19 de septiembre de 2015

LAS IDEOLOGÍAS COMO MODO DE DOMINACIÓN

Las ideologías son para algunos hombres sólo una herramienta cuya construcción está diseñada con ideas mediante las cuales llegar sólo al poder. Es por ello que alguien que se diga Nacionalsocialista o Comunista o Socialista Marxista o Liberal… Debemos preguntarnos: ¿es realmente lo que dice ser o busca simplemente un medio para el poder? Y aunque sea para nosotros mismos, bien deberíamos preguntarnos: ¿las ideologías se conforman para dominar y/o ser dominados o simplemente son modos diferentes de dominación, configuración y estratificación del poder?


Cuando alguien activamente se ciñe a un -ismo no sólo delimita su área de acción y de pensamiento, sino que pierde parte de su personalidad, siendo dominado por unas ideas más o menos bien ordenadas que derivan en ciertos modos de volición, conformando un yo artificial, ideologizado, segregado de la realidad orgánica e inherente del propio sujeto: la voluntad domeñada por el ismo. Por ello el hombre y la ideología entran tanto en contradicción tantas veces, sobre todo con ideologías más o menos antinaturales, que viven en un constante enfado con la naturaleza o que simplemente huyen de la misma calificando todo –paradójicamente- como “construcciones artificiales o sociales”. Así que la ideología construye a la persona, la transforma. Hay que tener cuidado para no ser poseído: el ser absorbido o no por la ideología es lo que distingue al fanático del librepensador.

Por consiguiente podemos llegar a la conclusión de que por lo general las ideologías han contribuido a desacralizar el mundo, en cuanto que lo niegan, en cuanto que son un algo superable para éstos o simplemente transformable; lo cual es algo en común con las religiones abrahámicas, que se afanan en un más allá. Las ideologías basadas en realidades orgánicas no huyen del contexto biológico y de la realidad, y por ello éstas al final trascienden de lo propiamente ideológico, siendo realmente anti-ideológicas, pues se tratan más de una filosofía de vida. Por ello, por ejemplo, el fascismo está más allá de lo ideológico, al ser más un carácter, la esencia de una idiosincrasia común respecto de una realidad orgánica diferenciada o los portadores de un mito, entendiendo mito en un sentido completamente sobrehumanista, forjándose un principio nuevo: aquí el fascismo entraría también más en lo creativo-artístico que en lo ideológico; a mí me gusta entender el fascismo y el nacionalsocialismo como movimientos artísticos, es decir, creativos, depositarios de una nueva vitalidad que crea algo nuevo proyectándose en el futuro habiendo recogido el testigo de los ancestros: un origen. Así que digamos que las ideologías con base orgánica son producto de la personalidad nacional o popular, en contra de las ideologías racionales, que construyen una forma de ser y de estar en el mundo, un rol político alejado de la naturaleza del ser propio de cada persona, pueblo y/o nación y que suelen ser universales o reductoras de todo a lo mismo. Aquí surge entonces una interesante antítesis, un choque muy intenso: ideologías orgánicas o “irracionales” contra ideologías racionales. Ambas tienen muchas cosas en contra y algo en común: una misión.

El ejemplo más claro de ideologías de dominación del sujeto y de las masas son las ideologías racionales. Éstas basan todo en una estructuración de ideas, como ideologías interiorizadas que son, funcionando más como una religión: el marxismo es el ejemplo más claro de tal cosa. Digamos que son esquemas de ojos hacia dentro, substraídos de una pulsión de entrega hacia el mundo, de fluir con la vida, teniendo una inclinación más conducente a la de transmutar todo para que se ciña a lo interiorizado ideológico-racionalmente.


Estas ideologías crean mecanismos en la persona que la hacen interactuar de cierta manera, incluso por inercia. Cuando una persona es poseída por cuatro ideas eje ya funciona por sí sola -ya está ideologizada-, como un coche de juguete al que se le da cuerda. Es por ello que la libertad es siempre ilusoria en un contexto objetivo, por mucho que la gente se sienta libre, pues por lo general la masa vive poseída por un tipo de ideología sin que siquiera lo sepa –es decir, poseída por un tipo de libertad, porque todas las ideologías venden una forma de ser libre-; y actualmente las masas están carcomidas por el fanatismo igualitario universalista o el cosmopolitismo igualitario, especialmente en el mundo llamado Occidental.

