26 de abril de 2013

A LOS LADRONES



Los impuestos... esa forma elegante de robar en la actualidad por parte de la administración. Y sí, robar, robar mucho, porque de los impuestos que se pagan, ¿cuánto repercute en aquello por lo que se paga el impuesto?


Robar es de miserables. El capitalismo es para miserables.


La usura la inventó alguien que quería vivir sin trabajar. Era alguien que quería acaparar todo el trabajo de los nobles hombres y mujeres que luchaban y luchan cada día sol a sol o pasan el día fuera del hogar para alimentar a su familia. Eso es robar y merece el mayor de los castigos.


Expropiar o quitar a los ricos no es robar. Coger comida de un supermercado y no pagar porque tienes que dar de comer a tu familia no es robar.


Recortes en sanidad, recortes en educación, recortes en bienestar social. Eso es robar al pueblo.


Cuando empezó la crisis me robaron el futuro. Y el de mis hijos, que quizá me sea imposible tener. A muchos les invita a seguir la esperanza. A mí, la ausencia de esperanza. A mí me mueve mi voluntad, y eso no me lo podrán robar.


Quien te ofrece drogas te intenta robar la vida.



¿Cuántos impuestos sacados de la manga han surgido en los últimos años? El sufrido bolsillo del trabajador llora mucho pero ya no lucha. Luchar por una nación es lícito, luchar por tu pueblo… ¡mucho más!, pero vivir sometido por el estado es aberrante y no pelear contra él mucho más. Un estado de cosas donde la mitad o más de tu sueldo se la lleva el banco por hipotecas usurarias, una cuarta parte o más el estado local, autonómico, nacional... con sus impuestos, a veces inventados, a veces abusivos, siempre para financiar a una clase política demasiado numerosa, sólo merece acabar arrojado a las llamas.


Cuando leo el BOE y observo las subvenciones y el baile de ciertas cantidades de dinero, tengo la sensación de ver el cuaderno de contabilidad de un buen ladrón.


No robarás es un gran mandamiento. Y está claro que a muchos no les gusta recibir órdenes.

12 de abril de 2013

LOS AUTORITARIOS MODERNOS

Están en todas partes




Detrás de una proclama a favor de la libertad hay alguien imponiendo su criterio.


Ser tolerante no es el que tolera todo, sino el que dice lo que hay que tolerar. Esta definición no viene en el diccionario de la RAE y seguramente muchos la encontrarán errónea, pero se basa en la experiencia: quien sale de su casa y se relaciona un poco lo sabe.


Me dicen autoritario, pero si fuera verdad no me lo dirían.


Los halagadores son auténticos tiranos. Pero sólo sobre los engreídos, sobre los vanidosos, los autovenidos a más, los esclavos del halago.


En democracia los pequeños dictadorzuelos tienen vía libre.


Los pequeños dictadorzuelos enchufan a sus “amigos” y “amigos de sus amigos” en el ayuntamiento. Don Fulano dijo que no, pues como me afirmó: “no podría ir con la cabeza alta al trabajo por las mañanas”. “¿Soy un idiota?”, me pregunta. “Tal vez, pero honrado”, le respondo sonriente.


La democracia es autoritaria también. Si no lo es debe tratarse de un sistema del que se cachondea cualquiera.


Mandar no es ser autoritario. No puede serlo el mandar lo que se tiene que hacer. Yo he visto más espíritu autoritario en muchos que no obedecen.


La voluntad es autoritaria: es mandar y obedecer. Entender esto fue el resorte que desarrolló toda mi visión acerca del concepto libertad. También me ayudó a dejar de venerar la libertad y a entender que la voluntad te da soberanía. Y entiéndase soberanía como una forma más perfecta de libertad, como una superación de la libertad. E yendo más lejos, como una forma de vivir ajeno a la libertad, palabra que en boca de los hombres, muchas veces armados y sin criterio, tanto daño han hecho.


El pueblo también es autoritario.


Existen amas de casa que son tan déspotas que ven en el feminismo un elemento que pone en riesgo todo su poder.


Tener menos, ser más. Es simple, todo el mundo lo ha pensado alguna vez, pero pocos lo llevan a la práctica. La mayoría de las personas tienen lo que se merecen, o esa es mi opinión. Decirles que son poquita cosa no es ni de lejos una ofensa, sino una sentencia definitoria de la realidad de éstos.


Si no tienes autoridad contigo mismo, si no eres capaz de una autodisciplina, ponte firme y obedece, porque no vales para mandar ni para dirigir a nadie.


Detrás de un hombre ambicioso veo a un hombre dispuesto a cumplir sus sueños. Es mejor ser ambicioso que ser un hombre que se recrea en sus ensoñaciones y nada hace, sólo fantasear.


La democracia no da opción a la no democracia. Había más libertad y menos autoritarismo en 1933 que ahora en 2013, ochenta años después.

