26 de mayo de 2014

LAS CONSTRUCCIONES CULTURALES

La razón no debería servirnos para crear realidad, sino para entenderla.


Los marxistas culturales dicen que todo es una construcción cultural, pero la única construcción es la que ellos, como ingenieros sociales, ejecutan, trastocando todo el orden natural de las cosas.

----------




Toda cultura es una construcción. Algunas se edifican bajo la sombra del reino de los cielos: dualismo. Otras bajo la cosmovisión de unos dioses que forman parte del mismo plano: panteísmo. Es una construcción porque el hombre es un ser creador, artístico. El problema es si se basa en el artificio y/o en el racionalismo extremo o en el orden natural y en un sano irracionalismo, que dice sí a aquello que no se circunscribe a la razón: a las pasiones, a los deseos, al dolor, al sufrimiento, al placer…


Sólo las primeras civilizaciones, cuando todo estaba por crear, se cimentaron sobre la naturaleza; las demás, sobre las ruinas, una tras otra.


Creo en la Europa del librepensamiento, del individuo, del ser único como reclamo de mi unicidad (1)(2)(3); de ese ser que ama su patria, que no es una planta aislada, y que se une al destino común de todo un pueblo, aunado en una nación y constituido en estado soberano.


Los europeos son los originarios del continente europeo, simplemente. Da igual si naces en África o en cualquier lugar del planeta que no sea la Europa continental: si eres blanco eres europeo.

----------

Curioso ranking de las mujeres más bellas de Sudáfrica, un país donde los blancos no representan ya ni el 10%: AQUÍ


Suzaan van Biljon, nadadora sudafricana

Las realidades creadas son ajenas a la verdad y a la realidad en sí. Son acomodos para cierto tipo de racionalidad humana, aquella de los enfadados con la naturaleza.



El totalitarismo consiste en construir el mundo en base a una idea fija. Es como paralizar el mundo en un instante concreto o pegar tiros escondido en un punto, sin moverse: por lo cual te acabarán dando caza. La vida es devenir, es movimiento, es velocidad. La vida es lucha y la vida es luchar. El dinamismo que la vida exige debe ser el exponente exigido igualmente al pensamiento.



Pablo Iglesias y su discurso antiespañol, proindependentista, demagogo y embaucador

El marxismo cultural ha horadado las mentalidades de toda la sociedad española hasta conquistarlas y hacerlas a su semejanza ideológica. En cierto modo en España se dieron las condiciones propicias, siendo su sociedad de tradición judeocristiana. Medio plan, por lo tanto, ya lo tenían construido.

Pocas personas se han dado cuenta del engaño, y si no pocas, no las suficientes para hacer frente a la inmensa mayoría que pueblan estas tierras hispanas. De repente surge PODEMOS –un de repente que no es tal, sino un proceso que empezó en 1978–, un partido con un líder que ha tenido a su alcance el apoyo de grandes medios de comunicación, incluso de medios denominados de ultraderecha católica o de franquismo sociológico pero que no son más que meros liberales añoradores de un pasado que no debe volver jamás –cuarenta años fueron suficientes con todo lo bueno y malo que en ello pudo haber–, amantes del dinero, de la Iglesia y de la vida burguesa: Intereconomía.

Surge Pablo Iglesias como salvador, como mesías, hasta su propia imagen hace recordar a Jesús de Nazaret; surge como esperanza para el pueblo, pero para un pueblo universal porque España con PODEMOS será de todos: de todo el mundo, y a la vez de nadie. Ya lo es con el PP o con el PSOE y lo sería con cualquier otro partido de la oligarquía, pero con PODEMOS el mensaje es evidente, es claro: el marxismo cultural, el trotskismo político, ya se siente fuerte y hace músculo.

España vive más derrotada que nunca. Hundida en el fango y deseando hundirse más, quizá para perder ya su último aliento. Agonizante, a lo mejor es necesario que España muera de una vez. Quizá Pablo Iglesias y sus mundialistas ayuden en tal proceso.