Las ideologías irracionales también han servido para dominar a las masas. No por tener en cuenta un contexto biológico y/o étnico (raza más cultura) no han contribuido al fanatismo, a generar poseídos, como diría Max Stirner. Apelar a las emociones, a las pulsiones más innatas e irracionales, también ha servido para la enajenación y la manipulación. Es decir, la exaltación de lo puramente biológico, consustancial a la persona como portadora de un código genético o unas pautas culturales comunes a una homogeneidad, han contribuido igualmente a generar en la persona sentimientos de superioridad desmedida, de exclusividad, que dan de sí una serie de resultados del que se sirve el exaltador. Tal hecho no es menos en las ideologías racionales, esa sensación de elevación, de sentirse especial por la pertenencia a.

Ahora bien, hecha la distinción entre ideologías racionales e irracionales, ¿no han podido ser éstas objeto, medio o herramienta para alguien para dominar y llegar al poder? Imaginaros una persona soberana, no poseída, que simplemente haga uso de la ideología para llegar al poder a toda costa, que le dé igual ser comunista o liberal, lo que sea; que se trate de un mero oportunista que quiere dominar a las masas mediante la ideología que por cualquier razón sea más permeable en ese momento. ¿Los líderes liberales son realmente liberales, han sido comunistas los líderes comunistas, eran nacionalsocialistas los nacionalsocialistas? Y es más: ¿el liberalismo no surge para dominar las masas burguesas o como consecuencia de éstas, que necesitaban su corpus doctrinal para movilizarse? ¿No surge por iguales motivos el marxismo respecto el trabajador, el fascismo respecto los pueblos y el anarquismo respecto al hombre errante? Estas cuestiones no son baladí, siempre escuchamos que nunca hubo auténtico comunismo, incluso que nunca hubo auténtico nacionalsocialismo, incluso los neocons dicen que hoy no se puede hablar de auténtico liberalismo. Yo me pregunto, por humildad intelectual, ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Cómo podemos evaluar que un líder bolchevique llevó a cabo siempre una estricta política marxista? ¿Cómo podemos evaluar que un liberal ha llevado a cabo al cien por cien un liberalismo estricto? Tales cosas son complicadas de avaluar porque al final siempre las ideologías y el guion que marcan los acontecimientos no coinciden, o mejor dicho, es posible que el curso de los acontecimientos imposibilite la consecución de ciertas políticas. Al final el poder se basa, por lo general, en cuestiones y soluciones meramente inmediatas y prácticas, sobre todo en los estados democráticos; o simplemente en los modelos de estado modernos, donde los estados son meros sirvientes de entidades supranacionales.

PROPAGANDA CON MENSAJE E IDEOLOGÍA
Asimismo, redundando en lo anterior, ¿no son las ideologías formas de canalización de los movimientos sociales? Desde este sentido las ideologías son meramente herramientas contextuales, por ello el marxismo está superado hoy, al menos en los países del primer mundo o más o menos desarrollados con una clase media estable o creciente donde no se dan las condiciones objetivas propias para la realización marxista en un sentido económico, que si existían en el siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Y enfaticemos en el plano económico, pues hoy la lógica del marxismo se reproduce en otros aspectos, más bien morales y culturales. Sin embargo, si se dan las condiciones objetivas para el desenvolvimiento óptimo del liberalismo, tanto en el siglo XIX como en el XXI, observando que el peso del estado ha disminuido y ha crecido la clase burguesa, que hoy podemos identificar con las clases medias, junto con las libertades de comercio y circulación de bienes. Además, la clase obrera se ha visto mermada, quizá por inoperancia sindical y política y desmantelamiento del tejido industrial, pero sobre todo por la terciarización de las masas trabajadoras. Ha existido un fenómeno de éxodo al mundo burgués o pequeñoburgués del mundo obrero. Y es que sin duda hoy Marx no escribiría el tostón de El Capital o El Manifiesto Comunista junto con Engels tal como se formuló en el siglo XIX, pues atendiendo a la realidad objetiva actual, a la realidad contextual, hoy no tendría cabida. Hoy los choques de contradicción sociales son supranacionales, transcienden de lo meramente clasista, siendo más bien un choque de valores, completamente ontológico y epistemológico. ¿Será por ello que el marxismo se ha reproducido en la lucha metapolítica, mediante lo que conocemos como marxismo cultural? Es en ese terreno donde el marxismo hoy tiene sentido, como generador de nuevas lógicas y mecanismos alejados de la economía -donde gobierna el amo liberal-, como generador de contradicciones y de pseudo-clases oprimidas y/o de exclusión, transformando la sociedad, generando construcciones sociológicas artificiales y rupturistas. Hoy las fuerzas en contradicción viene bien mercadas entre elementos globalizadores (donde han convergido liberales y marxistas) y elementos antiglobalización (ideologías de tercera vía).

