL A LA CARTA O COMO IR CONTRA LA ETNICIDAD EUROPEA. ESTOS CARTELES SE VEN SÓLO EN LAS SOCIEDADES MAYORITARIAMENTE BLANCAS... AÚN.


La intolerancia es aquello que más ejercita el tolerante. Piénsenlo, en todo aquel que se dice tolerante existe todo aquello que el tolerante dice combatir.



Seamos realistas, tal como lo es la democracia, la tolerancia es imposible. Porque o hay tolerancia total o no hay tolerancia.


La bondad y la maldad son elementos tan alejados del Bien y del Mal como lo es la palabra de la acción. El moralista, el moralizador, el endiosado con la Idea Absoluta de Bien, poco sabe de tales condiciones de bondad y de maldad. Porque una noción de Bien y del Mal juzga a las personas aun antes de conocerlas, mientras que la bondad y la maldad son actitudes individuales que se manifiestan con la naturalidad de la acción.



La naturaleza es intolerante, no perdona, es implacable. Es perfectamente comprensible tanto enfado con la naturaleza por parte del marxista cultural.


Tolerancia y respeto son cosas distintas. Pero como vivimos en 1984, relacionarlas como sinónimos allana el camino a una simplificación mayor del lenguaje. Esto al final lleva a un empobrecimiento semántico del castellano.



Respeto al que me quiere dar una paliza o sólo fantasea con ello. Le entiendo perfectamente. Dicho esto: ¿qué tendrá que ver la tolerancia con el respeto? La tolerancia en su máxima expresión se reduce a "me da igual todo" o a "me importa nada" o a "no me importada nada". El respeto es algo demasiado grande, pocos lo entenderían, se tiene tanto entre amigos de verdad como entre enemigos.



En todo momento hay que hacer lo correcto, yo al menos no conozco otra forma de actuar. Que juzguen otros si lo que haces está bien o está mal, que digan otros si eres bueno o malo, pero ten presente que ni el bien ni el mal, ni lo bueno ni lo malo, tienen un lugar absoluto ni son propiedad de nadie o de algo. ¿Relativista? No, el moralista lo es, la moral es lo que conduce al relativismo porque esa es su condición; conduce a la confusión y al estado policial permanente: el juicio moral.

25 de noviembre de 2013

EL ESTADO POLICIAL DEMOCRÁTICO

La democracia ha hecho de cada ciudadano un policía. El ciudadano no lo sabe, pero es como un perro al que le han adiestrado para rastrear un tipo de olor. Cuando lo huele se dispara la alarma y el ciudadano ladra.



Cuarenta años de dictadura en la que cada español tenía que pensar y decir las cosas de una manera y ahora en democracia tenemos policías ideológicos que señalan con el dedo indicándonos lo que se tiene o no que decir y pensar para ser libre.



La democracia es una dictadura. Toda forma política lo es. La confrontación terminológica democracia y dictadura es por lo tanto falsa, incoherente, una tomadura de pelo.


Ser libre no tiene o no debería tener una forma concreta. Si la tiene no hablamos de libertad, sino de algo a lo que se le ha llamado libertad.



La superioridad moral que destilan muchos hombres de la modernidad, igualitaristas y universalistas, pone de manifiesto su mentalidad inquisitoria. Un moralista de esta calaña es un autoritario por definición, porque un hombre de superioridad moral lo que pretenderá siempre es imponer su idea de Bien, y el muy bobo, imbuido de su propia estupidez, pensará que lo hace por el bien de todos, porque se siente un biempensante. El hombre de superioridad moral -y que quede claro que esa superioridad no es tal- piensa que el mal es algo ajeno a su persona. Los que pensamos por encima del bien y del mal, en hacer simplemente lo correcto, no tenemos ese problema.


Si la gente prefiere una democracia porque es la forma menos mala de ser reprimido, demuestra que tiene poco amor a la libertad y, sin duda, ya ha renunciado a luchar.


La educación es la mejor forma de crear una sociedad mejor, dicen. Me temo que no necesariamente. ¿Os habéis fijado en el educador? Hoy educación es manipulación. No creo en ninguna educación que esté dentro de las instituciones del sistema actualmente regente.


La televisión es como un altavoz y tiene la misma función que las bocinas cuando en las guerras se acercaban los aviones a bombardear: avisar de un estado de alerta. Pero dicho estado es constante, la televisión mantiene activo el estado policial democrático.



Mediante el pacifismo el estado nos somete. Toda esa moral pacifista ha despojado a los pueblos de ese "espasmo" revolucionario, de ese impulso que hace que la historia tiemble y el tiempo casi se descoyunte. Una pose no pacifista es la única garantía para la paz, es que no ser pacifista no significa que no se desee la paz, sino que se está dispuesto a luchar por tu propia paz. La pose pacifista hace indefensos a los pueblos mientras que una pose temible puede crear periodos de paz duraderos. El pueblo ha sido envenenado con el pacifismo, esa ideología que lo único que hace es debilitar a las personas, hacerlas obedientes, dóciles y manipulables. La paz es una noble aspiración, nadie quiere la guerra, pero la paz exige un precio, exige un sacrificio, exige LUCHA.


Y el ciudadano común, parte del aparato de estado policial democrático, te recuerda que el pacifismo es la única respuesta. ¡Qué vas a hacer? ¿Vas a dejarte pegar? Si no hay nada en tu vida por lo que dieras un puñetazo, nada por lo que diera la pena dar la vida o derramar sangre, me temo que en tu vida no tienes nada importante, nada que le dé valor.


La represión democrática es la más inteligente de todas, asumámoslo. Es la más elegante, la más disimulada y la de más éxito. Tanto es así, que toda una masa social colabora en dicha represión, y lo hace sin darse apenas cuenta a la vez que, paradójicamente, se siente rebelde y antisistema.

19 de noviembre de 2013

EL HEROÍSMO, LA NOBLEZA Y LO INTEMPESTIVO


La libertad no es lo bello, lo bello es sacrificar tu libertad: aquello por lo que la sacrificas debe ser algo superior, por necesidad, a la libertad.


Lo fuerte es bueno, la belleza es buena, la nobleza es buena... y «(...) ¡cuánta sangre y horror hay en el fondo de todas las «cosas buenas»!...», enseña Nietzsche. Entonces, el heroísmo es bueno.


El pacifista es como una piedra pequeña en el camino. Se le da una patada y adiós.



La gloria. Ese momento que dura un instante, que se recuerda hasta la muerte y que llega hasta la eternidad, donde los dioses sonríen y se alegran de las pequeñas hazañas humanas.



