7 de agosto de 2013

MEMOCRACIA: IZQUIERDAS, DERECHAS Y MASAS



Que un comunista me diga que "no se puede ser demócrata sin ser antifascista" me parece una tomadura de pelo. Es sinónimo de: "estoy en contra de todos los dictadores, menos de los dictadores comunistas".


Para un marxista y prácticamente para todo progre escorado a la izquierda un dictador comunista no es un dictador, sino el pueblo, un inocente revolucionario. Los comunistas están sólo en contra del golpe militar del 36 en España, pero sólo de ese. Para este caso si les gusta hablar de legalidad: cuando justifican un golpe comunista o socialista marxista hablan de legitimidad moral. Lo que no entiendo es por qué Hitler, siguiendo esta lógica, es un dictador en lugar de un hombre del pueblo. ¿¡Por qué un hombre elegido democráticamente es un dictador y un comunista alzado en el 17 en Rusia no, sino un revolucionario, la voz del pueblo!? ¡Por qué demonios a todo el mundo le ha calado la idea de relacionar irremisiblemente fascismo con dictadura, siendo el concepto dictadura inadmisible con otra forma política!

El auténtico comunismo no es democrático. Los comunistas que vemos en la tele
son comunistas "reconvertidos" en demócratas; lo mismo que hay muchos franquistas
"reconvertidos" en demócratas.


La superioridad moral del izquierdismo (falsa en realidad, pero efectiva en la práctica) viene del romanticismo que despierta el ser oprimido o víctima (ser gazmoñoso); por alguna razón tiene la poca vergüenza de hacerse la víctima aunque jamás en su vida nunca haya sufrido algún atropello. Una sociedad menos cristiana habría mandado a la mierda de una vez por todas a esos rojos llorones que bastante daño han hecho ya manteniendo fresco el dramático acontecimiento de la Guerra Civil, historia de más de 70 años. La izquierda ni quiere ni desea la reconciliación.


Los izquierdistas sin la sombra de Franco no tendrían de qué hablar. Los de derechas, sin la sombra de Franco, tendrían por fin la cara al sol.


La derecha de España no ha sido en ningún tiempo fascista, pues ha supuesto una derecha liberal y práctica; la derecha del dinero, de la alta finanza, ¡el atlantismo!... Franco sentó las bases de lo que debía ser España en democracia: capitalismo, consumismo, atlantismo y cristianismo (aun en sus formas profanas, como el ateísmo, la cuarta religión abrahámica).


Reclamo democracia, pero la ateniense... puestos a tener democracia con algún tipo de sufragio, claro.


Memocracia es un concepto que debería establecerse en el diccionario por su poder descriptivo al sistema actual, mayoritario en las sociedades "avanzadas". Supone el establecimiento del poder en los memos mediante los memos; séase esta la masa social. La memocracia presupone que el mundo se ha memocratizado, que la memez es una forma de ser y de estar en el mundo. A quienes nos quedan dos dedos de frente tenemos que luchar contra la memez. La democracia es por ello un sistema imperfecto: deriva en memocracia, en el sistema de los cualquiera. Una memocracia es perfecta para los manejos del capital internacional y la alta finanza: es más fácil hacer tratos con un memo que un hombre bien constituido, entregado a los suyos y a una gran causa nacional.


Un izquierdista en democracia: yo respeto todas las opiniones pero el fascismo y los fascistas deben desaparecer. Y ojo, para éstos fascista es prácticamente todo. En secreto un izquierdista piensa en matar a todo el mundo.


Memocracia dice: democracia es lo que yo diga y haré ilegal todo pensamiento que no me guste, con pena de multa y cárcel...o amenazaré con ello.


Cada vez que un rojo habla de historia me viene a la cabeza la inquisición. El rojo es un reflejo moderno del inquisidor.


Propongo dar una bofetada al rojo cada vez que diga "este país" y que haya que besar la bandera española cuando se deba jurar un cargo político. España merece un respeto. Si no les gusta España que se vayan a "su país". Ellos sabrán cuál es.


Es una estupidez relacionar la derecha actual con el franquismo, porque eso hablaría demasiado bien del franquismo en conceptos democráticos modernos. Aunque desprecio a eso llamado la derecha, veo mayor carácter democrático en este ala que en los izquierdistas. El izquierdista es por antonomasia el más dogmático e intolerante de los seres. Endiosados, "poseedores" de la verdad, presumidos (les encanta presumir de títulos universitarios - como si un título universitario en España sirviera para algo), confunden el ser polémico con la mala educación.



¡Quién dice que un derechista no es antifascista? Por experiencia digo que los son, y mucho, y muy tenaces contra ello. Es lo natural, es lo normal, el fascismo va contra la sociedad del dinero, es socialismo y patria, es contrausura y tradición. Esa es la esencia propia de todo fascismo, y el derechista lo detesta.


La izquierda se ha apoderado de la lucha social, ha hegemonizado un ámbito en el que la tercera posición debe estar por derecho propio. Eso es algo que debemos combatir y conquistar. La izquierda es nuestro enemigo ideológico, en el estricto sentido de la palabra, pues ha usurpado nuestro lugar. ¿Qué ha hecho la izquierda por los trabajadores sino matarlos de hambre y convertirlos en su negocio? La derecha es, sin embargo, el enemigo sin más, todos esos ideales burgueses y capitalistas, que la izquierda también representa, aunque andan camuflados con su disfraz de lucha contra el capital y conciencia social, deben perecer ante nosotros y a causa de nosotros: pero aun debemos hacernos fuertes, en España el movimiento aún no ha empezado con eso, con el movimiento.


Más de 30 años después de democracia y España sólo ha ido a peor; eso sí, no falta el fútbol y esa comida llena de porquerías (insecticidas, metales pesados, grasas saturadas...).


Izquierda y derecha representan el internacionalismo y el capital. Izquierda es este país y la derecha es la marca España. La izquierda es odio a España y la derecha es vendo a España. (Pueden compartir e intercambiar criterios,praxis y estados de ánimo) Ambas concepciones merecen todo nuestro desprecio, aunque al final son sólo una: se simplifican en un concepto que viene a denominarse moral política.