21 de octubre de 2015

LA CONSANGUINIDAD IDEOLÓGICA

El laberinto de las ideologías


Cuando hablamos de consanguinidad entendemos parentesco, ius sanguinis. En relación a las ideologías es obvio que no podemos hablar de lazos de sangre pero si de ciertas relaciones de parentesco o de similitud de carácter idealista.

Las ideologías conforman un conjunto de ideas que requieren para su formulación de un ideólogo, séase una cabeza pensante: el emisor. Pero el ideólogo no es más que receptáculo consciente de un contexto y de una serie de demandas de la época procedentes de quienes serán la masa a moldear, que en bruto lo constituirán toda la sociedad, pero netamente sólo los adheribles a la doctrina formulada por el ideólogo. El contexto es asimismo el caldo primitivo de una ideología, por lo que podemos sintetizar así: el ideólogo consciente transforma el contexto en ideología, los receptores reciben la doctrina y se adhieren o no, siendo el medio para el fin o la realización misma de la ideología formulada.


Las ideologías que conocemos, al surgir de un mismo contexto humano, que devienen cambiantes según los acontecimiento y las imposiciones de una u otra, permutando el contexto (las ideologías como generadores de contexto y/o de realidad objetiva), tienen muchos elementos en común. No por ello las distintas ideologías tendentes son idénticas, pero podemos hablar de cierto hilo conductor que las une, ¡que une a todas!, ya sea por acción/reacción o por afinidad/repelencia.


El esquema de más arriba quizá resulte chocante, sobre todo para los más fanáticos que no conciben cierto “ius sanguinis” entre los diferentes ismos. Las líneas que unen cada ideología pretenden crear una especie de árbol genealógico de parentescos entre los paradigmas doctrinales de la Edad Contemporánea hasta hoy. Como se ve, el denominador común es el capitalismo, como madre de las dos grandes ideologías de la modernidad que hacen uso del mismo: el liberalismo y el socialismo (marxista). En el centro, el fascismo, como elemento reaccionario de esas visiones materialistas. Cabe aclarar que defino capitalismo como la forma del uso de los capitales como fin mismo y a la concepción materialista, siendo esta visión diferente a lo que podéis encontrar en los diccionarios o enciclopedias, que circunscribe el capitalismo exclusivamente en funciones tendentes a la propiedad privada de los medios de producción, entre otros detalles.

Sé que el esquema puede reinterpretarse y rehacerse, no es algo absoluto. Por ejemplo, el presocialismo científico o utópico bien podría descifrarse como un algo aparte por su originalidad o colocarle otros lazos, ya que entre los utópicos se mezclaron todo tipo de intelectuales, desde industriales a filósofos, y con ello ideas que van desde aristocráticas a socialdemócratas y elementos propios del liberalismo. El socialismo utópico, por su originalidad y formulaciones para la reestructuración social, bien merecen un estudio pormenorizado autor por autor y no mofa: y lo de autor por autor debe tornarse con la mayor seriedad, porque el socialismo utópico se caracteriza por no ser monolítico, como puede decirse de lo anterior. No obstante las ideas de éstos influirían en las ideologías posteriores en elementos como el cooperativismo y el colectivismo. Por lo tanto, esto no pone más que de relieve la complejidad a la hora crear/generar un árbol genealógico sobre las ideologías que nos ayude a interpretarlas desde un punto de vista amplio, holístico; más hoy, pues bien sabemos de las fusiones de concepciones que a priori pudieran parecer antagónicas.

Otro detalle importante sería señalar que el marxismo es reacción frente al liberalismo y que por lo tanto bien podría extenderse una línea roja del socialismo científico al liberalismo, lo mismo que se puede observar esa línea en el fascismo, como reacción ante las dos ideologías materialistas, como ya se ha dicho anteriormente.

Hay elementos ideológicos que parecen cruciales, por ejemplo en su recepción; ¿a quién va dirigida cierta ideología: al sujeto aislado o a la colectividad misma?


¿O las ideologías son de un carácter orgánico o globalizante?