Uno piensa que cuanto más se eleva, que cuanto más es mejor, que cuanto más se supera, va a ser más amado y más admirado, que incluso servirá de ejemplo para alguien, o, simplemente, será la esperanza de unos y/o la ilusión de otros; uno piensa que hace las cosas no por todo lo anterior necesariamente, sino por entregar a los demás todo aquello de lo que es capaz por sí mismo y por la fuerza que otorga un sentimiento de poder, la grandeza misma. A mí me pasa que veo a personas que consiguen magnas proezas y me alegro, hasta me emociono. Pero no, no es así en todos los demás, en este mundo tan demasiado humano no se despierta nada de eso -hay pocos nacidos biempensantes-; pensar en algo noble es adentrarse en la utopía... ¡es que ser noble es algo muy especial!, porque cuanto más te elevas lo que consigues al final es alejarte más de la gente. Te envidiarán, y hasta te odiarán. Esto explica por qué en una sociedad de masas, de borregos, lo mediocre se impone. La excelencia y la democracia afrancesada son incompatibles.



Antes me decían que era noble y me lo tomaba a mal. Pensaba que se referían a cierta docilidad, a ser manipulable. El ingenuo tiene algo de eso, claro, pero hasta que se da cuenta: a partir de ahí es una bestia, sea yo el vivo ejemplo. El ingenuo es el que se hace consciente. Ser noble es bueno.


No es lo mismo leer a Nietzsche que ser nietzscheano, ni es lo mismo ser nietzscheano que vivir nietzscheanamente. Lo segundo suena extraño, pero piensen en toda pose de nietzscheano, en cuánto farsante que se cree hasta la encarnación de Nietzsche por haberse leído un libro del prusiano. Ser nietzscheano puede ser una actitud ante las ideas en todo momento nietzscheana, pero vivir nietzscheanamente es ser un nietzscheano de acción, no mera palabrería.



Dicen que Nietzsche se adelantó a su tiempo. ¿Pero de cuánto tiempo hablamos? ¡Han pasado décadas y Nietzsche sigue adelantado a su tiempo! Somos el pasado de Nietzsche.


El heroísmo es un impulso que empuja a la gloria, un ímpetu que de alguna forma surge en muchos hombres, lanzándoles a lo imposible aun a riesgo de perecer por impresionar a los dioses. Sin embargo, los mártires aprehenden su impulso trágico en pos de la obediencia a su Dios Único. El heroísmo encierra en sí mismo un acto libre, mientras que el martirio es mandato divino: una orden sin más que sólo es gloria para el Dios. Entender esto es apreciar un detalle sutil que genera todo un abismo entre una visión puramente europea contra otra visión puramente abrahámica.



Que el heroísmo sea allí donde nos lleven todos nuestros actos, ¡a vivir peligrosamente se ha dicho!; que la nobleza sea nuestra condición, ser noble es bueno, ser noble es bello; que intempestivos seamos, que nuestros actos sobrevivan al tiempo.

14 de noviembre de 2013

SINSENTIDO EXISTENCIAL. LA CONSTRUCCIÓN DE UN SENTIDO.

Todos los instintos que no se desahogan hacia fuera se vuelven hacia dentro -esto es lo que yo llamo la interiorización del hombre: únicamente con esto se desarrolla en él lo que más tarde se denomina su “alma”. Todo el mundo interior originariamente delgado, como encerrado entre dos pieles, fue separándose y creciendo, fue adquiriendo profundidad, anchura, altura, en la medida en que el desahogo del hombre hacia fuera fue quedando inhibido.

FRIEDRICH NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA DE LA MORAL (Un escrito polémico). Alianza Editorial, año 1998. BA 0610, Pág. 108-109. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.■

¿Todo es para nada o existe algún fin? A qué va dirigida la vida. La vida es en todos los sentidos completamente irracional, porque al margen de vivirla no tiene otro objeto. Forjarse un sentido de las cosas es sólo un modo de no desesperar ante tal interrogante, que todos los seres humanos nos hemos planteado alguna vez. ¿Por qué y para qué estamos aquí? Personalmente, pienso que buscar una respuesta a tan abismal pregunta es perder el tiempo, un tiempo que debemos pensar en vivir. Que haya llegado a esta conclusión ha de daros a entender que efectivamente yo he perdido el tiempo, y mucho.

El filósofo tiene ya suficiente con plantearse las preguntas. Es que en la filosofía no hay una única respuesta, todo es subjetividad, interpretación, especulación, y aunque madre de todas las letras y de todas las ciencias, la filosofía, lejos de hacer entender la realidad, plantea más dudas sobre lo que ella es: quien quiera "certezas" de carácter psuedofilosófico que busque consuelo en la religión, que para eso está, para darte un esquema, unos preceptos, un orden. Pero quien busque certezas por otro camino mejor que no piense y viva (lo que es es, y esa es una certeza singular, simple, irrefutable), o al menos que no las busque en los filósofos si es que allí pretende encontrar algo en claro -¡¡que no suene esto a una renuncia a la filosofía!!-. No obstante, no todo es como lo he planteado, hay filósofos realistas, u observadores de la naturaleza, pero es que hasta en ese plano en la filosofía hay muchísimas respuestas, porque de una misma observación surgen muchos peros; no obstante, no hay más realidad que en la naturaleza, en lo irracional, en lo espontáneo, en aquello que no da lugar a interpretación y de las cosas que son por sí mismas (Recomiendo la siguiente lectura: El Demonio de la Tautología, de Clément Rosset); es que no hay nada más certero que la realidad sin trascender en ella: en ella lo que es es sin más, como una emanación, como una evocación de algo que no entendemos y que no somos capaces de alcanzar. Tal vez allí encontremos la respuesta sobre el por qué de los antiguos dioses, el porqué de la tierra como algo sagrado. 

La primera filosofía estaba sujeta a los elementos reales (el agua, el fuego...), en el tiempo, en lo cambiante o en lo estático. Los primeros filósofos se adentraron en la naturaleza, porque en ella todo era certeza. Hasta los dioses antiguos eran reales, daban orden y sentido donde sólo reinaba el caos: el orden natural de las cosas, pues el caos sólo forma parte de la mente humana.

Nuestras dudas no son más que la manifestación profunda del desconocimiento de las cosas y de nuestra incapacidad para comprenderlas. El filósofo es en sí mismo, derivando de esta reflexión, un incapaz; y que nadie se enoje, es que se ha perdido en la interiorización, en la razón, en crear un mundo que carezca de sentidos. Un incapaz para entender toda la realidad, para darle un sentido único, valedero, certero, no interpretable; pero sí, se ha creado un amplio mundo interior, idílico e irreal, que nada tiene que hacer con las cosas que realmente son, es decir, aquellas que además de ser, están

Sin embargo de la filosofía surge una capacidad, algo de lo que el hombre si es capaz: hablo de forjarse un sentido, de darse un orden de conciencia y un espíritu, conscientemente. Toda cultura surge de esa necesidad de orden y sentido. ¿Es entonces la cultura una construcción? Lo es y no lo es, porque bien en un principio una cultura habla de las disposiciones psicológicas de un grupo homogéneo concreto, que transmutan de lo irracional o de lo más o menos lógico a una ética, y de una ética a una costumbre y de una costumbre a una cultura para un grupo homogéneo; a pesar de que hoy observamos como la cultura es mera ingeniería, relativización absoluta, surgiendo de ahí una cultura universal que no representa a nadie en concreto, que carece de particularidad.

