29 de marzo de 2013

PAREMIA




“¿Crees en el amor?” No, mis sentimientos son más elevados que eso.


El capitalismo ha hecho felices a aquellos que no se contentan consigo mismo.


He escrito cientos de artículos, y en todos me pongo pegas.


Si cuando debates te insultan o te lanzan algún calificativo condenatorio, disfruta y regodéate: has ganado.



Al negro le dicen negro y se ofende, ¿por qué? Pero a mí me dicen blanco y me enorgullezco. Para lo establecido hay más racismo en lo segundo que en lo primero, aunque parezca incomprensible.


La belleza es esencial en toda cultura, y entender esto es ser disidente, sobre todo ante tanta degeneración en el arte y adoración a la fealdad y a lo deforme.


El nacionalsocialismo fue un movimiento artístico. Pese a quien le pese, de un gusto sublime.


Que cualquiera pueda ser lo que quiera, que cualquiera pueda decir lo que quiera, que cualquiera pueda ser el novio de tu hija, que cualquiera pueda ser tu presidente, que cualquiera pueda ser tu banquero, que cualquiera pueda ser… El cualquiera es uno de los logros del igualitarismo.


El liberalismo sólo defiende la libertad. Las personas dan igual.


Muchos progres llaman a condenar moralmente una idea hacer una crítica constructiva.


La música es una de las formas que adquiere el espíritu.


Los lobbys de homosexuales, de gitanos, de inmigrantes, de mujeres… todos los catalogados como pobrecitos se esfuerzan en ser y ser y ser los más más más más oprimidos y peor vistos por aquello tan abstracto que es llamado la sociedad en busca de la piedad del estado. Saben perfectamente que si pierden su estatus de oprimidos por la sociedad (¿La sociedad quién es?, dice mi abuela, que no se explica cómo puede haber alguien tan mala) pueden perder la subvención. Así que da igual que los homosexuales, gitanos y demás sean muy bien vistos en esta sociedad progre que me ha tocado vivir, la sociedad será siempre ese ente opresor mientras dé dinero.



La discriminación viene de los dos lados, sólo que hay un árbitro que define al discriminado y al discriminador. Y al segundo le obligan a aceptar al primero, aunque sea un miserable. No es justo, sobre todo en este mundo de libertades, de supuestas libertades. ¿Qué es discriminar? Pues el propio ejercicio de la libertad como entienden las masas, es el elegir, es renunciar a lo peor a cambio de lo mejor.


El aforismo es el arte de lo efímero. Surge, arrasa y se va.

22 de marzo de 2013

CONTRA LA POLÍTICA DE INMIGRACIÓN MASIVA

Que no contra la persona inmigrante


¿Cuándo vamos a denunciar la perversa mentalidad del inmigracionista, 
ese nuevo "azotador de negros" de la modernidad?


España no ha sido un país de inmigrantes. Ha sido un país de emigrantes, a no ser que hayamos regalado ya nuestro país y nuestra patria a los de fuera. Mucho se justifica la venida de tantos extranjeros a nuestro país con la etapa de la historia española en la que nuestros compatriotas tuvieron que salir a buscarse el pan. Muchos lobbies inmigracionistas, desde ONGs que dan comida y recursos a extranjeros pero no a españoles necesitados, hasta el propio estado español, justifican el programa de inmigración masiva con la tragedia de muchos españoles que durante los años 60 y 70 tuvieron que abandonar su patria. Más de dos millones de españoles tuvieron que salir de España asfixiados por la penuria económica. Países europeos y latinoamericanos recibieron con mayor o menor hospitalidad a nuestros compatriotas. No me imagino a los españoles de entonces permaneciendo en los países extranjeros de otra forma que no fuera trabajando. No me imagino al español copando todas las ayudas, subsidios y poseedor de un sin fin de derechos que tienen los inmigrantes hoy en España –sobre todo si son extraeuropeos–, beneficiarios del estado de bienestar por el que nuestros padres y abuelos lucharon para los españoles de generaciones futuras. Piensa que el esfuerzo de tus abuelos y de tus padres se lo están llevando otros que no han hecho nada por España, cuyo único mérito es no ser español.