PODEMOS se ha apropiado del discurso social de los patriotas españoles de verdad, de los nacionalistas que sentimos un destino común en aquello que nos hace ser como hermanos de sangre (ius sanguinis), alejados de las consignas denominadas de ultraderecha y embadurnadas del aroma del incienso episcopal; Pablo Iglesias le ha dado a nuestro discurso social ese toque universal (ius solis) que hace que las patrias pertenezca a toda la Humanidad. Tal vez Pablo Iglesias sea el sueño joseantoniano de España es una unidad de destino en lo universal (*). Todavía sigo sin saber cuánto más daño puede hacer a Europa más de dos milenios de mentalidad judeocristiana o, concretamente, la peor forma adquirida por el cristianismo.

PODEMOS es el gran logro hasta el momento del paradigma que impone el marxismo cultural. Es su hijo directo, su creación más auténtica. Esto nos demuestra lo importante que es la metapolítica, porque el marxismo cultural es también metapolítica: una forma de crear las condiciones objetivas morales y de pensamiento, es decir, fundar un impacto cultural más allá de la política que seguidamente tendrá un resultado político.


*Obviamente José Antonio Primo de Rivera y Pablo Iglesias, así como la falange de verdad y PODEMOS, no son lo mismo, pese a que su lucha radical anticapitalista pueda coincidir; y habrá qué ver hasta qué puntos son anticapitalistas los de PODEMOS, pues hacen buenos servicios al capitalismo defendiendo ciertas ideas. De la misma forma que pueden coincidir ciertos puntos sobre la cosmovisión de cada uno, sobre todo en el Universalismo, condición heredada del judeocristianismo.

17 de mayo de 2014

FANTASÍA Y UTOPÍA, LOS BUENOS Y LOS MALOS

El utopismo se imagina a su hombre ideal o perfecto y construye su ideología basándose en él. Por ello no son realistas, ni se basan en el orden natural. Una utopía siempre es una construcción cultural y ante todo ordena al hombre cómo tiene que ser, incluso para ser libre.



Varios ejemplos de utopismo histórico nos han demostrado que para la creación de su mundo perfecto existe un paso previo terrible: el asesinato en masa.


¿Cómo saben los malos que son los malos? La moral es cuestión de perspectiva y no siempre la misma cosa. Porque, ¿quiénes son los buenos? Los que ganan, ellos son los buenos. Y ya está. Por lo tanto a mí la moral poco me dice en algunos asuntos.


La cristiandad habla del hombre sometido a Dios o de naciones sometidas al vaticano, no de los hombres luchando por su patria.



Los cristianos europeos justifican que la base cultural europea sea el cristianismo por el hecho de que llevan dos milenios en suelo europeo. Ser cristianos es lo que les hace reaccionar contra el islam y la persona musulmana, no el hecho de ser propiamente europeos. Yo me imagino que el islam triunfa mañana en toda Europa y se convierte en la base cultural europea durante dos mil años. Me vendrá ese mismo nacionalista en un eterno retorno diciendo que la base de la cultura europea es el islam. Alguien como yo dirá: llevamos cuatro milenios invadidos espiritualmente.


Convertir el mundo en una lucha entre el bien y el mal es formar parte de la tradición judeocristiana, es formar su propio mito, es como recrear su evangelio. En el mundo hay amigos y enemigos y yo no considero a los enemigos ni buenos ni malos, simplemente son los enemigos; que tienen otro parecer, otras formas que no deseo ni para mí ni para los míos.

CARL SCHMITT


La utopía es la fantasía de un incomprendido o de alguien que comprende demasiado -utopía al fin y al cabo significa el lugar que aún no existe, es decir, un mundo por crear- con muchos seguidores que llegado el caso podrá matar y aniquilar en pos de su fantasía: creando su propio mundo. El utópico en el fondo es un caprichoso y tiene algo de artista. Utópicos ha habido muchos, y de todas las vertientes ideológicas, sólo que unos han tenido éxito y otros no.