Así pues, el sentido de la vida lo forjamos nosotros para no desesperar, es mera cuestión de supervivencia, de instinto humano, de resorte psicológico. Yo soy el creador, yo soy quien me forjo, yo soy el devenir y el ímpetu volitivo de mi propia vida. Necesitamos una nueva cultura y nuevos dioses, una cultura y unos dioses que hablen de nosotros y no de un ente irreal, imaginario e idealista. Puede elegirse el camino solitario o el destino común; hoy lo segundo parece imposible.

Sí, hay un sentido arraigado en esas evocaciones de la naturaleza -como anteriormente cité-, y otro que surge de la ceguera, de la mera interactuación racional con las ideas y nada más, ideas sin sustancia, sin raíces. Si a la vida contra el resentimiento y la mala conciencia, acción contra reacción, mundo interior delgado contra mundo interior apaisado. Y lo segundo no lo digo como un halago.

Que cada uno escoja su propio sentido. Hasta para esto hemos de ser soberanos.■


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21 de octubre de 2013

ANARQUISMO CONTRA NIHILISIMO POSITIVO

(...) la Konservative Revolution adopta en su cotidiano combate el Leitbild del nihilismo: un nihilismo positivo, cuya meta no es la nada por la nada -el fin de la historia, deberíamos decir-, sino la reducción a polvo de las ruinas del antiguo orden, condición sine qua non para el advenimiento de un orden nuevo; es decir, un nihilismo regenerativo (Wiedergeburt). Este nihilismo positivo (...) no es un fin en sí mismo, sino un instrumento: el medio de elevarse al "punto mágico más allá del cual no llegará más que aquel que posea en sí nuevas e invisibles fuentes de fuerza" (Ernst Jünger). Este punto mágico constituye (...) el retorno (Umschlag); es decir, el instante y el lugar en el que la destrucción se transformará en creación, donde el fin se revela como un nuevo comienzo. Es el instante en el cual "cada uno recupera su propio origen, (...) gracias al cual el tiempo histórico es de súbito regenerado".

Giorgio Locchi


Últimamente se ha hablado mucho entre mis allegados sobre anarcosindicalismo y nacionalsindicalismo, dos formas revolucionarias con muchas cosas en común, aunque con matices que los hace distintos. No nos detendremos en esto mucho, aunque he de decir que mediante este debate dejé reflejados una serie de comentarios sobre el nihilismo y el librepensamiento que creo que son de gran interés. Expuse que de alguna forma la superación del anarquismo existe en el nihilismo positivo. El nihilismo positivo no es una ideología propiamente dicha, sino una forma de ser y de estar en el mundo. El anarquismo es por lo demás una ideología con una línea arraigada en el individuo como ser supremo, articulada socialmente mediante intereses comunes entre individuos. El concepto interés e individuo lo acerca más al liberalismo que al socialismo, por ejemplo.

El anarquista vive de unas consignas de carácter político, repletas de simbología. Son pocos los que llegan por sí mismos al anarquismo, cosa lícita; sin embargo son muchos los que llegan a ella por suponer una forma de ser y de estar en el mundo heterodoxa por no ser dominante: ser de una minoría. No sucede sólo con el anarquismo, sucede con cualquier ideología, existe un esnobismo de las ideas. ¿Cuántos son lo que dicen ser realmente por autodeterminación y no por adoctrinamiento o porque gusta cierta estética?

El nihilista se mide en dos polos. Existe uno negativo, que es la nada por la nada y a su vez es todo por todo, es decir, por la nada. Todo lleva a la nada, al sinsentido, a la execración de toda existencia. Por otro lado existe el nihilista positivo, alguien que deslumbrado por la nada ve una oportunidad para crearse a sí mismo, para ser libre, para hacer que las cosas cojan su propia firma. El segundo es un creador, el primero un sepulturero. Y el positivo quizá lo de todo por el todo y acabe en la Nada, ¿pero acaso no es la Nada toda esperanza de regeneración para un nihilista positivo? ¡Viva la Nada, Yo Soy El Creador, de mi surgen los dioses, mi mundo...!

Así que el nihilista positivo es el hombre artístico, es el hombre que vive a su capricho y pone a las ideas a su servicio (y no al revés), que vive no dirigido por ideologías e ideas ajenas a la propia comprensión personal de la realidad. Yo soy muy nihilista en este sentido. No penséis que yo soy el que soy porque me hayan adoctrinado, yo me he adueñado de muchas ideas y de muchas causas. Un hombre soberano actúa así cuando ve frente así algo que considera justo tras mucha meditación. De esta forma, por derivación, descubrí el concepto librepensador, una actitud: la volición que necesita todo nihilista positivo, una especie de impulso vital. Si esta forma de ser y de estar en el mundo pudiera formularse como ideología habría que poner como primer punto que cada uno es líder de sí mismo, que cada uno es soberano, y aquí ya tocamos la idea del superhombre nietzscheano.

Es quizá por esta actitud mía que muchas personas no entiendan a veces los conceptos y perspectivas que utilizo, pues como suele ocurrir no todos utilizan las herramientas del lenguaje de la misma forma, es decir, con el mismo enfoque y el mismo significado.

En este contexto planteado resulta clave esbozar una reflexión sobre la libertad. Yo considero que el hombre no nació para ser libre, sino para adquirir compromisos. El hombre es más grande en cuanto sabe renunciar a su propio interés egoísta y hace de los demás, del mundo, su causa. Compromiso y sacrificio: los grandes hombres se hacen y las grandes historias crecen con sudor, sangre y lágrimas. Las historias de hombres así hoy nos siguen emocionando y hoy nos siguen llenando de admiración. La libertad se pierde en el mismo instante en el que uno adquiere un compromiso, aunque sea consigo mismo. La libertad es una ilusión infundada para matarse por nada. Una vez le dije a alguien quejoso por su ausencia de libertad al tener ciertas cargas: ¿qué es más importante, tu hija o tu libertad? Y me dijo: mi hija. Eligió el compromiso, el amor, en lugar de la libertad. La libertad está sobrevalorada, ¡los hombres se han estado matando por algo que ni de lejos les harán tan felices como una creación propia surgida del compromiso! Incluso cuando nos queremos liberar de alguien o algo no luchamos por la libertad real; simplemente llamamos libertad a la causa de nuestra liberación de, comprometiéndonos con la libertad. Por eso la libertad es y no es: si libertad es sin ataduras, bien exige compromiso, es decir, atarse a la libertad. En eso que llaman mundo occidental no existen las sociedades libres, sino sociedades compuestas por poseídos por un concepto o idea sobre la libertad.

