27 de enero de 2016

LOS CULTURETAS

a León Riente (que no es un cultureta)


Para empezar un vídeo de culturetas:

Ahora una retahíla donde se intenta describir todo el espectro que se desglosa del mundo cultureta, que es diverso, aunque ellos digan que todos son iguales:

Gente que se cree muy lista por citar a otros autores, aunque en muchos casos son de inteligencia incuestionable: ¿pero hace eso necesariamente que sean gente con ideas propias o capaces de enjuiciar sus propias convicciones? Gente que pasea libros debajo del brazo y que hablan muy bonito. Gente que se levanta temprano para comprar un periódico progresista y tomar, seguidamente, el café en un bar céntrico mientras ve a los trabajadores de la basura recoger su mierda. Izquierdistas que pregonan a favor del pueblo pero que luego lo desprecian: ¡esos plebeyos! Gente que se cree muy inteligente por tolerar todo lo habido y por haber excepto el fascismo, que no saben muy bien lo que es pero que como su abuelo... Casposos del régimen republicano bajo una visión de izquierdas marxista, como si la segunda república fuera un logro de la izquierda o algo de lo que presumir. Gente que ama el cine español y el cine de autor. Gente que pone cara interesante ante exposiciones de arte moderno y dejan escapar su imaginación. Gente original, colorida, buenrrollista, sabionda, porque ha viajado mucho y ha conocido a muchos no blancos y llenado su barriga de comida exótica. Gente que se mete en la vida de los demás. Colaboradores a la hora de abaratar los salarios de las personas de su propio país. Gente que no tiene patria, ¡¡¡que son del mundo, del viento, del arcoíris…!! Gente que se echa la culpa de que un español viajara a América en el siglo XV. Gente muy tolerante con el islam porque han leído aquel mito anti-historiográfico sobre que en Córdoba se respetaban las tres culturas. Gente que odia España porque dice que no les representa, que escupen sobre ella y que dicen que los españoles venimos de todos los pueblos que han pasado por la península porque sí. Gente que no condena al Estado Islámico pero que está todo el día echando basura sobre el nacionalsocialismo, que fue vencido hace ya más de setenta años. Gente con ciertos aires de superioridad moral. Gente que dicta lo
políticamente correcto. Gente que va a las cabalgatas del Orgullo Gay. Gente muy demócrata pero que luego nada de nada o a pesar de todo vamos a ser demócratas, qué remedio. Gente con mucho odio. Gente antifascista que no sabe lo que es el fascismo. Gente burguesa que va a tomar copas a diez euros vestidos con ropa guay. Gente que no va a misa porque ya da las suyas… Gente incapaz de citar a alguien que no sea de izquierdas. Gente que sólo recuerda los muertos de un bando. Gente que protege a todas las minorías porque sí. Gente que no quiere fronteras. Gente que dice todo el día lo que es ser patriota, demócrata y buena gente. Gente que presume de todos sus títulos académicos. Gente que presume de defender a los trabajadores pero que no sabe ni enchufar una radial… ni lo que es una radial. Putitas de inmigrantes. Gente que defiende sólo su libertad para expresarse. Gente que entiende por libertad lo que les da la gana. Gente que no se acuerda de los gulags, ni de Katyn ni de Paracuellos, ¡¡y entonces qué leen!! Gente que va a la universidad a posar, a hacer grafitis y/o a hacerse bollera, pagafantas o cultureta de alto nivel, como los de La Tuerka. Feministas porque las mujeres han sufrido mucho, dicen, porque el hombre es muy malo, dicen. Gente que si no tiene problemas los genera y de ahí saca una lucha. Gente que se inventa a oprimidos y formas de opresión, como tirarse un pedo. Gente que invita a Verstrynge para disimular, aunque parece que el que disimula es Verstrynge; porque alguien tendrá que decir las palabras Marine Lepen y cuestionar la inmigración masiva sin vergüenza: invito a un “facha” para parecer demócrata, pues en lo políticamente correcto el ropaje hace al monje aunque no sea monje. Gente de clase media, acomodada y que vive en buenos barrios. Gente
pacifista. Gente que odia la virilidad. Gente que no hace ejercicio, que no sabe lo que es una pesa o el canto de un pajarito. Gente que va a las manifestaciones a que les peguen para presumir de oprimidos por el sistema. Gente que le abre los brazos, las piernas y lo que sea al inmigrante. Gente que se tumba en la mezquita o se pone una kipá. Victimistas, forjadores de holocaustos nuevos, llorones, resentidos… Exculpadores del terrorismo etarra porque los etarras son marxistas-leninistas y por lo tanto luchadores por la libertad. Amigos de Hugo Chavez. Gente que dice que el PP es fascista y no liberaldemócrata. Gente que piensa que Paulo Coelho y Maruja Torres son grandes intelectuales. Gente que dice que todos somos iguales y diferentes a la vez, y claro, como todos somos iguales y diferentes pues al final todos somos iguales. Gente que piensa sólo con la razón mediante la razón y que impide al raciocinio captar con los sentidos, de ahí su enfado con la naturaleza y lo rebuscado de sus visiones y teorías. Gente que dice que combate el franquismo, jajajajajajaajajaja… Gente que quiere más inmigración y más aborto. Gente que se define luchadora y comprometida sin haber hecho méritos. Gente alternativa: visto mal y huelo raro. En fin, gente del siglo veintiuno.