Para concluir no podemos soslayar a las religiones como movimientos completamente ideológicos. En realidad no distan mucho de las ideologías. Hay un mensaje de fondo y unas pautas a seguir. Por ejemplo, muchos eruditos, no sin razón, califican al cristianismo como el bolchevismo de la antigüedad. Y siguiendo la dinámica de este artículo tal religión triunfó con un mensaje de salvación y de liberación (no de libertad), de ayuda a los débiles y necesitados, en un contexto de sistema esclavista. Así que el cristianismo no fue ajeno a una situación contextual. Al final todo es hijo de un tiempo concreto, de un contexto propio. Y dicho todo esto creo que resulta complicado decir con convicción “Yo soy libre”. Sí, es difícil creérselo, pues en el fondo hay mucho que nos encadena, queramos o no. Nuestro ser trascendental está tan dominado por las ideas como nuestro ser físico lo está del corazón y el cerebro.■

TEXTO RELACIONADO: 
- LA CONSANGUINIDAD IDEOLÓGICA

10 de septiembre de 2015

EL SUICIDIO DEL HOMBRE EUROPEO

Europa no se muere de forma natural, 
ni la asesinan directamente, 
simplemente se está suicidando con asesoramiento
(daorino)

Cuando soy receptor de cualquier medio de comunicación percibo cómo intentan comerme el cerebro con ciertas ideas clave: la tolerancia radical, la autonegación de una identidad propia (del europeo, pues “somos mezclados”, “somos impuros”, “somos hijos de mil padres”…), la veneración del mestizaje y de la inmigración, la victimización de la mujer y el igualitarismo en todas sus formas. Tal cosa resulta escandalosa ya en ciertas cadenas de radio públicas donde directamente se da asesoramiento al inmigrante para regular su situación, por ejemplo. Criticar todo esto, es decir, poner lo que ya he puesto, será para el adoctrinador del sistema de valores imperante un alegato fascista, de intolerancia, completamente nazi, hasta me acusarán de ser un asesino. Pero el texto no ha hecho nada más que empezar.

Así que existe un trabajo activo por parte de los sectores sociales y económicos dominantes en que se asimilen ciertas ideas que de alguna u otra forma benefician al sistema en pos de su misión universal, “unificante”, pero que perjudica seriamente a la identidad de los pueblos, y por ende de las personas, que se someten a confusión, a desubicación.

Mientras miles de autóctonos han sido despojados de sus viviendas y dejados
a su suerte en el paro los países europeos dan la bienvenida a miles de
extranjeros-refugiados sirios, a quienes se les dará asilo con todo pagado.
¿Refugiados económicos o caballo de Troya del ISIS? O más bien las dos cosas.
Todo va dirigido a un fin de adoctrinamiento. Hoy dominan las ideas y las inoculan desde la televisión hasta en la escuela. Quizá sea aventurado decir que si el hombre recibe una educación no es para educarlo, sino para domarlo, para hacerlo libre bajo la idea que el sistema tiene sobre la libertad. Te enseñan a ser libre, no a que seas libre. Puede que en la Edad Media las personas estuvieran menos manipuladas, o al menos no tanto por las ideas, sino por la necesidad (el hambre) y la inevitabilidad (la guerra). Al no tener la gente tanta cultura academizada las relaciones personales y la sabiduría popular tenían mayor peso. Por eso ciertos elementos idiosincráticos como la nobleza o la lealtad, es decir, componentes más humanos y dignos, cuando hoy sólo hay intereses comunes, en un sentido ideológico y económico. Con esto no bendigo la ignorancia, sino que denuncio el hecho de que la educación y el conocimiento enseñados no te hacen necesariamente ni más inteligente, ni más consciente. Que puede, en definitiva, que un leñador del siglo V, que no ha visto una escuela en su vida, que ni sabe lo que es un profesor, sea menos manipulable y tenga más dedos de frente. Esto es especulación, por supuesto, pero es que llevo tantos años sin ver un acto libre en una persona…