Para concluir, expongo que en la vida existen cosas que uno no elige: su raza, su sangre, su familia... Uno las ama simplemente porque hacen que seamos, que estemos, dándonos significado y realidad, pero sobre todo, IDENTIDAD. Las amamos en cuanto nos conforman no en cuanto las elegimos. Entender eso es ser paradójicamente libre. La libertad es una eterna paradoja: a la vez es y no es. Es que no hay libertad más allá de la libertad. La libertad como tal no existe y a la vez lo abarca todo aunque sea como un fantasma. No hay forma de ser libre o de atesorar toda la libertad, pero las decisiones las tomamos nosotros.■


Textos relacionados:
- REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA Y LA ACTITUD EGOÍSTA

2 de octubre de 2013

Círculo Nacionalista Revolucionario (CNR) - Nuevo proyecto conjunto

Un círculo es un área o superficie plana contenida dentro de una circunferencia. En sentido figurado es un conjunto de personas reunidas con algún objeto.

Un nacionalista es un partidario del nacionalismo. El nacionalismo consiste en el apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece. Una nación es un conjunto de personas pertenecientes a la misma etnia y vinculadas históricamente. Tal apego no implica animadversión a los naturales de otras naciones ni a estas otras naciones. El nacionalismo también es la aspiración o tendencia de una nación a ser independiente, o lo que es lo mismo, a no estar sometida a otra nación o a un interés organizado. El instrumento del que se dota una nación para ello es el estado.

Un revolucionario es un partidario de la revolución. Una revolución es un cambio rápido y profundo en las instituciones políticas, económicas, sociales y culturales de un estado. Hay muchos tipos de revoluciones, pero un revolucionario nacionalista es, obviamente, partidario de la revolución nacional. La revolución nacional es la que pretende recuperar toda la independencia que haya perdido una nación, o ganarla.

por CNR

28 de septiembre de 2013

EGOS Y ACTITUDES



El egocentrismo es el onanismo anímico de aquel que se cree insuperable. Por su parte la modestia extrema es la máscara del propio yo: en muchas ocasiones una forma de frenar el propio egocentrismo. Pero nadie es modesto en realidad (completamente), simplemente todos tratan de ser modestos. La actitud de la modestia es a fin de cuentas el fingimiento del egocentrismo, ese ego más o menos hinchado según quien.


¿Qué es el heroísmo? Enfrentarse alegre al peligro si éste es buscado; o alegrarse si el peligro se avecina irremisiblemente.


En ciertas ocasiones mostrar tu fiereza puede amansar todo a tu alrededor. Y si no lo hace... a divertirse.


Ser de izquierdas en cualquiera de sus formas no te da ya un carnet de ser tolerante. La tolerancia es una actitud individual, no ideológica.


El concepto filosófico de alegría paradójica de Rosset nace del amor fati nietzscheano. Ambos conceptos inciden en el sí a la vida, en el sí a todas las cosas, en el amor al destino forjado por nosotros mismos; también a la asunción de las alegrías y de las tragedias. Actitud, amor y sentimiento trágico para buenos rumiantes de la existencia.


Mi actitud ante mi pasado es el siguiente: no me arrepiento de nada, aun siendo consciente de que tomé muchas decisiones erróneas. Mi actitud ante el futuro: allá voy.


Ser intelectual y afiliarse a una ideología política es acabar con la intelectualidad, pues es acotar el pensamiento a las necesidades e intereses de partido. El trabajo intelectual debe ir por delante de la política, ¡siempre! Da ahí la labor metapolítica. Un partido "bueno" sería aquel que no fuera político precisamente, sino movimiento, intelectualidad, pensamiento, una cosmovisión transformadora y renovadora.



Contra el individuo, reclamo a la persona. Contra el aborto reivindico a la familia. Contra la sociedad reivindico al pueblo. Frente al Estado de Ocupación Mundialista reivindico el Estado Nacional. Frente a la Europa de mercado reivindico a la Europa soberana de los pueblos y sus naciones. Frente al mundo globalizado igualitarista y universal reivindico la globalización de la diversidad, el respeto a la multiplicidad de la naturaleza, el derecho de todas las identidades a existir y el pathos de la distancia entre ellas. Toda identidad étnica necesita su espacio y sus tiempos.


Una actitud pacifista en una civilización supondrá el fin de esa civilización. Una actitud violenta puede que suponga también el fin de esa civilización. Sin embargo, la segunda siempre será recordada por su arrojo y valentía, mientras que la primera será recordada como pusilánime y acobardada. No obstante, las posibilidades de la segunda para sobrevivir serán siempre pavorosamente superiores respecto a la pacifista, y siempre habrá más nobleza y honor en quien lucha que en aquel que ha renunciado por pura pereza o huye cobardemente de un destino heroico.



Las democracias también son dictaduras, pero no son fascistas porque al de turno no le guste.


Me da igual lo que digan los diccionarios, yo me pregunto: ¿Qué es el orgullo? Y yo me respondo: quererse en la justa medida, pues poco o mal se quiere aquel que se sobrevalora o se infravalora. A los lados del orgullo se encuentra la modestia como infravaloración y la megalomanía como forma de sobrevalorarse uno mismo.


El pacifismo es la droga de los débiles. Por lo que el pacifismo es la muestra de una cultura que se agota, que se precipita a su final. Fijaros en cómo tiene que ser la actitud de una mayoría de hombres para favorecer este contexto (salid a la calle y estad atentos, y hablar un poco, es fácil).

16 de septiembre de 2013

EL MITO DE LA SUPERIORIDAD FÍSICA DEL HOMBRE AFRICANO

"¿Qué es el racismo?",
me dijo un pequeño niño africano en la Alameda, en Tarifa.
"Que al verte pensara que eres alguien igual a mí,
despreciando o no viendo todo aquello que te hace tan distinto", respondí.

Phelps y Bolt

No aceptar y asumir la diferencia es lo que hace que nazca en toda instancia el igualitarismo, la forma más perfecta y abominable de racismo. El igualitarismo, no obstante, ha forjado sus mitos, sus mitos de odio hacia todo atisbo de civilización del hombre europeo aunque con ellos caiga en contradicción. El mito siempre surge de cierta substancia real. Los mitos surgen porque se quiere ensalzar una cualidad peculiar, dándole cierto estatus divino: los mitos florecen porque calan de forma magistral en el imaginario, porque enseñan algo, porque ayudan al hombre a hacerse... ¡y porque el hombre los necesita! El mito por sí mismo tiende a crear un arquetipo, a la dilucidación de algo; pero por sí mismo el mito es impreciso, porque los mitos no hablan de la realidad misma, sino de ciertas realidades, de las realidades de unos o de otros aderezadas con la formidable imaginación. De esta forma encontramos los mitos de las culturas clásicas europeas, que ensalzan a hombres arquetípicos que habrían de servir de parangón al demos al que va dirigido. Una cultura de mitos fuertes, de grandes ejemplos... ¡una cultura que idolatra a Aquiles o a Heracles tiene el ejemplo de dos hombres formidables, y quienes sigan su ejemplo están destinados a la gloria o al menos todas sus acciones ya van dirigidas o encaminadas a tal fin, hacia algo tan elevado! El mito de Jesús, del crucificado, aquel de mejillas posadas a un lado y a otro, es el ejemplo para la modernidad, el paradigma de todo hombre que hoy aspire a aquello establecido como bien, aproximando a la sociedad moderna a su suicidio, a su humillación, a su postración.

