18 de diciembre de 2014

ADIÓS 2014

Bueno, aquí las últimas reflexiones publicadas del año. A ver en 2015 lo que nos deparan las moiras. Salud para todos.


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Un pueblo esclavo de su pasado es aquel que no lo ha superado, y, por lo tanto, no podrá aprender nada de él.


No te conviertas en lo que los demás digan quien eres.


¿A qué se le llama buscarse la vida? A un marroquí que vive en Algeciras, que no trabaja y al que el estado le da un montón de subvenciones. Encima tiene 5 hijos. Los de izquierdas a eso lo llaman solidaridad.


Yo entiendo que las ideas nacionales en España han sido muy instrumentalizadas por los patrioteros y liberales -y por ello entiendo hasta cierto punto la grima de los izquierdistas-, pero infórmense del nacionalismo en un sentido herderiano, del himno de la segunda república...

El nacionalismo a nivel identitario es la defensa de la propia realidad que define a cada pueblo. Eso no es excluyente, sino claramente diferenciador y choca frontalmente con la realidad igualitarista y universal que nos quieren imponer, y que se impone.


El supremacismo mestizo es una realidad. Ellos son portadores de la universalidad, de la raza humana, por decirlo de alguna forma, es decir, de la Humanidad sin más. No son puros, si eso es posible, pero se jactan de su mezcla. Eso es racismo, eso es la evidencia del racismo real que hoy se preconiza. Pero no se dice, simplemente se muestra, se enseña. Cuando alguien se presenta como el mestizador causa cierto rechazo, y sin embargo el mestizador está ante ti todos los días, inculcándote su ideología genocida, racista, odiadora de la diversidad.

Las razas existen. Cuestionar algo así es como refutar la existencia del sol aunque te achicharre en pleno agosto.




Las religiones del libro odian el amor propio porque se trata de una postura de desobediencia a Dios: se trata de amar, no de amarse. Creer en un Dios abrahámico es ante todo entregarte a él, encadenarte a él. Alguien que se quiere sólo tiene ojos para sí mismo, y amará en la medida en que se ama.

Nada más nefasto que el desprecio a uno mismo.


La tolerancia es un valor para el suicidio. No se trata de ser tolerantes, sino de encontrar el punto necesario de tolerancia. Hasta la democracia busca sus formas de intolerancia, sólo que es tan estúpida que la llama Tolerancia 0. Es mejor eso que autollamarse intolerante.


La libertad de expresión aplicada es una forma de represión. Una cosa es ser libre y otra la libertad, y una cosa es la libertad y otra la libertad de expresión.

El derecho te pone derecho.



El falangismo, ese nido de progres aficionados a la iglesia. España lleva siglos queriéndose matar a sí misma y por alguna razón ahí sigue. No sabemos lo que le deparará el futuro a nuestra querida nación, pero una cosa es clara: de los españoles depende. 




En democracia no hay libertad porque el poder del pueblo no es real, ni es posible: el pueblo podrá ser soberano, podrá expresarse como quiera, pero no será libre de sí mismo, de lo que es y de lo que le hace ser lo que es. Democracia es una forma de poder sobre el pueblo, consiste en cuidarlo como a una bestia salvaje: mientras coma no se quejará ni intentará devorarte, quizá sólo arañe un poco. La democracia aprieta pero no ahoga y si ahoga a alguien los demás estarán tan bien alimentados que verán tu desgracia como un mal menor. Liderar en democracia consiste en tener contentos a la gente a tu alrededor... sea como sea.

Que la gente hable lo que le dé la gana menos de lo que se debe, no explica nada. Que la gente repita y piense lo mismo y a eso lo llamen expresarse libremente no dice nada de la libertad ni sobre una sociedad libre.

En el fondo casi todos piensan lo mismo. La gente está bien amaestrada. Se les ha inculcado lo que es bueno y lo que es malo. El sistema lo ha hecho bien. Se ha dado cuenta que mediante autoritarismo o censura evidente no se consigue nada, y es mejor soltar la mano, trabajar la mente sobre la masa y convertirla incluso en su “trabajador”, en su propia policía civil, de calle, que puede estar en todas partes denunciando al que es disidente de verdad. Al final la mejor forma de dominar a la gente es dándole sensación de libertad, y en eso consisten las democracias liberales.

Vivimos en un estado policial lleno de palabras policía y de denuncias a las ideas. ¿Dónde está la policía, diréis? Tú eres el policía.


Este año he triunfado sobre mí y sobre muchas cosas. ¿Lo han hecho otros sobre mí? No. Yo sigo en pie. No me habéis quitado las ganas de vivir, ¡bastardos!

He vivido muchas experiencias, me han insultado, me han humillado, me han acusado de cosas que no me podía ni imaginar... Sí, he experimentado muchísimas sensaciones, pero sólo habéis conseguido hacerme más fuerte, así que temerme.