Asimismo, las ideologías, a grandes rasgos, tienen siempre una doble dimensión. Primeramente la económica, pues todo sistema ideológico debe tener una maquinaria de producción sobre la que sostenerse; la otra es la ética, que concierne a los valores y a la moral de la ideología pretendiente al dominio, cuyo objetivo son las conciencias. Ambos polos son indivisibles si tratamos una ideología en toda su radicalidad para su análisis. Ya sabemos que la realidad se presta a tener que hacer matizaciones, pues lo que es absoluto para la Razón no lo es para la vida misma, que se muestra no en absolutos racionales, sino en evidencias, cosas que son por sí mismas.

La desmitificación de las ideologías, que es lo que hace en parte este esbozo, hace que me incline más a la acción que al propio valor ideologizado. Las personas con ideología actúan en función de un programa y de unas ideas en comunión con una praxis rígida y por lo tanto no son libres ni pueden dar respuestas de forma inmediata y sin mala conciencia a las necesidades de las personas si ello confiere traicionar la doctrina; ni podrán generar grandes eventos a largo plazo sin dramatismo, pues tenderán a tener que luchar contra las propias contradicciones que les ponga por medio el baño de realidad. La ideología coarta el accionar, es decir, la volición política. Por lo tanto un político debería actuar des-ideologizado, lo que no quiere decir sin metas ni objetivos ni unas ideas claras, simplemente por encima de las ideologías parciales y racionales, las que dividen la realidad para crear/imponer una propia donde poder desenvolverse bajo sus propias leyes formuladas.


Yo definí la izquierda y la derecha como la moral política (ver texto relacionado: aquí) e hija del mismo fenómeno, por ello de alguna forma estar por encima de ello podría ser denominado amoralismo político. Eso quiere decir no valorar las ideas en función de buenas o malas, decir que no tengo que elegir hacia un lado o hacia otro y que hay una opción de librepensamiento político, de actuar de forma natural, es decir, sin dogmas que determinen criterios y decisiones, sino todo bajo una mentalidad netamente realista

Es posible que este texto puede ayudar a superar ciertos traumas y a entender ciertas paradojas ideológicas, como mínimo ser provocador o revulsivo intelectual. Al final todo es muy sencillo o al menos no tan complicado, nada se puede entender sin la causa que lo origina. El marxismo existe gracias al liberalismo, por lo tanto, forman un mismo fenómeno, son parte de un mismo contexto: sin ambos tampoco existiría el fascismo. De igual manera existe consanguineidad entre el sionismo y el nacionalsocialismo. El segundo no existiría sin el primero: el nacionalsocialismo es por lo tanto gracias a la existencia del judío lo mismo que el judío sionista se justifica hoy por la existencia pasada del nacionalsocialismo. E yendo más lejos, ¿acaso no fue el nacionalsocialismo la aplicación del sionismo en el pueblo alemán? ¿No implica el reaccionarismo consanguineidad ideológica? Al final va a resultar que el nacionalsocialismo es hijo del judío nacionalista, quienes perseguían la tierra prometida tanto como el nacionalsocialismo su espacio vital, la defensa del pueblo elegido tanto como el nacionalsocialismo la raza aria. Por lo tanto el sionismo es la fuerza creadora del nacionalsocialismo, el mecanismo de empuje que hace que el pueblo alemán reaccionara ante lo que se consideraba la amenaza. Son las paradojas ideológicas, las relaciones de parentesco.

Pero claro, como la ideología tiene dos vertientes, la política y la ética, que confiere a los valores, los hilos conductores -los parentescos- pueden venir de los dos elementos o de uno. Pero es difícil no encontrar elementos afines entre las ideologías.

Así que adentrados en este laberinto, ¿cómo salir de él? La política encierra en sí misma un enigma, es la búsqueda del hombre de una forma para gobernarse a sí mismo y a todos los demás. La política es gobernar y cómo gobernar, es mandar y cómo mandar, y por lo tanto dominar, dominar algo, ¡y cómo dominarlo! En las ideologías la libertad es su propia formulación, algo al servicio de un fin. Todo lo demás son boberías.■


