28 de julio de 2017

ABISMOS


El sinsentido de la vida, ese abismo del cual huimos; y durante la huida hemos creado toda una tapadera a la cual nos abocamos para no desesperar.


Estar rodeado de imbéciles da tantas ganas de matar como de matarse. ¡Pero el suicidio tampoco tiene sentido! Puede que matar dé placer, como cuando el león come carne humana… y le gusta. Dejémoslo ahí, jajajaja...


El hambre saca lo mejor de los hombres. Y también lo peor. Del hambre han surgido esos hombres demasiado humanos, esos que dan pena, y esos otros que han luchado por mejorar y salir del pozo, dando grandes ejemplos.


Sentir el vacío, el sinsentido de la vida, equivale a ser abandonado por un Dios. En realidad es eso.


El nihilismo positivo parece la única respuesta ante el sinsentido existencial. El que la vida no tenga sentido quiere decir que la vida podemos hacerla nuestra, que podemos apoderarnos de ella.




Un folio en blanco no tiene sentido. El blanco es la concentración de todos los colores y sin embargo ves nada. Verlo todo negro -que en sí no es un color- como blanco o de otro color son sólo formas de ver la nada.


Es incomprensible tanto dolor… para nada. También es incomprensible tanto placer... sin merecerlo.


Lo importante de la violencia es proyectarla bien. Un puñetazo bien dado, bien proyectado, puede reventar cualquier mandíbula, pero uno mal dado te puede romper la mano.


No me gusta lo gratuito, me hace muy esclavo.


Las feministas son mujeres que adoran el patriarcado... aunque no lo saben o fingen no saberlo. Y esto para una feminista debe ser muy duro, porque le quita todo el sentido a su lucha.





La vida se expresa en forma de seres. ¿No somos acaso una expresión de la vida, de ésta queriendo decir algo? En este punto debemos preguntarnos si existe realmente algo superior a nosotros, algo que nos maneja. Pero bien, ¿tiene la vida sentido con los dioses? Nada superior justifica el qué hacemos aquí. La filosofía es un camino angustioso.

28 de junio de 2017

LIBERTADES DE PACOTILLA Y MORALISMO BARATO


La libertad de expresión sólo ha servido para manipular a la gente. La libertad de expresión significa que hay libertad para mentir; porque la mentira se expresa mediante la palabra haciendo parecer acontecidos actos que nunca han sucedido. Todo esto hace de la mentira algo muy real, aprobando la sentencia manida sobre que “vivimos en una mentira”.


Todo el día obligándonos a tomar decisiones que no son nuestras…


Los mítines de Podemos son clases de catequesis.


En las sociedades libres del siglo XXI hay más tabús que durante las épocas más conservadoras del siglo XX.


Ver el bien y el mal es relativizar la moral. Ver el bien y el mal como elementos de conciencia volátiles y mutables es entender la moral. Pensar que se puede vivir sin moral -sin un código de valores- es de estúpidos pero pensar que con la misma podemos entender la vida y toda la realidad es de ingenuos. La moral es una herramienta para ponernos en orden la conciencia, pero también un freno, un límite que a veces hay que traspasar. De ahí la importancia de las religiones, de las escuelas filosóficas, de la educación en general... y de los librepensadores.

Ser amoral es reparar en el bien y el mal como elementos no definibles de la realidad ni de los actos. Cuando decimos que es asesinato que un ser humano mate a otro y lo valoramos como “malo” somos morales pero cuando vemos natural un león despellejando una gacela somos amorales, pues no hay condena.

Ser inmoral significa ir en contra de tu código, tú código dicta lo que está bien.

Quienes siguen códigos ajenos son esclavos y quienes crean sus propios valores o los hacen suyos son señores, soberanos.


No me siento humano cuando amo, sino cuando odio. Y entonces es cuando me desprecio con todas mis fuerzas, pues debería estar por encima de emociones tan bajas.


Según las leyes básicas de la economía a mayor cantidad de seres humanos el valor de éstos se devalúa. La superpoblación mundial implica un control de natalidad pero el invierno demográfico europeo implica dejar de promocionar el aborto y el sexo interracial y esforzarse en programas de natalidad entre europeos.


El sufrimiento hace personas buenas y fuertes. El hedonismo aniquila la civilización. Cada generación debería tener una guerra.


Detesto la realidad humana, lo cual me hace reflexionar sobre si yo lo soy. La humanidad no es para mí algo deseable. En tal concepto veo condensado lo peor de una especie que pretende ser Dios, que quiere ser sobrenatural en cuanto quiere modificar la naturaleza a capricho. La humanidad es la plaga de este mundo.