Apunte: Vídeo recomendado aquí sobre Jorge Verstrynge, donde éste es elogiado por Pablo Iglesias. En el vídeo Pablo dice que sobra mucha gente, sin embargo es lo que le abunda. Dice que en Podemos caben todos, pero sólo caben todos los que piensan como ellos. Eran los inicios de Podemos... había que tomar otro discurso.

6 de enero de 2016

EL GLOBAL-IGUALITARISMO

Reformulación de las bases éticas del nuevo capitalismo mundial

No veo a hombres buenos ni malos, ni a hombres bondadosos o malvados. Quién soy yo para juzgar algo así. Ni siquiera podría hacerlo ante alguien que me estuviera a punto de matar, porque ¡y si él piensa que tiene buenos motivos para apretar el gatillo!: la moral es ante todo subjetiva y un juicio, nada que describa o defina, y al final toda maldad es simplemente el hombre revelándose ante lo establecido como Bien, o la apreciación de un hombre moralizador que es incapaz de aceptar o digerir un acto ajeno. Y es que siempre le atribuimos una maldad excesiva a ciertas personas e ideas – ¿y no hay paradójicamente algo de maldad en esa atribución? –, cuando la moral es sólo una interpretación racional mediante nuestra conciencia, aquello que nos hace distinguir entre lo que pensamos que nos favorece y aquello que no nos favorece.

Sin embargo si veo a personas guiadas por una idea, por un conjunto de ideas, por una ideología, por una forma de vida… que nos dirige a. Pues sólo se puede llegar a un sitio, y a ese sitio nunca se llega porque las ideas son siempre un viaje y el lugar al que nos conducen es totalmente inexistente, pues no hay punto donde una idea se pueda asentar absolutamente: si se defiende una idea es para su realización absoluta, pero... ¡¿es algo así posible?! Ese es el problema al que nos enfrentamos los hombres, a un viaje duro y sin rumbo, confuso y abismal, que nos aguijonea desde dentro.

Somos seres morales, pero para entendernos y para ver las cosas tal como son debemos olvidarnos de ello, pues hará posible todo ejercicio de empatía y todo acercamiento a lo real. También evitará ser presa de las fauces del fanatismo.