Pues bien, cuando escucho algún medio de comunicación veo un gran esfuerzo para conseguir que se asimile la inmigración y otros elementos considerados de exclusión. Cuando las instituciones o los medios de comunicación nacionales no sirven a las personas que debieran dirigirse, a los autóctonos -fácilmente manipulables ante cualquier imagen que dé pena o lástima-, y se convierten en transmisores de una moral al estilo de una ONG fraternalita o radicalmente solidaria, algo va muy mal. Cuando lo prioritario es algo externo a nosotros… algo va muy mal. Cuando los medios de comunicación sólo te enseñan lo que tú tienes que ver, no lo que ocurre realmente, algo va muy mal. La famosa imagen del niño sirio en la playa turca ha conmovido a todo el mundo, y ven la necesidad de tomar acciones, pero se olvidan de su vecino, o del hijo de su vecina, que no pueden llegar a final de mes, que pasan hambre: eso no existe porque no lo muestran en los medios. Es el Mito de la Caverna de Platón, que siglo tras siglo adquiere mayor significado, más en nuestra sociedad del espectáculo. Y si a algo encamina toda esta reeducación y adiestramiento social es al olvido de sí, para ser pura entrega, abnegación en su sentido amplio y más perfecto, al menos si se trata de jugar con el dinero que no es propio. Al final algo es seguro, los países europeos no sólo han perdido soberanía, también el arraigo a su propia identidad, a lo que les define como lo que son. También parecen haber renunciado a defenderse.

EUROPA DICE SÍ A SU DESTRUCCIÓN FÍSICA
Los europeos viven en un proceso de descomposición, más o menos avanzado según que naciones todavía con mayoría caucásica. El sino de Europa, si nada ni nadie lo remedia, estriba en dejar de ser europea para convertirse en una mera referencia topográfica. Y todo será por la rendición del hombre europeo, que se ha vendido a unos ideales universales que lo aniquilarán, física y espiritualmente. Y no será por culpa de nadie más que del europeo, que busca su muerte, y además activamente, pues se niega a sí mismo. Es la sensación que tengo y a ciencia cierta es algo muy real, que sucede. Es fácil verlo si eres identitario. Los demás o no lo ven o no quieren verlo, o lo niegan o trabajan para que el desastre se consuma.

Desgraciadamente, la resistencia que podemos hacer es escasa. Toda actividad encaminada al hecho digno de resistir será reprimida, ya sea mediante censura mediática, no pudiendo proferir nuestro discurso, o mediante la condena moral exclamándonos con palabras policía, o simplemente pisándonos con el trabajo metapolítico marxiano cultural, que ha reconvertido los valores de lo que llaman la Europa Occidental, dinamitando sus antiguos pilares para cimentarla sobre otros no tan distintos, pues al fin y al cabo son igual de judeocristianos. Tal vez la modernidad parezca menos conservadora pero los valores de piedad, lástima, pena, es decir, todo lo derivado de la mala conciencia y de sus sucedáneos, están ahí. Y a pesar de todo parece que hay un despertar nacionalista en Europa, sin duda forzado por el peso de la realidad, un azote que hace que la gente vaya despertando de su profundo sueño. El tiempo dirá. Las parcas tejen fino.