En un contexto así, donde el hombre europeo es educado para sentirse culpable de su existencia, sacrificando su europeidad en aquello que conocemos como occidentalismo, surge el mito del hombre negro como un ser físicamente superior. Tal realidad es evidente, pregunten en la calle; existe la idea de que el hombre negro es superior físicamente. Esto es racismo antiblanco inoculado en el imaginario popular y complejo del hombre blanco acebado con comida basura, atiborrado de televisión y hechizado por el porno a mansalva de internet y otros medios. Pero la realidad es que el negro por sí mismo no es superior a nadie. Ensalzan su dotabilidad sexual, su rapidez, su fuerza, su destreza, como si todo ello fuera lo que puede hacer a un hombre superior y como si todo ello fuera la verdad absoluta, dándose por sentado que así es. Los medios de comunicación han jugado un gran papel en fomentar el mito, de hecho vivimos un mundo donde el fenómeno de la afromanía sigue un ritmo ascendente. A ello han contribuido también muchas mujeres europeos desinhibidas y un tanto emputecidas, amantes poseídas por africanos, que más que seducidas por lo exótico, viven poseídas por el mito. El mito del hombre negro, el mito del hombre salvaje y viril... seduce a las mujeres como a un europeo el mito de cualquier héroe antiguo de la cultura europea: en el primer caso un mito sirve para que las mujeres se rindan al africano mientras los hombres europeos se sienten complacidamente inferiores; en el otro para que los hombres se vean reflejados en algo superior, en algo que les haga más fuertes. Nuestro mundo actual necesita nuevos mitos, sin duda, pero sobre todo necesita de la verdad (de un baño de realidad), de la verdad asible, de certezas.

Bien me llamó poderosamente la atención esta noticia:


Esta noticia, sin duda racista, pretende poner bajo relieve la inferioridad blanca e imagino que a Christophe Lemaitre no le gustó: nadie dice por qué un africano jamás será campeón de ajedrez o de natación. Y es que hoy ensalzar cualquier cualidad de los blancos sería calificado de supremacismo blanco y por lo tanto de racismo.

Me llamó tanto la atención este hecho que me fui a una fuente donde se desglosaran las plusmarcas de las diferentes disciplinas de atletismo. Me fui a las plusmarcas porque una plusmarca es la cumbre máxima a batir por todos los apasionados de cada disciplina. Me dije: "si los negros son tan formidable físicamente deben ser los que copen todos los records de todas las modalidades". Mi sorpresa fue mayúscula.

Con lo que sigue no voy de ninguna forma a colocar al africano en una posición de inferioridad. Simplemente voy a desmontar el mito tan expandido sobre la superioridad de éste, ayudándome de los datos y de la objetividad.

NOTAS: Ver siguiente documento en excel, jpg o pdf, donde veréis todos los datos de una sola mirada, con los cuales podréis sacar vuestras propias conclusiones.

La clasificación racial en ella expuesta no es minuciosa, me he centrado más en ser entendido por la mayoría de personas que desconocen el tema racial y su clasificación.

Para este trabajo se han tenido en cuentan las plusmarcas de disciplinas individuales dentro del atletismo. También he obviado las nacionalidades, pues en este mundo globalizado poco importan y no son relevantes para el estudio realizado.



El sexo masculino


Analizando las plusmarcas masculinas cabe destacar la polaridad entre africanos y caucásicos. En la modalidad de "carrera" la superioridad africana es considerable e indiscutible tanto en carreras de velocidad como a larga distancia. En un orden de cosas realista es asumible la idea de que tendrán que pasar muchos años para que un hombre blanco bata la marca del hombre negro más rápido en este tipo de modalidad (carrera). Esta superioridad del africano responde a ciertas características físicas, que lo hacen único. Sin embargo en las pruebas de marcha (donde la resistencia es fundamental) y lanzamiento (una mezcla de fuerza y técnica) el hombre caucásico es ostensiblemente el dominador. En las pruebas de salto existe paridad entre africanos y caucásicos.

Entre los plusmarquistas cabría esperar la existencia de muchos mestizos. Recordemos que para la cultura occidental el mestizo es como una "raza" superior (como portador de la universalidad). Sin embargo sólo nos encontramos al estadounidense Ashton Eaton (*), dominador en decatlón.

Dicha polarización entre caucásicos y africanos responde a ciertas predisposiciones raciales. La raza es algo más que el color de la piel. El color de la piel es el espejo de una genética que consigo lleva un sin fin de capacidades y de predisposiciones. Negar esta realidad es el auténtico racismo. Quien dice que las razas no existen fomenta el genocidio.

Cabe puntualizar que en los Juegos Olímpicos se ensalzan mucho las pruebas de atletismo en su modalidad de carrera, además de que existen muchas más variantes: 100m, 200m, etc. Para un corredor como Usain Bolt, que es el mejor en 100m lisos, no es relativamente difícil hacerse con el record de 200m lisos. Por ello en la tabla veréis que los nombres se repiten. No existen tantas pruebas de lanzamiento, donde sin duda destacaría el hombre caucásico. Sería interesante que hicieran pruebas oficiales con martillos de diferente peso, jabalinas de diferente peso o longitud, etc. Es decir, imaginad la prueba de lanzamiento de martillo de los 5Kg o la de 4Kg. Pero no, sólo existe una prueba de martillo.


El sexo femenino


Con el sexo femenino sí que me llevé una sorpresa, pues entre las mujeres las caucásicas son auténticas dominadoras en todas las disciplinas, incluso en las de carrera. Al menos así observamos en las plusmarcas olímpicas. Y en las no olímpicas dominan las africanas en carreras de larga distancia, pero a un sólo vistazo se ve que también dominan las caucásicas, llevándose un porcentaje de plusmarcas idéntico al de las africanas (42.1%). También nos encontramos a varias orientales, destacando en carrera.

Con esto no quiero hablar de superioridad física caucásica, pero sin duda llama la atención estos datos cuando siempre nos bombardean con la superioridad física de los africanos.