El inmigrante español no exigía derechos, sólo quería trabajo
En España los inmigrantes suman un porcentaje muy considerable. En los datos que podréis encontrar en diferentes estadísticas no figuran los inmigrantes ilegales ni aquellos a los que se les ha regalado la nacionalidad española, por lo que imaginaros que los datos pueden ser bastante mayores. Esto ha propiciado que existan grupos de presión inmigrantes, formados por españoles mayormente, que hacen de la dramática de las migraciones su negocio, concibiendo de ello su praxis de buena conciencia y su forma de contribuir al sistema capitalista, mimando a la mano de obra barata, que hará competencia desleal frente al autóctono. Sin duda muchos de éstos piensan que hacen el bien, pero su buena intención se basa en una concepción moral subjetiva o neocristiana, donde Dios está aveces sí, aveces no. El mundo está lleno de buenas intenciones, ¡y así nos va!; porque el que hace una supuesta buena acción no piensa en sus consecuencias: lo que importa no es pensar si esto que hago está bien o mal, sino si es lo correcto o no y qué consecuencias traerá consigo (quienes juegan al ajedrez saben de esto).

Continuamos: ¿los españoles han supuesto allí donde han ido un grupo de presión, han influido en las políticas de los partidos, han acaso desconfigurado la fisionomía del país? No. Esto se debe en parte a que el español se adapta allá donde va y porque lo ha hecho a países con afinidad cultural. Por lo que desde una perspectiva etno-identitaria las migraciones de españoles se han sucedido en un contexto de semi-interioridad. Generalmente los españoles iban a trabajar con papeles y con todo en regla. Así que basta ya de apelar al drama de muchos españoles para justificar la política de inmigración masiva actual aplicada en toda Europa, pues no son comparables.

Sólo exigen e imponen
Pero para nosotros la inmigración masiva no atañe y/o afecta sólo a lo económico, que consideraremos como algo secundario, sino a la identidad, autoctonía y soberanía de nuestro país. Demos por perdida la soberanía por ahora puesto que nos gobiernan desde fuera de nuestras fronteras, pero no renunciemos ni a nuestra identidad ni a la autoctonía. Un partido político que pide el voto del inmigrante, es decir, que los extranjeros puedan votar, acomete un acto de intencionalidad para la pérdida de soberanía, mayor incluso que la pérdida de soberanía que supuso la “bienvenida” de bases estadounidenses en suelo español, patrocinada por un régimen anterior.

Recapitulemos: la emigración masiva es una coyuntura moderna, y por ello no tiene nada que ver con la inmigración española, que no fue masiva (aunque si bastante numerosa). Tal coyuntura ha beneficiado sólo al empresario –gracias a las ONGs, útiles del capitalismo y peones organizadores del neoesclavismo del siglo XXI–, pero perjudicado sobremanera al trabajador autóctono, que sufrirá: sueldos a la baja, empeoramiento de convenios laborales, discriminación positiva, desempleo, desarraigo, ser extraño en su propia tierra, etc. Pero criticar y enfrentarse a esta política inmigratoria no quiere decir que yo me sume como elemento racista, no. Mi crítica va contra dicha política, no contra la persona. Es que llamar racista o intolerante a alguien que critica las políticas mundialistas de inmigración masiva pone de manifiesto que existe una presión social fortísima para que dicha realidad no se conozca, se cuestione o se hable de ella. No obstante, quienes defienden estas políticas de inmigración masiva suelen ser sobre todo religiosos, liberales y marxistas y en España muchos de los beneficiados por la Constitución del 78, los asiduos a los clubs de alterne y los amantes de países caribeños. Quienes estén deacuerdo con la inmigración masiva son personas sospechosas y habría que ver en qué se benefician, a costa del asfixiado trabajador español y del explotado trabajador inmigrante. Por mi parte no hemos de cansarnos en criticar la política de inmigración masiva y los efectos que esta trae consigo en las sociedades europeas, consecuencias a las que el sistema resta importancia; señalando siempre como responsable a la "intolerancia" de los autóctonos y a la ausencia de más políticas de integración y discriminación positiva.


En este periodo de inmigración masiva, que aún perdura a pesar de que parece haberse aminorado debido a la crisis económica (o eso nos quieren hacer creer) –incluso muchos retornan a sus países, lo cual demuestra que realmente han venido inmigrantes a trabajar–, se da la tesitura de que a la vez que entran elementos alógenos a España y a lo español, muchísimos españoles han decidido abandonar su país en busca de una oportunidad laboral, en busca, en definitiva, de un futuro. ¿Por qué sucede esto? ¿Acaso en España no hay sitio para los españoles? ¿Por qué inmigrantes con cincos hijos pueden prosperar en España mientras que españoles no pueden llegar siquiera a fin de mes o tienen que dejar su país? Dicho asunto que relato no es un caso particular, es pasearse por Algeciras y ver a mesnadas de norteafricanos con sus plebes paseándose, con tres, cuatro, cinco, seis hijos… Ellos prosperan gracias a las políticas de discriminación positiva, y pueden vivir de subsidios y montones de ayudas. ¿El español emigrante de los años 60 y 70 se benefició de alguna ayuda de discriminación positiva? ¿Se benefician de alguna ayuda o de alguna ventaja los españoles que a fechas actuales han tenido que abandonar España? NO.