Un único mundo para tantos soñadores, qué le vamos a hacer.


Yo digo que el orden natural es mi única certeza. No digo verdad, sino certeza: la verdad puede ser manipulada, la certeza es por sí misma.


¿Y qué es el orden natural? Aquello que conduce a la vida. Por ello una persona homosexual si quiere descendencia debe ajustarse al orden natural, es decir, volcarse en el apoyo del sexo "opuesto".



¿Cómo le puedes dar la libertad al pueblo si no sabe qué hacer con ella, si ni siquiera sabe lo que es? Dar libertad y placeres al pueblo ha sido la mejor forma para someterlo y domarlo, hacerlo un animal castrado y carente de voluntad para la sublevación.

7 de mayo de 2014

SOBRE LA VERDAD, LA AMISTAD, LA TRAICIÓN Y LA IDENTIDAD

Es complicado decir la verdad, porque el “lenguaje de la modernidad” esconde en sí mismo muchas mentiras.


El cristianismo ya no necesita entrometerse en el estado de forma notoria porque su ética ya opera sola, como un virus en todas las esferas de la vida de la sociedad moderna. El cristianismo gobierna aunque no gobierne realmente.



No puedo decir que soy respetuoso con el Islam y luego tachar de enemigo a todo musulmán. Pero puedo considerar enemigo al invasor y al colaboracionista, sea o no musulmán. Yo los problemas los atajo de forma integral: el Islam es sólo uno de los puntales que nos ha traído la inmigración masiva, el más ruidoso y peligroso si cabe.

El Islam es mi enemigo ideológico, como lo es cualquier religión que aspire a imponerme sus leyes político-espirituales: más si me lo impone un enemigo extranjero. Yo no pierdo la perspectiva, ni el rumbo, ni soy un ingenuo: pero soy un estratega, o aspiro a ello.

No soy intercultural, porque no quiero que la religión haga la cultura de mi país, prefiero que sea el laicismo y la libertad individual, el espíritu de debate y de plaza griega lo que dominen los rincones, el librepensamiento, el respeto mutuo, el patriotismo y el amor por la propia sangre y el espíritu elevado, además del cultivo de todo lo bello. La religión que se quede en el interior de cada casa.

Como pagano tengo la suerte de tener un templo enorme, una religión invencible que es imposible retenerla en el calor de una casa y sus paredes: es el mundo mismo; donde los dioses son reales y se manifiestan continuamente, sólo hay que estar atento.

Nuestros héroes del pasado nos enseñaron muchas cosas. Tal vez sea el olvido lo que nos impide verlo. O nos ciega el odio, quizá sea eso. A lo mejor soy demasiado librepensador o demasiado imparcial o hago demasiadas distinciones.

¿Era Hitler un traidor por tener judíos en su ejército? Es decir, ¿era Hitler un traidor por tratar con el judío alemán, el enemigo? ¿Eran pues todos los judíos enemigos?

Los romanos usaban tropas auxiliares, quienes dormían fuera del campamento. Yo no voy a dormir con musulmanes, aunque sean españoles. A los musulmanes extranjeros los quiero fuera de mi casa, directamente, pero yo no voy a dejar a un español tirado: siempre que elija bien.

Porque con los traidores no hay que tener piedad.





¿Ha cambiado el mundo realmente? La misma corrupción que en Roma, el mismo egoísmo, las mismas injusticias y el mismo descontrol de las pulsiones humanas. Contrato en lugar de esclavismo, capitalismo en lugar de esclavitud, marxistoides en lugar de esclavos… Ahora Roma está en Washington. Glorificamos Roma y nos olvidamos de todo lo malo que en ella había. Hasta los valores en sí eran los mismos, aunque como tal se mostraran de forma diferente, si bien mejor o peor entran dentro de otras valoraciones que no ahondaré ahora mismo. Es que antes había un concepto de lo bueno, hoy también. Antes había un concepto de justicia, hoy también. Cambia su contenido como valor. En cuanto a lo primero, podréis deducir que cambia el decorado. El eterno retorno es algo más que una filosofía, más que una idea, y puede que nosotros seamos los mismos de entonces.