En la modernidad observamos cómo neoliberales y neocomunistas se han aliado. Sus discusiones son por matices. Se han aliado, intencionadamente o no, en base a una serie de valores y de objetivos comunes. Ambos defienden por ejemplo la inmigración a capa y espada, y lo hacen de forma tan dogmática que no admiten réplica. Es que no se paran ni a discutirlo. Lo máximo es proyectar proclamas difamatorias contra toda obstinación hacia sus tesis, que convergen en el igualitarismo, el totalitarismo de la igualdad. La igualdad, otro dogma que no se puede cuestionar. Tenemos que ser todos iguales, pero en la práctica lo que hacen es igualar, y desgraciadamente siempre a la baja. Así que en cuanto a dogmas se refiere, el defensor de los valores de la inquisición moderna no admitirá discusión, preferirá la descalificación, pues bien saben que deben reprimir el discurso de la resistencia identitaria europea, que va contra sus terribles objetivos, a nivel monetario y ético, y contra su cosmovisión universal igualitaria para con la especie humana. No, no quieren el debate, y si lo llevan a cabo invitarán a un memo para ridiculizarnos o crearán un debate asimétrico de muchos contra uno para que el mensaje no llegue claro. Saben que una guerra argumental cuerpo a cuerpo justa, en pugna dialéctica, la tendrían casi perdida, porque saldrían a relucir su auténtica cara, que revisten de solidaridad, buenas intenciones y amor al prójimo.

Es inevitable preguntarse por qué quieren acabar con Europa y por qué el europeo lo acepta. No es una idea conspiranoica, sino una realidad palpable. A fechas actuales, septiembre de 2015, no sólo se ve más claro, sino que asusta casi ese deseo del europeo por acabar consigo mismo. Toda esa propaganda que hace culpable al hombre blanco de todas las desgracias del mundo y de la historia han hecho su mella, y con ello vemos el gran poder de la mala conciencia. Lo que ya denunció Nietzsche en el siglo XIX hoy adquiere dimensiones más dantescas aún. Así que seré claro, ¿qué ha pasado? Más de dos mil años de judeocristianismo, una cultura judeocristiana que dinamitará a Europa, que la matará de culpa, de pena… porque parece que el europeo no puede con el peso de su historia. Las naciones europeas tienen su pecado original en la historia, así parece que nos lo quieren hacer ver. ¡Eres culpable por nacer europeo de todo lo malo ocurrido en la historia de Europa! Esta moral ha socavado el espíritu europeo y la ha convertido en una buena y fácil presa para toda la propaganda que lanzan contra nosotros. ¿No merecemos vivir? Aunque puede que haya otra explicación a todo esto: la venganza contra Europa por rebelarse durante los años veinte y treinta; ¡y desde que Europa perdió la II Guerra Mundial todo son represalias!

Esta realidad, que la masa desconoce generalmente, aunque vive inmersa en la misma, requerirá de un gran esfuerzo metapolítico. El enemigo lo tiene todo, ¡todos los medios a su disposición!; sin embargo nosotros tenemos el discurso y el peso de los acontecimientos, que nos darán la razón.


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- EL EMPOBRECIMIENTO CULTURAL
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5 de septiembre de 2015

LA MUERTE FÍSICA Y ESPIRITUAL DE EUROPA

El dolor y el sufrimiento han hecho más cosas buenas por el hombre que los placeres, que devienen en vicio.



Las ideologías son para algunos hombres sólo una herramienta cuya construcción está diseñada con ideas mediante las cuales llegar sólo al poder. Es por ello que alguien que se diga Nacionalsocialista o Comunista o Socialista Marxista o Liberal… Debemos preguntarnos: ¿es realmente lo que dice ser o busca simplemente un medio para el poder? Y aunque sea para nosotros mismos, bien deberíamos preguntarnos: ¿las ideologías se conforman para dominar y/o ser dominados o simplemente son modos diferentes de dominación, configuración y estratificación del poder?


Los medios de comunicación no deberían tener derecho a la libertad de expresión. En realidad nadie debería tenerla. Lo que debería haber es una obligación para decir la verdad, para ser objetivo. Libertad de expresión significa también que puedo mentir libremente. ¿De verdad queremos entonces libertad de expresión?



Al final el tolerante es el más intolerante. Pero se cree tolerante.
Al final el luchador por la libertad es el que menos lucha por ella. Pero dice que lucha por la libertad.
Al final el que lucha por la verdad es el que más la oculta. Pero dice que lucha por la verdad.
Al final es quien lucha contra la guerra el dispuesto a ir a la guerra contra la guerra. Pero dice que está contra la guerra, que es pacifista.
Al final…
Este es el mundo moderno. Contradictorio porque sí. Sin lógica ni razón ni sentido consecuente. Sea ésta demostración suficiente para delatar la escenificación de locura y esquizofrenia de la Humanidad.