Conclusiones

Como conclusión podríamos decir que no existe una superioridad física adjudicable para un origen racial u otro. Existen disciplinas donde parece que particulares formas de ser hombre destacan la una sobre la otra. Esto no sucede por el color de la piel, sino, como dije anteriormente, porque la raza es algo más que el color de la piel. El africano tiene una predisposición a la explosividad y a la velocidad, mientras que el caucásico es más resistencia y fuerza, así como más dado a la estrategia y a la dosificación, lo que se demuestra en pruebas durísimas como los Ironman, los Ultratrail, el ciclismo, etc., donde dominan los caucásicos. Pero esto no es casualidad, el espíritu heroico y de superación (entrega a la grandeza para uno mismo) lleva al hombre caucásico a enfrentarse a colosales pruebas, como las derivadas por ejemplo del alpinismo. Es curioso cómo el africano ha mostrado poca curiosidad por el alpinismo. Sin duda su espíritu es distinto.


Dicen también que los negros tienen más masa muscular, 
sin embargo los hombres más fuertes del mundo son caucásicos.

En definitiva, la raza no es sólo el color de la piel, pero también es algo más que lo puramente genético: la raza trasciende de lo puramente material (también es espíritu), pero sin embargo no puede ser sin ese basamento material. 

El mito ha sido refutado.■



Algunos enlaces de interés:
- La superioridad de los atletas africanos en las pruebas de resistencia

9 de septiembre de 2013

EL ANTIFASCISMO: ESA IDEOLOGÍA/ACTITUD TOTALITARIA

Occidente no es ni un pueblo ni una cultura, sino solamente un sistema de civilización, el statu quo de una ocupación anímica y geográfica del planeta. Esta «civilización» no es más que la expresión y el receptáculo del judeocristianismo y de las ideologías nacidas de su seno, que en la actualidad se constelan en el universalismo y el igualitarismo. La evolución de esas ideologías se puede analizar en sus conexiones capitalistas y colonialistas (actores históricos indispensables en la propagación mundial del Evangelio por los misioneros), en las manifestaciones liberales e individualistas del homo economicus (ramificaciones laicas de una concepción antropomórfica del yo desligada de sus vínculos identitarios) y, finalmente, en sus combinaciones marxistas y colectivistas (porque el modelo de sociedad comunista encuentra su arquetipo en el ideal social sin clases del cristianismo de los orígenes).

Pierre Krebs, La lucha por lo esencial


LA NOTICIA:
- La reforma del Código Penal de Gallardón castiga con cárcel la apología del fascismo
- La reforma penal de Gallardón castigará con cárcel la apología del fascismo

En Occidente, ese concepto que delimita las fronteras del Imperio estadounidense, usurpando la soberanía nacional de los pueblos europeos y de otros tantos países y pueblos del mundo, el antifascismo es la ideología de masas por excelencia que te presionará y te obligará a condenar y a odiar aun desconociendo la realidad histórica. Ahora, Gallardón, pretende poner en marcha una ley donde la apología del fascismo será delito. Lo hace un gobierno de derechas, a quien la "izquierda", incluido el Partido ¿Socialista? ¿Obrero? ¿Español?, dice que se queda corto. Bien, puestos a criticar decir que el PSOE ha tenido muchos años para hacer algo así, y supongo que son tan vagos que el simple hecho de poner a trabajar a la justicia española, aunque sea para algo tan canalla, les cuesta. Pero no piensen que defiendo al Partido Popular (PP), no, sencillamente pongo bajo relieve el teatrillo, ese teatro infantil, de marionetas, donde la única discusión que existe es que si uno dice que SI, el otro automáticamente debe de decir NO, y si los dos dicen SI, pues oye, uno debe insistir en que se queda corto, en que uno debe ser más SI que el otro, como es el caso. Y es que en la escena política española no hay en realidad confrontación política, sino discusiones entre personas antifascistas con diferentes posicionamientos dentro de la pluralidad (una mano: cinco dedos; una ideología -el antifascismo-: diversas corrientes) que exige toda democracia escenificada. Si puede haber, sin embargo, cierta confrontación en algunos países europeos, donde existen partidos nacionalistas más o menos fuertes, inspirados o no en el fascismo en mayor o menor medida. ¡Pero qué digo!, ¿partidos genuinamente fascistas hoy en Europa? El nacionalismo no es inspiración fascista, sino que es el fascismo una inspiración nacionalista en su tiempo: el fascismo nació cuando Mussolini se hartó de Moscú. El nacionalismo es el único freno a la mundialización, lo mismo que fue el freno a los intereses internacionalistas de Moscú durante los años veinte y treinta.

Que el PP lleve a cabo una ley de tal naturaleza, que pretende condenar la apología del fascismo, es buena para el fascismo histórico; y no piensen que lo hacen por sentimiento de culpa -como sostiene el izquierdismo antifascista-, sino porque efectivamente el PP es antifascista, como buenos liberales pro-atlantistas, amigos incondicionales de los victoriosos de la Segunda Guerra Mundial. Si el PP es la derecha en el espectro político-moral escenificado en España, por fin algo de coherencia habrá en este rincón ibérico y por justicia el fascismo ya no podrá estar ligado a la derecha, ni siquiera a la extrema derecha: pero este detalle será obviado por el interesado antifascista izquierdista, que seguirá llamando fascista a lo que le plazca.

La extrema derecha es algo fácil de encasillar, tanto que cualquiera podría ser de la extrema derecha, ya que se ciñe casi exclusivamente al énfasis nacionalista, religioso o a lo que no les gusta. Los comunistas también han hecho mucho énfasis en el nacionalismo y en su religión profana (marxismo: judeocristianismo con paraíso prometido en el más acá y no en el más allá) y supongo que será por la escenificación de la hoz y el martillo o de un Ché diciendo "Patria o Muerte" que nadie se atreve hablar de ellos en un sentido de extrema derecha.

El fascismo fue derrotado en 1945, junto con el nacionalsocialismo. Dos corrientes ideológicas que no tienen parangón y que nadie ha sido capaz desde su muerte histórica de emular. El fascismo y el nacionalsocialismo tienen esa originalidad que surge en un momento concreto con una masa humana concreta. El fascismo y el nacionalsocialismo surgieron cuando tenían que hacerlo, como reacción a las abusivas cláusulas del Tratado de Versalles y al modernismo decadente, que entonces ya se respiraba en las sociedades más complejas. Fueron dos movimientos europeos: el fascismo con un carácter más ecuménico y universal (aspiraba a ser un modelo para todos los pueblos); el nacionalsocialismo con un carácter puramente exclusivista y alemán. Ambas corrientes se aunaban en el socialismo, y este socialismo no era un reclamo absurdo: era real. Cierto es eso que llaman derechización del fascismo, pero sólo podemos hablar de derechización del fascismo en el sentido de que efectivamente no se llevó a cabo un fascismo real, originario: social, revolucionario, proletario...