TEXTO RELACIONADO: 
- LAS IDEOLOGÍAS COMO MODO DE DOMINACIÓN

18 de octubre de 2015

LA HISPANIDAD ES LA DEFENSA DEL GENOCIDIO REAL EN LAS AMÉRICAS

UN PUNTO DE VISTA IDENTITARIO O ETNICISTA

El falangismo basado en la hispanidad surge de parámetros igualitaristas y universales: todos unidos bajo una misma visión del mundo. Católicos en lo universal con habla hispana, eso es la hispanidad, además de sentir a España como la madre patria y centro del mundo. Franco nació, vivió y murió bajo esta visión, él nunca fue racista tal como la gente lo entiende, si acaso fue antirracista… y como la gente lo entiende hoy. Fue un dictador, pero lo fue con la biblia en la mano y con la iglesia en la oreja; y la moral de aquellos que llamamos “progres” no es que sea muy distinta, se asemejan en la universalidad y en su ética piadosa y paternalista: cuando se dicen antifranquistas niegan parte de lo que son. Un identitario no puede ver sino con repudio tal visión; todo igualitarismo, todo universalismo, debe ser visto como una amenaza a toda la diversidad, a todas las realidades diferenciadas, a toda la riqueza humana de nuestro planeta. 
por Daniel Aragón Ortiz


Con el "descubrimiento de América" por parte de los españoles la historiografía entiende que se da como inicio a la Edad Moderna. Dicha edad concluye con la Revolución Francesa. Así acotan el tiempo histórico los señores académicos.

Sin duda la conquista de América fue una de las más grandes aventuras humanas acontecidas en la historia contada. Grandes proezas, heroicas batallas y portentosos hombres murieron y lucharon en pos de la consecución de las américas y la liberación de tantos pueblos dominados por los grandes imperios que allí ya existían; aunque bien sabemos que liberar significa imponer al liberado tu libertad, porque la libertad sólo es real cuando sirve a algo: cuando se habla de la libertad en abstracto se habla de nada. Torno a todo ello muchos se dedicaron en redactar y extender la leyenda negra. Entre ellos muchos ingleses y criollos enfadados, pertenecientes a la masonería, que querían el poder de las tierras americanas para sí. Por lo tanto la Leyenda Negra no son más que mitos de una mentira bien formulada, o, mejor dicho, propaganda (sobre todo inglesa, quienes bien deberían estar callados) de la época y de siglos venideros que adquiere fuerza en los movimientos indigenistas de hoy y en algunos estados sudamericanos, como Venezuela, donde en lugar de celebrar el Día de la Hispanidad se conmemora el día de la Resistencia Indígena; al menos desde 2002 por gracia del chavismo. A su vez celebran a su amado criollo Simón Bolívar, descendiente de vascos y masón. Pero de esto habría mucho que contar, sobre todo sobre el odio racial hacia el español.

Pero yo no escribo ahora para defender la hispanidad, la conquista, y todas esas heroicidades y mitos positivos que celebran algunos despistados identitarios y unos cegados nostálgicos del franquismo, católicos y puteros caribeños (que ya poca solución tienen), que para nada sirven para un movimiento identitario y realmente valedor y defensor de España. Yo estoy aquí para afirmar que la Leyenda Negra es falsa porque no ha sido sino con los españoles que América del Sur vio algo de luz y buen trato, pero también para afirmar que hubo un genocidio real, perpetrado por los españoles de la mano de la moral cristiana, siendo los forjadores de las realidades hoy dominantes, propagando ese ánimo de mezcla y de odio a sí mismos, siendo pioneros en la globalización, en la idea de progreso… Aunque sólo había un detalle que casi hace que el fenómeno moderno del crecimiento de la hispanidad en la Edad Moderna no fuera del todo moderno: la fe por encima de la razón. Quizá esta realidad histórica hiciera ver a los españoles como elementos retrasados, oscuros y sin un rumbo claro que no fuera el de los cielos, y sin embargo los españoles dominaron el mundo durante siglos.

Los indigenistas se basan en elementos identitarios para dar fuerza a la resistencia contra lo que ellos dicen que resisten y contra aquello que dicen que luchan. Muchos izquierdistas y progres hacen lo mismo para defender a los indigenistas y otras realidades diferenciadas. Torno a ello no hay más que odio a España. Un izquierdista te defiende el indigenismo y al pueblo saharaui y a los cinco minutos la mezcla de razas y de pueblos como algo enriquecedor y necesario. ¿Ven la incoherencia?