5 de abril de 2013

CONTRA EL HOMOSEXUALISMO

Que no contra la persona homosexual

No fue casualidad
Estar en contra del homosexualismo en ninguna forma representa una postura en contra de la persona homosexual; se trata, en definitiva, de ir en contra de la sub-ideología denominada “homosexualismo”, por lo cual, aquí no se hace referencia a la persona. Ir contra una persona por sus características (por lo que le hace ser esa persona), me parece ruin y todo lo contrario a una postura tolerante y de aceptación; pero es lícito atacar la ideología o las ideas más o menos elaboradas para un fin, aunque esas personas puedan sentirse heridas en lo personal: no es mi culpa si estos sujetos no saben distanciar su persona del objeto de crítica ideológica o si se sienten sumamente identificados con la idea que les mueve, por lo cual yo no falto el respeto a nadie, siendo ellos los auto-faltados de respeto (sentimiento auto-infligido de victimismo) de forma voluntaria para censurar y condenar al otro. Las ideas deben estar siempre a nuestro servicio, principio insoslayable para la persona soberana.

El homosexualismo tiene como finalidad promover e incitar a la homosexualidad. Cuando un lobby marxista cultural quiere que tomes algo como natural en realidad te está incitando u obligando con un elaborado discurso a entender la naturaleza como ellos quieren, creando si cabe confusión en la identidad sexual de las personas, sean éstas hombres o mujeres; cuando te hablan de igualdad, en realidad pretenden poner a alguien sobre ti haciéndote creer que eso es una postura solidaria por tu parte. No se trata de conseguir derechos e igualdad para los homosexuales, pues el “¿matrimonio homosexual?” y la “adopción” por parte de familias monoparentales no son derechos, sino imposiciones de la ideología dominante, de carácter homosexualista: y así debe ser para nosotros los identitarios, sea cual sea nuestra identidad sexual. Un derecho no es natural, sino una imposición del propio derecho: una elaboración humana basada en la naturaleza, o no, o en la realidad, o no. No obstante, cuando el derecho te lo da otro, te impone un derecho; séase un criterio; incluso cuando te dan libertad, te imponen una libertad, la libertad de otro, pues no es la tuya: que tenía que haberse conseguido con tu propio esfuerzo.

Modern Family es una serie televisiva muy completa, en ella se hace apología,
además de al mestizaje, a la multiculturalidad y al espíritu progre,
del homosexualismo. La TV como medio para la normalización de
lo que pretende the stablishment.
Pero demos por sentado que son derechos, que el matrimonio y la adopción corresponde a los fundamentos elementales de los que toda persona homosexual debe gozar. Pues bien, el homosexualismo en realidad lo que hace es otorgar a la persona homosexual unos derechos que no le pertenecen. Y el homosexual actúa en contra de su propia naturaleza si acepta esos derechos que se le imponen por mandato de la ideología dominante.

La naturaleza homosexual es en sí sin fertilidad, no puede dejar descendencia: el amor entre las personas del mismo sexo debe circunscribirse a ese amor, lo único lícito en su naturaleza, por lo cual no pueden participar de la posteridad, si es que realmente son consecuentes con su naturaleza homosexual. Por lo tanto, si dos personas del mismo sexo no pueden ser madres o padres por sí mismos deben aceptar con honestidad su propia realidad y las condiciones que ésta les impone. Si la persona homosexual no está conforme con esto que lamente profundamente que la naturaleza le haya hecho homosexual o que reconsidere si su homosexualidad es producto de un fenómeno natural o por inoculación del veneno decadente que se respira en todos los ambientes académicos y sociales, que incitan a la homosexualidad, y con todo ello, a ciertos patrones de conducta. Es que el mandato de la naturaleza es claro. Una familia monoparental con hijos adoptados es de facto una familia desestructurada y antinatural, en la que no hay línea de sangre, a no ser que un homosexual decida llevar un modelo de vida heterosexual o pida los servicios de una persona de sexo opuesto al sujeto homosexual, lo cual es ya ir en contra de su propia naturaleza: la homosexualidad no depende de sí misma, al final el imperativo categórico del orden natural se impone.

Asimismo, el matrimonio corresponde exclusivamente a la unión de personas de distinto sexo. La unión entre dos personas del mismo sexo no puede considerarse un matrimonio. Si el matrimonio es un derecho, no es un derecho que le corresponda al mundo homosexual. Que el derecho cree, si quiere o puede, otro derecho para estas personas y así puedan unirse, pero que no lo llamen matrimonio. Es que querer llamar matrimonio a dichas uniones supone una aberración, tanto para la etimología de la palabra como para la realidad social, que da carta de naturaleza al caos y pervierte el significado de familia: finalidad del homosexualismo como ideología marxista cultural, que no acepta la condición homosexual realmente, siendo para éste un medio (un ser manipulable), pretendiendo, mediante el derecho, dinamitar la familia tradicional y desviar el orden natural de las cosas para llegar a sus propios fines perversos: debilitar las sociedades europeas.

¡HOMOSEXUAL, NO TE DEJES ENGAÑAR! Si aceptas estos derechos vas contra tu propia naturaleza; los medios de poder dominantes, con sus lobbys y demás, te imponen unos criterios para la vida social que por tu condición no te atañen. No somos iguales y ello no debe suponer un drama. La igualdad no existe, ¡y gracias!■


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