En España, sin embargo, nunca hubo fascismo, y eso puede explicar la supervivencia del estado franquista. La única propuesta realmente similar al fascismo o al nacionalsocialismo venía con la figura de Ramiro Ledesma Ramos, que murió a comienzos de la guerra. El fascismo español muere con él y luego los mejores hombres de la falange revolucionaria, la de verdad, mueren en el Este, con la División Azul, o son perseguidos por Franco, o son ninguneados. En España hubo un golpe militar, no un golpe fascista. ¡Qué más quisiera Franco ser fascista! Con Franco tuvimos cuarenta años de nacional-catolicismo, el dominio doctrinal e ideológico de la Iglesia y la caricaturización de la falange, que ensuciada en su pureza con la puesta de una gorra carlista, fue convertida en esa imagen casposa que hoy todos tienen en su imaginario. Pero la Falange de Franco no fue el falangismo de Ledesma, me atrevería a decir que ni siquiera fue el de José Antonio Primo de Ribera, figura impunemente instrumentalizada por el franquismo para sus fines propagandísticos, a falta de mitos a los que rendir culto. Con Franco, en definitiva, tuvimos eso, la Falange de Franco.

Entonces, el antifascismo en España como fenómeno surge de un desconocimiento de la historia española. ¿Dónde está el fascismo en España? Dicen que porque Italia y Alemania defendieron el Frente Nacional en la guerra civil española Franco era fascista. ¿Tan difícil es entender que habían intereses comunes? ¿Alguien cree que el Gobierno norteamericano sea islamista por el simple hecho de que financie a terroristas en Siria y lleve una política proislamista en Oriente Medio y en el norte de África? No. En ello hay muchos intereses, y Estados Unidos financia a quienes le conviene. Con esto quiero decir que en su contenido el franquismo, el nacionalsocialismo y el fascismo son entre sí fenómenos distintos, con fines que convergían y también con caracteres propios en común; pero puestos a encontrar caracteres de cada ideología que conecten entre sí, pues el nacionalsocialismo y el fascismo poseen cierta ideosincracia que en ocasiones puede recordar al comunismo soviético (y viceversa); de hecho Stalin enfatizó en la patria y se hizo poco internacionalista, sobre todo durante la guerra; de la misma forma que el nacional-catolicismo franquista puede estar emparentado con el liberalismo más conservador, patriotero y burgués; y sin embargo cada elemento es un fenómeno con identidad propia. Como me comentó una vez León Riente: "Todo régimen se ve en la necesidad de buscar y encontrar aliados en el exterior. Desde 1959 el principal aliado de España en el exterior fue Estados Unidos, y esto no significó que el franquismo fuera desde aquél año un fenómeno político similar al régimen político estadounidense." Y añado que no por ello la democracia imperial norteamericana fuera de carácter franquista.

Entonces, ¿cómo surge el antifascismo en España? Pues obviamente bajo el reduccionismo. Fascista es todo régimen autoritario no democrático o todo tipo de ley y/o norma que "no le gusta" al hombre de turno que profiere la palabra fascista. ¿Y por qué es totalitario el antifascismo? Porque su lucha es a muerte, pretende reducir toda semilla que pueda provocar aquello que llaman fascismo a polvo: no sólo no quieren que no se hable de fascismo sino es para condenarlo, sino que pretenden hacerlo desaparecer, extinguirlo: y para ello necesitan el marxismo cultural, que eliminará todo rasgo de pertenencia étnica. La única pertenencia posible será la lucha antifascista. Y dicen que fascistas son los poderosos, pero esos de abajo y los de arriba luchan por lo mismo: contra el fascismo, por la globalización, por la inmigración...

El antifascismo domina todo. Todo huele a antifascismo. Con dicha tendencia la democracia se vuelve opresiva, como forma de poder que es. Porque ahora si vas a tener que obedecer de verdad el dogma democrático; así lo quiere Gallardón. Tendrás que obedecer sin más, por miedo a ser tachado de fascista. No podrás hablar de fascismo sin condenarlo, ni podrás criticar la inmigración masiva o denunciar ataques racistas contra los blancos, ni podrás atacar al comercio chino, ya que eso podrá ser calificado de conducta racista y, en consecuencia, fascista, lo cual te podrá acarrear cárcel o multa. El antifascismo será una buena forma de beneficiar a los intereses del capital, mientras se tiene bien alimentado el ego antifascista del izquierdista, ese tipo humano piadoso envuelto ilusoriamente en una gran superioridad moral, ¡ese tonto útil del capital!


El antifascismo es en sí mismo violento y malhumorado: ¡qué poca alegría, y qué sacerdotal! Lleva consigo todo lo peor del ser humano. Todo -ismo, cuando se apodera de la persona, suele actuar con esa virulencia; pero es que el único contenido del antifascismo es el odio, el odio al fascista, lo que anima a ver fascistas donde no los hay. Por lo tanto el antifascismo es una corriente emocional carente de todo mensaje político (corpus doctrinal, para que se entienda) o de exclusividad, y por ello es capaz de modelarse en o modelar a cualquier tipo de persona; su fuerza radica en la condena moral y en fortalecer el mito del Mal Absoluto, ¡una orgía de odio de dimensiones religiosas promulgado por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y continuada por sus hijos adoctrinados! Antifascista es tanto el PSOE como el PP, ETA e IU, CIU, el PCE, El País, El Mundo, La Razón, Intereconomía, La Tuerka, FEMEN, etc. Incluso los partidos nacionalistas no se llaman a sí mismos fascistas, porque por un lado sería casi ilegal (por ahora) o un suicidio político, y por otro porque realmente no lo son. Existe una corriente nostálgica, una corriente de personas que ven esperanza en que vuelvan esos tiempos, pero eso es absurdo: el fascismo y el nacionalsocialismo como fenómenos ya tuvieron su momento. Para que volvieran debería darse la misma realidad objetiva que existió allá en 1919 y que el ambiente perdurara hasta el triunfo de ambas tendencias: hasta debería darse el mismo tipo humano de aquel tiempo. Si algo caracteriza al fascismo histórico es su exclusividad fenomenológica en el tiempo. Lo que venga, de carácter nacionalista, podrá ser lo que sea, inspirado o no en los años veinte y treinta, pero tendrá su propio carácter exclusivo. Y si no lo tiene es que entonces estamos condenados a vivir siempre en el pasado, y por ende, en el fracaso: El fascismo fue movimiento, no estancamiento. Aspiramos a ser lo nuevo, aspiramos a hacer historia, y si lo que se pretende es hacer resurgir el fascismo ideológico, que al menos sea regenerándolo, cargándolo de un nuevo valor y de la realidad que nos envuelve para que ésta sea combatida y transformada, tarea que con mayor o menor acogida afronta el intelectual español Jaume Farrerons desde la izquierda. 