Así que bien, los españoles cometieron genocidio, y sólo de una forma, haciendo el amor. El propio Juan Carlos Monedero dijo que la raza es un elemento de exclusión que se elimina haciendo el amor. Eliminar una raza es genocidio. ¿O no lo es? Quizá el cacao mental del izquierdista no asuma lo que digo. Los españoles llevaron a cabo la destrucción física de otros pueblos mediante el mestizaje. Esa práctica de la modernidad que hoy "todos" asumen como positiva tras años y años de propaganda y de obligarnos a asimilar lo extranjero, que hoy se ve de lo más positiva y enriquecedora. ¿Acaso esos pueblos indígenas se resistían al enriquecimiento cultural y a la renovación de la sangre tras siglos de endogamia, que dicen que es malísima? Por lo tanto, mi afirmación es, en clave identitaria, que sí, que los españoles cometieron genocidio, genocidio racial; y al parecer no fue efectivo, no tanto como el de los ingleses: pues éstos no hicieron mucho el amor. Pero en clave moderna, utilizando el lenguaje políticamente correcto, ¿podríamos afirmar cierto racismo y cierta intolerancia en esos indígenas que se resistieron y que se resisten a perder hoy su identidad e idiosincrasia, su ius sanguinis y cultura? ¿O se deben usar diferentes varemos para calificar, valorar y condenar ciertos contextos? Cuántas paradojas.

También hubo otro despojo importante a aquellos habitantes de América: su cultura. La etnicidad tiene dos elementos, el primero ya ha sido comentado: el racial; el segundo es el cultural. El catolicismo, con una visión universal y única de entender el hombre, mató a aquellos dioses de la América del Sur y los postró ante la cruz cristiana. Quizá esta cruz arrancó de barbarie (como los sacrificios humanos) a aquellas tierras, sí, pero propicio otro tipo de barbarie, quizá más sádico. ¿Pero era necesario todo lo demás? ¿Así que se les despojó a aquellos habitantes “originarios” de su cultura? Sí.

En definitiva: ¿fueron los pueblos americanos del sur despojados de su identidad? Sí. Por lo tanto la Hispanidad no es más que la celebración de un Genocidio que ha dejado a un continente completamente amorfo y que difícilmente encontrará unas raíces sólidas que los unan más allá del catolicismo, el patriotismo, el amor al Estado o a unas banderas de origen masónico, hijas de la emancipación dirigida por la voluntad de ciertos criollos, generalmente.

Y hoy en España muchos se dan golpes de pecho defendiendo la hispanidad, defendiendo el mestizaje hispánico, defendiendo ideas, en consecuencias, anti-identitarias y antiespañolas, por derivación antieuropeas. 

En España es necesario un movimiento identitario fuerte que mediante un trabajo metapolítico dé la respuesta a sujetos políticos que sean capaces de dar el giro necesario al nacionalismo español, alejándolo de la caspa, del franquismo, de las falanges, del área y de todo lo que sabe rancio y a ultratumba.

Y la paradoja de todo esto es que a día de hoy una inmensa y abrumadora mayoría de personas condenan al Imperio Español de/por algo que ahora mismo esas mismas personas defienden y aman con un entusiasmo tan elevado, que hasta el Dios más ególatra se ruborizaría. Pero esta realidad es desconocida y por lo tanto el Imperio Español no puede ser amado.

El Imperio Español aplicó las mismas fórmulas que hoy aplica cualquier forma dominante globalizadora: reducir todo a lo mismo. A mi parecer tal fórmula no es novedosa de la modernidad, pero no fue hasta entonces que adquiere dimensiones realmente globales.


Textos relacionados: 

13 de octubre de 2015

SUDAMERICANOS Y SOBERANÍA Y LIBERALES...

Esos progres sudamericanos que odian a España, que están todo el día con el genocidio español en América en boca -¡y que es falso!-, cuando España llevó allí enriquecimiento cultural, multiculturalismo, interculturalismo, economicismo global y mestizaje; es decir, esas panaceas universales de la modernidad que una vez esos sudamericanos han soltado la bilis que tienen para ese día contra España, defienden. Que había malas condiciones laborales y abusos, ¿y qué querían? Las condiciones no eran buenas ni en pleno siglo XX en una mina española y los abusos en la propia Europa eran y son constantes.