El europeo de a pie vive como si no tuviera identidad propia, como si sus fronteras debieran ser de papel o inexistentes. Aires de suicidio colectivo. En ese sentido envidio al judío, tiene un país llamado Israel que masacra a otro pueblo, defiende sus fronteras y nadie les dice nada por miedo: conseguir que te teman es poder. “No me critiques, antisemita...”, dirán, que si “los seismillonesdejudíos”... bla bla bla...

A Europa le han perdido el respeto. El europeo debe defenderse: de la propaganda, de la prensa, de las multinacionales, de nuestros propios gobernantes, de la banca... ¿Pero qué hace? NADA.


En los últimos siglos el islam ha matado más árabes que los malvados occidentales. Fin.



Aludir a los sentimientos más humanos de la persona para conseguir fines perversos supone una de las prácticas más crueles, malvadas y sin escrúpulos de la modernidad. El siglo de los derechos humanos será recordado, paradójicamente, como el más inhumano de todos, como obra de un asesino en serie que hace que la gente se mate entre sí y/o que sufra lentamente, ya sea en sus propias carnes y/o en la de otros, recibiendo pena: martirio espiritual, flagelos emocionales.


Europa vive en el martirio, en la más ruinosa abnegación, como si le debiera algo al mundo, como si tuviera una deuda impagable, una culpa de la que no sabe ni puede desprenderse. El cuadro psicológico de Europa y del hombre europeo es el de la depresión. Su espíritu de sacrificio actual le dicta que debe consagrar todo en pos de la Humanidad, es decir, que debe inmolarse por entera, muriendo en pos de una idea abstracta. Al final Humanidad significa un mundo sin el ímpetu europeo, y será a pesar de todo un mundo gracias al mismo; un mundo sin europeos donde sobrevivirán todos los demás pueblos o, seguramente, ninguna identidad, ningún pueblo, sólo la Humanidad y la cultura con testigo universal que consiga dominar todo.

La consecución de la Humanidad, la consecución de un mundo Humano, con sólo un tipo humano, significa reducir todo a una cosa. El UNO es ajeno a la diversidad, ajeno a la multiculturalidad, ajeno a la interculturalidad, ajeno al respecto y a la tolerancia. Sin embargo esa convergencia mundial al UNO nos la venden como tal, y como algo positivo además.

¿Alguien entiende lo que digo? ¿Alguien más lo ve o simplemente estoy loco?



Lo único bueno de la guerra es que limpia la humanidad. Ya lo dijeron los futuristas. Y es así. En un hombre, en una tribu, en un pueblo… sólo debería haber dos estados, o luchar o prepararse para luchar. Nada grande se ha hecho sin escudos, lanzas, arcabuces, fusiles… Las armas son condición indispensable para toda cultura. Pero Europa es el ejemplo de una cultura que se muere, física y espiritualmente. Pero siempre queda alguna posibilidad. Dejemos ahí esa esperanza… que no es tal, es que siempre queda alguna posibilidad.


La muerte física de Europa


A 5 de septiembre de 2015.

Europa convulsionada, muriéndose de pena viendo a “pobres refugiados” que emigran a Europa huyendo de guerras de las cuales los ciudadanos europeos se sienten culpables. Rendición espiritual de Europa, nada de resistencia, gobernantes inútiles que no enseñan los dientes ni se hacen respetar. Europa es una ramera facilona, tonta y barata.

El mundo empieza a configurarse para una Tercera Guerra Mundial, Estados Unidos, Israel y sus grandes aliados nos convertirán en su campo de batalla. El Estado Islámico toma posiciones en Europa en forma de refugiados, que se sumarán a los millones de musulmanes ya colados en Europa, y a sus células. Tiempo al tiempo. Ya hay disturbios, lo siguiente es la guerra.

Y sin embargo la guerra será una oportunidad. Una oportunidad con dos posibilidades, una buena y otra mala: o la definitiva destrucción física y espiritual del hombre europeo o el regreso de una Europa victoriosa y soberana, brújula que marque el rumbo de los hombres.