Soy de la opinión de que esta ley que quiere llevar a cabo el Partido Popular no es de ninguna forma antidemocrática. Claro que no, así que quítense las manos de la cabeza, no me abucheen. Es una ley a la medida de la democracia actual, que como forma de poder defiende sus intereses ideológicos y las rentas que con tal sistema se consigue. ¿Qué se pensaban que era o es la democracia? Aquí la tienen, la utopía no tiene nada de democrática, no es su naturaleza. ¡De la misma forma que el Mal Absoluto no reside en el fascismo, el Bien Absoluto no lo encarna la democracia!

Os han engañado... moralmente.


Textos de interés:
- Memocracia: izquierdas, derechas y masas
- La caspa 
- El progre, ese "hombre nuevo"
- El Hombre Universal 
- Los autoritarios modernos
- Culpables para siempre 
- La historia como mito o la propaganda histórica
- La tiranía democrática: la ideología engañabobos

7 de agosto de 2013

MEMOCRACIA: IZQUIERDAS, DERECHAS Y MASAS



Que un comunista me diga que "no se puede ser demócrata sin ser antifascista" me parece una tomadura de pelo. Es sinónimo de: "estoy en contra de todos los dictadores, menos de los dictadores comunistas".


Para un marxista y prácticamente para todo progre escorado a la izquierda un dictador comunista no es un dictador, sino el pueblo, un inocente revolucionario. Los comunistas están sólo en contra del golpe militar del 36 en España, pero sólo de ese. Para este caso si les gusta hablar de legalidad: cuando justifican un golpe comunista o socialista marxista hablan de legitimidad moral. Lo que no entiendo es por qué Hitler, siguiendo esta lógica, es un dictador en lugar de un hombre del pueblo. ¿¡Por qué un hombre elegido democráticamente es un dictador y un comunista alzado en el 17 en Rusia no, sino un revolucionario, la voz del pueblo!? ¡Por qué demonios a todo el mundo le ha calado la idea de relacionar irremisiblemente fascismo con dictadura, siendo el concepto dictadura inadmisible con otra forma política!

El auténtico comunismo no es democrático. Los comunistas que vemos en la tele
son comunistas "reconvertidos" en demócratas; lo mismo que hay muchos franquistas
"reconvertidos" en demócratas.


La superioridad moral del izquierdismo (falsa en realidad, pero efectiva en la práctica) viene del romanticismo que despierta el ser oprimido o víctima (ser gazmoñoso); por alguna razón tiene la poca vergüenza de hacerse la víctima aunque jamás en su vida nunca haya sufrido algún atropello. Una sociedad menos cristiana habría mandado a la mierda de una vez por todas a esos rojos llorones que bastante daño han hecho ya manteniendo fresco el dramático acontecimiento de la Guerra Civil, historia de más de 70 años. La izquierda ni quiere ni desea la reconciliación.


Los izquierdistas sin la sombra de Franco no tendrían de qué hablar. Los de derechas, sin la sombra de Franco, tendrían por fin la cara al sol.


La derecha de España no ha sido en ningún tiempo fascista, pues ha supuesto una derecha liberal y práctica; la derecha del dinero, de la alta finanza, ¡el atlantismo!... Franco sentó las bases de lo que debía ser España en democracia: capitalismo, consumismo, atlantismo y cristianismo (aun en sus formas profanas, como el ateísmo, la cuarta religión abrahámica).


Reclamo democracia, pero la ateniense... puestos a tener democracia con algún tipo de sufragio, claro.


Memocracia es un concepto que debería establecerse en el diccionario por su poder descriptivo al sistema actual, mayoritario en las sociedades "avanzadas". Supone el establecimiento del poder en los memos mediante los memos; séase esta la masa social. La memocracia presupone que el mundo se ha memocratizado, que la memez es una forma de ser y de estar en el mundo. A quienes nos quedan dos dedos de frente tenemos que luchar contra la memez. La democracia es por ello un sistema imperfecto: deriva en memocracia, en el sistema de los cualquiera. Una memocracia es perfecta para los manejos del capital internacional y la alta finanza: es más fácil hacer tratos con un memo que un hombre bien constituido, entregado a los suyos y a una gran causa nacional.


Un izquierdista en democracia: yo respeto todas las opiniones pero el fascismo y los fascistas deben desaparecer. Y ojo, para éstos fascista es prácticamente todo. En secreto un izquierdista piensa en matar a todo el mundo.


Memocracia dice: democracia es lo que yo diga y haré ilegal todo pensamiento que no me guste, con pena de multa y cárcel...o amenazaré con ello.


Cada vez que un rojo habla de historia me viene a la cabeza la inquisición. El rojo es un reflejo moderno del inquisidor.


Propongo dar una bofetada al rojo cada vez que diga "este país" y que haya que besar la bandera española cuando se deba jurar un cargo político. España merece un respeto. Si no les gusta España que se vayan a "su país". Ellos sabrán cuál es.


Es una estupidez relacionar la derecha actual con el franquismo, porque eso hablaría demasiado bien del franquismo en conceptos democráticos modernos. Aunque desprecio a eso llamado la derecha, veo mayor carácter democrático en este ala que en los izquierdistas. El izquierdista es por antonomasia el más dogmático e intolerante de los seres. Endiosados, "poseedores" de la verdad, presumidos (les encanta presumir de títulos universitarios - como si un título universitario en España sirviera para algo), confunden el ser polémico con la mala educación.



¡Quién dice que un derechista no es antifascista? Por experiencia digo que los son, y mucho, y muy tenaces contra ello. Es lo natural, es lo normal, el fascismo va contra la sociedad del dinero, es socialismo y patria, es contrausura y tradición. Esa es la esencia propia de todo fascismo, y el derechista lo detesta.


La izquierda se ha apoderado de la lucha social, ha hegemonizado un ámbito en el que la tercera posición debe estar por derecho propio. Eso es algo que debemos combatir y conquistar. La izquierda es nuestro enemigo ideológico, en el estricto sentido de la palabra, pues ha usurpado nuestro lugar. ¿Qué ha hecho la izquierda por los trabajadores sino matarlos de hambre y convertirlos en su negocio? La derecha es, sin embargo, el enemigo sin más, todos esos ideales burgueses y capitalistas, que la izquierda también representa, aunque andan camuflados con su disfraz de lucha contra el capital y conciencia social, deben perecer ante nosotros y a causa de nosotros: pero aun debemos hacernos fuertes, en España el movimiento aún no ha empezado con eso, con el movimiento.


Más de 30 años después de democracia y España sólo ha ido a peor; eso sí, no falta el fútbol y esa comida llena de porquerías (insecticidas, metales pesados, grasas saturadas...).


Izquierda y derecha representan el internacionalismo y el capital. Izquierda es este país y la derecha es la marca España. La izquierda es odio a España y la derecha es vendo a España. (Pueden compartir e intercambiar criterios,praxis y estados de ánimo) Ambas concepciones merecen todo nuestro desprecio, aunque al final son sólo una: se simplifican en un concepto que viene a denominarse moral política.