Fijaos en esta noticia de 30 de octubre de 2011:

Hay que olvidar la fantasía de que todo se soluciona con la salida masiva de inmigrantes

¿No venían a trabajar? ¿No venían a pagar pensiones? No, el sistema tenía y tiene otros planes: han venido para quedarse, han venido para ser los españoles del futuro. España pasa por ser sin españoles, Europa pasa por ser sin europeos. Aquí no sólo existe cierta política que dé movilidad a las masas de trabajadores, más baratas de otros lares, sino una clara práctica de sustitución demográfica y de fomento de la desestructuración y conflicto sociales.

Defender la inmigración masiva es defender el capitalismo, y supone una inmoralidad en cuanto se aplaude el drama o la pillaresca del desplazo forzoso o no de personas; pues quien viene a España es porque tiene medios, siendo ridículo el porcentaje sobre el total de inmigración los que vienen en patera o cayuco. Pero ese dato ridículo sirve muy bien como medio de propaganda en los medios de comunicación –queda enternecedor esa madre africana con su bebe y esos hombres desnutridos tras la travesía por el Estrecho de Gibraltar–, pues la masa, poco crítica y manipulable, extiende el drama de esas personas menesterosas al resto de la población inmigrante: eso se llama chantaje emocional. Señores, los más de ochocientos mil marroquíes censados que hay en España, por ejemplo, copando muchísimos de ellos todo tipo de ayudas y de subvenciones, no vinieron en patera precisamente.■

Artículos de interés:

14 de marzo de 2013

IRONÍAS


El impío hace fuerte al débil, y la piedad hace débil a los dos.


Muchos progres hablan de pueblo para justificar su modelo de democracia; pero el igualitarismo ha hecho complicado que éstos puedan distinguir bien cuál es su pueblo. A lo lejos va un norteafricano que se parte de risa. Se ríe de los progres

Firmado: el progre


¿Cómo es posible que un trabajador analfabeto y su mujer ama de casa –y analfabeta– pudieran en 1960 mantener a ocho hijos y en 2012 un hombre y una mujer muy preparados (tienen muchos títulos) empleen dos sueldos para mantener sólo la casa y sus necesidades esenciales? ¿Qué ha pasado? Como diría León Riente: “¿Quién se ha beneficiado de la cacareada incorporación de la mujer al mundo laboral? ¿A quién sirven las feministas?” ¿Para qué ha servido tanto desarrollo, progreso y democracia?, pregunto. 


La Seguridad Social como sistema de protección fue instaurada durante el franquismo en este país, como dicen muchos de los etiquetados como izquierdistas. El liberalismo lo va a convertir en una antigualla fascista por la que todos, progres incluidos, suspiran. En el fondo creo que en España todos piensan en Franco con cierto amor, aunque sea en secreto; no sólo es cosa de Pepe Bono.


La mejor forma de ahorrar en sanidad sería obligar a todos los españoles a realizar una hora al día de ejercicio físico como mínimo y crear programas de reeducación para una sana alimentación. A ser posible prohibiría todo tipo de comida basura en suelo español. Conozco a muchos chavales de setenta años y a muchos viejos de veinte. 


La mejor forma de dominar a las masas es dándoles sensación de libertad. 


De las Universidades salen hijos doctorados del sistema. 


El otro día iba por la calle y me encontré a una chica negra muy agraciada. Me dijo si quería follar con ella. Le respondí que yo no me prostituyo, que se ha confundido. 


El otro día me encontré con un gitano bienintencionado que me avisó de que era mala gente. 


El otro día no me encontré ni queriendo a un español por la calle.


No todo el mundo puede ser libre. 


El miedo provocado en las masas hacia el fascismo tiene el mismo origen y utilidad que el lobo feroz sobre los niños. 


Ser culto no es leerse un libro de Almudena Grandes. 


Muchos se echan las manos a la cabeza porque la vida no tiene sentido. Les parece algo insoportable. Supongo que no están preparados para la libertad de su propia voluntad: necesitan un sentido externo a ellos mismos.


Tengo conocidos marroquíes. Cuando me ven dicen: mira, un español de verdad.


Si todos fuéramos iguales, el todos sobraría.


La venganza es un arte pagano. En lugar de ahogarte en el resentimiento interior, abocas todas tus acciones hasta la consecución de una justicia propia.


A mi novia le hizo mucha gracia que me llamaran misógino y homosexual.


Sin humor no se llega a ninguna parte. Al menos conmigo.