Dicho esto, yo como español no puedo ver como acertada –en un sentido puramente histórico- aquella aventura española en América que alguna vez califiqué de "aventura de puteros caribeños", que ha traído más mal que bien para los peninsulares ibéricos, y más bien que mal para los liberados americanos de los grandes imperios que allí habían. ¡Oh, Isabel!, ¡católica!, tú les hiciste libres, tú aboliste la esclavitud allí antes que ninguna potencia europea y ¡así te lo agradecen!

Tantas universidades que se hicieron en América para nada.



El autor de PostNihilismo, Raul Ascaso, ha observado al capitalismo como objeto de Mal Absoluto, algo contra lo que todos van, y por ello se erige como defensor de tal forma económica y ética, que transforma y crea mentalidad y valores. Lo que no se ha parado a pensar es en quiénes de los que se dicen anticapitalistas lo son y no lo son. Porque cuando un marxista o un izquierdista dice que es anticapitalista no lo dice de verdad, pues el marxismo es capitalismo: la lucha por los medios de producción. Y el izquierdista sin más, donde entran muchos, es un liberal por la defensa social que hace solidaridad con el dinero de otros.

Luchar contra el capitalismo es mucho más que luchar contra la sociedad del dinero. Es luchar contra el mundo materialista, es luchar por un mundo donde los valores realmente importantes estén por encima del mercado, el dinero y las propias cosas, objetos inertes, sin vida. El capitalismo es el culto a la muerte.



Genial. Los liberales robaron la fe del obrero para darles Razón y de esta forma enseñarles que Dios era el dinero.


Por desgracia los movimientos de liberación o emancipación han supuesto en muchos casos alejar a los hombres de las cosas importantes de la vida.


El nacionalsocialismo, producto alemán, es la respuesta al sionismo, lo mimo que el marxismo lo es del liberalismo económico. Por ello sionismo y nacionalsocialismo son parte de un mismo fenómeno y por ello ambas corrientes se parecen tanto, demasiado diría yo, por no decir que esencialmente son lo mismo. Y ojo, con esto no condeno ninguna ideología, simplemente manifiesto una observación, bastante clara hay que decir, exenta de condena moral.


¡Ay!, esos sudamericanos que odian a España y que veneran a criollos, es decir, a descendientes directos de españoles, por esa historia de liberación de las tierras americanas del Imperio Español.



Entre cierta izquierda se ha puesto de moda reclamar soberanía nacional. Séase el caso de Podemos, que lamenta que estemos gobernados por Alemania. Sin embargo estos siempre están echando por la boca la cantinela de los derechos humanos para que asimilemos inmigración, multiculturalidad, mestizaje, sueldos a la baja, etc. Para éstos la ONU no es un organismo supranacional que de alguna forma escribe los dictados de las naciones. Al parecer este organismo no corrompe la soberanía nacional, cuando no es más que uno de los autores que atacan a Europa con todo su buenismo, hipocresía y bien redactadas líneas éticas y morales.


Con un fanático NO se puede hablar. Con un fanático sólo se puede pelear… contra él.


Cuando sabes que Simón Bolívar era descendiente de vascos es fácil comprender esa predilección chavista por los etarras.



La hispanidad es una ideología globalizante. Es occidentalismo de la edad moderna, el prólogo para el occidentalismo de la edad contemporánea. ¿No se dan cuenta? La hispanidad es antiEspaña, es globalización, es, una vez más, reducir todo a lo mismo, a la única idea de España como un algo abstracto; es la idea de la España Imperial, la idea de la España como espolón del catolicismo, como estado vasallo del Vaticano.

España no es un destino en lo universal, España es sólo para los españoles de verdad. Sin remordimientos, pero basta de hacer el tonto, ¡identitarios!


EL PASTOR DE LOS DÉBILES Y LA AFIRMACIÓN DE SU DEBILIDAD

El Imperio de los débiles y malogrados, séase el de los corderitos, no ha hecho del mundo un sitio mejor, sólo lo ha hecho más perverso. He dicho.

1 de octubre de 2015

PACIFISTAS Y VOTANTES Y ESTÚPIDOS Y...

La guerra es algo inevitable por lo que se ve: en esta época, las venideras… y en todas las demás. Lamentablemente es así, si es que es algo a lamentar. La guerra no es algo que se quiera o no, no es algo por lo que estar a favor o en contra, simplemente es algo para lo que hay que estar preparado y punto. Hay que aceptarlo o morir miserablemente.

El enemigo tiene claro que el pacifismo es rendición, someterse sin más. ¿Eres tu acaso un corderito, europeo? 


El marxismo es capitalismo. No hay contradicción más allá de una dialéctica estamental; que un comunista vive como un burgués, que viste de marca, no os engañéis, es el sueño comunista. El marxismo sólo quería y quiere hacerse con el taller capitalista-liberal para los trabajadores. Para el marxista no se trataba en realidad de una lucha de valores, sino de clases; donde el objetivo era conseguir el poder sobre los medios de producción, que deben llegar al dominio de la clase elegida por los ideólogos marxistas. Y eso era/es/será la dictadura del proletariado, esencialmente.



¿Qué se entiende por progresismo a día de hoy? Pues por la abolición de las naciones, por la abolición de las razas, por la abolición de las identidades; todo para mediante la reducción de todo a una cosa llegar a la consecución de un Gobierno Mundial.


Muchas de mis afirmaciones hoy se consideran conspiranoicas o simplemente se niegan: me pasa a mí y a mucha más gente. Pero cuando leo afirmaciones del siglo XIX de muchos autores pertenecientes a distintas ramas del saber que pudieran sonar en la época también como conspiranoicas o ser objeto de burla -y sin embargo no sonaban así, sino que se les procuraba la mayor de las atenciones-, no puedo más que medio sonreír, porque al final la realidad se muestra tan tozuda que tiene que dar la razón a los locos, por mucho que los supuestos cuerdos se obstinen en lo contrario.


Lo increíble de la verdad es que necesita del hombre para que sea, pero lo real es por sí mismo, está por encima de la verdad y de la mentira; y por ello no necesita de los hombres, ni de su opinión, porque lo real es la espontaneidad de todo lo que debe pasar, una serie de certezas tras certezas a las que el hombre le cuesta llegar.



Todo régimen o modo de poder, si quiere permanecer en el poder “para siempre”, aun no estando, es decir, sobreviviendo al mismo origen, sólo debe erigirse como Bien Absoluto, convenciendo a una gran mayoría de tal cosa; a la vez que debe demonizar, es decir, convertir en la Maldad Absoluta, a otro sujeto para mantener un estado de terror psicológico. De este modo, toda maldad del Bien Absoluto quedará siempre como algo menor y hasta justificado.


Una gran mayoría de españoles –si así merecen ser llamados–, hoy una suerte de seres incultos y analfabetos funcionales dominados por doctos propagandistas políticos y culturales y el fútbol y las ofertas del mercado, han decidido por un error histórico y/o por una mala praxis historiográfica inoculada por los susodichos dominadores culturales y políticos, que proceden de todas y de cada una de las culturas que han pisado la Península Ibérica, y por ello se sienten mestizos y por añadidura piensan que tal cosa hace que la cultura española sea muy rica y variada, como una ensalada. Y toda esta gente, señores, vota.


Yo no soy franquista -y no lo digo para justificarme-, pero una cosa está clara: desde 1939 hasta 1978 las cosas fueron a mejor, sin embargo a partir de 1978 hasta hoy todo ha ido a peor a mayor o menor ritmo, y eso que en 1978 no se encontraron con España en ruinas. No hay nada más que añadir.


Izquierdistas que dicen que “¡hay que ver la inmigración española durante el franquismo hacia Alemania y otros lugares!”, como si de repente viajar y conocer mundo y buscarse la vida no fuera bueno; y que ahora nos dicen, a los hombres y mujeres del siglo XXI, que la globalización es buena y que hay que salir de España para crecer, aprender y sobre todo para curar el fascismo que todos llevamos dentro mientras a España puede venir todo el mundo porque todos somos iguales... bla bla bla… Y señores, esta gente vota.


La democracia parlamentaria o “el gobierno de los cualquiera” es la forma de poder que hace sentir especiales a los estúpidos.