Soy libre en cuanto me importa bien poco lo que la gente piense de mí. La libertad -de ser posible- es con gesto de imperturbabilidad.


Los propagandistas marxistas culturales hacen tus series favoritas, escriben tus libros favoritos, crean tus héroes y también hacen películas que te dan mucha esperanza y ejemplos a seguir. También escriben los diarios que lees, dictan las noticias que te deben parecer importantes y te dan lecciones de ética y buen comportamiento que debes seguir. Esos propagandistas son los que dirigen tu vida, quienes la conforman, minando tu cerebro de falsedades o medias verdades. Ellos son tu pastor y tú les sigues, quizá queriendo o sin saberlo, dando los pasos según su agenda.


La violencia debe tener una función, si no es gratuita, mal dirigida. La violencia debe instaurar el orden, ese es su cometido y no sirve para nada más.


Es el drama lo que hace de la vida algo interesante.

31 de mayo de 2017

ORÍGENES Y TINIEBLAS


De varias personas aisladas de distinto sexo surgieron familias gracias a uniones de amor o al mero instinto de vivir, de prolongarse en los hijos e hijas: el amor a la posteridad, a no dejar de existir. De las familias surgieron tribus y de ellas líderes. De las tribus se fueron formando estados más complejos y en ellos también había líderes. Se formaron pueblos, más amplios y territoriales aún, y también tenían líderes. Eran territoriales porque los pueblos, porque los grupos homogéneos, desean hacer patria, quieren ganarse su suelo y no vagar sin rumbo, sin destino: un hogar es ponerse un centro en el mundo. ¡Y qué es "el pueblo" sino la lucha constante por una tierra! Y por ello hubo guerras y por ello la patria es amar la sangre de los ancestros que nos dieron un lugar por el que luchar y donde vivir. Los pueblos se hicieron indistintamente nación y éstos, como todo grupo, también formaron su estado. El estado contiene a las naciones que representa, pero el estado puede ser ocupado, usurpado, así que si una nación no domina a su estado no hay democracia que valga aunque los usurpadores llamen al voto. Tampoco lo hay si una nación desconoce su propia situación, sus males más profundos. 

De las primeras familias que dieron lugar a tribus y luego a pueblos surgieron costumbres. A esas costumbres les llamamos tradición. Esas tradiciones dieron idiosincrasia al pueblo, que luego quiso ser nación y estado. La tradición no es más que la condensación de la creatividad humana de un grupo de seres con un denominador común, el origen de una moral, de aquello que da peso a las naturalezas mutables del bien y del mal. Y sí, de esas tradiciones surgieron dioses también, y con éstos mitos, comportamientos, voliciones (expresiones de la voluntad), inspiración, amor, sangre, guerra, arte… ¡cultura!... ¡ciencia!...

Llegados al punto en el que un pueblo no quiere vivir, reniega de su nación y de su estado: repudia y luego olvida su origen. ¡El hombre universal es alguien que viene de ninguna parte! Reclama su individualidad como si tal cosa fuera posible por sí misma y no gracias a aquello de lo que reniega y repudia. Todos divididos los pueblos se mueren, todo relativizado todo es cuestionable, si todo es cuestionable no hay ni verdades ni certezas por las que algo adquiera solidez y una existencia duradera. 

Llamar libertad a la negación de todo aquello que te determina es cerrar los ojos a la realidad y paradójicamente ser menos libre. Un pueblo que quiere y lucha por ser libre perece a causa de ello. No es la libertad más que luchar por nada: quitarse las cadenas que otro hombre o grupo de hombres te pone no es luchar por la libertad, sino por tu propia voluntad, a la cual impiden vivir y realizarse. Todo lo bueno surge del compromiso: el amor no es más que amar al otro, amarse a sí mismo no es más que egocentrismo. Se debe vivir y morir por algo que nos supere, por algo que nos engrandezca. Una mujer que muere por su hijo es mil veces más fuerte y heroica que un intelectual que dice luchar por la libertad. Un leñador cuidando de su familia en un bosque recóndito, mimando a su mujer y a su prole, comprometido con el porvenir y la posteridad, es infinitamente más honorable que cualquier payaso lector de libros y de periódicos que no dicen más que vendas tu alma al diablo o te desvivas por cuatro derechos de mierda que en la práctica sirven para nada: porque todo lo que tiene valor te lo ganas tú mismo. Una puerca amamantando a sus jabatos es más digna que cualquier vasallo de la modernidad.

La luz sólo brilla entre las tinieblas. Las tinieblas son el mundo. Por ello el mundo es trágico y por ello el mundo es bello. Hoy viven los hombres dominados por las ideas, por abstracciones… quieren morir por fantasmas y perderse la oportunidad de vivir.■