Sólo tenemos un enemigo, pero ese enemigo se manifiesta en apariencia diverso, adoptando muchos semblantes. A dichos semblantes les unen lo esencial y les separan matices, pero son el mismo enemigo de conciencia universal; y no se trata de un reduccionismo simplón. Sin embargo muchos se contentan prolongando una lucha ficticia contra el nacionalsocialismo y contra el viejo comunismo –contra el viejo comunismo destacan los liberales, derechistas y capitalistas al uso, a quienes toda idea social les suena a comunismo- o simplemente negando el peso de la realidad. Sobre el nacionalsocialismo, casi todo el mundo sigue librando una guerra imaginaria contra ello.

El comunismo en su nueva versión ha convergido con los intereses liberales, de hecho éstos se contentan sirviéndose de ello; pero he de matizar que en realidad los neocomunistas no son comunistas, sino liberales con ideas de progreso utópico o de progreso hacia la utopía: hacia la nada, o como mucho hacia la imaginación, hacia los sueños de arcoíris. Comunistas ortodoxos, convencidos de las ideas originarias, hay pocos… son rareza. Pero lo mismo pasa con cualquier ideología con bases teóricas claras: tampoco hay liberales ortodoxos, o al menos bajo las formulaciones del siglo XVIII y XIX. Por ello mi esfuerzo en no sólo señalar al enemigo, sino en definir el capitalismo actual, un capitalismo que inevitablemente ha bebido de fuentes liberales en cuanto al economicismo y que éticamente deviene de las luchas por la libertad y de la igualdad triunfantes durante la Revolución Francesa como fenómeno más inmediato y rompedor de nuestro tiempo histórico (y tres siglos son nada en historia), junto con influencias neocomunistas, reformulando la libertad y el igualitarismo o redimensionándolos geográfica y biológicamente, ya en tiempos mucho más recientes e inmediatos. Al fin y al cabo liberales y marxistas han compartido mismas pulsiones: hicieron una revolución de clase (burguesa o proletaria), lucharon por la libertad y por la democracia (una parlamentarista y sufragista, la otra popular y proletaria), por la emancipación… En el fondo son aliados, ¿fue casualidad una alianza demoliberal-marxista durante la Segunda Guerra Mundial? Puede que muchos se arrepintieran, pero no fue casualidad, sino algo lógico.

Los liberales no hacen demasiados aspavientos a los neocomunistas, sobre todo si se trata de admitir y de aceptar sus propuestas culturales, pregonadas como marxismo cultural, que nada tienen que ver con el comunismo ideológico real de Marx y Engels –que entroncaban con el antisemitismo y el totalitarismo–. Los neocomunistas son la consecuencia de la batalla cultural contra Europa que libraron y libran muchos intelectuales que se sirven de lógicas marxistas, y por ello son marxianas, que no marxistas. Los neocomunistas devienen como servidores fieles del capital internacional, son quienes miman la mano de obra barata que necesita el capitalismo para regular los precios salariales del mercado laboral, son la justificación para crear discursos liberales que causen temor e intranquilidad a las personas, sobre todo a los pensionistas, esos agradecidos estómagos, fáciles de manipular. Los neocomunistas como policía del pensamiento también sirven para el fomento e implantación de las nociones de lo políticamente correcto a pie de calle, instituyendo los valores y el lenguaje de la nueva era universal: igualitarismo extremo de la raza, de la enseñanza, de los sexos… Dichos ajustes al final se traducen en plena falsedad, puesto que en la práctica se contentan con ejecutar una inversión de valores, caricaturizando lo que es tradicional, o natural. Un ejemplo de inversión, de fomento de la igualdad sexista-feminista, sería el absurdo espectáculo de las Reinas Magas Republicanas en la ciudad de Valencia el día de la víspera de reyes durante la tradicional cabalgata. No se trata de igualdad, sino de odio, al final no se trata de cambiar mucho, sino de darle otro enfoque. Es como satanismo político, protagonizado por sacerdotes que idolatran una cruz invertida.