Lo que se ve al fondo es el Yebel Musa, una de las torres de Hércules (la otra es el Peñón de Gibraltar). Sobre ellas se apoyó la fuerza personificada para separar Europa de África. Y por algo lo haría, ¿no?


Plantear la superación del nacionalsocialismo supone un razonamiento que por sí mismo chirria en los estancados en la cosmovisión nacionalsocialista tal como fue, incapaces de comprender o simplemente asimilar tal deseo de superación. El primer reflejo es de resistencia.

Todo tiene que ser superado, y nosotros si conseguimos ser la superación de algo, deberíamos desear con todas nuestras fuerzas que nos superaran igualmente: ninguna generación debe ser esclava de la generación anterior ni de la propia historia de su sangre o de su nación: lo que somos se manifiesta por sí mismo.

El movimiento en defensa de la sangre, de la patria, de la familia, del orden natural, trascienden del propio nacionalsocialismo, pues dichos ideales no son de su propiedad y la defensa de tales valores no se circunscriben a la respuesta ideológico-moral concretada en un tiempo donde Europa se defendió con todo lo que tenía y más, fracasando en un triste y heroico final en una Europa arruinada.

Mal honramos a nuestros héroes del pasado si con paso firme no avanzamos a escribir nuestra propia historia.



Las culturas fuertes no se mezclan. Si las mezclas surge la posibilidad del racismo, de la xenofobia, de eso que llaman intolerancia, pero sobre todo la posibilidad de su destrucción.

Eso que llaman racismo son impulsos naturales y lógicos de los diferentes grupos humanos en pos de la supervivencia de su etnia, cultura o raza. Lo que provoca tantos problemas es forzar a la interculturalidad, a la multiculturalidad y a la mezcla. Es precisamente lo que llaman tolerancia hoy el mayor ejercicio de intolerancia. 

En la modernidad vivimos una inversión semántica de las palabras. Es duro crear discursos en un mundo tan tramposo. 1984 es una lectura obligatoria para entender el mundo actual.



La religión no debería ser asunto de estado. Debería ser asunto de estado apaciguar todo intento de imposición religiosa, ya sea con la fuerza o no. Ha de venir del estado el ensalzamiento de la patria y de la sangre, debe ser el estado, como representante de la nación, que encarna el destino común del pueblo, la máxima expresión de elevados valores nacionales que llenen de orgullo a sus ciudadanos. Eso hoy no sucede.


No hay mayor castigo para el traidor que el destierro y que viva con esa vergüenza toda su vida.


Nada más bello que la diversidad, ya que es de la forma en que se expresa la naturaleza. Y nada más noble que luchar porque toda esta riqueza perviva por siempre, porque hacerlo es preservar la naturaleza, el origen de todo conocimiento verdadero.

Contra la globalización en todas sus formas, por los pueblos y las naciones.

TEXTO DE INTERÉS: 


«La mezcla destruye». Con una afirmación tan sencilla fue como me convertí en un identitario y entendí todo lo racista (en sentido marxista cultural de odio racial) que era. Empecé a amar el mundo en toda su diversidad, a sentir el orden natural de las cosas y eché por la borda, como un lastre que pesaba demasiado, todo igualitarismo. De esto ya han pasado muchos años. Pero aquel instante lo recuerdo, ese despertar: nunca hasta entonces me sentí tan libre en la vida, empezando a amar por primera vez el mundo tal como es, diciéndole sí.

TEXTOS DE INTERÉS: