8 de febrero de 2016

PORTADORES DE LA NADA


El vacío espiritual del hombre moderno convierte a la nueva simiente civilizacional en portadora de nada, en una bestia manipulable y sin objetivos, abocada a la materialidad sin más, privada de caminos hacia la trascendencia; de la que venimos y a la que deberíamos dirigirnos, a un sino más elevado que nosotros mismos: la batalla del ser contra el tener es eterna. El nihilismo destructivo, la nada por la nada, la pulsión exterminadora… es hora de nuevas formas creadoras, de portadores de valores heroicos que valientemente se enfrenten a un sino trágico pero necesario. Es en la lucha que los hombres se ponen a su propia altura, donde demuestran lo que valen: es en el sacrificio que se han ganado todas esas victorias duraderas y forjadoras de civilización sana. Las circunstancias generadas hoy han convertido a las gentes en masa, por su propia naturaleza masas cobardes y anónimas imbuidas de igualitarismo, en masas que sacrifican todo en pos de una paz condicionada. El espíritu popular no debería ser la fuente de rebaño o la formación de éste, sino la de los individuos aportando al bien común todo aquello que llevan consigo de elevado... si lo portan. No creo en masas ni en un mundo donde sólo hay individuos, creo en un mundo donde todos unidos nadie es anónimo, donde no gobiernen y muevan ficha los cualquiera

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