REPRODUCCIÓN INVERTIDA DE LAS TRADICIONES: REINAS MAGAS

Así que en torno a todo esto el enemigo a combatir es el capitalismo, cualquier forma de capitalismo; el capitalismo actual como fenómeno deshumanizante, es decir, como estructura de ideas que aniquilan la trascendencia a la que vive ligada la naturaleza humana, que parece empequeñecerse ante las posiciones materialistas y nihilistas (negativas); pero sobre todo, por ser el capitalismo el impulsor dominante en la nueva mentalidad global igualitaria, como he dicho anteriormente, donde todo lo biológico y cultural son salvables bajo la idea de que todo es una construcción que fomenta necesariamente la desigualdad. También, porque el capitalismo se escuda en un igualitarismo que deviene en totalitarismo, en arma de control de las masas humanas bajo un ideal donde todo es aparentemente justo de forma racional, lo que anula el sentido crítico de cualquier individuo. Las palabras bonitas también pueden ser antesala de la barbarie. ¿Quién puede estar en contra de refugiados o de personas que lo pasan mal, por ejemplo? Pero con esa idea te enternecen, te ablandan, siendo la realidad otra: poco después tu hija es sobada o violada en una plaza de la ciudad de Colonia, por ejemplo, por personas llegadas a tu país gracias a las políticas de inmigración masiva o de las políticas de recepción de refugiados que pagas tú con tus impuestos y que por pena consentiste habiendo llamado racistas a aquellos que te advirtieron. Así que la lucha es la lucha contra esta gran estafa que nos procura una falsa libertad, unas falsas promesas de igualdad, una esperanza que nos deja paralizados… contra el Capitalismo económico y sus herramientas de ingeniería social (manipulación).

EL MUNDO COMO MERCADO
Hoy el capitalismo es un modelo complejo, va más allá de derechas y de izquierdas y por ello mi esfuerzo en reformularlo, pues hoy tanto un lado como el otro no son más que matices de un mismo fenómeno. Por ello el superar esa dimensión moral de la política es enfrentarse a un monstruo mayor, a un enemigo que se presenta ya no con una cara, sino con varias. La metamorfosis del capitalismo en el siglo XXI es la fusión del liberalismo controlando las lógicas de mercado, negocio y producción, frente a las reformulaciones culturales de la neo izquierda en su propósito de transformar todo, de construir un mundo bajo su ingeniería social que pretende derruir toda europeidad… destruyéndola anímicamente, desnaturalizándola, despojándole de una identidad propia y diferenciada para abocarla a la Humanidad, a la raza Humana. No debería sorprendernos ver a un Pablo Iglesias y a un Mariano Rajoy defendiendo la democracia como ideal máximo, en el fondo son aliados.

Negando esta realidad no combatiremos al enemigo de ideología universal por el simple motivo de que no sabremos señalarlo; es aquel que pretende romper con toda autoctonía, con toda exclusividad, aquel que trafica con nuestro futuro, que vende nuestra riqueza nacional, que llena nuestras patrias de elementos alógenos o te intenta manipular el pensamiento con todo tipo de propaganda, ya venga de la prensa escrita, de la literatura, del cine o del deporte... La guerra a muerte contra el universalismo no se ha librado aún. El universalismo no es más que la aplicación global del igualitarismo y de un modelo totalitario de democracia. La igualdad es la idea más tiránica, que surge tanto de la revolución francesa (liberal y burguesa) como de la revolución comunista (marxista y proletaria), mas antaño de las bases éticas abrahámicas: de todo ello bebe Occidente, y de todo ello se envenena y morirá. ¿Así que vamos a seguir negando la convergencia existente entre esos que se llaman de derechas y de izquierdas? Su superación implica entender que forman parte del mismo fenómeno y atacarlo en su conjunto, sin distinciones, se hace necesario para que se genere un discurso antimundialista de peso que devenga en nuevo sujeto político. Eso en España equivaldría a entroncar con la nueva realidad generada, y para el nacionalismo español un cambio de rumbo que pudiera hacer que olvidaran los viejos símbolos y el pasado para empezar a avanzar hacia un futuro político (la conquista del poder) que hoy por hoy se contentan con no afrontar.


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